lunes, 22 de noviembre de 2010

Fidel Castro calificó a Obama como "el mayor encantador de serpientes" y fustigó a la OTAN



Fidel Castro calificó a Obama como "el mayor encantador de serpientes" y fustigó a la OTAN


El ex mandatario cubano Fidel Castro calificó hoy a la OTAN como una "mafia militar", y consideró al presidente estadounidense, Barack Obama, merecedor del premio al "mayor encantador de serpientes", en un artículo publicado en la prensa.

Durante la reciente cumbre de la OTAN en Lisboa, "el engreído personaje que figura como jefe de la mafia militar de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen declaró, en tono de fiurercito nazi, que el "nuevo concepto estratégico" era para "actuar en cualquier lugar del mundo".

Castro, quien apuntó que "muchas personas sienten náuseas al escuchar el nombre" de la OTAN, añadió que en Lisboa "los 28 miembros de esa belicosa institución, engendrada por Estados Unidos, decidieron crear lo que con cinismo califican de ’la nueva OTAN’".

El ex presidente cubano remarcó, citado por la agencia de noticias Ansa, que "la esperanza de extraer de Afganistán las tropas de Estados Unidos, de la OTAN y sus aliados, es idílica".

Obama, añadió, "admitió ya que su promesa de retirar los soldados norteamericanos de Afganistán podría dilatarse, y los impuestos a los contribuyentes más ricos suspenderse en lo inmediato. Después del Premio Nobel habría que concederle el premio al ’mayor encantador de serpientes’ que haya existido nunca".

Susana Giménez, en tanto no corrió con la misma suerte. El actor preguntó: ¿Puedo ser grosero? Al recibir respuestas afirmativas lanzó: “Susana Giménez caga por la boca”. Otra diva que cayó en desgracia fue Mirtha Legrand, a quien calificó de ignorante y “pobre de espiritu”.


Federico Luppi polémico: “Susana caga por la boca”; “Mirtha es pobre de espíritu”

Federico Luppi fue el invitado de este sábado en Consentidas, que se emite por Canal 10 de Uruguay. En verdad sólo consintió a China Zorrilla y aseguró que considera a la actriz uruguaya “un fenómeno -hasta biológico- porque nunca la vi en un momento de flaqueza o ganada por pensamientos negativos”.
Susana Giménez, en tanto no corrió con la misma suerte. El actor preguntó: ¿Puedo ser grosero? Al recibir respuestas afirmativas lanzó: “Susana Giménez caga por la boca”.
Otra diva que cayó en desgracia fue Mirtha Legrand, a quien calificó de ignorante y “pobre de espiritu”.
Al ver la foto de Marcelo Tinelli, declaró: “No lo conozco personalmente, si es sólo por lo que veo, ni fu ni fa”.
El tema del hijo uruguayo no fue obviado en las preguntas. Al respecto sólo se limitó a decir que el reconocimiento está hecho, pero como el niño es menor sentenció: “Es un tema interdicto para mí”. (tvshow.com.uy)

DIEZ REPRESORES SON ACUSADOS POR 32 CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD El recuerdo entrañable de “Paco” Urondo en el juicio por su asesinato

DIEZ REPRESORES SON ACUSADOS POR 32 CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

El recuerdo entrañable de “Paco” Urondo en el juicio por su asesinato

Publicado el 22 de Noviembre de 2010



Poeta, periodista y militante, murió en junio de 1976 a manos de la represión en Mendoza. “La figura de mi viejo está intacta. Pero sobre todo está intacta la ausencia absurda”, dice su hijo Javier. El homenaje de su hija Ángela. 
 
