martes, 9 de noviembre de 2010

BEATRIZ SARLO, VIEJA DECREPITA Y GORILA, UNA MUJER INSUFRIBLE!!!, ¿Es capaz Cristina de manejar al peronismo? Beatriz Sarlo

BEATRIZ SARLO, VIEJA DECREPITA Y GORILA, UNA MUJER INSUFRIBLE!!!
Opinión

¿Es capaz Cristina de manejar al peronismo?

Beatriz Sarlo
Para LA NACION

Martes 9 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa 

Cristina Fernández habría indicado a sus colaboradores inmediatos que será a través de ella, y de nadie más que ella, que se tramitarán las relaciones con el Partido Justicialista. El mensaje es nítido. Hará lo que hizo Kirchner. Sin embargo, queda abierta la duda: ¿es capaz de cumplir esa decisión? ¿Están dadas las condiciones, no las previsibles de acompañamiento afectivo lejano, sino de apoyo político real?
La sucesión es un tema clásico. En La toma del poder de Luis XIV (título que orienta sobre la tesis del film), Roberto Rossellini presenta algunos episodios fundamentales en el camino recorrido por un muy joven rey para enfrentar la muerte de Mazarino, impedir las intrigas de su madre y ser reconocido por la nobleza como la efectiva fuente de poder. La película de Rossellini es un tratado de historia y un capítulo de filosofía política. Todavía ilumina la construcción de un dirigente.
Mi único heredero es el pueblo, dijo Juan Perón. La cuestión de la herencia se resume en la transferencia de poder. Como Duhalde en su momento, Kirchner fue un especialista en el Poder. No un aventurero, sino un audaz que no perdió de vista ese centro ígneo de la política. El aventurero juzga mal sus propias fuerzas y se larga a la contienda en inferioridad de condiciones, confiado en que un súbito cambio le permita alcanzar objetivos que, incluso, pueden alterarse sobre la marcha. Aun en el escenario de su mayor derrota, cuando se votó la resolución 125, Kirchner no se condujo como aventurero, sino como sectario, llevado por su aislada terquedad hasta un punto donde contradecía sus propios intereses. Esa fue su noche negra. Me atrevería a decir que fue la única, excepto la demudada noche de 2009 cuando tuvo que reconocer que no había ganado las elecciones de medio término.
En otros episodios Kirchner tuvo más suerte. Para la ley de medios encontró apoyos ideológicos en Proyecto Sur y el Partido Socialista, que aceptaron el argumento ad hoc de que se estaba reemplazando un engendro de la dictadura y de que la nueva ley fortalecería el pluralismo de voces (algo que siempre le importó mínimamente y siguió sin importarle). La ley de medios sería estupenda si no estuviera pletórica de disposiciones que aseguran organismos de aplicación controlados por el Poder Ejecutivo o sus eventuales aliados. No hay buena ley, por otra parte, que sostenga una vendetta .
El viejo topo de la historia, como le gustaba decir a Marx, no trabaja para convertir las transgresiones en virtudes; la imagen representa el proceder subterráneo de fuerzas que, de pronto, emergen. Habría que evitar la confusión, para quitarle al adjetivo "transgresor" su discutible aura revolucionaria. En realidad, los grandes revolucionarios o los reformadores profundos no son recordados por sus transgresiones. La ideología rock ha transferido a la política una palabra que ni siquiera creo que describa del todo bien las vanguardias estéticas.
Kirchner fue un político arriesgado que hizo dos aprendizajes que su sucesor o sucesora tiene por delante: moderar su primer movimiento de construir al costado del Partido Justicialista y, segundo, comenzar a conocerlo hasta su fondo mismo. Admitamos, si se quiere, que el partido no le gustaba a Kirchner, pero adquirir ese conocimiento en el cuerpo a cuerpo de la política le dio un liderazgo que no tenía cuando llegó a la presidencia. Su originalidad fue ésa, en verdad bien peronista. Perón decía que era imposible hacer política sólo con los "buenos" y la cofradía de los "malos" variaba según las circunstancias. Kirchner tragó sapos y los hizo tragar; se abrazó con gente que había despreciado y que quizá continuaba despreciando en secreto; humilló y palmeó el hombro de los humillados.
Todo el mundo sabe que Cristina Fernández sintió profunda antipatía, en el nivel de la sensibilidad, por ese mundo respecto del que se considera intelectualmente superior y estilísticamente distante. Una princesa peronista que hizo leyes cuando fue senadora, ama la escena internacional y lee algunos libros. Bueno, ahora tendrá que hacerlo en el tiempo libre que le dejen Moyano o Cariglino.
Cristina Fernández no tiene mucho tiempo y tampoco controla hoy la organización partidaria. Podría ganar tiempo si, superado el plazo del duelo, apareciera claramente como la única que puede llevar el justicialismo a la victoria, pero sería desplazada sin piedad si el garante fuera otro. Todos tienen cuentas pendientes para cobrarse. No es necesario dar ejemplos. Todos, en cada distrito y un par de hombres a nivel nacional, llevan en la mochila el bastón de mariscal (napoleónica frase que se repitió en el peronismo desde que el "gran mariscal" exiliado en Madrid comenzó a envejecer y él mismo creyó oportuno difundirla para amenazar a quienes no le eran leales y ganar a los jóvenes).
Un dirigente tiene éxito cuando sabe llegar al punto del camino en que sus ideas encuentran los apoyos que necesita. Kirchner no tuvo tiempo de fundar una organización transversal que lo liberara del aparato territorial justicialista. Entonces, por falta de tiempo, se propuso el asalto y la conquista de la organización. Sabía que la política no transcurría sólo en las pantallas de la televisión, ni en Twitter, ni en la blogosfera.
Sabía que para estar en esas pantallas es necesario ocupar antes algún estadio, o club, o escuela, o fábrica reinaugurada, rodeado de gente. Sabía que eso depende de la voluntad de los dirigentes que pueden movilizarla. Sabía que no son hombres de principios inamovibles, que en su gran mayoría no son de izquierda, pero que entienden los intercambios políticos, los favores, las presiones económicas, los chantajes, las recompensas, porque ellos mismos los ejercen hacia abajo, hacia sus bases y subordinados. No tenía una idea abstracta de la militancia. Hay que admitirlo: la gente que vive en Escobar, en Florencio Varela o en La Matanza no se hace presente en el centro de Buenos Aires como peregrinos medievales. La política puede pedir muchas cosas menos que los simpatizantes pertenezcan a una raza suprahumana que camina, cargando a sus hijos, sin beber y sin comer. Todo eso es organización y sólo una visión abstracta puede pensar que es posible prescindir de sus recursos. Hasta ahora Néstor Kirchner exigía a sus intendentes que aseguraran esa movilidad territorial. Ahora es Cristina Fernández quien renovará esa exigencia, cuyo cumplimiento es sólo una de las decenas de funciones de un partido, incluso en las épocas de descrédito de la política.
En los primeros días, cuando agradeció por cadena nacional, la Presidenta no dio signos de tener en mente estas elementales cuestiones. No había razón para exigírselo. Si vio trabajar a su marido, sabe que son un cemento necesario. Muchos se apuraron a diagnosticar que se iba a apoyar en su hijo, en La Cámpora y otros encuadramientos juveniles. Con sentido común, ahora se dice que la Presidenta abordará el peronismo estructural y profundo. Desde luego, tampoco es necesario predecir que descartará esos apoyos juveniles o piqueteros que le ofrecen una comunión tranquilizadora, especialmente necesaria como momento "ideológico" si una de sus tareas será la de pulsear en el territorio justicialista.
Imposible hacer una hipótesis. Esos dirigentes peronistas le resultan culturalmente ajenos. Al contrario, su marido tenía los modales que se estilan. Y, lo que es más importante, era el líder máximo pero no dejaba que hacia afuera se filtrara ningún signo de condescendencia. Hacia adentro ejercía la autoridad que se siente segura sin altanería.
¿Qué escuchará la organización cuando la Presidenta sostenga la necesidad de profundizar el modelo? Sin duda, su esposo sostuvo en el Partido Justicialista un modelo de supremacía política de corte absoluto, que no es el modelo del que se habla cuando se menciona el proyecto ideológico kirchnerista. El tradicional modelo territorial ha sostenido el proyecto. Ahora esa relación debe encontrar un nuevo punto.
© LA NACION

