sábado, 11 de diciembre de 2010

La embajada de Bolivia expresó su rechazo a los dichos de Macri


La embajada de Bolivia expresó su rechazo a los dichos de Macri


La embajadora boliviana en la Argentina, Leonor Arauco, exigió "disculpas públicas" al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, por la formulación de declaraciones que "generan un clima de xenofobia y estigmatización". La diplomática expresó que "si de algo estamos orgullosos como Estado boliviano es de los 1.800.000 compatriotas que aportan a la economía de Argentina y que llegaron gracias a la sanción de la Ley Migratoria". 

La embajada de Bolivia declaró en un comunicado de prensa que"rechaza enfáticamente las desaprensivas declaraciones del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las cuales generan un clima de xenofobia en contra de la comunidad boliviana, estigmatizando a quienes, como en este caso, aportan al desarrollo y economía de este país que los acoge con una Ley Migratoria respetuosa de los Derechos Humanos". 

La embajadora reclamó "disculpas públicas con la colectividad boliviana residente en la Argentina". También exigió "el pronto esclarecimiento y la sanción a los responsables del fallecimiento de nuestra compatriota Rossemary Chura Puña". 

"Esta Misión Diplomática, hace saber que este reclamo ha sido puesto en conocimiento de la Cancillería argentina, Defensor del Pueblo de la Nación y del INADI", concluye el comunicado. 

Arauco dijo que Macri habló de "inmigración descontrolada y relacionó a los ocupantes con organizaciones mafiosas. Pero si de algo estamos orgullosos como Estado boliviano es de los 1.800.000 compatriotas que aportan a la economía de Argentina y que llegaron gracias a la sanción de la Ley Migratoria". 

ademas de espiar es racista

ademas de espiar es racista 
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La denuncia fue difundida por Nengumbi Celestin Sukama, titular del Instituto Argentino para la Igualdad, A comienzos de marzo, Mauricio Macri fue a visitar el Museo de Arte Hispanoamericano. 
Al final del acto, el presidente de la Fundación Ciudadanos del Mundo quiso sacarse una foto con Macri y Sukama. “El presidente me invita para que sacáramos esa foto juntos. 

Mientras nos preparábamos para la foto, el jefe de Gobierno se dirigió a la fotógrafa, una ciudadana francesa, diciéndole: ‘Esta foto la tenés que sacar con flash, si no, este negro no sale’”, dice Sukama en su blog. “Una vez más, mientras nos preparábamos, el jefe de Gobierno vuelve a decir lo mismo dos veces, esta vez en plural, es decir: ‘Esta foto tenés que sacarla con flash, si no estos negros no salen’. Estábamos afuera y a plena luz del sol”, relata Sukama, quien acusa a Macri de ser “racista y discriminatorio”. 

famosa foto yo tengo un amigo negro 




http://nengumbicelestin.blogspot.com/2010/05/declaraciones-racistas-del-jefe-de.html

MACRI, XENOFOBO, RACISTA FACHO HDP!!!

10 de Diciembre es el día de los Derechos Humanos. Tratemos de no dejarnos llevar por los discursos xenófobos y explicaciones facilistas sobre una problemática tan grave como la de la vivienda. Dejen de pedir que se les "meta bala" a la gente que reclama por un derecho humano fundamental como es el de tener un techo. Muchísima gente tiene problemas de vivienda (sólo en capital federal más de 10.000 personas están en situación de calle), esto es algo que nos puede afectar a todos. La culpa no está en la inmigración (y a los amantes de EEUU les cuento ese país tiene 40 millones de inmigrantes) sino en la ausencia de políticas públicas en materia de vivienda.

Saludos



Por Gabriel Belén 
Agencia Comunicación Popular Noticias 
www.comunicacionpopular.com.ar 

Luego de que el ministro de Ambiente y Espacio Urbano, Diego Santilli calificara como “exitoso” el brutal desalojo de cientos de familias del Parque Indoamericano en el barrio de Soldati, el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, ofreció como explicación del saldo del operativo (dos muertos y varios heridos, incluyendo una niña de 3 años) que las muertes no tienen que ver con el uso de balas de plomo en vez de balas de goma (como indica la ley en estos casos), sino con el “descontrol de la inmigración”. 



El denominador común de todas las posturas reaccionarias es el empleo de razonamientos lineales. Y este lineal y unicausal razonamiento, que vaya uno a saber quién se lo habrá soplado , fue históricamente defendido por los personajes más nefastos que tuvo nuestro país. No es sorpresa para nadie que una vez más la realidad sea exactamente opuesta a todo lo que él expresa: según datos del Ministerio del Interior, la cantidad de extranjeros en la Argentina viene cayendo vertiginosamente desde hace décadas, pasando de 1.903.159 en 1980 a 1.543.940 en el año 2001. 