Preferiste quedarte, despojarte, igualarte a los que tenían menos, a los que no tenían nada. Lo que era tuyo era fruto de tu esfuerzo, pero igual lo consideraste un privilegio y lo fuiste regalando con una sonrisa”. Con estas palabras Rodolfo Walsh recordaba al querido poeta, periodista y militante Francisco “Paco” Urondo, muerto por el terrorismo de Estado el 17 de junio de 1976, en Mendoza.
Pasaron 34 años desde aquel día, de la emboscada montada por los policías del Departamento de Informaciones –la temible D2–, de la persecución y la balacera por la calles de Guaymallén, de la muerte de Paco, de la desaparición de su mujer Alicia Raboy y el secuestro de su hija de 11 meses, Ángela, luego recuperada por su familia.
Fueron 34 años de espera, de luchar con una justicia tabicada por cómplices de la dictadura, pero el miércoles pasado al fin comenzó en Mendoza el juicio oral por el asesinato del escritor y varios otros casos. Hay diez represores imputados, entre ellos el ex general Luciano Benjamín Menéndez, acusados de haber participado en 32 casos de delitos de lesa humanidad, en su mayoría desapariciones.
“La figura de mi viejo está intacta. Pero sobre todo está intacta la ausencia. Lo más presente es la ausencia absurda”, explicó Javier Urondo, hijo de Paco y de su primera esposa, Graciela Murúa, con la que el poeta también tuvo una hija, Claudia Josefina, desaparecida el 3 de diciembre del ’76 junto a su marido, Mario Lorenzo Koncurat.
Javier es el querellante en la causa de Mendoza, con el patrocinio de los abogados Pablo Salinas y Alfredo Guevara (hijo). Acababa de volver a Buenos Aires de la primera jornada del juicio cuando recibió a Tiempo Argentino en Urondo Bar, el restaurante que tiene en el barrio de Caballito junto a su sobrino Sebastián Koncurat.

–¿Cómo fue ese primer día del juicio, después de tanto tiempo?
–La entrada a tribunales, la espera, el blíndex, los sistemas de cámaras, ver el escenario del debate: todo eso es medio raro. Era una sala muy chiquita, y estábamos divididos por nada con la mujer de quien entonces era el gobernador-interventor o el general de brigada de ese momento. Muy raro. Hubo muchas miradas. Es muy fuerte ver a estos tipos. Por momentos, parecía que estaban en un Casino de Oficiales, muy seguros de que todo siga como hasta ahora. Apuestan a eso y no hay ningún signo de arrepentimiento. Los que estuvieron directamente en la “parrilla”, ocupándose de violar y torturar, esos tipos tienen incluso miradas desafiantes. Les gustaba realmente el oficio, y lo volverían a hacer. Es muy difícil entender cómo funciona la cabeza de alguien para hacer esto, qué lo sostiene. Todo el tiempo trato de entender, pero no lo logro. Eugenio Zaffaroni habla de la construcción del enemigo. De cómo la doctrina de la seguridad interna siempre plantea la construcción de un enemigo al que atacar. Estos tipos son los que se hacen cargo. El Estado policial existe y es uno de los lugares menos tocados de las estructuras del Proceso.
–¿Cuál fue el proceso legal para llegar a este momento?