Murió Emilio Massera, el símbolo cabal del genocidio de Estado

EL HOMBRE QUE FUE SINÓNIMO DE TERROR

Murió Emilio Massera. ¿Qué más puede agregarse a una noticia que es toda una connotación en sí misma? ¿Hace falta recordar el irreversible daño que hizo al país junto a otros jerarcas, en días de la sangrienta dictadura militar?
Massera fue el exponente más criminal de la “Junta” que detentó el poder durante el denominado “Proceso de Reorganización Nacional” —por cierto, una curiosa denominación para encubrir años de terror y genocidio— y que dejó irreparable devastación humana a su paso.
El “Almirante Cero”, como gustaba que lo llamaran, fue el más duro de los duros en el marco de esa gran asociación ilícita que gestó la dictadura. Fue el ejecutor, no solo de miles de asesinatos, sino también de la expropiación de bienes de personas que poco antes habían “desaparecido” por la acción de sus propias manos.
En sentido similar, Massera fue parte del maquiavélico plan que llevó al país a la colosal deuda externa que hoy ostenta y que destruyó la potente industria nacional. Lo hizo a través del terror, como solo saben hacerlo los criminales de su calaña.
Por todo ello, fue juzgado y condenado en 1985, en el marco del Juicio a las Juntas, al ser considerado culpable de tres homicidios agravados por alevosía, 69 privaciones ilegales de la libertad, 12 tormentos y siete robos. Poco le duraría el castigo: cinco años más tarde, el ex presidente Carlos Menem mediante el decreto 2741/90, lo indultaría en medio de un elocuente descontento social.
En 1998, sería nuevamente condenado, esta vez por robo de bebés. Sin embargo, sería beneficiado con un injusto arresto domiciliario por tener más de 70 años.
La naturaleza le cobró lo que la Justicia no pudo, en 2002, cuando sufrió un derrame cerebral. El colofón de esa historia ocurrió esta tarde, a las 16 hs, cuando Massera murió a causa de un paro cardíaco.
Como decía mi abuela, “se la llevó de arriba”.