Pero debemos reconocer que Macri aclara esta cuestión : el problema, según su primitiva forma de ver el mundo, no serían los inmigrantes en general, sino sólo los que vienen de países limítrofes. Es así como no sería un problema la cantidad de inmigrantes, sino algo así como la calidad de los mismos. 

La excusa de la “inmigración descontrolada” (tanto del exterior como del interior del país) siempre está a mano para justificar cualquier inoperancia política y/o desastre que haya generado su gobierno. Por ejemplo, la usó cuando recortó 100 millones del presupuesto al Hospital Garrahan porque “sólo el 15% de los porteños” se atienden ahí , y la usa cuando a pesar de que el artículo 8° de la Ley de Migraciones 25871 del 2004 señala que “no podrá negársele o restringírsele en ningún caso, el acceso al derecho a la salud, la asistencia social o atención sanitaria a todos los extranjeros que lo requieran” dio la orden para que en los hospitales de la ciudad se le dé prioridad de atención a los porteños. 


No es casual que EEUU, país que él admira profundamente, y que gracias a un reciente cable filtrado por Wikileaks también sabemos que le solicita reiteradamente que intervenga en nuestros asuntos internos (hecho que según el art 215 inciso 1 del código penal califica como traición a la patria y tiene como pena prevista prisión perpetua), persiga también una política netamente represiva y humillante contra la población extranjera.

La política de instalación de racismo y odio en la población surgió como política de Estado en los inicios de esa república para dividir y así someter a los ciudadanos, ya que los criados blancos luchaban junto a los esclavos negros para lograr juntos su liberación y eso debía evitarse a toda costa. Ese odio ha evolucionado a tal punto que hoy 
grupos neonazis yankees patrullan fronteras para que solamente los blancos no judíos heterosexuales accedan a territorio estadounidense. 



Y lo mismo sucederá aquí mientras se difunda e instale mediáticamente la idea de que la desocupación, el crimen y ahora también el déficit habitacional no surge de los brutales recortes presupuestarios que el PRO realiza sobre los programas de política de vivienda, sino por la llegada de nuestros hermanos latinoamericanos. 

Fuente cuadro 2: Diagnóstico de las poblaciones de inmigrantes de la Argentina. Marcela Cerrutti. Serie de documentos de la Dirección Nacional de Población. Ministerio del Interior. 

Fuente del gráfico: Elaboración propia en base a datos del INDEC. 

Fuente del post: http://comunicacionpopular.com.ar/el-pro-y-la-instalacion-del-racismo-como-politica-de-estado/http://comunicacionpopular.com.ar/el-pro-y-la-instalacion-del-racismo-como-politica-de-estado/ 

El barra que disparó está vinculado a Boca y a Macri

VILLA SOLDATI

El barra que disparó está vinculado a Boca y a Macri

Julio Capella, uno de los agresores con armas de fuego contra los ocupantes del Parque Indoamericano, es hijo del masajista de Boca y hermano del utilero, así como sobrino de los de los principales punteros de Macri en la zona de Lugano.

Ilustración: Mosquito.
Poco agua le queda a Mauricio Macri para seguir lavándose las manos con relación a los hechos sucedidos en Villa Soldati, con el luctuoso saldo de tres muertes. O demasiada mugre las embadurnas para que haya tanta agua capaz de lavarlas…

La identificación de Julio Capella como uno de los agresores de las personas que ocupan el Parque Indoamericano no deja lugar a dudas. Se trata del hijo del masajista de Boca Juniors, Carlos Capella; hermano de Matías Capella, utilero del club de la Rivera, y sobrino de quien es conocido como "la negra Capella", uno de los principales punteros políticos del jefe de Gobierno porteño y del Pro en la zona de Lugano.

Macri podrá decir que el ministro Aníbal Fernández “es un mentiroso”, como hizo hoy en conferencia de prensa, pero no ocultar que los hechos de violencia generados por presuntos “vecinos” –barras y matones- de la zona le son desconocidos. 

