domingo, 26 de diciembre de 2010

Clarín se esfuerza en despegar a Duhalde y Macri de los conflictos

Clarín se esfuerza en despegar a Duhalde y Macri de los conflictos

El matutino, alineado con La Nación, intenta demostrar que los conflictos son consecuencia de las políticas del Gobierno Nacional e ignora los vínculos que la Justicia investiga entre los organizadores de las tomas y funcionarios medios del Gobierno de Mauricio Macri.

El juez Gallardo aseguró que están estudiando fuertes vínculos entre los organizadores de las tomas y funcionarios medios del Gobierno de Mauricio Macri, pero Clarín y La Nación ignoran las investigaciones judiciales. En su lugar, apuntan sus dardos contra las políticas del Gobierno Nacional.

Clarín se empeña en explicar que ni Duhalde ni Macri están detrás de los conflictos. Al mismo tiempo se empeña en fustigar a Aníbal Fernández.

“Duhalde, Macri, Partido Obrero, los medios. Ese es el orden de los responsables para el Gobierno de lo que viene ocurriendo desde la ocupación del Parque Indoamericano hasta los graves disturbios en Constitución. Todo es producto de una provocación o de una manipulación para afectar a Cristina. Los funcionarios que expresan esta visión no reconocen ninguna responsabilidad. Ni de la pobreza, ni del hacinamiento ni de la violencia. Ni de la disminución de la inversión social, salvo en el asistencialismo directo y con contraprestación política. Ese afán de presentarse como ajenos a esta violenta realidad es un mal reflejo defensivo”, dice Kirschbaum en su editorial de hoy.

Al mismo tiempo, ignora que el propio Partido Obrero señaló a Pedraza como uno de los que organizó los incidentes en Constitución. José Pedraza, es jefe de la Unión Ferroviaria, y muchos de sus “hombres” están detenidos en la causa que investiga el asesinato de Mariano Ferreyra.

En el mismo sentido, Morales Solá, señala: “El Gobierno se bamboleaba entre culpar a Eduardo Duhalde y Mauricio Macri, y acusar de una conspiración al Partido Obrero y al Movimiento Socialista de Trabajadores (MST). ¿El PO y Macri en un mismo complot? ¿El peronista Duhalde y el izquierdista Néstor Pitrola confabulando juntos? El problema del oficialismo es que no acaba de construir la denuncia de una supuesta conspiración y ya está obligado a imaginar otra. Hay en el fondo, digan lo que digan, un profundo problema social en el país, una calidad de vida de bajísima intensidad para todos los argentinos y una inoperante gestión oficial para resolver cualquier problema”.

Como si compartieran redacción, ambos diarios esgrimen explicaciones calcadas, propias de una corporación que acuerda estrategias. En ese sentido, Clarín toma la acusación del PO sobre las patotas de Pedraza y la utiliza para fustigar al Gobierno Nacional, cuando el líder de la Unión Ferroviaria tiene vínculos más cercanos con el Peronismo Federal que con el kirchnerismo.

Resulta llamativo como se intenta despegar a Macri de una serie de conflictos que ocurren en el distrito que él gobierna. Al mismo tiempo, se señala al Gobierno nacional como inoperante, cuando por gestiones de Cristina Kirchner y su gabinete se destrabó el conflicto en el parque Indoamericano.

GABRIEL LEVINAS, el gorila ex colaborador de Biblita Carrió, de Silvia Goñi II

GABRIEL LEVINAS, el gorila ex colaborador de Biblita Carrió,de Silvia Goñi II

 

No lo oculta, pero si los compañer@s lo desconocen mejor. En Twitter Gabriel Levinas se entretiene todos los días tirando baldes de merde a nuestro gobierno. Ayer le dijo a Hernán Brienza: "si los peronistas están borrachos entonces aprovecho y ejercito mi libertad de expresión". La borrachera sería producto de festejar la fiesta más importante para nosotros los cristianos. Bravo, Levinas muy bien con el respeto al Otro!!

