sábado, 20 de noviembre de 2010

LOS ROSTROS DE LOS ASESINOS ESCLAVIZADORES DEL NIÑO EZEQUIEL FERREYRA, FALLECIDO A LOS SÉIS AÑOS POR TRABAJAR CON AGROTÓXICOS de Alicia Susana Gómez,

LOS ROSTROS DE LOS ASESINOS ESCLAVIZADORES DEL NIÑO EZEQUIEL FERREYRA, FALLECIDO A LOS SÉIS AÑOS POR TRABAJAR CON AGROTÓXICOS

de Alicia Susana Gómez, el sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 10:58
 TRATA DE PERSONAS

La cara de los asesino de Ezequiel Ferreyra


EZQUIEL FERREYRA, FOTO: LA ALAMEDA
  
  
(AW) La cadena de responsabilidades por las que Ezequiel murió como consecuencia del tumor cerebral que le produjo la manipulación de productos tóxicos en la granja La Huella, tienen cara, nombre y apellido. A continuación te los mostramos


Leticia Luace, dueña de la empresa Nuestra Huella, en la que murió Ezequiel Ferreyra, un niño de seis años , victima del trabajo esclavo y la manipulación de agrotóxicos.

  
Alejandra Lopez Camelo, Presidente de la empresa Nuestra Huella, prima del Intendente y cuñada del secretario general de Uatre local.


Sergio Bivort , ex intendente de Pilar y hasta hace pocos meses abogado patrocinante de la empresa esclavista.

  
Humberto Zuccáro, intendente de Pilar, primo hermano de la presidente de Nuestra Huella, Alejandra Lopez Camelo.

  
Jorge Herrera, secretario general de UATRE Pilar, cuñado de la presidente de la empresa y responsable por haber abandonado a los trabajadores, apretado e intentado sobornar a los denunciantes mediante su secretario gremial.

  
Marcelo Martino, delegado del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Pilar, encargado de salir a negar sistemáticamente el trabajo infantil en las granjas de Pilar de la empresa y de organizar inspecciones previamente avisadas a la patronal.Las horas y horas de filmación de trabajo infantil durante el 2008, 2009 y 2010, la granja allanada con la gente esclavizada y la alambrada electrificada, las 30 granjas de la empresa donde el Ministerio de Trabajo constató fehacientemente trabajo infantill en Nuestra Huella, los más de cuarenta testimonios de víctimas de la empresa, las filmaciones de las persecuciones y los intentos de sobornos a los denunciantes, los datos precisos de los reclutadores, nada, absolutamente nada fue suficiente para que la Jueza Graciela Cione (Garantias en lo Penal de Campana) y Adrián Charbay (Federal II de Zárate y Campana) se dispusieran a impartir un mínimo de justicia en las causas que tramitan por reducción a la servidumbre y trabajo infantil y trata laboral y trafico de personas respectivamente. Quizás el hecho de que la presidente de la empresa, Alejandra Lopez Camelo, sea prima hermana del intendente de Pilar , Humberto Zúccaro, cuñada del Secretario General de UATRE local Jorge Herrrera y que el ex intendente de Pilar, Sergio Bivort sea el abogado de la firma expliquen un poco acerca del manto de impunidad que rodea la empresa.Desde el 2008 los costureros y cartoneros de la Alameda y el MTE vienen denunciando, juntando pruebas y movilizándose contra la esclavitud y el trabajo infantil en Nuestra Huella.


Esta mañana, cuando no sabíamos que horas antes Ezequiel había muerto, más de doscientos compañeros marcharon a los dos juzgados penales de Campana exigiendo justicia por Ezequiel y por la salud y la vida de los más de 200 niños que viven y trabajan en las granjas de esa empresa y nos juramentamos volver en los próximos días.La empresa no conforme con haber asesinado a Ezequiel, con haber envenenado a decenas de chicos y adultos, ahora se dispone a hacer desaparecer las evidencias y pretende trasladar rápidamente el cuerpo de Ezequiel y quizás cremarlo, fuera del alcance de cualquier pericia judicial que los comprometa y ponga en evidencia su responsabilidad por Ezequiel y por todos los niños y adulltos que manipullan venenos agrotóxicos en sus granjas. La Alameda y el MTE ahora más que nunca redoblará su esfuerzo reclamando justicia y convoca a todos los ciudadanos y periodistas honestos que repudian la esclavitud y el trabajo infantil a que se sumen a nuestro grito para romper el cerco de impunidad que rodea a Nuestra Huella.


Gustavo Vera (La Alameda) 1561584835Juan Grabois (MTE) 1563843877


AGENCIA DE COMUNICACIÓN  RODOLFO WALSH

EZEQUIEL FERREYRA
LETICIA LUACE
ALEJANDRA LÓPEZ CAMELO
SERGIO BIVORT
HUMBERTO ZUCCARO

JORGE HERRERA

Van cayendo los prófugos de la CNU de Juicio, castigo y carcel común a los socios civiles de la dictadura militar

Juicio, castigo y carcel común a los socios civiles de la dictadura militar

Van cayendo los prófugos de la CNU

de Juicio, castigo y carcel común a los socios civiles de la dictadura militar, el sábado, 20 de noviembre de 2010 a las 8:31
Primero fue Patricio Fernández Rivero, ahora Mario Durquet. Esto es, dos de los nueve prófugos en la causa CNU (Concentración Nacionalista Universitaria) fueron detenidos en las últimas 48 horas por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) por delitos de lesa humanidad cometidos por ese grupo paramilitar de extrema derecha.