–Yo empecé todo esto apenas asumió Alfonsín. A mi viejo lo mataron en Guaymallén y lo llevaron a la morgue, Alicia quedó desaparecida y Ángela fue a la Casa Cuna. Mi tía Beatriz, quien ya murió, fue a buscar a Ángela, sabiendo que a Alicia no se la iban a dar. La tía se fue para allá, toda emperifollada, haciéndose la ricachona. Fue, y le entregaron el cadáver del viejo, como NN. Y viajó por Austral con un cadáver NN, salió del Aeroparque con un cadáver NN, lo llevó al cementerio de Merlo y lo dejó en la bóveda de la familia como NN. Una muestra del nivel de poder que tenían estos tipos, que si decidían que querían devolver un cadáver, lo podías llevar a pasear por donde quisieras.
–¿Por qué creés que les entregaron el cuerpo de tu padre?
–Creo que los mendocinos se querían sacar de encima el cadáver de mi viejo. Él ya había estado preso y las firmas a nivel internacional, pidiendo por su libertad, habían sido muy importantes. Creo que eso le dio mucho peso, porque fue rarísimo lo que pasó. A muy pocos les devolvieron el cuerpo de sus familiares. Después, ya en el ’83, para resolver el tema del NN, arrancamos por restituir la identidad de mi viejo. Era un proceso que había que hacer en Mendoza y como yo vivía en Buenos Aires, le di un poder a Alfredo Guevara padre.
–Después se toparon con jueces acusados de ser cómplices de la dictadura, como Luis Miret. ¿Cómo fue lidiar con esa justicia?
–Bueno, el “Gordo” Guevara, quien ya murió, era un obcecado que volvió loco a Miret. Le metía un escrito cada semana, y parte del prontuario de Miret quedó al descubierto por cómo tiraba abajo esos recursos, el ensañamiento que tenía en no avanzar nunca. Después vinieron las leyes de impunidad, pero el Gordo seguía insistiendo, buscando resquicios. Hoy hay muchas pruebas de lo de mi viejo por el laburo solitario que hizo el Gordo. Su hijo Alfredo y Pablo son de la misma escuela. Por persistencia lograron cosas que sorprendieron a organismos con estructuras técnicas de recursos muchos mayores.
–Por su compromiso como intelectual y militante, tu padre es un referente para muchos. Pero, ¿cuál es tu recuerdo personal?
–Creo que mi viejo fue alguien que estuvo en la búsqueda siempre, con una gran necesidad de responder preguntas. Cuando me dicen “tu viejo fue un héroe” o me hablan de la valentía, les digo que los héroes no son algo que me interese. Yo intento humanizarlo. En la historia de los grupos armados había de todo, había terribles intelectuales, a los que no les gustaban los tiros, y también había chicos “fierreritos”, con formación católica militar, que después tuvieron un proceso de formación, pero que de arranque tenían esa cosa del “valiente calzado”. Mi viejo no viene de esa veta.
–Quienes lo conocieron tienen la imagen de alguien entrañable. 
–Era un tipo que todo el tiempo se cuestionaba lo que hacía; lleno de debilidades que lo volvían muy humano y creo también más poderoso, porque sabía convivir con ellas. Tenía cierta vergüenza de jactarse de las cosas, jactarse de ser un revolucionario. Creo que no decía ni que era poeta, y no por falsa humildad. Tenía grandes poetas a los que admiraba y le costaba decir “yo soy un poeta”. Como incursionaba en 2 millones de cosas, no se la creía. Para él, eran todos intentos. Por mi viejo, yo conocí a Cortázar y a Juan L. Ortiz, pero también lo conocía a Julio Lareu, que tiene una hija desaparecida y otra muerta en La Tablada, y para mí ese era su amigo. Todo el tiempo recibo a gente que lo quería mucho a mi viejo, pero los atorrantes con los que se iba a comer todos los martes ravioles al Rey del Agnolotti, en la calle Superí, eran Julio y Walter, un gordo grandote, de pelo blanco.