Levinas, fue un colaborador estrecho de Biblita, como lo cuentan en un blog compañeros Periodistas:
"El periodista Gabriel Levinas que en su momento fue un colaborador de Carrió contaba que la diputada hablaba con Dios y no sólo eso…Dios le contestaba." (( http://puedecolaborar.blogspot.com/2010/08/ballotage-lilita-versus-gaby-quien.html ))

Ché Levinas, todo el mundillo político sabía del desequilibrio de Carrió!!!. Recuerdo por esos años, en un programa de TV contó muy suelta de cuerpo sobre su internación psiquiátrica cuando era muy joven. Antes portaba crucifijos y ahora realiza vaticinios de la peor calaña. 

Levinas no lo niega ni lo oculta, pero si son muchos los compañer@s que lo ignoran: mejor. 

Los desprevenidos que militan y/o apoyan al Proyecto Nacional se enredan en discusiones...con este GORILA.

Todos sabemos que el pretendido periodismo independiente no existe. Levinas es el ejemplo de estos supuestos "progres", "tolerantes" que enuncia ser un "periodista independiente". Su colaboración en el pasado con Carrió lo desmiente, toma partido, se posiciona desde una ideología bien concreta, defiende intereses.

Levinas, se burla de posibles y entendibles ebriedades resultantes del festejo en  la fecha  más importante y significativa de los cristianos, esgrime esta necesidad para "poder ejercitar su libertad de expresión". No entiendo, si vomitan su antiperonismo en todo lados a cualquier hora!!!. 

Este EGÓLATRA para el cual todos somos de cuarta, mediocres, salames, borrachos, etc. no debe haber soportado el Ego estrella que utiliza la ex fiscal de la dictadura genocida, dentro del ARI y CC. Seguramente el cruce se debió a la colisión de estos dos MEGA Egos. Dime con quién andas, te diré quién eres.

Entiendo que la mejor táctica es IGNORARLO. Este tipo no soporta que lo ignoren a  @Gabylevinas

Gabriel Levinas, como en el cuento infantil te digo: ¡¡ LEVINAS ESTAS DESNUDO LUCIENDO TU PIEL DE GORILA !!



ACA LAS PRUEBAS:  tweet de Levinas ayer 25 de diciembre por la mañana muy tempranito

Agustín Rossi: “El discurso de Macri y Duhalde es el clásico de la derecha”

Agustín Rossi: “El discurso de Macri y Duhalde es el clásico de la derecha”

La Plata / Rosario - El diputado del FpV sostuvo que ambos discursos pretenden resolver momentos de tensión a través de la represión con un “falso alarde de nacionalismo”.
El diputado nacional por el Frente para la Victoria, Agustín Rossi, dijo en declaraciones a Radio Provincia que “está claro” que el discurso de Duhalde o las declaraciones xenófobas de Macri demuestran que en Argentina hay un debate en construcción que hay que darlo con mucha claridad ideológica.
Sostuvo que se trata del discurso clásico de la derecha elitista y que reclama mano dura, como forma de resolver momentos de tensión alrededor de una problemática que preocupa a todos como es la seguridad, o el discurso xenófobo haciendo falso alarde del nacionalismo.
En ese sentido amplió que está claro que “tanto en Macri como en Duhalde hay una idea de consolidar un escenario, un núcleo de votantes, de la misma estirpe y ahí coinciden los discursos, fácilmente rebatibles, cuando uno tiene un lapso de argumentación para criticarlos y que son en una primera mirada efectistas”.
Al ser consultado por Radio Provincia, sobre si se puede comparar esta situación con la de 2001, Rossi refirió que “la situación estructural en comparación con la de 2001 es muy distinta, muchas de las personas que vivieron esa situación hoy tienen trabajo, muchos son beneficiarios de la asignación universal por hijo, en el 2001 había ausencia del Estado que era alarmante”.
Por otra parte, el diputado recordó los hechos vívidos durante el 20 y 21 de diciembre de 2001 “con mucha angustia porque Rosario, después de Buenos Aires fue la ciudad con más muertos”.
Por otra parte, esgrimió que en los sucesos del 2001 “mucho tuvo que ver con una clase media decepcionada, con bronca, con los ahorros incautados y con también darse cuenta que se había terminado con la fiesta de la convertibilidad y con el nacimiento de movimientos sociales que reclamaban algo básico como era la comida”. (Mate Amargo, lunes a viernes 17 a 19 AM 1270)