Néstor Kirchner: construyendo sueños, www.cubadebate.cu

Néstor Kirchner: construyendo sueños

nestor-kirchner11-590x419-300x2131Uno de los signos del cambio que registraría el país con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno lo advertimos en ese pequeño pero inolvidable gesto de aquel 25 de mayo de 2003 al tomar el bastón de mando con un juego de manos que rompía el acartonamiento ridículo de viejos protocolos.
Desde allí el ex presidente saldría  a la calle  para recorrer caminando las cuadras que separan el Congreso de la Casa Rosada, mezclado entre la gente, una marea incontenible que rompía el espejo congelado de diciembre del 2001.
Eran signos vitales todos ellos, incluso su frente golpeada por un fotógrafo, a su vez empujado por la marea, su cabello despeinado, ese  parecerse a todos, lo que dio cuenta de que el hombre que llegaba del lejano sur, en un país enormemente extendido que no se conoce entre sí,  venía para algo distinto.
Pocos recuerdan ahora ese “infierno” que encontraba y al que se refirió en su  primer discurso: un país de llagas abiertas, una dictadura omnipresente, aunque se había ido en 1983, y otra, la globalizadora experiencia que fue un saqueo abierto a la nación. Y cuando decimos la nación estamos diciendo a un pueblo.
Nada quedaba en pie. El cierre de fábricas en Argentina durante los 90 se correspondía a la situación de un país que había vivido una guerra. Desmanteladas y vendidas al mejor postor las empresas del Estado,  con el desempleo más grande en la historia del país, la pobreza e indigencia más desoladoras y la destrucción implacable de  los mejores avances sociales.
El estallido de diciembre de 2001, que algunos políticos aprovecharon para atizar fuegos y sacar ventajas sobre las cenizas humeantes -lo que tanpoco hay que olvidar- dejaba un país derrumbado, donde grandes masas populares, la mayoría de desocupados “excluidos” -como les gusta llamarlos a algunos sociólogos-  desterrados en su tierra, estaban en constante movimiento.
La protesta era intensa, aunque lamentablemente de lo que pudo surgir de la rebelión en el 2001, mucho se perdió por las miserias y mezquindades humanas que surgían de aquel individualismo feroz que se vendió como baratija durante la noche neoliberal. Esto también horadó a sectores de una izquierda, que aún no se había reorganizado en la medida en que la dictadura militar no sólo dejó  30 mil desaparecidos y otras consecuencias gravísimas, sino también rompió con la continuidad histórica.
Era difícil encontrar el camino, que bien hubiera trazado la dirigencia política, los delegados gremiales, estudiantiles, perdidos en la noche y niebla de las desapariciones forzadas.
Los signos hacia el interior del país fueron muchos. Pero las presencias internacionales como la de los presidentes de Cuba, Fidel Castro y Venezuela, Hugo Chávez y otros, así como las delegaciones que llegaron, de alguna manera, y en otra magnitud, recordaron aquella primavera breve de 1973 cuando se bailaba en la plaza de Mayo, porque había llegado Héctor Cámpora al gobierno después de años de proscripción partidaria y persecución al peronismo, todo lo cuál muchos olvidan.
Y por cierto aún no se escribió la historia de la infamia de los que abrevaron de esa proscripción para sus propios intereses  sin enfrentarse a los poderes de turno para que se hiciera justicia en este caso.
El discurso de Kirchner fue muy claro. Habló de salir del infierno. Y muchos no lo creyeron. Sobre lo que dijo hizo muchísimo más. A veces he escuchado políticos y sociólogos fuertes críticos del gobierno, que dicen: “reconocemos lo que hizo en derechos humanos, en cambios en la Corte, en algunos pasos sociales, en abandonar las relaciones carnales con Washington, su posición de integración con América Latina,  y “algunos ” pasos económicos, pero… Y ahí viene la retahíla de unos y otros.
Unos desde consignas vacías y otros desde planteos teóricos en los que han abandonado toda mirada estratégica sobre el momento que vive el país y América Latina.
Por cierto aquellos  que “reconocen” lo realizado por Kirchner con el “pero” posterior, no explican que en cada uno de esos pasos que daba tocaba el corazón oscuro del  poder económico- político, más concentrado y brutal de la historia,  el poder militar y policial y el poder mediático, que es el que se transformaría en el primer partido opositor del país.
Después de los tiempos de los primeros gobiernos de Juan Domingo Perón (1946-1955) y de la despiadada e inmoral furia  contra  Eva Perón,  no se ha visto en el país una reacción tan brutal de los medios de comunicación masivas -simples apéndices hoy de un poder dictatorial mundial- como lo sucedido desde que Kirchner comenzó a tomar sus medidas más profundas.
De lo que la derecha haya hecho y siga haciendo para destituir a ese gobierno (2003-2007) y a la actual administración de Cristina Fernández de Kirchner nadie puede sorprenderse. Lo que sorprende es la decadencia de alguna llamada izquierda que se jactó de oposición crítica, para convertirse en el ala “izquierdista” de la derecha más burda y pobre ideológicamente de nuestra historia.
El legado de  Kirchner es vasto. La reinstalación del debate político en un país acostumbrado a la guerra de los escorpiones, es sin duda lo que en estos momentos ha permitido el retorno de miles y miles de jóvenes a la política. Pero también derrotar a la corporación mediática, como sucedió con lo acontecido alrededor de la muerte del ex presidente. Allí quedaron al desnudo los mercenarismos encubiertos como “tarea periodística” las hipocresías, las falsificaciones ideológicas y hasta de algunas aparentes luchas gremiales sociales.
Para América Latina, la muerte del ex mandatario  elegido en agosto de 2010, por unanimidad, por los presidentes de la región como secretario general de la Unión de las  Naciones Suramericanas (UNASUR) es una pérdida evidente. Su trabajo en varias circunstancias, como el intento de lograr un intercambio humanitario que abriera la posibilidad de una paz verdadera y no de cementerios en Colombia, fue sin duda una muestra de su capacidad de acción y negociación y del interés profundo de integrar definitivamente a Argentina a esta América Latina, a la que pertenece.
Algunos nostálgicos dictatoriales deben recordar que fue esa América la que se puso de pie para defender el derecho de este país a recuperar las islas Malvinas, durante la llamada Guerra del Atlántico Sur (1982).
La muerte de Kirchner se produjo poco tiempo después de que por una reacción inmediata de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y del propio ex presidente en horas, se reunieran los mandatarios de Unasur para hacer muralla contra el intento de golpe de Estado en Ecuador (30-11-10) cuya matriz hay que estudiar a fondo para entender que entre los nuevos protagonistas de la oligarquía y el militarismo a su servicio, también estas nuevas creaciones de “izquierdas” aparentemente opositoras críticas a ese gobierno. Y la capacidad de infiltración  de la inteligencia de  EE.UU en movimientos sociales con historias respetables en el pasado como ha sucedido con un sector del movimiento indígena.
También Cristina y Néstor  estuvieron en la primera fila para impedir el golpe contra el presidente Evo Morales de Bolivia en septiembre de 2008 y para decir “no aceptamos” el golpe de Honduras en junio de 2009, ni su continuidad encubierta. Se mantuvieron firmes para rechazar los intentos mediáticos y otros de guerras sicológicas, para separar a Argentina de Venezuela o de Brasil, un sueño que ha comenzado a ser eterno para el poder mundial, que no acepta que América Latina se haya convertido en el continente de la resistencia. Especialmente hoy  ante el triste espectáculo de ver a la orgullosa Europa arrodillarse ante los mandatos del FMI cuando ya este ha sucumbido en el mundo y  el centro del capitalismo mundial hace aguas por todas partes.
Por eso persiguieron despiadadamente  a Kirchner y a su esposa, la actual presidenta. Basta leer los vergonzosos artículos de alguna prensa europea.
El discurso de Kirchner en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata en noviembre de 2005 ya está escrito en la historia del mundo, para mostrar como un grupo de países, mediante la voz firme del presidente anfitrión en este caso, decía que “no” nada menos que al proyecto más brutal de recolonización y recuperación de una región como fue el Area para el Libre Comercio de las Américas, que planeó Washington.
Y el “chau” FMI que muchos no quisieron comprender, aunque saben perfectamente bien, que el no pago de la deuda externa, expoliadora de nuestros pueblos  y el recurso clave para hacernos altamente dependientes, sólo es posible con una alta cohesión interna en torno a las consecuencias. Como periodista he conocido o vivido en tres países bajo bloqueo: el más duro y largo de la historia en Cuba, donde la resistencia es heroica y el que se impuso a Nicaragua en los años 80 y a Panamá antes de la invasión del 20 de diciembre de 1989.
La muerte de Kirchner nos puso frente al espejo de la realidad  y obliga  a una introspección a la izquierda toda a mirarse en las profundidades. A preguntarse hasta cuando  se utilizará la teoría vaciada por un consignismo anti- histórico o cuál será el momento para asumir la necesidad de dejar de recitar versículos como salmos abstractos  y a utilizar la dialéctica, que es la esencia del marxismo vivo, no muerto. Sin dejar nunca de lado los principios esenciales.
Nada de lo que hizo Kirchner fueron sólo actos simbólicos. Si no, miren las páginas de los conspiradores de siempre demonizándolo o los pichones de los dictadores de turno llamando al golpe, frotándose las manos  sin entender que hay muertos que para los pueblos son un motor que se agiganta cada día.
Los recuerdos de la vida que dejó Kirchner detrás son como la lava del volcán. Más allá de los errores lógicos que se pueden cometer cuando se está construyendo  en caminos tan erizados.
No se equivoquen. Los que salieron a  las calles, le dieron la razón a la idea base que inspiró la transversalidad al ex presidente. Fue una masa trasversal, organizada o anónima que se lanzó a la plaza. Fue el  retorno del mejor peronismo lo que vimos aparecer desde debajo de las piedras.
El acto fue multitudinario y tan sorprendente que los medios de incomunicación del poder económico extranjerizante no pudieron encubrir. Hay un antes y un después del 2003. Analicemos lo que significan los juicios  contra los dictadores-únicos en el mundo- para destruir los hilos de baba de la impunidad. Hay  un antes y un después del 27 de octubre de 2010. Pero requiere el sostén de todos, entre ellos un cuidadoso, inteligente y coherente accionar de sus seguidores, abriendo caminos.
También se requerirá de la crítica constructiva, no la que destruye compulsivamente, para saltar al vacío. O lo que  es peor la que no se diferencia del discurso de los verdaderos demonios de un  poder criminal.
En 2005, durante una entrevista que le hice al presidente Hugo Chávez, me dijo que Néstor Kirchner desde un principio lo acompañó en su proyecto latinoamericano y bolivariano. “No lo quiero decir públicamente porque sus enemigos lo van a usar contra él”, dijo entonces. Ahora Chávez ya pudo decirlo públicamente.
La presencia de los presidentes latinoamericanos de todo signo  en el velatorio de los restos de Kirchner fue otro golpe para la corporación mediática, que está alineando fuerzas para golpear al gobierno de Cristina Fernández.
No parecen entender lo que sucedió cuando repentinamente miles de silenciados por sus chantajes mediáticos pudieron dar rienda suelta a su bronca y su dolor. Se ha perdido el miedo, sembrado cuidadosamente día tras días. La continuidad de este gobierno se refleja en  la profundización que significaron las recuperaciones de empresas entrañables del Estado, de los fondos de pensiones, que se han convertido en  una estafa trágica en otros países, la asignación universal por hijos -que se une a aquellas jubilaciones históricas que adjudicó Kirchner a millones de personas que quedaban a la deriva-  así como en la serie de cambios muy importantes también en los social, cultural y educativo que se van dando desde la nada en que habíamos quedado.
Y esa Ley de Medios, que democratiza verdaderamente la información y la igualdad de la palabra y la voz para un pueblo, conforman  otros capítulos de la historia, que sólo se puede escribir desde una compacta unidad nacional, respaldados por una unidad continental en tiempos en que nos amenazan con bases, flotas, Fundaciones, guerra sicológicas y el retorno golpista con otros elementos. Falta mucho por hacer. Y hay otros aspectos que se analizan como dignos de críticas, pero en todo caso  hay caminos para ese disenso, que es importante, para evitar riesgos futuros.
El desafío es intenso, la demanda nada menos es asegurar la independencia futura. Eso sin dejar de exigir, demandar, advertir  responsablemente. Algo que conocía muy bien el hombre que llegó desde el sur y al que le gustaba repetir “nunca más” para que en realidad nunca más fuera.