LAS ESCUCHAS ILEGALES QUE COMPLICAN A MACRI EN LA CIUDAD TAMBIEN SE HABRIAN REGISTRADO EN BOCA BAJO SU PRESIDENCIA Esa vieja costumbre de espiar a los amigos y los enemigos El ex dirigente del club Roberto Digón revela que ya en 1997 el actual jefe de Gobierno le pidió que grabara a un adversario político. Dos ex empleados de Boca detallan sus sospechas sobre líneas pinchadas. El rol del Fino Palacios desde la Gerencia de Seguridad.

LAS ESCUCHAS ILEGALES QUE COMPLICAN A MACRI EN LA CIUDAD TAMBIEN SE HABRIAN REGISTRADO EN BOCA BAJO SU PRESIDENCIA

Esa vieja costumbre de espiar a los amigos y los enemigos

El ex dirigente del club Roberto Digón revela que ya en 1997 el actual jefe de Gobierno le pidió que grabara a un adversario político. Dos ex empleados de Boca detallan sus sospechas sobre líneas pinchadas. El rol del Fino Palacios desde la Gerencia de Seguridad.
Por Gustavo Veiga
El espionaje telefónico nunca tuvo status de disciplina competitiva en Boca, pero hubo una época en que se practicó como deporte. Fue durante los tres mandatos de Mauricio Macri como presidente, entre 1995 y 2007. Roberto Digón, el dirigente peronista y ex vicepresidente boquense, recuerda que el actual jefe de Gobierno porteño le pidió en 1997 que le llevara grabada la conversación con un directivo que cuestionaba a la cúpula del club. Dos ex empleados jerárquicos recuerdan que vivían apremiados por las sospechas de líneas pinchadas o que se recolectaba información sobre los consumos con sus tarjetas de crédito. Un tercero habla de “psicosis”, aunque en todos los casos coinciden en cómo se jugaba a los espías. Emparentada con las mejores historias de John Le Carré, la trama de intrigas se robusteció con el paso de Jorge “El Fino” Palacios por la Gerencia de Seguridad de la institución. Todo coincidió con un incremento notable en el presupuesto del área que tenía a su cargo el comisario, que subió de 800 mil a 1,5 millón de pesos anuales a mediados de 2004. Esta primera maqueta del sistema de escuchas tiene más de una década. No funcionaba para entrometerse en la vida de políticos y referentes de organizaciones judías, pero sí para controlar los movimientos en un club de fútbol.
En 1997, Digón compartía la conducción de Boca con Macri. Por diferencias circunstanciales, el vicepresidente segundo del club, Luis Conde, se había distanciado del ingeniero. El dirigente peronista y actual director del Banco Provincia sostiene que, por ese problema interno, el ex presidente le pidió: “Grabalo y tráeme la conversación”. Digón hoy no quiere darle valor agregado a la anécdota, pero enfatiza que era un modo de frenar el ímpetu de Conde, quien falleció el 5 de marzo de 1998. Un segundo episodio siempre le hizo sospechar que el ex presidente de Boca controlaba sus movimientos. “Un día me dijo enojado que yo apoyaba a Aníbal Ibarra para las elecciones porteñas de 2003. Faltaba mucho para que se hicieran y yo no había hablado de ese tema con nadie. Su actitud me sorprendió...”.
Las habladurías sobre espionaje en Boca son tributarias del non fiction. Si se les da entidad a las palabras de Marie France Peña Luque, la ex cuñada del jefe de Gobierno, nadie discutiría que pertenecen a ese género. “Las pinchaduras telefónicas son moneda corriente en la familia”, dijo la ex mujer de Mariano Macri, el hermano menor de Mauricio, en noviembre de 2009.
Cuando Palacios se conchabó en el club como gerente de Seguridad, nadie se animó a desafiar su poder, salvo el responsable del área de Operaciones. Ni siquiera Rafael Di Zeo, el líder de la barra brava, se había atrevido a tanto. El ingeniero Omar Toti trabajó diecisiete años en Boca y es socio desde que tenía cinco. Discutió con el Fino por la superposición de funciones, ya que el primero tenía a su cargo la seguridad hasta que llegó el comisario. Pero terminó entregándosela al ahora detenido y se sacó un peso de encima. Un ex empleado y testigo del altercado todavía sostiene hoy que el comisario amagó sacar un arma. “La gente en el club no se anima a hablar”, agrega, y pide que su nombre quede a resguardo.
El primer jefe de la Policía Metropolitana dejó pocas pero sólidas amistades en Boca. El actual gerente de Compras del club, Carlos Cueto, lo visita con frecuencia los lunes en el Penal de Marcos Paz, donde espera por un juicio oral.