Página/12 informó ayer sobre el arresto de Fernández Rivero, alias El Manco, ex líder de la CNU, ocurrido el jueves en Alta Gracia. La captura de Durquet fue ayer en La Plata cuando se presentó ante la Justicia platense con un hábeas corpus, pero al ser notificado el juez de Mar del Plata, Rodolfo Pradas, pidió a su colega que ordenara su detención, hecho que se produjo en su domicilio. Ambos detenidos están imputados de participar en Mar del Plata de los asesinatos de Enrique Elizagaray, Guillermo Enrique Videla, Jorge Enrique Videla, Jorge Lisandro Videla y Bernardo Goldenberg, ocurridos el 21 de marzo de 1975 en venganza por el homicidio del abogado Ernesto Carlos Piantoni. En tanto, aún siguen prófugos el ex fiscal federal y candidato a intendente en 1983 Gustavo Demarchi, el librero Piero Assaro, Fernando Otero, Raúl Viglizzo y Raúl Molleón. Además, Ernesto Ullúa y Fernando Delgado ya estaban en la clandestinidad desde hace algunos años cuando fueron imputados de otros delitos de lesa humanidad.

Fernández Rivero permanece alojado en una unidad penitenciaria de Córdoba y el juez Pradas analiza la posibilidad de trasladarlo, a pesar de que la defensa informó sobre la imposibilidad de viajar por razones de salud. Durquet, en cambio, ya se encuentra en Mar del Plata y podría ser indagado en breve por el magistrado.

Fuente: Pagina 12
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El fervor confesional de Cynthia Hotton



El fervor confesional de Cynthia Hotton

Publicado el 20 de Noviembre de 2010



En el corazón mismo de la Cámara Baja, junto a sus colegas Elsa Álvarez y Lilita Carrió, la diputada atravesó una cadena de acontecimientos que la marcarían para siempre.
 
Fue la semana más larga de su existencia. Y una durísima prueba que en su camino le puso el Señor. De ello, la diputada Cynthia Hotton no tiene ninguna duda. Es que en el corazón mismo de la Cámara Baja, junto a sus colegas Elsa Álvarez y Lilita Carrió, atravesó una cadena de acontecimientos –las presiones para torcer su voto con respecto al Presupuesto del año venidero, la valentía de su denuncia y la oscura maniobra tendiente a desplegar un manto de sospecha sobre su persona– que la marcarían para siempre. Ya se sabe que en el ámbito terrenal, la trascendencia de lo sucedido no la dejaría bien parada. Gajes de la fe.
Fue justamente el fervor confesional lo que arrojaría a esta mujer de 34 años al escarpado universo de la política, a modo de misión cristiana. Su propósito: purificar con el Verbo divino el fango ideológico de la condición humana, una encomiable tarea que ella alguna vez supo explicar con las siguientes palabras: “Los verdaderos cristianos debemos ser sal y luz para insertarnos en los sitios estratégicos de la política, con el objetivo de afectar a la sociedad mediante la transmisión de nuestros valores.” En su caso, los primeros signos públicos de semejante entrismo celestial se redujeron a un par de candidaturas fallidas en las listas de legisladores provinciales de Recrear, el espacio de Ricardo López Murphy, durante las elecciones de 2003 y 2005. Sin embargo, recién en marzo de 2007 los medios empezaron a fijarse en su rubia estampa; fue cuando tuvo la iniciativa de organizar en el Hotel Rochester unas jornadas celebratorias del Día de la Mujer. Sería un evento inolvidable: entre las representantes del sexo débil allí presentes, además de Gabriela Michetti y Margarita Stolbizer, estaba la prestigiosa periodista Malú Kikuchi y nada menos que Cecilia Pando. Poco después, Hotton brincaría hacia el PRO, bajo cuya bandera –en las elecciones del 28 de octubre de ese año– conseguiría su banca en el Congreso. Pero luego –debido a las vacilaciones de Mauricio Macri ante el matrimonio de personas del mismo género– se abroqueló en Valores para mi País, un monobloque de orientación ultraconservadora, cercano a Julio Cobos.
No obstante, el verdadero jefe político de la señora Hotton –y la vez, su guía espiritual– es el predicador electrónico Luis Palau, uno de los ejemplares más extravagantes del rígido movimiento evangelista pentecostal. Nacido hace 76 años en la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz, emigró en 1961 a los Estados Unidos, donde se convertiría en un fanático seguidor del reverendo Billy Graham, hasta lograr peso propio, Su cosmovisión política no es un dato menor; en un entrevista publicada el 7 de octubre de 1977 en la revista Times, señaló que “la única ideología capaz de detener el marxismo en la región es la fe evangélica”. Por entonces ya era un gran colaborador del dictador boliviano Hugo Banzer y, en 1981, lo fue del golpista guatemalteco, general Efraín Ríos Montt, quien compartía sus inquietudes religiosas mientras hacía desaparecer unos 10 mil compatriotas; además, gozaba de libre acceso en la Casa Blanca cuando su pensionista era Ronald Reagan, privilegio que revalidó durante las presidencias de George Bush (padre) y George W. Bush. En la Argentina, si bien entre sus seguidores vinculados al mundo de la política se destaca, por caso, el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, el contacto clave del pastor en el país no es otra que Hotton. De hecho, su gestión fue crucial para que, durante el 14 y 15 de marzo de 2008, Macri le cediera –a cambio de una muy suculenta compensación crematística– la Plaza de la República para su multitudinario festival.
Lo cierto es que, por otra parte, dicha relación política y religiosa explica de modo incontrastable el estilo de labor parlamentaria ejercitado por la diputada. Tanto es así que, en 2009, impulsó un proyecto sobre “libertad religiosa” que establecía penas de prisión de seis meses a dos años para quienes criticaran a curas y pastores, entre los cuales, por ejemplo, bien podrían encontrarse Julio Grassi o Christian von Wernich. No menos profusa es su lucha contra el aborto terapéutico ni su denodada resistencia a que se aprobara la despenalización del consumo de drogas. Pero si hubo una cruzada en la cual esa mujer se entregó por completo no fue otra que su puja por evitar la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Y lo hizo junto a la macrista Paula Bertol y la senadora del Opus Dei, Liliana Negre de Alonso, con quien, bajo el elocuente lema “Queremos mamá y papá”, juntó firmas, participó en debates, acudió a programas de TV, organizó las llamadas “marchas naranja” y hasta intentó convocar un plebiscito, entusiasmada con la creencia de que en el interior del país impera un alto sentimiento homofóbico.
Ello, al parecer, no sería así ni siquiera en su propio hogar, ya que su esposo, el empresario Julio Ducdoc, quien dirige la cadena Rochester Hotels, incurrió en la herejía de anunciar en su blog corporativo a uno de sus establecimientos –el de Bariloche– como gay friendly. Y con el siguiente eslogan: “Un lugar de ensueño para que vos y tu compañero puedan disfrutar y relajarse, ¡no te vas a arrepentir!” En fin, para disgusto de la pobre Cynthia, nada más alejado del Plan de Dios.
Tampoco habría estado en los proyectos del Altísimo el estrepitoso fracaso de su sierva en el affaire de las presuntas presiones que motivaron su denuncia pública. Luego se ser archivada por falta de pruebas, ella ahora hasta genera un merecido sentimiento de cristiana conmiseración. “Sólo fue una víctima de la estrategia de Carrió”, diría la diputada del PRO, Laura Alegre.
Quizá renunciar a la política sea el próximo servicio de la diputada Hotton al Señor.