Kirchner, su nombre y el giro de la historia ,POR RICARDO FORSTER

BUENOS AIRES ECONÓMICO

Kirchner, su nombre y el giro de la historia
POR RICARDO FORSTER
09-11-2010 / 

Ricardo Forster
La actualidad argentina tiene la marca de lo excepcional y, claro, de lo no previsible. Como un viento huracanado que se lleva todo por delante, algo de lo no esperado se abrió paso en mayo de 2003 y cristalizó alrededor de la figura, anómala y desconocida para la mayor parte de la sociedad, de un hombre venido del sur patagónico. Decir que somos contemporáneos de una anomalía no supone, como algunos creen, desconocer las fuerzas, muchas veces ocultas o subterráneas, de la historia ni caer en una suerte de providencialismo. Significa algo más sencillo pero no por eso menos enigmático: reconocer los momentos de ruptura o de inflexión que desplazan las fuerzas inerciales y dominantes en esa historia que aparecía como repetitiva e inercialmente inexpugnable, para asumir que algo distinto, quizás imprevisto y no escrito en ninguna causalidad ni en ninguna garantía histórica, se hace presente y hace saltar los goznes de esas continuidades asfixiantes que, la mayoría de las veces, suelen ser la expresión de un discurso del fin de la historia y de la muerte de las ideologías que, claro, terminan por afirmar el modelo de la dominación proyectándolo hacia una eternidad inexorable. 

El nombre de Kirchner, como intenté señalarlo en un artículo anterior, vino a romper esa continuidad malsana, vino a desequilibrar la marcha regular hacia la barbarie de un modelo económico-político que, desde hace mucho tiempo, no sólo venía ejerciendo su poderío sobre la vida material de los desposeídos sino, también, había logrado capturar los núcleos más profundos y decisivos de la vida cultural apuntalando, de ese modo, sus propios intereses transformándolos en los únicos visibles de cara a una sociedad que se mostraba como vaciada de sí misma y demudada. Kirchner, su nombre, interrumpió esa marcha triunfal de los poderosos de siempre, logró, de manera inesperada, desviar el curso decadente de una sociedad que desde hacía mucho tiempo había perdido la brújula. Lula lo dijo con una frase sencilla, directa y justa: les devolvió la autoestima a los argentinos. 