Un trabajo fino

Antes de la llegada de Palacios a Boca, y con él, de su discípulo Ciro James –como afirman la diputada y periodista Gabriela Cerruti y el propio Digón–, las tareas de inteligencia corrían por cuenta de un tal Jesse, que nada tiene que ver con el espía detenido. Una mujer que se desempeñó en áreas claves del club lo describe como “alto, morocho y bien parecido. Solía ingresar al despacho del ex gerente general, Eduardo Cafaro, y colaboró con Palacios hasta que se fueron juntos del club”. Este hombre tiene una característica que coincide con la que Andrés Ibarra, funcionario del gobierno porteño y alter ego de Macri, le atribuyó en su declaración indagatoria a uno de los asistentes del Fino. Lo mencionó como una “persona robusta de quien no recuerdo el nombre”.
Ibarra, que en Boca había sucedido a Cafaro en la Gerencia General, negó tener algo que ver con la contratación de James en la cartera de Educación porteña, pero curiosamente fue promovido a la Secretaría de Recursos Humanos del Ministerio de Hacienda porteño, desde donde supervisa a los 120 mil empleados que trabajan en la ciudad.
El juez Norberto Oyarbide lo interrogó el 26 de agosto sobre su paso por el club. De sus dichos se desprende el contexto en que se desarrollaban las actividades de Palacios en Boca. Dijo que ingresó “en febrero del año 2005 inicialmente con un contrato como asesor en materia de seguridad hasta que se formaliza como gerente de Seguridad”. Aseguró que “lo recomendó Mauricio Macri en consenso con Pedro Pompilio” y que “lo veía seguro los días de partidos, a los que se denominaban ‘eventos’, que para cumplir con estándares de seguridad nos reuníamos los días previos (...) casi todo el equipo gerencial, analizábamos el próximo evento y las particularidades que cada uno podía tener. A modo de ejemplo: venta de entradas, cuántas ventanillas se habilitaban, con o sin Pago Fácil, etc.”.
Diligencias tan pedestres como las que describe Ibarra no parecen relevantes para un personaje del perfil de Palacios, convocado a ejecutar acciones más complejas. Cuando Oyarbide le pidió a Ibarra que respondiera quién le asignaba tareas al Fino mencionó: “Las tareas de seguridad estaban especificadas por el Manual de Organización del Club, donde cada área tiene sus competencias. Que ante temas más trascendentes el Comité de Seguridad organizaba una reunión y yo le transmitía lo decidido. A modo de ejemplo: si le dábamos lugar al visitante, por dónde accedían, etc. Que también estaba el vínculo con el Coprosede, que era el organismo que presidía Javier Castrilli”. El funcionario macrista confunde el organismo bonaerense con la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, que conducía el ex árbitro de fútbol.
Ibarra le dijo al juez que entre los subordinados del Fino en Boca estaban el comisario Pedro Santa Eugenia, un suboficial de Policía de apellido Nicoli y la persona “robusta” que podría responder al apodo de Jesse. También declaró que tenía a su cargo “al personal de una empresa de seguridad privada preexistente a mí llegada al club y a la llegada de Palacios, que se llamaba PCP”. La compañía es Prevención y Control de Pérdidas, de origen israelí, con cabecera en Miami. El funcionario porteño no mencionó a Jorge Gómez, un comisario que era habitué de los programas de Mauro Viale y daba apoyo logístico desde afuera de la institución deportiva.

Clima de intimidación

Todos los testimonios del personal que se desempeñaba en Boca durante la gestión de Palacios coinciden en que había instalado un clima de intimidación por las versiones sobre las escuchas. Digón reafirma la idea y extiende esa etapa al período 2004-2007 en que Ibarra ocupó la gerencia general. “Había mal ambiente”, comenta. “El radiopasillo de Boca en aquella época decía que estaban pinchados los teléfonos y, además, que nos habían investigado los consumos de las tarjetas de crédito”, sostiene un profesional que ocupaba una de las gerencias en aquel momento. A esta semblanza del club en tiempos de Macri y el Fino adhieren otros empleados. Con matices, todos coinciden en que la histeria del espionaje interno alcanzó su apogeo por aquellos años.
“A mí no me consta nada, había una psicosis. Hacer escuchas sale una fortuna y yo le puedo decir que no puedo darle trascendencia a ese rumor”, señaló otro ex gerente que defiende al ex presidente y jefe de Gobierno de las acusaciones que pesan sobre él.
Las voces que pidieron ocultar su nombre, acaso por temor a represalias, o quizá por no tener las pruebas irrefutables para demostrar lo que denuncian, también coinciden en que Ciro James era como un fantasma, mucho más etéreo de cómo se lo observó en los videos del Ministerio de Seguridad porteño, a donde ingresaba con la misma facilidad que a su propia casa. “Nunca lo vi”, “jamás me lo crucé”, cuentan por igual los empleados jerárquicos y también los que cumplían funciones desde el llano. Ibarra, indagado por Oyarbide, sostiene con más datos en su poder una versión semejante: “No lo conozco, jamás trabajó en Boca Juniors. Inclusive cuando vi las fotos de James publicadas por los medios, no recuerdo haberlo visto nunca en el Ministerio de Educación”.
Nadie pudo hasta ahora aseverar con pruebas que cumplía funciones en Boca; tampoco que tenía relación de dependencia o recibía paga alguna del club, como sí quedó demostrado en el gobierno porteño. Pero cuando James fue admitido en el Ministerio de Educación mediante un contrato de locación de servicios, cuyo trámite firmaron varios funcionarios, desde el ex ministro Mariano Narodowski hasta el propio Ibarra, tampoco se había anunciado su presencia en el gobierno de la ciudad. Su contratación apareció en el Boletín Oficial bastante tiempo después de su efectiva incorporación. Macri, Ibarra, Palacios y hasta el ministro Guillermo Montenegro (integró ad honórem una Comisión de Seguridad) convivieron en Boca durante la última presidencia del ingeniero (2004-2007). El eslabón que los une a todos es James, el espía con apellido de pistolero del Lejano Oeste.