Miseria de la lengua, Por Diego Tatián *

Miseria de la lengua, Por Diego Tatián *

Comienza Videla. Aunque dice que pensó en llamarse a silencio como hasta ahora, declara haberse decidido a romperlo por la juventud y las nuevas generaciones. No habla ante un tribunal sino para la historia. Se trabuca, se equivoca, se le desacomodan las hojas. Pero no parece nervioso. Se cambia las gafas. Exhibe un esquema en cuyo centro está la expresión “guerra interna”. Afirma que no se trató de una guerra sucia, sino de una guerra justa, y cita a Santo Tomás. Desarrolla, pretenciosamente, una filosofía de la historia reciente. Habla como si hubiera condescendido a dictar una lección para legos.
Dice también: los guerrilleros eran un enemigo mimético, sin uniforme ni banderas, que usaban mujeres embarazadas como escudo para poner bombas y asesinar. Y dice otras cosas, hasta que llega a donde finalmente quería: esa guerra no terminó. Se trata de una “guerra imprecisa” que aún continúa por medios no violentos, y concluye: los enemigos derrotados en el campo militar hoy gobiernan el país, están en el poder, y quieren instaurar un régimen marxista a la manera de Gramsci. Se define como preso político e insta a la sociedad argentina a recuperar el protagonismo perdido (por protagonismo entiende: haber delegado en las Fuerzas Armadas la defensa de “nuestro estilo tradicional de vida”).
Dijo no haber venido a defenderse. Lo que se propuso en efecto fue justificar, con la repetición de una tosca versión de los hechos, la masacre de miles de personas, entre otros crímenes. Pero no lo hizo sin amenazas –que fueron aún más explícitas en el caso de la arenga a los gritos de Gustavo Alsina (quizás el más elemental y feroz de los asesinos condenados), incapaz de distinguir una sala de tribunales (y el mundo en general) de un cuartel militar; incapaz de advertir la diferencia entre “coraje cívico” y bravuconada energúmena despojada del menor pensamiento, que embiste sin importar lo que hay delante ni de qué se trata.
Videla fue el primero en hacer uso de la palabra; Menéndez, el último, a su romo discurso, ya usado en otros juicios, antepuso esta vez largas citas del artículo de Todorov que días atrás publicara La Nación; también citas de Caparrós, Martini y Massetti. En el medio, la más miserable secuencia de idiotismo y cobardía cínica.
Hubo quien (el Gato Gómez ni más ni menos) se presentó como un humilde trabajador proveniente de una familia pobre y ahora honesto cocinero para viejitos en un hogar de día; hubo otro que dijo de sí ser descendiente de pueblos originarios y alfabetizador de sus propios padres iletrados; hubo quien se mostró perplejo por lo que estaba ocurriendo y al borde del llanto dijo no entender del todo por qué motivos se lo sometía a proceso; hubo quien dijo que otra persona se hizo pasar por él para cometer el crimen por el que se lo estaba juzgando ahora.
En casi la totalidad de esos sórdidos relatos, que oscilaron entre la amenaza y la autoconmiseración, estuvo presente la Navidad. Uno de los imputados imploró a los jueces que pensaran en la tristeza de su familia durante la Nochebuena; otro espetó que “dentro de poco el cordero de Dios iba a ser sacrificado”, y muchos concluyeron la alocución que les garantiza la ley deseando Feliz Navidad a todos –en algún caso mirando provocativamente a los pocos familiares de las víctimas que decidieron estar en la sala durante la víspera de la sentencia (entre ellos Olga Tello, siempre con la foto de Diana Findelman, capaz de afrontar con calma conmovedora esa exhibición del mal en toda su banalidad pero también en todo su cinismo y brutalidad, “para no dejar solo a Pérez Esquivel”).
Imposible no recordar aquí la página en la que Borges relata su experiencia durante el Juicio a las Juntas en 1985. El día en el que asistió declaraba Víctor Basterra. “De las muchas cosas que oí esa tarde y que espero olvidar –confesaba el viejo escritor–, referiré la que más me marcó, para librarme de ella. Ocurrió un 24 de diciembre.” Los secuestrados habían sido conducidos a una sala con una larga mesa tendida, donde había “manteles, platos de porcelana, cubiertos y botellas de vino”. Entre tortura y tortura, continúa Borges, en la cena de Nochebuena “apareció el señor de ese infierno y les deseó Feliz Navidad”.
En mi opinión, ni aquella macabra cena de Nochebuena, ni los siniestros deseos de felicidad (“sin distinción de credos”) que se debieron escuchar en la sala de Tribunales el 21 de diciembre último, tienen que ver con una “inocencia del mal” –según la expresión que Borges acuñó en el texto mencionado, contigua en su espíritu a la “banalidad del mal” con la que años antes Hannah Arendt había subtitulado un libro sobre Eichmann. En mi opinión hay allí simplemente burla y experimentación con el dolor de los otros.
Considerar esas “palabras últimas” de Videla, Menéndez y los sicarios de la peor patota asesina que asoló Córdoba por años como si fuera un relato único donde las posibilidades más sórdidas que aloja la lengua que hablamos pueden ser despertadas, deja en quien ha oído una irremediable turbación: todo puede ser dicho. Hay algo triste en que así sea.
* Filósofo, docente de la Universidad Nacional de Córdoba.