20 DE NOVIEMBRE, DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL


20 DE NOVIEMBRE, DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL

El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la "Guerra del Paraná" que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía.


Allí el 20 de noviembre de 1845 en las costas del Río Paraná, se batieron con alma y vida las tropas argentinas hasta quedar sin munición, y vencidos por la superioridad de las fuerzas invasoras, con armas de alta tecnología como los nuevos "barcos de guerra a vapor" y los cañones estriados de carga posterior. La Flota Inglesa al mando del Almirante Inglefield y la francesa al mando del almirante Lainé. Después del bombardeo y al desembarco, las cargas de bayoneta se repitieron y los principales jefes argentinos fueron heridos en combate. Los gritos de Viva la Patria se repetían y en medio del combate, la banda de Música del Regimiento Nº 1 de Patricios por orden del General Lucio Norberto Mansilla, tocó el Himno Nacional Argentino, coreado a gritos de rabia por los bravos que defendían la posición. Por eso el 20 de noviembre, recordamos en nuestra Patria, el 160º Aniversario del Día de la Soberanía Nacional ".

El Dr. Sabino O'Donnell, a quienes algunos consideran nuestro primer cronista de guerra, deja un valioso testimonio sobre el combate:

“Hoy he visto lo que es un valiente. Empezó el fuego a las 9 y media y duró hasta las 5 y media de la tarde en las baterías, y continúa ahora entre el monte de Obligado el fuego de fusil (son las 11 de la noche). Mi tío ha permanecido entre los merlones de las baterías y entre las lluvias de balas y la metralla de 120 cañones enemigos.
Desmontada ya nuestra artillería, apagados completamente sus fuegos, el enemigo hizo señas de desembarcar; entonces mi tío se puso personalmente al frente de la infantería y marchaba a impedir el desembarco, cuando cayó herido por el golpe de metralla; sin embargo se disputó el terreno con honor, y se salvó toda la artillería volante.
Nuestra pérdida puede aproximarse a trescientos valientes entre muertos, heridos y contusos; la del enemigo puede decirse que es doblemente mayor; han echado al agua montones de cadáveres (...)
Esta es una batalla muy gloriosa para nuestro país. Nos hemos defendido con bizarría y heroicidad”

Al día siguiente de la batalla llegarían los doctores Mariano Martínez y Claudio Silva, del Hospital del cuartel de Santos Lugares, enviados por Rosas. Sostendrán una junta médica con O´Donnelll y con el doctor Mariano Marenco y el profesor Cornelio Romero. El informe a Palermo, fué el siguiente:

“El doctor D. Sabino O´Donnell que había asistido al Sr. General desde los primeros momentos, nos hizo la historia de los accidentes que había sufrido y los medios que había empleado para evitar perniciosas consecuencias. El Sr. General Mansilla recibió en la tarde del 20 un golpe de metralla (la que hemos visto y pesa más de más de una libra) en el lado izquierdo del estómago, sobre las distintas costillas, y según hemos reconocido, ha sido fracturada una de estas. Cayó sin sentido, sufrió por muchas horas desmayos, vómitos, y otros molestos accidentes que fueron calmando gradualmente; se le ha aplicado un vendaje apropiado para remediar la fractura de la costilla, y se emplean los medios que aconseja el arte”

Fue una honrosa derrota de las Fuerzas de la Confederación Argentina , pero no fue el fin de la Guerra. La victoria de las Fuerzas Navales Franco-Inglesas fue un gran problema, porque forzaron el paso del Río Paraná y dominaron todo el río, para proteger sus buques mercantes, pero NO podían avanzar tierra adentro fuera de las costas, comerciando con sus cien buques cargados de mercaderías en los principales puertos de la Mesopotamia , el Paraguay y el Uruguay. Pero el sentimiento de toda la Nación Argentina se oponía a ello.

Soberanía Nacional que defiende el Brigadier Juan Manuel de Rosas por la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Oportunidad donde se deshace: el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores extranjeros en el tratado de Alcarás, entre Urquiza y Jefes unitarios. Se termina la intervención naval Anglo-Francesa. Y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". Que el Restaurador de las Leyes lo haría pagar en un bien ganado "precio de laureles". Donde finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa.

Previamente las potencias europeas se habían desligado del Imperio de Brasil y no le permiten intervenir en la contienda y las "utilidades comerciales" del ambicioso proyecto. Teniendo que definir la ocupación definitiva de las Misiones Orientales recién después de Caseros, con la colaboración de Urquiza,cuando derrotan al Gral Oribe en el Uruguay primero y a Rosas en la Confederación Argentina.

El anciano General San Martín desde Francia envió una carta a Rosas el 11 de enero de 1846, donde le escribía sobre: "...la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y de la Francia contra nuestro país...". Tal fue su sentimiento que en carta anterior a la contienda, ofreció su espada y que se subordinaba a Rosas para combatir al enemigo que acechaba y atacaba a nuestra Patria.