El frente progresista, las dudas y la Torre de Babel de Alicia Agencia Alc Ester

El frente progresista, las dudas y la Torre de Babel

de Alicia Agencia Alc Ester, el Lunes, 22 de noviembre de 2010 a las 9:15
Domingo 21 de noviembre de 2010
El frente progresista, las dudas y la Torre de Babel

Andando por Twitter cruzamos un par de tweets con el diputado nacional socialsita Roy Cortina (@DipRoyCortina) a raiz del mensajito que ilustra este post.

En la conferencia a al que hace referencia Roy se reunieron ayer los anfitriones del PS con Hermes Binner como orador, la UCR estuvo representada por el presidente de su Comité Nacional, Edgardo Sanz; Margarita Stolbizer del GEN y Victor De Gennaro. Pino Solanas no estuvo pero mandó un mensaje grabado al encuentro que sería el primer paso de la creación de un Frente Progresista para competir en las elecciones del 2011.


Hay un par de inconvenientes a resolver todavía. El primero es la interna radical en donde el cobsimo no quiere adelantarla para marzo como el alfonsinismo pretende y el socialismo, si la cosa se alarga hasta agosto, no quiere terminar metido en la interna de la UCR siendo que con Cobos no quieren ir ni a la esquina como vemos aca en La Nación.


El otro inconveniente es Elisa Carrió y ante la posición ambigua de los radicales que aún piensan contar con sus votos como Ricardo AlfonsínHermes Binner dijo hoy que la CC queda excluída del acuerdo para ganar coherencia:

"Nos estamos reuniendo permanentemente con la Unión Cívica Radical, laDemocracia Progresista, el ARI y GEN: con todos los partidos afines con los que venimos trabajando desde hace mucho tiempo", ratificó Binner en declaraciones a radio El Mundo.

Luego, confirmó la exclusión de la CC, al advertir que el espacio debe dejar de ser "una especie de Torre de Babel".

Los frentes electorales se articulan alrededor de una fuerza mayor, que en este caso le tocaria el papel a la UCR y luego fuerzas menores adhieren a esta formación.

El PS puede tener muchas ganas pero de ahi a ser el articulador del espacio es un papel que le queda algo grande, poniendo además límites para un acuerdo y jugando de hecho ya en la interna radical, con Sanz hablando en el encuentro como si fuese a ser el candidato de la UCR, algo que viene a complicar aún más esa interna.

Unas cuantas cosas deberán definirse antes de plasmar cualquier acuerdo nos parece que de origen a la "Alianza III" como la llama Impulso Baires en esta nota.

* Este post del cro Baleno es imprescindible para entender ciertos movimientos en la interna radical.

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sábado 20 de noviembre de 2010
Sanz ve agua y se tira a la pileta

Sonreímos socarronamente cuando leímos que el senador Ernesto Sanz también se anotaba en la carrera presidencial con el logo de la Unión Cívica Radical.
"No te rías tanto, pelotudo" nos dijo nuestro delegado en el Comité de la calle Tucumán.