Algunos actos simbólicamente decisivos le dieron encarnadura a un gobierno que nacía de la noche argentina, de una noche que arrastraba nuestros peores fantasmas y que parecía proyectarse hacia una perpetuación insoportable. Kirchner comprendió que para comenzar a “curar” las profundas heridas que atravesaban el cuerpo social hacía falta entrelazar acciones reparadoras en el sentido económico-material (la primera fue recuperar trabajo y reducir los índices de pobreza y de indigencia que eran los más oprobiosos y brutales de la historia) con otras acciones que rearticularan un discurso y una conciencia que habían sufrido los duros embates de la derrota, la desilusión y la invisibilización; comprendió, porque lo llevaba dentro suyo, el papel fundamental de rediseñar enteramente la política de derechos humanos haciéndolo, al comienzo, a través de un gesto descomunal en su valor simbólico-reparador: ordenarle al jefe del Ejército que descolgase los cuadros de Videla y de Bignone. 

Ese acto, que algunos caracterizaron como sobreactuado e impostado, implicó un quiebre fenomenal que se acopló con la construcción de una nueva Corte Suprema de Justicia y con el avance decidido hacia el enjuiciamiento de los genocidas. Los movimientos de derechos humanos supieron, casi desde un principio, valorar en su extraordinaria dimensión lo abierto por esas reparaciones simbólicas e institucionales desarrolladas por un Kirchner que se atrevió a derogar las leyes de la impunidad. El aire fresco que recorrió la vida nacional a partir de esas acciones tuvo mucho que ver con la refundación de un mundo democrático envilecido por años de vaciamiento, impudicia y complicidad con lo peor de nuestra historia. 

Ese giro histórico en materia de política de derechos humanos se conjugó con otra decisión medular: prohibir que se reprima cualquier protesta social impidiendo que una policía siempre sospechada llevase armas de fuego a las manifestaciones o a los cortes de rutas y calles. Algún funcionario supo de la prioridad que Kirchner le dio a esta decisión y tuvo que salir raudamente del Gobierno cuando intentó protestar. 

Unida a estas políticas se buscó reposicionar a la Argentina clausurando, por un lado, la dependencia absoluta hacia el FMI y, por otro lado, haciendo estallar la propuesta del ALCA motorizada por el gobierno de Bush que vio de qué manera eso ocurría en la famosa e histórica reunión de Mar del Plata. Recuperando antiguas tradiciones populares y emancipatorias, Kirchner afianzó una política de claro contenido latinoamericano abrazándose, en ese gesto, con los procesos abiertos en Brasil, Bolivia, Venezuela, Uruguay y Ecuador, procesos también acompañados por el Chile de Bachelet, para confluir, todos, en la construcción de la Unasur que, entre otras cosas, impidió el avance golpista en la Bolivia de Evo Morales y, más recientemente, lo hizo con el Ecuador de Correa. Testimonio de esa política trascendente fue el sentido homenaje que le brindaron los presidentes de Sudamérica. 

No se trata, estimado lector, de enumeraciones que, de eso no hay dudas, definieron un rumbo impensado poco tiempo antes para un país, el nuestro, desarmado material, institucional y simbólicamente. Se trató, antes bien, de una apertura fenomenal que luego sería continuada y profundizada por la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, que no sólo se hizo cargo del proyecto iniciado por su compañero de la vida, sino que lo extendió hacia el litigio central de nuestra sociedad: la distribución más equitativa de la renta material y simbólica. 

El nombre de Kirchner quedará grabado en la memoria popular como el que rehabilitó la reparación de los más desposeídos, como aquel que devolvió la esperanza en un país más justo y como quien reconstruyó los puentes rotos entre las generaciones. Allí está, como testimonio de ese gesto fundacional, la emergencia aluvional de los jóvenes, los grandes ausentes de las últimas décadas, en el espacio público y como sujetos de una poderosa repolitización. 

El ayer de las tradiciones populares que se reencontraron con los nuevos lenguajes juveniles devolviéndole al presente argentino una trama que había sido brutalmente deshecha por la violencia dictatorial y la posterior desilusión del período democrático que culminó en la implementación, vía el menemismo, de las políticas neoliberales. El nombre de Kirchner, entonces, como testimonio de una excepcionalidad cargada de futuro.

CHE PIBE RICO, CRIADO EN CUNA DE ORO, SI AVOS TE DIGO NIÑO MAURICIO, QUE ES MACRI, EL MUERTO POLITICO SOS VOS CULO ROTO, HABLAS COMO UN CHETITO DE BS. AS., VENI A MI PUEBLO, VENI A MI BARRIO Y TE VAMOS A DAR PARA QUE TENGAS GUARDES Y ARCHIVES, Y NO JUSTAMENTE VOTOS!!!

CHE PIBE RICO, CRIADO EN CUNA DE ORO, SI AVOS TE DIGO NIÑO MAURICIO, QUE ES MACRI, EL MUERTO POLITICO SOS VOS CULO ROTO, HABLAS COMO UN CHETITO DE BS. AS., VENI A MI PUEBLO, VENI A MI BARRIO Y TE VAMOS A DAR PARA QUE TENGAS GUARDES Y ARCHIVES, Y NO JUSTAMENTE VOTOS!!!

Pronóstico de Macri

“El kirchnerismo va a dar batalla hasta el final, aunque para mí es un ciclo terminado”, aseguró ayer el jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri, aludiendo al fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner. El empresario advirtió luego: “Yo soy precandidato” presidencial para 2011, buscando meterse nuevamente en la carrera electoral nacional. Así, instó al Gobierno a “deponer la agresividad, esto de exterminar al que no piensa igual” y le requirió que hubiera “más diálogo, más tolerancia, mejor convivencia, y no tanto enojo”. El presidente del Frente Grande, Eduardo Sigal, le contestó a Macri más tarde: “Agobiado por las causas judiciales en su contra y por la progresiva marginación del escenario político” –dijo– parece haber “caído en la desesperación”. Y agregó: “Sólo de parte de alguien que no es capaz de percibir las señales del pueblo pueden entenderse estas declaraciones”.