El fin de la Guerra del Río Paraná se logró luego de la derrota de los invasores el 4 de Junio de 1846 en el combate en "El Quebracho", lo que llevaría al cese de las hostilidades por parte de Gran Bretaña y luego Francia y el posterior reinicio de las relaciones comerciales y amistosas con la Confederación Argentina , y con el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, defensor de la Soberanía Nacional.

San Martin y el Bloqueo anglofrances.
Un prominente comerciante inglés, Jorge Federico Dickson, dirigió una respetuosa carta al Gral. San Martín requiriendo su opinión sobre la invasión anglofrancesa al Río de la Plata, sabiendo el comerciante que la opinión del Libertador, reconocido militar americano autoexiliado en Europa, tendría enorme influencia en las legislaturas de ambos países agresores y en la opinión pública, y desalentaría las intenciones de los más belicistas (en noviembre ya se había producido la guerra del Paraná y se temía una invasión terrestre). San Martín no perdió el tiempo y le contestó a dicho comerciante el 28 de diciembre de 1845 con el siguiente análisis:

“...Bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina...con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente...”.

Esta carta a Dickson, como era de esperar, provocó un gran revuelo. En carta a Guido del 10 de mayo de 1846 le expresa:

“...ya sabía la acción de Obligado, de todos los interventores habrán visto por este echantillon que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el abrir la boca...”

En enero de 1845 Francia e Inglaterra deciden la intervención militar a la Confederación Argentina , y que debían adoptar la insólita forma de una impuesta "mediación" forzosa.
Gran Bretaña designó como "mediador" a Sir William Gore Ouseley, quien fue el primero en partir en el vapor de guerra "Firebrand". Francia nombró al Barón Deffaudis, partidario del Ministro Thiers y de brillante actuación en México cuando el conflicto con Francia de 1838. Ouseley llegó a Montevideo el 27 de abril de 1845 y algo después arriba Deffaudis al Plata. Los "mediadores" se apoyaban en imponentes escuadras navales de guerra. La Inglesa al mando del Almirante Inglefield y compuesta por nueve buques a vela y tres vapores de guerra, con 136 cañones último modelo estriados y de retrocarga "Peysar".
La Francesa al mando del Almirante Lainé, se componía de 3 grandes fragatas, cinco corbetas y bergantines a vela y dos vapores de guerra, con 282 cañones-obuses estriados y de retrocarga "Paixhans" que disparaban balas de 80 libras .

El 12 de mayo Ouseley, presentó una nota amenazante al gobierno de Buenos Aires, reclamándole el cese de la guerra en la Banda Oriental y el retiro de tropas y fuerzas navales.

El 17 de junio ambos comisionados ordenaron la inmediata suspensión de hostilidades en el Uruguay.

El 21 de Julio los ahora "interventores" presentan un "ultimátum" a Rosas. Conceden 10 días para el retiro de tropas argentinas y el retiro de los barcos de Brown de Montevideo.

El 22 de julio la marinería anglo-francesa desembarca en el Uruguay para reforzar las defensas de Montevideo. El 2 de agosto la Flota Naval franco-inglesa captura la escuadra de río del Alte Brown, quien había recibido órdenes expresas de "evitar todo incidente y no abrir el fuego".

Era la guerra disfrazada de mediación.

Ante ese hecho Juan Manuel de Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura de Buenos Aires, que lo autorizó "para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria". Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado.

El 30 de agosto, después del bloqueo naval de los puertos del General Oribe, Colonia del Sacramento es saqueada por Garibaldi y los mercenarios extranjeros contratadas por los unitarios. El 5 de setiembre le toca el turno a Martín García, el 20 a Gualeguaychú y a fines de octubre a Salto. Sólo Paysandú resistió los embates del aventurero italiano y evitó su saqueo y depredación.

El 13 Rosas suspende los pagos de los bonos de la deuda externa (incluidos los pagos a la Casa Baring Brothers de Londres).

El 17 de octubre Rosas ordena al embajador argentino en Londres Dr Manuel Moreno que reclame enfáticamente y si no tiene respuesta satisfactoria que exija sus pasaportes.

El 18 se concreta el bloqueo naval de todos los puertos argentinos.

El restaurador logra el apoyo del cuerpo diplomático extranjero en Buenos Aires, incluso del francés M. Mareuil, y de unos 15 mil residentes galos y británicos, que firman un petitorio solicitando la No intervención.

El 20 de octubre Sir William Gore Ouseley informa al Foreing Office sobre: "El reconocimiento del Paraguay como nación Independiente, conjuntamente con el posible reconocimiento de Entre Rios y Corrientes y su erección en Estados Independientes, asegura la navegación del río Parana y del río Paraguay"

(John F. Cady – "La intervención extranjera en el Río de la Plata " – Ed Losada.)

El 23 se retira del país el embajador francés (firmante del petitorio a favor de Rosas)

Los "interventores" recibieron refuerzos en barcos y en hombres, al llegar el Regimiento Británico Nº 45 y muy pronto tras la Flota Naval Conjunta, se reunieron más de 90 navíos con mercaderías de diversas banderas, listos para vender en el litoral y en el Paraguay.

Para el desembarco los ingleses recibieron 600 infantes de marina y los franceses 200. También sumaron una Batería de cohetes a la Congreve. Y comenzaron la navegación, por el río Paraná. 160 años del Combate de "Vuelta de Obligado" – Día de la Soberanía Nacional "


La defensa de la "Vuelta de Obligado":

ElBrigadier Gral. Juan Manuel de Rosas ordena organizarla sobre el río Paraná en el lugar denominado Vuelta de Obligado (San Pedro), donde las fuerzas al mando del Gral Lucio Norberto Mansilla habían fortificado la costa y colocado una fila de chalupas y pontones sosteniendo gruesas cadenas de costa a costa, para impedir el paso de los buques.