Como las razones nos interesan más que el agravio inquirimos acerca de lo que hacia potable al mendocino que no es Cleto.
Y nuestro hombre nos desasnó: "Es por lejos el radical con mejor llegada a los empresarios, y eso significa guita, y guita significa que se te acercan dirigentes siempre dispuestos a luchar por una candidatura si hay unos mangos. Ya que la candidatura es perdedora que al menos pinte el morlaco ¿No?... Además es un tipo vivo. Pero el detalle fundamental es que Ricardito y Cleto se están comiendo entre ellos. Van para atrás. Hoy puede ser candidato cualquiera, hasta yo me animo."

Publicado por Lic. Baleno

BOCHORNOS Por Eduardo Aliverti de Luis Bejarano

BOCHORNOS Por Eduardo Aliverti

No será muy original que digamos, pero es imposible no preguntarse por el detrás de la escena boxística registrada en el Congreso.
Con las salvedades de siempre, se habló con prioridad de la cachetada en sí misma, de la suerte que debería correr Graciela Camaño y de la imagen institucional brindada. Si sólo se tratara de eso, no tendría sentido detenerse en el tema ni un segundo. Una calentura de momento. Un episodio aislado. Una agresión física incluso leve en comparación con las que se suceden en casi todas partes. Si hasta resulta patético que algunas voces del oficialismo reclamen la renuncia de la diputada como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, cual si estuviésemos frente a una convención de bibliotecarios noruegos. Déjense de joder. Más todavía: es de baja estofa facturarle a Camaño el marido que tiene. La tipa es una militante de toda la vida, y su laboriosidad como legisladora es ponderada por propios y ajenos. Como si no bastara, Camaño venía de bajarle el copete a la parturienta republicana al advertirle que eso no era una comisión investigadora de nada. No se merecía la provocación. Se sacó por las chicanas de Kunkel, lo acomodó y chau. No vengan con el bochorno de la violencia de quienes deberían predicar con el ejemplo, ni con el dolor que siente la República, ni con cómo puede ser que le paguemos el sueldo a esta gente; ni menos que menos con que esto fue uno de los productos de la crispación en que el kirchnerismo sumió al país, ni con ninguna de esa sarta de hipocresías inútiles, encima, porque ya no se las compra nadie. ¿O sigan así, pensándolo mejor? Porque continúan dejando las cosas más claras a cada paso que dan.
¿Bochorno? Sí, es un bochorno escandaloso lo que armaron al sugerir ofrecimientos impúdicos del Ejecutivo para aprobar el Presupuesto. Todo olió a opereta desde un comienzo, porque nada cerraba por ningún lado. Que el oficialismo pudiera estar tan sensible, cuando al cabo no habría perjuicio mayor en alargar los fondos de este año y a otra cosa. Que se oferte una coima por mensajito de texto. Que los llamaron por teléfono y les dijeron “pará, que te paso con el ministro”. Todo sonaba a ridículo. Sin embargo, como se expresó en este mismo espacio hace una semana, de tan ridículo que sonaba cabía dejarse algún lugar para no poner las manos en el fuego, porque también era increíble que se expusieran al grotesco de tamaña manera. Y sí, fue así; pero para agregarle volumen kafkiano lo confirmó la oposición misma. La evangélica itinerante Cynthia Hotton, que viene a ser la versión bien vestida de Cecilia Pando, admitió que fue ella quien llamó a la kirchnerista Patricia Fadel para pedirle su firma en un texto contra la legalización del aborto. No era que Fadel la llamó a ella munida de zanahorias. Ahora resulta que la propia comisión parlamentaria que encabeza Camaño desechó las denuncias por falta de pruebas. Y que la propia Hotton dice que evalúa dejar la política para que esto no le cueste quedarse sin su marido y sin sus hijos, en lo que puede interpretarse como la decisión de no seguir pasando papelones al menos con su familia.
¿Bochorno? Sí, es un bochorno que Carrió siga montada en las acusaciones que sus mismos compañeros desmantelaron al no poder fundarlas. Es un bochorno que se pueda quedar tan preso de un personaje. Es un bochorno que le haya dicho al hijo de Alfonsín que las mecánicas procedimentales con el quórum las inventó su padre, como si antes hubiera habido la nada misma de la que ella se pretende parida. Es un bochorno que le haya puesto a eso el nombre de “La Gran Jaroslavsky”, amparándose en un muerto que si pudiese contestarle le daría una lección política inolvidable a sus pretensiones de virgen eterna.