Lo perverso en Macri, Por Sandra Russo

Lo perverso en Macri

 Por Sandra Russo
La imagen de Soldati en el atardecer del jueves, cuando la Metropolitana se retiró por completo y dejó solos a esos vecinos y a esos ocupantes cuyo celo recíproco fogonearon el jefe de Gobierno porteño y sus funcionarios todo el día, trajo velozmente a la memoria el recuerdo de los saqueos del ’89 y los del 2001. En los dos casos, los acontecimientos desempozaron el perfil facho de esas clases medias que cuelgan de un alambre o a las que un alambrado separa de la exclusión.
Vuelvo a 1989: preanunciando la caída de Alfonsín, en el conurbano y en Rosario, turbas autóctonas sin nada avanzaban sobre supermercados y desbordaban a la policía, que era reclamada a los gritos por los vecinos de los barrios pobres, pero de cemento: hay una foto de una terraza muy precaria con su propietario encaramado en ella con una escopeta. Gritaba que se defendería “de los negros”. El Estado se retiraba y dejaba que el descontrol marcara el fin de un gobierno.
Esta vez fue distinto: fue el propio gobierno porteño el que convocó a esa escena. Lo hizo agitando antes de Navidad el tema de las escrituras para los pobladores “originales” de las villas (en Noticias Urbanas del 6 de diciembre se publican los dichos al respecto de Horacio Rodríguez Larreta y un debate con Aníbal Ibarra); lo hizo el martes, permitiendo que la Policía Metropolitana, a cargo de la custodia del predio, dejara entrar al grupo de punteros que precedió a la entrada masiva de ocupantes; lo hizo proporcionando un relato, a cargo de Mauricio Macri, según el cual la Policía Federal, al retirarse de una escena que ya tenía dos muertos y varios heridos, “dejaba solos a los vecinos”, y que la culpa de todo la tienen los bolivianos y peruanos y paraguayos que no paran de llegar porque el gobierno nacional no pone ninguna traba. Como simple espectador de noticieros tendenciosos y de discurso racista (“estos vecinos aclaran que ellos no son piqueteros, que están cortando la ruta por necesidad”, repetía un cronista que no obstante momentos después era acorralado por vecinos armados con machetes y armas de fuego. Esa crónica supone que la necesidad está del lado de la preservación del cemento y no, también, de la intemperie de los otros), uno advierte que hay un flanco que ningún informativo cubría: quiénes convocaron, quiénes lotearon, quiénes cobraron inscripciones en falsas listas de lotes, quiénes fueron los punteros que operaron desde varios días antes del conflicto.
Conocemos bien el acento popular del enano fascista, siempre buscado, siempre masajeado por militares o civiles en busca de la pata electoral. Siempre los que están en la orilla de un sistema, resistiendo la caída o con su identidad puesta en el cemento del que están hechas sus casas, contra los que ya cayeron o nunca tuvieron nada. En ese frote se pesca el caos. Los desgraciados sucesos de Soldati fueron el lanzamiento de la campaña de Macri. Es en esto en lo que cree. En el impacto de la sangre como eje de la polarización política de la que sus asesores insisten que saldrá airoso.
Esas banderas argentinas que sacaron algunos vecinos de Soldati a la luz de las cámaras de la televisión y al grito de “fuera los extranjeros” reflotan la Argentina que da vergüenza. La que cae y cae y cae en la trampa. Esos vecinos creen que sus problemas se deben a la inmigración latinoamericana, y no a un gobierno tilingo que conduce un hombre que estuvo a punto de morirse ahogado con el bigote del disfraz de Freddy Mercury, y que miente a lo largo y lo ancho de sus días.
Macri no inventó la pólvora plantando un escenario en el que los pobres se coman a los pobres. Es el eterno juego de-sestabilizador de la derecha, el juego sucio de la derecha, su hilacha más perversa: un amague de verdadero populismo de derecha, tóxico y torpe, ahora macrista.
Al tipo que le soplan al oído lo que les tiene que decir a los periodistas no le interesan muchas cosas de su gobierno. No las sabe, no las entiende, no las maneja. Lo único que lo tiene entretenido, su Play-Station personal y continua, es su carrera presidencial. No tiene ningún proyecto político: su carrera presidencial también es un desafío personal, de ésos de los libros de autoayuda que lee: “Cómo ser el hijo de un rico que no te valora y demostrarle que tú puedes alcanzar lo que te propongas, ¡incluso la presidencia de la nación!”.
Habrá que desenmarañar esta puesta en escena que cobró vidas inútilmente, una vez más, porque aunque algunos vecinos de Soldati lo sostengan, no son los bolivianos ni los peruanos los culpables del fracaso de este país, puesto que no es el país el que fracasa, aunque por la noche Nelson Castro elija el zócalo “¿Se faveliza la Argentina?”. Buenos Aires no es la Argentina. Buenos Aires es un territorio mucho más injusto que la Argentina.
Esa bandera que levantaron contra los ocupantes fue sinónimo de exclusión y de retroceso, es la misma del Mundial ’78, ya ardió, ya fue pisoteada, ya no es apta ni para el amor ni para el orgullo.
Cualquier gobierno que quiera evitar la represión de la protesta social tiene que tener políticas sociales. No se puede escapar de esa lógica y por lo que tiene que responder Macri es por la ausencia de políticas sociales. Sólo se puede sostener la no criminalización de la protesta social desde las políticas sociales, buenas, malas, suficientes o insuficientes, pero tendidas como recurso de negociación. En los sucesos de Soldati hubo vecinos de un lado, del otro, y policías, que estuvieron o no estuvieron. Pero el gobierno porteño no estuvo, salvo para pedir que el problema se lo resolvieran otros. No hubo funcionarios del gobierno macrista en la escena, no hubo negociadores, no hubo política ni Estado. Ni se les ocurre que es eso lo que deben hacer. ¿De qué irían a hablar? ¿Por qué ese territorio abierto al que le llaman “parque” no tiene canchas deportivas, sala de primeros auxilios, talleres recreativos para niños, jóvenes y adultos? No lo hay ni lo habrá porque a Macri le importa sólo lo que le sirve a él, no lo que les importa a los demás. Es un estilo de vida y de gobierno. Ha dado infinitas pruebas de ello.
Sí hubo un uso revulsivo de la política que ellos mismos, que se presentan como una novedad en la materia, dicen detestar o combatir. Hubo un tablero de ajedrez político, hubo especulación política, clientelismo y violencia. Así son los chicos y las chicas pro que tiran los papeles de los chicles en los cestos. Y hubo sobre todo un reflotar de la cloaca argentina, esa que es fascista en el más estricto de los términos, nacionalista en falso y segregadora experta. De eso no brota nada feliz. Nunca sucedió, y eso que es una escena que se replica en la historia mundial y cuya estructura es muy parecida a la Noche de los Cristales Rotos de Hitler: hacé sufrir a mucha gente, y hacé que la gente que sufre tenga un enemigo: hacelos odiar y goberná aplastando a su enemigo. De esta escena de odio de pobres contra pobres mil veces ha brotado la sangre.
Desde la derecha de Macri, esa violencia es estimulante porque cambia escenarios y vuelve vulnerables a muchos. También porque todos los pobres les parecen sacrificables: puede haber violencia porque en ese modelo no importa que mueran ni vecinos pobres ni inmigrantes pobres ni policías. Ese modelo siembra pobreza y exclusión como herramientas de manipulación política. No son solamente efectos colaterales de su neoliberalismo económico. Son la masa temerosa de los otros que le puede dar sustento, vaciada de información y acorralada por el autoritarismo de su vida cotidiana.
Si para algo sirven la educación, la política, la militancia, la información, la historia y la alegría, es para percibir que hay caminos que un pueblo clausura si tiene memoria. En la ciudad de Buenos Aires las escuelas públicas se caen a pedazos como un eje y un símbolo del torpe gobierno de Macri. Los pobres le convienen así. Abandonados, confundidos y rabiosos, mirándose con odio entre sí. Macri escupe contra el viento.