De buques de guerra se habían desmontado los cañones para la defensa, eran 5 baterías con un total de 30 cañones antiguos, lisos y de avancarga, con balas de calibres de 8 a 20 libras servidas por 100 artilleros al mando del Capitán de marina Thorne y lo protegían tropas de Infantería y de caballería para repeler posibles desembarcos.

El Regimiento Patricios al mando del Coronel Rodríguez, la caballería a cargo del Coronel Martin Isidro Santa Coloma los cuerpos de milicias rurales al mando del Tte Facundo Quiroga (el hijo del Tigre de los Llanos), fueron los más destacados.

El 20 de noviembre el combate comenzó a las 8 de la mañana con intenso fuego de artillería desde los buques, los cañonazos se confundían con los gritos del paisanaje a órdenes de Mansilla, con vivas y cantos a la Patria.

Barcazas con cadenas cortando el ParanáLa Banda militar de Patricios toca los compases del Himno Nacional que es coreado a grito pelado, mientras las muerte los rodeaba. A la tarde comenzó el desembarco de los invasores. Fueron quedando sin municiones y destruídas las baterías. La pelea se prolongó hasta caer la tarde y con lucha cuerpo a cuerpo, con contraataques de la caballería. Derrocharon heroísmo, dejando a sus jefes heridos, con 250 muertos (incluído el Héroe de la recuperación de Malvinas y Soldado de Patricios, el "gaucho" Antonio Rivero y 400 heridos de un total de 2.160 combatientes criollos.

El parte de Batalla del Jefe Francés Trehouart a su gobierno, es el mejor homenaje e los héroes argentinos, que dice: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor".

Mientras el Almirante inglés Inglefield, en su informe de guerra lo califica, "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo", informa a la Corona Inglesa el bravo marino.

Al amanecer del día siguiente continuaron su navegación por el Paraná. Los buques de guerra atacantes sufrieron serias averías y de los 90 mercantes que acompañaban la Flota , solo 52 pudieron pasar de inmediato, por el paso forzado. Comerciaron libremente con Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay pero no estuvieron tranquilos, siendo atacados en forma contínua desde la costa.

"La Guerra del Paraná" se desarrolla, con los combates del 2 de enero de 1846 , el "2do encuentro de Vuelta de Obligado" con los argentinos al mando de Thorne, con artillería volante y lanceros de caballería que enfrentan el desembarco de 300 infantes de marina al mando del Cap Honthan, que continuará con los combates de "Tonelero" , "Acevedo" , "San Lorenzo" y la "Angostura del Quebracho" donde el 4 de junio de 1846 el Gral Mansilla los enfrenta nuevamente, desde la barrancas del Quebracho, al norte de San Lorenzo. Logrando una aplastante victoria argentina, que significa el fin de la aventura colonialista.

"Obligado" fue para Inglaterra y Francia, una victoria militar y una grave derrota política y comercial.

Consecuencias de la Guerra :
El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil.

Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la "libre navegación" de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana.

Hasta Caseros la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreynato del Río de la Plata – "Los 30 Pueblos Jesuitas" - )

Finaliza el proyecto "secreto" de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el "Tratado de Alcarás", y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil.

Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta".

A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles":

- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
- Devolver la Flota Argentina capturada.
- Devolver la Isla Martín García.
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.


Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil.

Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.

"A aquellos argentinos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer." (Carta de San Martín a Rosas. 10 de Junio de 1839).

En marzo de 1849, Rosas contestó una carta al Libertador en los siguientes términos:
"Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo.
Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes."
(Juan Manuel de Rosas).

Vuelta de Obligado “es la epopeya más silenciada de la historia oficial” ¿Por qué el 20 de Noviembre es el “Día de la Soberanía Nacional”?

Vuelta de Obligado “es la epopeya más silenciada de la historia oficial”

¿Por qué el 20 de Noviembre es el “Día de la Soberanía Nacional”?
 
 
 
 
 
En estos días he podido comprobar el desconocimiento de nuestra verdadera Historia Nacional (lo cual no es casual), muy particularmente con la recuperación del feriado del 20 de Noviembre “Día de la Soberanía Nacional” fecha instituida por el Gobierno del Presidente Juan Domingo Perón y luego retirado por los golpistas y terroristas del 55. (Hace 55 años).
 
Por ello y como una gran cantidad de profesores, amigos y estudiantes desconocen este acontecimiento, de cuando las fuerzas unidas de las dos mayores potencias planetarias del siglo XIX (Francia e Inglaterra, mas mercenarios como el Sr. Garibalidi), intentaron invadir y disolver a la Argentina; por ello acompaño una síntesis de los hechos heroicos del Pueblo Argentino frente a la agresión y la calidad de sus dirigentes en enfrentar y derrotar a los mismos y principalmente el del brigadier General Juan Manuel de Rosas, y anexando la opinión de la prensa estadounidense, Europea e Iberoamericana, sobre Argentina y Rosas.
 
Se trató, nada menos, que la Argentina que en 1845 obligó a capitular a las dos potencias más grandes del mundo en ese momento, Inglaterra y Francia. “¿Por qué es un hecho tan oculto? Porque los que escribieron la historia, que es la oligarquía porteña, los unitarios, estuvieron a favor de la invasión extranjera y varios de ellos estuvieron en esos grandes barcos” CPM
 
El 13 de enero de 1845 en París, noche nevosa según el testimonio de uno de los presentes. François Guizot, primer ministro de Luis Felipe, rey de los franceses, reúne a cenar en el Ministerio de Relaciones Exteriores a los técnicos del Plata que se encontraban en la capital de Francia. De dicho ágape surgirá la intervención armada anglofrancesa, y su posible colaboración brasileña en los asuntos internos de las repúblicas sudamericanas.
 
Concurren el embajador de Inglaterra Lord Cowley, sir George Ouseley, que partiría al Plata llevando la intimación a Rosas, Mr, De Lurde hasta entonces Encargado de Negocios francés en Buenos Aires, el almirante Mackau ministro de Marina, y que conociera a Rosas en 1840 cuando fue a llevarle la paz por instrucciones de Thiers, Mr. Desages director general del Ministerio, y el vizconde de Abrantés en misión especial de Brasil para acoplarse a la proyectada expedición. Allí se arreglará la intervención en definitiva y la posible participación de Brasil.
 