¿Bochorno? Sí, es un bochorno que, después de la indefinición de los diputados de su fuerza, incapaces de ponerse de acuerdo sobre si acompañar o no la sanción del Presupuesto nacional, Macri amenace con adelantar las elecciones porteñas si la Legislatura no le aprueba el suyo. Eso fue después de señalar que Camaño no debe renunciar porque no pudo noquearlo a Kunkel, en otra muestra esplendorosa de su nivel de análisis político al que esta vez agregó, es cierto, la virtud de articular una oración completa.
¿Bochorno? Sí, es un bochorno el espectáculo que brinda el radicalismo, enfrascado en una interna cuya única lógica pasó a ser, primero, cómo afrontar el dilema que les provocó la muerte de Kirchner al desaparecer el elemento unificador; y después, o mejor antes, la renovada costumbre de que absolutamente nada de lo que discuten pasa por alguna confrontación de ideas siquiera superficial sino por el mero afán de espacios de poder. La sola mención de que andan despedazándose entre “alfonsinistas” y “cobistas”, como si además esas designaciones implicaran corrientes ideológicas, provoca vergüenza ajena. Un show de celadas sin otra dimensión que batallar por las autoridades de bloques parlamentarios, capaz de provocar el asombro y hasta la condena de los medios periodísticos que les son adictos; o que desesperan por la definición, si no de una candidatura próxima, al menos de cierto retrato de unidad apacible, en condiciones de dejar esperanzas para enfrentar al kirchnerismo. Cabe citar nada menos que al colega Julio Blanck, en nada menos que Clarín de ayer, en nota a toda página: “Esta vez fue en el bloque de diputados que (el radicalismo) quedó partido casi exactamente al medio por la renovación de sus autoridades. Los alfonsinistas acusan a los cobistas de apurar esa decisión el día que se debía discutir el Presupuesto. Los cobistas acusan a los alfonsinistas de romper un acuerdo establecido el año anterior, por el cual Oscar Aguad, cordobés y cobista, debía dejarle ahora la presidencia del bloque a Alfonsín y ocupar la vicepresidencia de la Cámara en su lugar (...) Los dos sectores presentaron escritos avalando a sus candidatos. Cada escrito tenía 22 firmas. El pequeño problema es que el bloque radical tiene 43 integrantes. Si había 44 firmas en total, es que alguien firmó dos veces. ¿Quién? La cordobesa Silvia Storni. Después explicó que los cobistas la habían engañado, porque le dijeron que el papel que firmaba se refería sin más detalles al cumplimiento del pacto preexistente”. ¿Bochorno?
Mientras tanto, Carrió les marcaba la cancha con el sainete que inventó o amplificó, ayudada por sus amigos mediáticos que a esta altura, con la difusión de esos lamentos vacíos de contenido y probanza, más parecen favorecer al Gobierno. Pero aún faltaba que los radicales no pudieran acordar ni tan sólo una postura única frente a las imputaciones de Lilita. Nada demasiado diferente a lo sucedido en el cuasi extinto Peronismo Federal, que exhibió al sector de Reutemann enfrentado a la jefatura del bloque a cargo de Solá, porque tampoco unificaron posición sobre las denuncias de la chaqueña. Reutemann y Solá, quienes justo venían de salirse y de amagar con alejarse de ese engendro de nombre tan abstracto como su domicilio. El uno, según su habitualidad imperecedera, no se sabe por qué; y el otro, porque parece que el funeral de Kirchner le cambió los jugadores. En una palabra, todos contra todos pero, a la vez, sin poder ser un todo ni apenas frente a la doncella embarazada por el Espíritu Santo que les fija la agenda, ni ante la urgencia de suplantar el llanto porque ese nene que me pegaba se murió.
La pregunta es: ¿y si fuera que detrás del cachetazo de Camaño grita piedra libre la obviedad de una incertidumbre e impotencia ya totales, en las filas de quienes se quedaron sin muro de los lamentos?
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