La presidenta de la Nación aseguró hoy que "el ideal de los pueblos es la defensa irrestricta de los derechos humanos"



CRISTINA EN CADENA NACIONAL

"El ideal de los pueblos es la defensa de los derechos humanos"

La presidenta de la Nación aseguró hoy que "el ideal de los pueblos es la defensa irrestricta de los derechos humanos", al brindar un discurso en Casa de Gobierno, donde encabezó el acto por el Día Internacional de los Derechos Humanos.

"Los derechos humanos, no son de izquierda ni de derecha, son derechos", dijo la Jefa de Estado y luego anunció la creación del Ministerio de Seguridad, que estará a cargo de la actual titular de la cartera de Defensa, Nilda Garre.

Asimismo, la presidenta aseguró que "la justicia es universal" y añadió que "esta Argentina es diferente, porque la hemos construido entre todos y respetando la memoria, la verdad y la justicia y superando lo que quiere hacerse aparecer como una contradicción ideológica".

Por otra parte, Cristina remarcó que "el orden público debe ser custodiado, pero no a partir de vidas de seres humanos porque, entonces, se transforma en algo diferente".

Y agregó: "Esto no significa desconocer los atributos del Estado y el ejercicio del monopolio de la fuerza sino tomar cuenta de la historia. La paz y el orden están vinculadas con la garantía de los derechos de todos".

"Nos comprometimos siempre a no reprimir manifestaciones sociales, a pesar de los costos políticos. Esa es la senda. Los últimos hechos confirman que no estábamos equivocados", sostuvo.

En ese sentido, amplió que la seguridad y los derechos humanos "son los términos de una misma ecuación, que nos permite vivir en democracia".

Además, hizo referencia directa a los hechos registrados esta semana en Villa Soldati y afirmó que la situación exige "el equilibrio de aquellos que estamos encargados de velar por los intereses de los argentinos".