Muy a la francesa se discutirá la acción en la sobremesa. Y al servirse el café y el coñac, Guizot abre el debate sobre el interrogante ¿Qué propósito y qué medios dar a la intervención? Abrantés no se anima a postular “la causa de la civilización” después de lo ocurrido con Aberdeen.
 
Las Tablas de Sangre podían ser útiles para impresionar al gran público, pero evidentemente no producían efecto en los políticos.
 
Sin embargo, todos son partidarios de pretextar ostensiblemente la “causa de la civilización”, pero agregándole las “necesidades de las naciones comerciales”, la “independencia de Uruguay, Paraguay y Entre Ríos” que había que preservar de la Confederación Argentina, y la “libre navegación de los ríos” argentinos, orientales, paraguayos y entrerrianos.
 
En cuanto a Rosas… Mackau, que lo ha conocido en 1840 hace su elogio: es un patriota insobornable, un político hábil, un gobernante de gran energía y un hombre muy querido por los suyos.
 
Desde luego, es un obstáculo para los planes de la intervención y costaría llevarlo por delante; aunque contra las escuadras combinadas nada podría hacer. De Lurde, que también lo ha conocido en Buenos Aires, se desata en elogios para Rosas: su gobierno ha impuesto el orden donde antes imperaba el desorden; tal vez los argentinos se hubieran acostumbrado a obedecer a una autoridad y pudiera reemplazárselo por otro gobernante más amigo de los europeos, pero la cuestión es que Rosas no cedería a una intervención armada: “se refugiaría en la pampa y desde allí hostilizaría a los puertos”.
 
A su juicio la intervención irá a un completo fracaso; mejor era dejar las cosas como estaban y tratar con Rosas de igual a igual “sacándole los beneficios comerciales posibles”.
 
Abrantés está de acuerdo, en parte, con De Lurde. Pero no cree que la intervención iría a un completo fracaso. Combinadas Inglaterra, Francia y Brasil, su fuerza sería irresistible; a Rosas podría perseguírselo hasta el fondo de la pampa. Pero, eso sí, deberían emplearse todos los medios para obtener el triunfo.
 
En caso de no emplearse medios eficaces (expedición marítima y fuerzas de desembarco en número aplastante), mejor era olvidarse de una intervención y “no exponerse a la irritación de un hombre como Rosas”.
 
Ouseley trae le palabra de Inglaterra. Nada de expediciones de desembarco que por dos veces habían fracasado en Buenos Aires (1806 y 1807).
 
Lo que se buscaba era otra, cosa, para lo cual el gobernante argentino carecía de fuerza para oponerse: una gran expedición naval que levantara el sitio de Montevideo, tomara posesión de los ríos, y gestionara y mantuviera la independencia del Uruguay, Entre Ríos y Paraguay..
 
De Montevideo se haría una factoría para las grandes naciones comerciales; de común acuerdo entre las nacionales comerciales y Brasil, se fijarían los límites de los nuevos Estados del Plata. Buenos tratados de comercio, alianza y navegación los unirían con las naciones comerciales.
 
Abrantés se desconcierta ante esa repetición de “las naciones comerciales” que parecerían excluir a Brasil, y pregunta cuál sería la, participación del Imperio en la empresa. “El ejército brasileño operaría por tierra concluyendo con Oribe”.
 
Abrantés protesta, pues eso sería “recibir solo la animosidad de Rosas, pues las fuerzas de Rosas se manifestarían por tierra, si los tres aliados participaban en común, también en común deberían emplearse”.
 
Cowley corta: Inglaterra no enviará expediciones terrestres.
 
Mackau no quiere la participación de Brasil “que complicaría la cuestión”. Ouseley añade que por una fuerte expedición naval podrían cumplirse los objetivos de la intervención: en cuanto a Rosas y su Confederación Argentina, aislados al occidente del Paraná, no podrían oponerse a lo que se hiciera a oriente de este río.
 
Guizot resume las opiniones como final del debate.
 
Se emplearían “solamente medios marítimos”, a no ser que Brasil quisiera, usar su ejército de tierra; la acción naval sería suficientemente poderosa para hacer a los aliados dueños de los ríos, del Estado Oriental, de la Mesopotamia y del Paraguay, cuya “independencia se garantizaría”.
 
Estos Estados se unirían con sólidos lazos comerciales y de alianza con los interventores.
 
Brasil se retira
 
Abrantés informa esa noche a su gobierno. Ha comprendido que muy diplomáticamente no se quiere la participación brasileña.
 
No solamente Aberdeen le ha exigido la renovación de los leoninos tratados de alianza y de tráfico de esclavatura como previos a la alianza, sino Brasil no obtendría objetivo alguno en la intervención.
 
Todo sería para las naciones comerciales; que fijarían los límites de los nuevos Estados con el Imperio (desde luego, en perjuicio del Imperio), y serían las solas dueñas de las nuevas repúblicas. Brasil vería cortarse para siempre su clásica política de expansión hacia el sur.
 
Además, dejarle la exclusividad de las operaciones terrestres contra Rosas era una manera de obtener el retiro del Imperio, pues Brasil no tomaría exclusivamente semejante responsabilidad. Y dando por terminada su misión se retira de París.
 
Empieza la Intervención
 
Gore Ouseley, portando el ultimátum previo a la intervención, viajó a Buenos Aires. Exigió el retiro de las tropas argentinas sitiadoras de Montevideo, juntamente con las orientales de Oribe y el levantamiento del bloqueo que el almirante Brown hacía de este puerto.
 
Se descartaba su rechazo por Rosas. Poco después llegaba el barón Deffaudis con idéntico propósito en nombre de Francia.
 