A PROPOSITO DE LA MUERTE DEL GENOCIDA MASSERA de Jorge Raúl Agnese

A PROPOSITO DE LA MUERTE DEL GENOCIDA MASSERA

de Jorge Raúl Agnese, el Martes, 09 de noviembre de 2010 a las 0:38
 MASSERA: UN PERSONAJE ANTIDEMOCRATICO Y ASESINO DESDE JOVEN.

El 16 de junio, en el mediodía de otoño del año 1955, formaciones de las aviaciones de Marina y Aeronáutica, haciendo su bautismo de fuego, sobrevolaron el centro porteño y descargaron toneladas de explosivos sobre la población civil. El bombardeo dejó, aproximadamente, 350 muertos, cifras nunca confirmadas, como en Guernica, se ocultan los efectos de la masacre, y más de 2000 heridos, entre ellos casi un centenar de lisiados para el resto de su vida. Otras fuentes reflejadas en este trabajo hablan de 700 tumbas cavadas en el cementerio porteño de la Chacarita.
En ese ataque participaron activamente jóvenes que después aparecerían como miembros de la dictadura que nos gobernó desde 1976 hasta 1983 (los marque con negrita)

A continuación parte del articulo publicado en Argenpress de Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazan

EL 16 DE JUNIO
Previo a este ataque se encuentran otros intentos, como el de Benjamín Menéndez en 1951, familia de golpistas y represores.
El mes de junio no era un mes cualquiera en la etapa que vivía el proceso del segundo gobierno peronista. Las contradicciones se profundizaban y continuaron el 10 de junio con la manifestación de la iglesia católica en la procesión de Corpus Chisti, esto, hay que decirlo, excedía lo religioso. Por la noche la quema de una Bandera Argentina, que el gobierno de Perón se lo adjudica a la oposición.