"Un ejemplo de que la mano dura no sirve es el desalojo que terminó peor de lo que empezó. El orden debe ser custodiado, pero no a partir de cobrar vidas", señaló la mandataria sobre el operativo realizado en el Parque Indoamericano. "No es a través del miedo ni de enfrentar comunidad que vamos a lograr la seguridad, tenemos que evitar todas las instancias para evitar la violencia".

"No estoy dispuesta a que la Argentina se una al club de países xenófobos. Somos hijos de inmigrantes, no somos descendientes de Luis XIV", afirmó la Jefe de Estado, al tiempo que llamó "a todos los argentinos a una reflexión profunda", afirmó.

EL GOBIERNO DE LA CIUDAD NO PUSO UN SOLO PESO EN LA TRANSFORMACIÓN DE LAS VILLAS Macri le quitó en 2010 $ 110 millones al presupuesto para la vivienda social

EL GOBIERNO DE LA CIUDAD NO PUSO UN SOLO PESO EN LA TRANSFORMACIÓN DE LAS VILLAS

Macri le quitó en 2010 $ 110 millones al presupuesto para la vivienda social

Publicado el 11 de Diciembre de 2010
Un informe revela que en los últimos años el dinero para las soluciones habitacionales se redujo a la mitad. Además, en los primeros nueve meses del año sólo se ejecutó el 18,2% del total. Las promesas del PRO quedaron en la nada.
 
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en manos de Mauricio Macri, redujo este año en más de $ 110 millones el presupuesto que le destina a la vivienda social, pero no conforme con ello sólo utilizó, hasta el tercer trimestre, el 18,6% del total. Además Macri, quien ayer dijo en una conferencia de prensa que era necesario avanzar en la urbanización de las villas miserias, achicó a la tercera parte el dinero que se destina a los asentamientos urbanos.
Esta información se conoció unas horas después de las primeras muertes en el predio indoamericano (Villa Soldati), en el marco de una lucha social en búsqueda de una solución habitacional.
Un trabajo detallado sobre la ejecución presupuestaria que redactó la legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, Rocío Sánchez Andía, revela que en los últimos años ha ido decreciendo el porcentaje total que se le dedica al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), el órgano que tiene a su cargo las soluciones habitaciones para los sectores de menores recursos.
En 2006, la ciudad previó un presupuesto de $ 379 millones para el IVC, lo que equivalía al 5,1% del total. Sin embargo, a partir de 2007, año en el que el ingeniero Macri se hizo cargo del gobierno, la plata dirigida a la vivienda social empezó a caer estrepitosamente.
Ese año, el Instituto de la Vivienda recibió $ 333,2 millones, pero como la masa presupuestaria subió, sólo representó el 3,4%. Esta tendencia continuó en 2008, ya que si bien el dinero bruto aumentó a $ 484 millones, el porcentaje se redujo al 3,2%. Nada cambió en 2009. El dinero presupuestado para la vivienda social a través del IVC alcanzó los $ 519 millones, pero el porcentaje bajó al 3%.
Sin embargo, un problema grave se suscitó este año, cuando la partida prevista para el IVC se redujó de $ 519 a $ 409 millones. En otras palabras, Macri lo hizo: achicó a más de la mitad el presupuesto en vivienda social desde 2006 hasta la fecha. Pero eso no es todo. Y visto de esta manera, podría llamar a engaño, porque el dinero presupuestado no tiene nada que ver con el dinero finalmente invertido en el campo habitacional.
Hasta el tercer trimestre de este año, Macri sólo había ejecutado el 18,6% de los $ 409 millones asignados para educación. Es decir, que el gobierno de la ciudad invirtió
$ 76 millones. Con todo, ese no es el dato más grave. Dentro del dinero presupuestado para el IVC existe un sub-ítem dedicado a Reintegración, Integración y Transformación de Villas. Para este fin, el gobierno de la ciudad tenía previsto para 2010 desembolsos por  unos $ 35 millones, pero hasta septiembre no había puesto ni un peso. Lo mismo aconteció con el plan que prevé la rehabilitación del barrio de La Boca, uno de los sectores geográficos donde habitan segmentos medios y bajos de la población. 
“No sólo los números de ejecución del IVC son irrisorios (18,6% del total) sino que, de sus programas específicos, muchos no tienen ejecución alguna; o sea, estuvieron literalmente parados durante los primeros nueve meses del año”, denunció Rocío Sánchez. De esta manera, quedan en evidencia las dificultades que tiene Mauricio Macri para que su discurso público tenga en la práctica un correlato con lo que realiza su gobierno . 