Mientras Rosas debate con los diplomáticos el derecho de toda nación, cualquiera fuere su poder o su tamaño para dirigir su política internacional sin tutela foráneas, se presentaron en Montevideo las escuadras de Inglaterra y Francia comandadas respectivamente por los almirantes Inglefield y Lainé.
 
Pendientes aún las negociaciones en Buenos Aires, ambos almirantes se apoderaron de los buquecillos argentinos de Brown que bloqueaban Montevideo, arrojaron al agua, la bandera Argentina y colocaron al tope de ellos la del corsario Garibaldi.
 
Ante ese hecho – ocurrido el 2 de agosto de 1845 – Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura, que lo autorizó “para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria”. Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado.
 
Obligado (20 de noviembre de 1845)
 
El 30 de agosto la escuadra aliada íntima rendición a Colonia, que al no ser acatada es desmoronada a cañonazos al día siguiente. Garibaldi, con los barcos argentinos, de los que ahora es dueño, participa en este acto y se destaca en el asalto que siguió.
 
El 5 de setiembre los almirantes se apoderan de Martín García: Garibaldi, con sus propias manos – que más tarde serían esculpidas en bronce en una plaza de Buenos Aires –, arrió la bandera argentina.
 
De allí la escuadra se divide. Los anglofranceses remontan el Paraná, mientras Garibaldi toma por el Uruguay y sus afluentes: el corsario se apodera y saquea Gualeguaychú, Salto, Concordia y otros puntos indefensos, regresando a Montevideo con un enorme botín de guerra.
 
Mientras tanto los Almirantes Hontham y Trehouart navegan el Paraná en demostración de soberanía, y para abrir comunicaciones con su ejército “auxiliar” que, al mando del general Paz, obraba en Corrientes.
 
Pero el 20 de noviembre, al doblar el recodo de Obligado, encuentran una gruesa cadena sostenida por pontones que cerraban el río, al mismo tiempo que baterías de tierra iniciaban el fuego.
 
Es el general Mansilla, que por órdenes de Rosas ha fortificado la Vuelta de Obligado y hará pagar caro su cruce a los interventores.
 
Al divisar los buques extranjeros ha hecho cantar el Himno Nacional a sus tropas y abierto el fuego con sus baterías costeras. Llueven sobre la escasa guarnición Argentina los proyectiles de los grandes cañones de marina europeos.
 
Siete horas duró el combate, el más heroico de nuestra historia (de las 10 de la mañana a las 5 de la tarde). No se venció, no se podía vencer.
 
Simplemente, quiso darse a los interventores una serena lección de coraje criollo. Se resistió mientras hubo vidas y municiones, pero la enorme superioridad enemiga alcanzó a cortar la cadena y poner fuera de combate las baterías.
 
Bizarro hecho de armas, lo califica el Almirante Inglefield en su parte, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos.
 
Tantas pérdidas han sido debidas “a la obstinación del enemigo”, dice el bravo almirante.
 
¿Se ha triunfado? La escuadra, diezmada y en malas condiciones, llega a Corrientes, y de allí intenta el regreso.
 
En el Quebracho, cerca de San Lorenzo, (4 de Junio de 1846 – 7 meses después de guerra de guerrilla y combates contra los invasores) vuelve a esperarla Mansilla con nuevas baterías aportadas por Rosas. Otra vez un combate, otra vez “una victoria” – el paso fue forzado – con ingentes pérdidas.
 
Desde allí los almirantes resuelven encerrarse en Montevideo; transitar el Paraná es muy peligroso y muy costoso.
 
Se deshace el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores en el tratado de Alcarás porque Urquiza ya no se sintió seguro. Se deshace la intervención.
 
Poco después – 13 de julio de 1846 – Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas el “más honorable retiro posible de la intervención conjunta”. Que Rosas lo haría pagar en jugoso precio de laureles.
 
Consecuencias de la Guerra:
 
El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil.
 
Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la “libre navegación” de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana.
 
Hasta Caseros, la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreinato del Río de la Plata – “Los 30 Pueblos Jesuitas” - )
 
Finaliza el proyecto “secreto” de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el “Tratado de Alcarás”, y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil.)
 
- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
 
- Devolver la Flota Argentina capturada.
 
- Devolver la Isla Martín García.
 
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
 
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.
 
Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.
 
Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía
 
Los enfrentamientos de la Confederación Argentina en la Prensa Foránea
 
La lucha de una pequeña nación frente a dos potencias no es un acontecimiento que pase inadvertido para la prensa internacional del momento. Inglaterra y Francia no se venían con chiquitas. No dudaban implantar su dominación política, territorial y económica.
 
Antes de la Batalla
 
El 5 de agosto de 1845, dice “The New York Sun” de Estados Unidos: “…nos es grato ver al gobierno argentino firme en su determinación en defender la integridad de la unión. La rebelión del Uruguay fue puesta en pie por la Francia, con la esperanza de obtener dominio en aquel país o de extender los dominios del príncipe de Joinville, hermano político del emperador del Brasil. La sumisión a esa vil alianza de Guizot, sería la señal de una repartición de la República Argentina entre las potencias. Pero nuestra confianza en el general Rosas y su administración, no nos deja qué temer a este respecto”. 4
 
El 7 de septiembre de 1845, el estadounidense “New York Herald” manifiesta: “…Esta injusta intervención revela el deseo de introducirse en el hemisferio occidental y mantenerse en actitud de aprovechar cualquier punto débil que les quede expuesto… el general Rosas se le opone enérgicamente… La gran lucha entre el antiguo régimen y la joven democracia, está próximo a estallar…” 5
 
En el Brasil, el diario “El Grito del Amazonas” del 9 de agosto de 1845 observa: “¡nos llamaran rosistas! ¡Somos americanos! Todo el Río de la Plata y sus tributarios sólo por un milagro dejarán de ser surcados por los galos británicos. Vosotros, argentinos, acabad con honor. No retrocedáis delante de los que, amenazándoos hoy con bombardeos porque os suponen débiles, se olvidan de las humillaciones de Whitelocke y del tratado de Mackau”. 6
 