EL PERONISMO Y ANTIPERONISMO ERAN UNA REALIDAD.
La mañana del 16 de junio de 1955 fue el bautismo de fuego de los aviones de la aeronáutica contra el pueblo, aunque lo quieran negar. Operaron esos aviones los aviadores argentinos, arrojando nueve toneladas y media de explosivos, según algunas fuentes, otras, catorce toneladas sobre la población civil inerme. Fijaron sus objetivos de ataque en los puntos del centro neurálgico de la Plaza de Mayo, la casa de gobierno, donde lanzaron sus bolas de fuego y muerte contra los trolebuses repletos de pasajeros, en su mayoría trabajadores que se desplazaban hacia sus tareas, o bien transeúntes distraídos que recorrían ese lugar histórico, mientras se escondían como podían ante la sorpresiva y violenta lluvia de bombas y metrallas. Eran aviones de la Fuerza Área y de la Marina de Guerra Argentina que actuaron con los mismos objetivos y la misma saña criminal.
Aquel 16 de junio, el capitán de fragata Néstor Noriega, de 39 años de edad, esperaba que el cielo se despejara, la escuadrilla formaba escalonada hacia arriba. A las 12,40 Noriega al mando de su Beechcraft descarga una bomba de 100 kilos que cae sobre la sede presidencial; a continuación los North American al mando del capitán de corbeta Santiago Sabarots descargan bombas de 50 kilos cada uno. La Plaza de Mayo era un incendio, quienes salían de las bocas del subte se encentraron con la nube de pólvora, los aviones rasantes sobre el casco porteño, la gritería, la desesperación, la gente intentando esconderse como podía, heridos, muertos, mutilados, así comienza la masacre del 16 de junio. Noriega y Sabarots son los responsables materiales junto a los aviadores de aquel día de masacre, hay otros responsables intelectuales.
En el trabajo por recuperar históricamente aquella masacre, realizado por Gonzalo Cháves, titulado la Masacre de Plaza de Mayo, pasa revista a los nombres de muertos y heridos, lugares donde fueron alojados y la cantidad de muertos NN que aparecen en el listado.
Por otro lado, Gonzalo Cháves afirma en un reportaje concedido a un diario de Rosario: Me sorprendió descubrir entre los protagonistas de la masacre del 16 de junio de 1955 a hombres y nombres que participaron en el golpe del 24 de marzo de 1976, como los dos secretarios del ministro de Marina Olivieri, que fueron Emilio Eduardo Massera y Horacio Mayorga, dos marinos importantes en el último golpe de Estado. Ellos estuvieron al tanto de lo que iba a pasar y no detuvieron la acción militar contra los civiles. El ministro Olivieri dio parte de enfermo y sólo regresó al despacho dos días más tarde del 16 de junio. Lo mismo hicieron “Emilio Eduardo Massera y Horacio Mayorga, sus jóvenes ayudantes”.
De esa investigación se desprende que estuvieron involucrados activos participantes de la última dictadura militar como son: Carlos Suárez Mason (En ese momento exiliado en Uruguay junto a  Alejandro Lanusse desde 12951) yOsvaldo Cacciatore, intendente porteño durante la dictadura, el de las famosas autopistas, que integraba la escuadrilla de la aeronáutica que bombardeó la Plaza de Mayo. Otro de los personajes que estuvo en el bombardeo fue el hermano de Massera, Carlos Massera como piloto de la marina.
“La sublevación contó en forma activa con el respaldo de la base naval de Punta Indio que estaba al mando del capitán de marina Néstor Noriega; del BIM 4 (Batallón de Infantería de Marina), asentado en Puerto Nuevo y de parte de la oficialidad de la Aeronáutica hubo dos aviones Catalina que llegaron de la base Espora.
Entre esos pilotos estaba Máximo Rivero Kelly, quien fue jefe de la aviación naval durante el Proceso y  número dos de la Armada en el gobierno de Alfonsín. Kelly fue quien escoltó con un avión caza de la Fuerza Aérea argentina, al hidroavión Catalina paraguayo donde Perón viajaba al exilio, tras su autoconfinamiento en una cañonera de esa nacionalidad. Kelly es el mismo que está involucrado en la violación de los derechos humanos en los «fusilamientos» de la base Almirante Zar de Trelew en los ´70. 
La noche del 15 de junio copó Ezeiza, con el objetivo de reabastecerse de combustible y explosivos, porque la base de Punta Indio quedaba muy lejos. De allí los pilotos con sus aviones fueron y volvieron varias veces, entre ellos Cacciatore”, sostiene Cháves.
Hay un testigo incomparable, el camarógrafo de Sucesos Argentinos, Carlos de la Fuente, víctima del bombardeo, que a pesar de estar herido, no perdió la conciencia, llegó a contabilizar "pilas de muertos detrás de la Casa Rosada", con una etiqueta atada con un hilo en el dedo gordo del pie con los datos de cada una de las victimas. Dice lacónicamente: todo fue un pandemonium.
Siempre se trató de minimizar esta masacre, hecho aberrante y criminal si los hubo. Hoy aparecen una serie de lenguaraces hablando y otros escribiendo sobre el bombardeo a la Plaza de Mayo hipócritamente; otros pidiendo resarcimiento económico para las víctimas, toda una burla caricaturesca, cuando, durante años ni se acordaron de ese pueblo masacrado, ni que los fusilados en León Suárez que eran trabajadores y resistentes. Cuando se asesina al pueblo, los plumíferos y charlatanes se hunden en el silencio. Son otras muertes. Otros, falsarios presurosos y oportunistas, dicen, hablan, y del mismo modo, deletreando algunas frases para no quedar fuera en este cincuentenario. Hoy olvidado momento histórico, cuando se cumplen 52 años.
Repetimos, siempre se trató de minimizar y ocultar por derecha este hecho monstruoso, pero no podemos callarnos y denunciar la carga de hipocresía de algunos que detentan el rótulo de progresistas y adelantados.
Por otro lado el reconocido periodista Gregorio Selser sostiene lo siguiente: “Como culminación de la serie de actos de desagravio a la bandera, se dispone que una escuadrilla de diez aviones a retropropulsión sobrevuelen la Catedral de Buenos Aires, en Plaza de Mayo. Ignorándolo Perón, ese vuelo debe convertirse en la señal de una insurrección conjunta de las tres fuerzas armadas y comandos civiles, que debía iniciarse a las 8”.
Pero debido a una imprevista niebla, los aviones sólo pueden alzar vuelo a las 10. Durante ese lapso Perón es informado de la conjura y se traslada al Ministerio del Ejército. Al mediodía aviones navales bombardean la Casa Rosada y sus adyacencias, al tiempo que fracasan los intentos de la infantería de marina de apoderarse del sector. Las víctimas se cuentan por centenares. Los aviones que participaron de la acción se refugiaron en Uruguay”, es decir, se fugan llenos de cobardía.
Dice Roberto Bardini, en un trabajo, que los agresores huyen hacia Uruguay, donde solicitan asilo político, eran tiempos de Battle Barres. “Al día siguiente, el diario Clarín -que no se caracteriza por sus simpatías peronistas- escribe: 'Las palabras no alcanzan a traducir en su exacta medida el dolor y la indignación que ha provocado en el ánimo del pueblo la criminal agresión perpetrada por los aviadores sediciosos que ayer bombardearon y ametrallaron la ciudad'.
“El ataque a traición de los aviadores navales subversivos produce un terrible impacto emotivo en la población. Durante meses no se habla de otra cosa en los hogares de todo el país. En 'Dossier Secreto - El Mito de la Guerra Sucia -, el periodista norteamericano Martin Andersen cita el informe de un analista de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, quien describe este estupor generalizado en un mensaje enviado a Washington a las tres semanas del sangriento acontecimiento” continua Bardini.
La masacre de junio de 1955 costó la vida aproximadamente a 350 ciudadanos, otras fuentes más precisas sostienen 367, y a más de dos millares de heridos, sin contar las profundas secuelas de terror que se instaló en gran parte de la población que vivió, asistió y sufrió aquellos bombardeos encabezados por los aviones de la marina y Aeronáutica, acción indudablemente repudiable.
García Acosta sostiene en una nota publicada por este medio, en el 2005 que: “En la Mesa de Entradas General de la DAOM, donde trabajaba, se llevaba el registro de todo lo que se emitía como notas, órdenes de trabajo. Cada dependencia tenía un número y una barra, al que seguía el número de la actuación. La Dirección de Construcciones tenía el número 1/. A primera hora un ordenanza trajo una nota con una orden de trabajo urgente: informaba que la Dirección de Construcciones procedería a cavar 700 tumbas en el Cementerio de la Chacarita. Al asentarla en el libro tuve clara conciencia de la masacre.
Muchos años después, ya disuelta la DAOM y yo fuera de ella, por razones de investigación histórica, traté de ubicar en el Archivo Municipal ese enorme libro de Registro de la Dirección de Construcciones para volver a ver, allí registrada con mi letra, ese macabra orden de trabajo, tétrico reflejo del doloroso enfrentamiento que dividió a los argentinos y que tuvo formas de barbarie”.
Los hospitales que brindaron ayuda en el momento que se producía la caída de casi 14 toneladas de explosivos sobre la Plaza de Mayo y adyacencias fueron: la denominada y conocida Asistencia Pública, los hospitales Argerich, Rawson, Clínicas, Alemán, Policlínico del Ministerio de Hacienda, Policlínico Militar y Policlínico Rivadavia. Otras fuentes tienen la información sobre los muertos y heridos en el hospital Ramos Mejía y Español y el Policlínico Durand; otro grupo lo conforman los Policlínicos Fernández, Álvarez y Las Heras. Lo de policlínicos es la denominación de la época. En la Morgue Judicial como en los listados de los hospitales y policlínicos se encontraba la lista de muertos y heridos.
Las mujeres fallecidas e identificadas son 50, 9 las NN femeninas, los hombres no identificados son dos decenas. Asimismo, en la Asistencia Pública aparecen 25 cadáveres no identificados y el Policlínico Las Heras no se suministró, en su momento, la lista de los muertos. Además, hay una lista de enfermeras y enfermeros que prestaron ayuda a los atacados y fueron muertos en el bombardeo, sumando otros seis asesinados.
Un cable de ANSA, por otro lado, informaba sobre los sublevados que piden asilo en Uruguay: la lista de 27 rebeldes, incluyendo a un civil. Un párrafo aparte sobre la participación de los civiles, ya que esta sublevación militar contó con comandos civiles que luego actuarían durante la denominada Revolución Libertadora. La lista es publicada por el diario La Nación del 8 de julio de 1955, donde se incluyen las bajas o retiros entre los militares insurrectos: Aeronáutica: 26 miembros y en la Marina, 78 marinos. Estos destierros de las fuerzas fueron refrendadas por los ministros de Marina y Aeronáutica. Además el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas informaba que habían sido encuadrados en el marco de rebeldía al personal interviniente en los sucesos del 16 de junio, de acuerdo al Código de Justicia Militar.
Pero la realidad posterior ocultó la masacre del 16 de junio, se conoció más la quema de las iglesias que este momento histórico, que no sólo marcaba el comienzo del final del gobierno peronista, sino, el recomienzo e implementación por parte del Estado, la puesta en marcha de la maquinaria represiva.