EL NEGOCIO POLÍTICO E INMOBILIARIO QUE DESATÓ EL CAOS Otro muerto en Soldati: los hilos del macrismo con la violencia

EL NEGOCIO POLÍTICO E INMOBILIARIO QUE DESATÓ EL CAOS

Otro muerto en Soldati: los hilos del macrismo con la violencia

Publicado el 11 de Diciembre de 2010

Las patotas quisieron desalojar a los acampantes del Parque Indoamericano. Ayer acabaron con la vida de un joven de 19 años. Tienen relación con sindicatos, barras y punteros del PRO. Esta madrugada el gobierno convocó a Macri.
 
Hay una imagen que fue captada el jueves en Villa Soldati y que conmueve a todo el país desde las 19.45 del 9 de diciembre, cuando un grupo de presuntos vecinos de la zona, irrumpió en el Parque Indoamericano a los tiros y con el torso desnudo. La aparición sucedió 24 horas después del fracaso del operativo que pidió el gobierno porteño para desalojar el predio tomado y abrió uno de los capítulos más negros de la zona sur porteña. Desde que apareció esa patota, la lista de muertos, al cierre de esta edición, sumó una víctima de 19 años y siete heridos de bala. Por la medianoche, Mauricio Macri, junto a sus ministros Guillermo Montenegro (Seguridad) y María Eugenia Vidal (Desarrollo Social) permanecían en la Casa Rosada en una dura negociación con el jefe de Gabinete de la Nación Aníbal Fernández, el titular de la cartera de Interior Florencio Randazzo y con Diosnel  Pérez, del Frente Darío Santillán y con Carlos Alderete de la CCC.
El joven que cayó ayer, después de las 21, es el cuarto muerto. Su deceso ocurrió un día después del asesinato de Juan Castañeta Quispe, el ciudadano boliviano que recibió un disparo en el pecho el jueves, pocas horas después de que un hombre con bermudas rojas y sin remera, apareciera en el Parque y abriera fuego a mansalva. Su nombre es Julio Capella, un barrabrava de Huracán. Jugó al fútbol en primera división del fútbol de ascenso para el Club Español entre 1998 y 2000 y luego lo hizo para Tristán Suárez hasta 2001. Sin embargo, esos laureles deportivos, sólo sirvieron para identificarlo y descubrir que el hombre que apareció delante de las cámaras con una pistola en la mano, actualmente trabaja en la obra social de los trabajadores del gobierno de la ciudad y, según confió su abogado a Tiempo Argentino, integró la junta electoral del gremio de municipales porteños encabezado por los incombustibles Amadeo Genta, Patricio Datarmini y Genaro Trovato, actual tesorero del gremio que nuclea a los 140 mil empleados de planta del estado porteño. Fuentes del propio sindicato agregaron que Capella, estaría a cargo de la seguridad del encargado de las finanzas sindicales, es decir, que además de sus laureles futboleros, Capella también trabaja como “culata” de Trovato, un hombre que no es ajeno a la trama de negocios inmobiliarios, punteriles y políticos que el macrismo ha desarrollado en los barrios de Lugano y Soldati. El ojo de esa tormenta gira en torno al Parque Indoamericano y a las torres ubicadas en Castañares al 4200 y 4300, dos edificios de 168 departamentos, dos de los pocos que fueron financiados por el gobierno de la ciudad a través de la Ley 341, la norma que establecía créditos para la construcción de viviendas populares.
En la actualidad, hay 50 cooperativas que tienen los proyectos aprobados a erigir sus viviendas, pero jamás recibieron el financiamiento. Las pocas excepciones son algunos poquísimos complejos. Entre ellos, están las torres de Castañares, construidas por la Mutual 23 de Mayo, una organización que funciona en el noveno piso de la Legislatura Porteña y que es controlada por el propio Trovato. Cuando la toma se concretó frente a esos edificios, uno de los pedidos de auxilio para repeler la movilización provino del propio sindicato de municipales y de dos amigos de Capella también habrían pedido su ayuda. El barrabrava - hijo de uno de los masajistas de Boca- no tardó en llegar.
Su fuerza se sumó a otras patotas que llegaron en respuesta de otro pedido, proveniente de la Corporación Buenos Aires Sur , que financió la obra de la mutual y cuya ex directora, Esther “Niti” Iglesias hizo una convocatoria a municipales porteños para sumarse a la movilización que debería mostrarse como un grupo de vecinos enfurecidos con los ocupantes. El llamado fue acompañado por Eva Ferraro, jefa del Centro de Gestión y Participación 8, que actuó bajo el acompañamiento del diputado macrista Cristian Ritondo, presidente del bloque PRO en la Legislatura Porteña y que mantiene aceitados contactos con los comisarios de la zona.
Sin embargo, el macrismo no sólo estuvo detrás de la marcha. También hay uno de sus hombres detrás del chispazo que desató la toma. Su nombre es Miguel Ángel “El Turco” Rodríguez, “El Comandante”. Hoy es un puntero de la zona que trabaja dentro de la Corporación Buenos Aires Sur. En los 90 fue director de Tránsito de la gestión de Carlos Grosso y pasó cuatro años preso por cobrar coimas para entregar licencias para taxis. Su presente es más sofisticado que su prehistoria: luego de salir de prisión fue contratado para coordinar la política del Instituto de la Vivienda, pero tuvo que abandonar el cargo luego de que el legislador Facundo DiFilippo lo denunciara por sus antecedentes penales. Luego de caer en desgracia, fue rescatado por Karina Leguizamón, esposa del legislador PRO Enzo Pagani, uno de los diputados que, junto a Cristian Ritondo, presentaron un proyecto de ley para escriturar los terrenos de algunos vecinos de las villas porteñas. La noticia que transformó a las villas en un polvorín. El turco fue uno de los encargados de repartir esa pólvora hace dos semanas entre los vecinos de las villas de la zona sur. Su foja de servicios confirma su íntima relación con el macrismo, donde varios de sus funcionarios lo vinculan con el ministro de Educación Esteban Bullrich, socio de Pagani y quien contrató a sus cooperativas para refaccionar las escuelas deterioradas. Entre los clientes de Rodriguez también está la Corporación, conducida por Humberto Schiavoni, jefe de campaña de Macri para las próximas presidenciales. Todo un negocio redondo. Todo muy PRO. 