El 19 de agosto de 1845, “O Brasil” de Río de Janeiro exclamó: “…El cañón europeo va a decidir en el Río de la Plata los más caros intereses de Sur América. Y a las barbas del Brasil van dos potencias extranjeras a establecer el principio de la intervención armada en desavenencias que no les conciernen…”. 7
 
También, el brasileño “O Sentinella da Monarchia” del 20 de agosto de 1845, apoya a nuestros valientes: “¡Ea! ¡Honor a los héroes que no se amedrentan con las bravatas del león! Su causa es justa y sagrada. Dios la ha de proteger, y después de Dios, el valor de los corazones libres” 8
 
“El Tiempo” de Santiago de Chile, del 15 de agosto de 1845, vocifera: “…La degradación de los pueblos americanos, los unos respecto de los otros y de todos respecto de Europa: tal es el resultado que producirá la intervención europea en los negocios internacionales de América…. una reprobación unánime debe desacreditarla y trabar su ejercicio”. 9
 
Después de la Batalla
 
El 20 de noviembre de 1845,” La Gazeta Mercantil” informa:”…El territorio argentino ha sido atacado por las fuerzas anglo-francesas sobre las márgenes del Paraná. La poderosa artillería de las escuadras combinadas ha destruido en ocho horas consecutivas de vivo fuego, nuestras baterías servidas por artilleros y soldados improvisados cuyo valor heroico no han podido abatir los invasores a pesar de la inmensa ventaja de sus fuerzas… La sangre que tan copiosamente ha corrido es responsabilidad enteramente de los ministros de Inglaterra y Francia… Que vaya a ellos, este anatema de la justicia y la humanidad…”. 10
 
Dice Jorge O. Sulé que “otros medios periodísticos se agregaron a la protesta: Saldías en su ‘Historia de la Confederación Argentina’ los exhuma a todos: entre otros se encuentran el ‘The Salem Register’ y ‘The Advertiser’, ambos de Estados Unidos y hasta en la misma ciudad de Londres se registra una severa crítica a la intervención armada en ‘The Morning Chronicle’”. 11
 
En Estados Unidos de Norteamérica el “The Journal of Commerce”, de Nueva York, en su edición del 27 de noviembre de 1845 y en una nota editorial, después de denunciar la provocación intervencionista de Defaudis y Ouseley (Francia e Inglaterra respectivamente) en el Río de la Plata, pronosticó que no triunfarían porque “…como Inglaterra lo sabe desde 1807 y 1808, la Argentina es inconquistable, mucho menos ahora que la dirige el hombre más firme y resuelto que produjo la América del sur…” . 12 Asimismo, la misma publicación resalta: “No somos panegiristas del gobernador Rosas, pero deseamos que nuestros compatriotas conozcan su verdadero carácter, como lo describen Ridgley, Morris y Turner y todo ciudadanos de los Estados Unidos que haya visitado Buenos Aires. Verdaderamente él es un gran hombre y en sus manos ese país es la segunda república de América” 13
 
El 13 de diciembre de 1845, el “O Brado de Amazonas” de Río de Janeiro enuncia: “Triunfe la Confederación Argentina o acabe con honor, Rosas a pesar del epíteto de déspota con que lo difaman, será reputado en la posteridad como el único jefe americano del sur que ha resistido intrépido las violencias y agresiones de las dos naciones más poderosas del viejo mundo”. 14
 
Cuatro días después, “O Sentinella da Monarchia”, también del Brasil, consigna: “Sean cuales fueran las faltas de este hombre extraordinario, nadie ve en el sino al ilustre defensor de la causa americana, el grande hombre de América, sea que triunfe o que sucumba…”.15
 
Es obvio que los unitarios exiliados en el Uruguay no apoyaron la defensa de la Confederación. En la misma línea, se ubican desde Chile: “El Mercurio” y “Crónica”, de Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento, respectivamente. 16 El apoyo a la Confederación es tal que el general Pinto, ex presidente de Chile, en carta al embajador argentino en Santiago le manifiesta: “Seguimos con el más profundo interés las aventuras de la guerra contra Buenos Aires, porque esperamos que tarde o temprano se aplicarán a todos los Estados de América los mismos principios que ha invocado la intervención para crearse gobiernos esclavos que pongan al país a merced de Inglaterra y Francia. Así es que todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que defiendan la legalidad de la traición a su país y Usted sabe quiénes son sus redactores”. 17
 
Posteriormente, un Alberdi más nacional destacó: “Hoy, más que nunca, el que ha nacido en el hermoso país situado entre la Cordillera de los Andes y el Río de la Plata, tiene derecho a exclamar con orgullo: soy argentino. Rosas no es un simple tirano a mis ojos. Si en su mano hay una vara sangrienta de fierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano”. 18 Y un Sarmiento, aún europeísta, reconoce que a Rosas “debe la República Argentina en estos últimos años haber llenado de su nombre, de sus luchas y de la discusión de sus intereses el mundo civilizado y puéstola más en contacto con Europa”. 19
 
Fuentes:
 
José María Rosa
 
Pacho O’Donnell
 
 
Sulé O. Jorge. Las repercusiones internacionales de la batalla de Obligado. Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Nro. 44. Buenos Aires. 1996. p. 54.
 
5. Ibid. p.54.
 
6. Ibid. p.55.
 
7. Ibid. p.55.
 
8. Ibid. p.55.
 
9. Ibid. p.55.
 
10. Ibid. p.55.
 
11.Ibid. p.55.
 
12. Ibid.p.56.
 
13.Ezcurra Medrano Alberto. La Vuelta de Obligado. Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Nro. 41. Buenos Aires. 1995. p.107.
 
14.Sulé O. Jorge. Op. cit.p.56.
 
15.Ibid. p.56.
 
16.Ibid. p.56.
 
17.Ezcurra Medrano Alberto. Op.cit. p. 107.
 
18.Ibid. p.108.
 
19. Ibid. 108.