APARECIÓ LA CONSIGNA: CRISTO VENCE.
Se cumple más de medio siglo de este suceso aberrante, es la inauguración de un proceso histórico que brota de las entrañas de lo más rancio del poder oligárquico con violencia y represión, era la ofensiva de las fuerzas de ese poder para apoderarse del aparato del Estado: comenzaba en el campo social el desmontaje de una formación ideológica de carácter nacional.
Luego del bombardeo, parte del pueblo salió a la calle enardecido. Perón trató de contenerlos. En esa reacción, donde le solicitaron armas al Perón, se cometieron algunos desmanes como respuesta a la masacre. Se cumplió más de medio siglo y, sin embargo, la masacre sigue impune, como tantas otras aberraciones contra el pueblo. Por eso, debe aparecer la memoria histórica, rescatar la identidad colectiva y que estos asesinatos queden escritos en los anales de la historia, los nombres de sus autores.
El 16 de septiembre, de ese mismo año, se termina de consumar lo iniciado el 16 de junio de 1955; La masacre de Plaza de Mayo. Luego de la caída de Perón vendrán los asesinatos a mansalva en José León Suárez y los fusilamientos de junio de 1956.
Comenzaba la construcción de un andamiaje legal de un gobierno militar de facto, con la vigencia del Decreto 4161 que preveía cárcel para todo aquel que mostrara sus simpatías peronistas, luciera emblemas o fuera miembro de la Resistencia Peronista.
El odio de clase se mostró en la quema de todas las bibliotecas que tenían libros de aquellos que eran teñidos de peronistas. Los 9 tomos del sanitarista Ramón Carrillo, Teoría del Hospital son quemados, y así todo lo que había pertenecido al gobierno peronista, como la anterior residencia presidencial que fue devorada por las llamas. La destrucción de la Fábrica Argentina de Locomotoras instalada en talleres Liniers fue desguazada y los prototipos de las locomotoras Justicialista y Argentina cortadas con sopletes, entre tantos hechos de verdadera violencia.

EL GOBIERNO MILITAR, POR PRESIÓN DE LA OLIGARQUÍA VACUNA, ANULA LA LEY DEL PEÓN RURAL.
Muchos de los que participaron en el bombardeo guerniquiano a Plaza de Mayo, luego del derrocamiento de Perón, ocuparon altos cargos en los distintos gobiernos civiles y militares, como el radical Miguel Angel Zavala Ortiz(Copioto de Cacciatore en el bombardeo). Otros fueron premiados colocando sus nombres a algunas de nuestras calles y al nombre de una estación de subterráneos como Ing. Roque Carranza, conspicuo comando civil durante la Libertadora. Y autor del primer atentadoen el mundo contrra un subterráneo, hecho ocurrido en 1953 y que causo mas de un centenar de muertos.
En el caso de Francisco Manrique fue funcionario en la liberadora con Lanusse, otros como el contralmirante y ex ministro de Marina de Perón (a quien traiciono)Anibal Olivieri fue premiado y el cargo fue representante ante la ONU - Organismo de las Naciones Unidas, Vicchi, embajador en Estados Unidos de América; y en el caso de Samuel Toranzo Calderón, uno de los responsables fundamentales de aquella matanza fue a la España franquista como embajador, donde mostró orgulloso el Guernica Argentino.
Una costumbre de las clases dominantes instalada en este país, con un fuerte contenido de clase, es que casi todos los genocidas en la Argentina son homenajeados de una u otra manera, con sus nombres señalan calles o plazas, como Juan de Garay o Julio A. Roca, dos ejemplares genocidas, entre otros.
Varias décadas llevó instalar el tema del Guernica Argentino, miles de muertos y desapariciones hay en esta historia, sin embargo, es bueno comenzar por donde empezó. Porque los nombres de los aviadores son los comandantes y principales figuras del 24 de marzo de 1976 y de los hechos posteriores.
Y en esa misma cadena de realidades, que se conectan, están todas las violaciones a los derechos humanos y la implementación de otras formas para dejar impune todo este largo proceso de dolor y muerte, represión y desaparición.
Es bueno comenzar por el principio. Aquella mañana nublada y fría de junio, un jueves, como hoy 22 North American, 5 Beerchraft, 4 Gloster y 3 Anfibios catalina, 34 aviones en total nublaron el cielo de Buenos Aires, durante el espacio de horas de terror, y a partir de las 12:40 y con vuelos rasantes y asesinos, hasta entrada la tarde otoñal de junio, acumularon muertos, heridos y desesperación. Dos décadas después muchos de estos marinos y aviadores iniciaban el camino de la última dictadura militar.
Hoy muchos de ellos, están sindicados en las fojas enrojecidas de la represión estatal.

Nota de Agnese : Un dato que no es menor. El Guernica argentino ostenta varios  record macabros después de la Segunda Guerra Mundial: el primer record, fue el primer pueblo civil  bombardeado sin previo aviso, sin estar en guerra, sin estado de sitio y sin estado de conmoción interna. Fue bombardeado – segundo record – por sus propias Fuerzas Armadas.
Ese día sobre el Río de La Plata se produjo el verdadero bautismo de fuego de la Fuerza Aérea – antes de Malvinas – donde leales y rebeldes se enfrentaron… cayeron los rebeldes y allí el tercer  record: un Gloster Metor rebelde, fue el primer avión a reacción que fue abatido en Latinoamérica.
Disculpen la extensión, pero estos temas deben conocerse. Emilio Massera fue genocida antes de integrar el proceso.

Como sostiene el poeta Roque Dalton: no se puede construir nada que se parezca a reconciliación con este “inmenso mar de mierda”.