Macri Vainilla

Macri Vainilla

 Por Luis Bruschtein
“Macri hará propietarios a los vecinos de las villas”, festejaba el diario Perfil: “Más de mil títulos para julio del 2011” agregaba, iniciando así la campaña electoral del macrismo en la ciudad. Si uno imita a Freddy Mercury se puede tragar el bigote o no. Puede que sí, puede que no. Como se sabe, Macri es de los que se lo tragan. Pero si se abandona el espacio público en las zonas pobres de la ciudad, si no hay un plan permanente de construcción de viviendas populares, y si encima se hacen promesas demagógicas, lo más seguro es que se produzcan desmanes. Macri hizo todo eso que no es aconsejable hacer y provocó una batalla campal con muertos y heridos en el sur de la ciudad de Buenos Aires, una zona que no se encuentra entre las prioridades de su gestión. Entonces, en vez de los de Freddy Mercury se puso los bigotitos de Micky Vainilla, el cantante fascistoide de Capusotto y disparó un discurso fuertemente racista y xenófobo contra bolivianos, paraguayos y pobres en general.
El Parque Indoamericano es un espacio público abandonado por el Gobierno de la Ciudad. Algunos vecinos dicen que no es cierto, que habían instalado mobiliario urbano, pero que se robaron hasta las rejas. Otros vecinos dicen que el Gobierno de la Ciudad fue retirando los puestos de vigilancia que supo haber en la zona, tanto de la Federal, como de la Metropolitana. Y no puede decirse que sea un parque que no se usa porque los fines de semana está tan lleno como Palermo. Por el contrario, los mismos vecinos de la zona usan el parque como lugar de esparcimiento. Lo cierto es que el espacio es muy grande y más o menos la mitad está cuidado, pero en la otra mitad, donde empezaron los asentamientos, ni siquiera se hicieron trabajos para alisar el piso y está lleno de escombros. En verdad, lo que se tomó al principio fue el espacio público que Macri abandonó como terreno baldío.
Una ciudad que tiene villas miserias y no tiene plan de viviendas para urbanizar esas villas está acumulando la presión de un problema. La oposición afirma que el Gobierno de la Ciudad subejecutó el presupuesto para vivienda. Que sólo gastó el 18 por ciento de ese dinero. Desde el Gobierno de la Ciudad afirmaron que gastaron todo lo que les llegó desde el gobierno nacional. Aunque así fuera, los desequilibrios no se produjeron en Barrio Norte. Se trata también de prioridades de la gestión, entre las que no figuran las villas ni la vivienda. Y además, los planes de vivienda no dependen de una partida específica nacional, por lo que ese argumento suena a excusa.
En realidad Macri había descartado la idea de construir viviendas populares para transformar las villas en barrios. La propuesta que estaba diseñando el PRO era entregar los títulos de propiedad de los terrenos sobre los que se habían construido casitas en villas como Piletones, Villa 20, 1-11-14, 3, 6, 17, 19 y 21-14. Los diputados Enzo Pagani y Cristian Ritondo presentaron un proyecto en la Legislatura para reformar el Código de Planeamiento Urbano con el objetivo de que permita concretar esa idea. Algunos de los ministros porteños, sobre todo su jefe de Gabinete y probable candidato a sucederlo en la Jefatura de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, lo anunciaron con bombos y platillos y lo primero que provocaron fue que una banda atacara el obrador que tienen las Madres de Plaza de Mayo en Los Piletones, con 400 casas casi terminadas, generando una guerra de pobres contra pobres. Ese grupo fue rechazado por los mismos trabajadores del obrador. Pero sobre la base de esas promesas de inicio de campaña electoral, la gente de las villas se lanzó a ocupar el predio del Parque Indoamericano. La idea es que a quien acredite ocupar un terreno para vivienda personal, Macri le otorgará el título de propiedad para que después pueda venderlo.
La primera noche de ocupación hubo dos muertos por tiros. Macri pidió la intervención de la Federal, que desalojó el predio y luego lo entregó a la Policía Metropolitana que, insólitamente, se lo devolvió a los grupos que lo habían ocupado. Esta vez entraron muchos más. Y al segundo día había una guerra entre grupos de vecinos de Soldati y Lugano y grupos de ocupantes, que ya se habían asentado.
Macri se negó a negociar con los ocupantes que él mismo había alentado, se negó a enviar a la Policía Metropolitana por temor al costo político si se producía alguna víctima y se sentó a reclamarle al gobierno nacional para que le saque las papas del fuego.
El objetivo de otorgar los títulos de propiedad es que de esa manera, sin siquiera efectuar los gastos millonarios que implicaría la construcción de nuevas viviendas, el mercado mismo se encargaría de erradicar las villas comprando los terrenos y las casitas baratas para realizar emprendimientos inmobiliarios de más envergadura. La concepción del proyecto, al que el PRO define como “el más progresista que se ha impulsado en la ciudad”, proviene más del sector de empresas inmobiliarias y constructoras que de los habitantes de las villas. Si la idea de los asesores de Macri fue convertir ese problema en un negocio que al mismo tiempo lo resolviera, y usarlo como un fuerte argumento de campaña electoral, lo que logró fue desatar una tempestad en el complejo entramado social de las villas porteñas, sobre todo en Los Piletones y en la Villa 20, que se habían mencionado como las primeras en beneficiarse de esas promesas. En los cálculos del PRO, en julio, cuando estaba previsto que comenzaran las entregas de los títulos, el país estaría sumergido en plena campaña presidencial, con un candidato macrista presuntamente ganador en el distrito porteño. Y allí estaba el candidato Macri, todavía jefe de Gobierno, repartiendo títulos de propiedad en las villas.
Era evidente que los anuncios que hicieron iban a provocar una estampida porque impactaban en dos cuestiones muy sensibles. En primer lugar la necesidad desesperante por una vivienda digna. Y en segundo lugar, los apetitos de los que hacen negocio con la pobreza, que negociaron parcelas y posibles favorecidos, lo cual lleva también a la violencia. Los anuncios a voz en cuello no previeron en ningún momento que se produciría el desastre. No hicieron nada para evitarlo. Lanzaron las promesas de la forma más general posible para pescar la ilusión de los pobres. Era una forma también de mostrar que desconocen esa realidad.
Una vez encendida la chispa, había que apagar el fuego. En vez de eso, Macri le echó nafta con un discurso muy violento contra los ocupas, lo cual lanzó a los otros vecinos de Soldati y Lugano con más fuerza contra los que estaban en el parque. Es posible que en el reclamo se mezclen necesidades legítimas con formas de punterismo e inclusive de corrupción. Los que reclaman pueden tener razón o no. Pero el discurso del jefe de Gobierno de la Ciudad en ningún caso podía ser para provocar más odio y justificar y empujar de alguna manera la reacción airada y violenta de los vecinos contrarios a la ocupación. Denunciar por los medios de comunicación a los ocupantes como invasores extranjeros, o como “el avance de los narcotraficantes y el avance de la delincuencia” fue irresponsable, estaba convocando a una masacre.
En ese clima de violencia donde Macri, en vez de ser el pacificador era el epicentro, enviar a la Policía Federal podría haber empeorado la confrontación. En todo caso, la autoridad política, o sea Macri, tenía que generar las condiciones para que esa intervención no se convirtiera en una masacre. El camino de la negociación, que es el camino de la política, era el único que podía evitar más violencia, pero fue el único que rechazó Macri, cuya opción se redujo a reclamar que el gobierno nacional interviniera para reprimir y hacerse cargo de un problema que él había creado en su distrito.
Macri dice que es la nueva política, pero en este conflicto mostró lo peor de lo viejo, con la demagogia, y lo peor de lo nuevo, por la falta de experiencia, paciencia y capacidad de negociación. En ningún momento aceptó que sus representantes negociaran con los que habían ocupado el parque. El discurso violento de Macri crispó a toda la ciudad, en los taxis y en las colas de los bancos, a varios les creció el enano fascista con un nacionalismo chabacano y ese desprecio patotero por los pobres.