NO QUIERO VOLVERME TA TROSCO!!! MUSICA SUI GENERIS, JAJA!!!

Hubo un tiempo que fui trosco...
Hubo un tiempo que fui trosco
militaba sin parar
entregaba los panfletos
por la universidad

Poco a poco fui creciendo
Mi morral se desgastó
Sigo esquivando la ducha
Y las pompas de jabón

Te encontraré una mañana
en cualquier agrupación
Haremos una asamblea para dos

Es larga esta carrera
cuando uno mira atrás
militando en los pasillos
de esta universidad

Agarrate de los claustros
porque antes de egresar
se aferraron militantes
pero egresaron igual

Te encontraré una mañana
en cualquier agrupación
Haremos una asamblea para dos

Quisiera saber tu nombre
Tu facu, tu agrupación
Y si te has vuelto ya trosco
También conocer tu blog

Necesito que me avises
Si quieres aparatear
No es que te tenga miedo
Solo me quiero afeitar

Te encontraré una mañana
en cualquier agrupación
Haremos una asamblea para dos

Del blog http://yonoquierovolvermetantrosco.blogspot.com/

A la izquierda de qué… y de quién, POR EDUARDO ANGUITA

A la izquierda de qué… y de quién


Abrir un debate sobre dónde se posicionan personas y grupos políticos ante cada momento de la historia requiere, en primer lugar, disposición a escuchar ideas, a intercambiar conceptos que suelen ser diferentes. Abrirse a la diversidad es una condición para tratar de alimentar ese espacio de la cultura política. Ubicarse a la izquierda significa, inevitablemente, no sólo escuchar opiniones sino sentirse sujeto, ser parte de un entramado de intereses en pugna. Aunque más no sea, mirar desde el lugar de los que son realmente despojados de los beneficios del sistema capitalista. Entonces, un primer tema a despejar es que ser de izquierda implica mucho compromiso intelectual para entender un sistema injusto y, al mismo tiempo, una vocación para entender cómo se dan las transformaciones sociales que permiten ganar terreno a los postergados.
Una gran paradoja es que ser de izquierda es algo abstracto. Incluye desde el que tiene una pose antisistema hasta el dueño de una empresa que se sensibiliza por temas como la vivienda, los derechos humanos. Y en el medio de eso están el delegado de base de un taller, el maestro de escuela rural y el militante político que está en un grupo cristiano o de raíz marxista. Ser de izquierda es, además, un grave problema para quienes desde hace tres décadas vieron implotar a la Urss y crecer al Partido Comunista chino hacia el capitalismo globalizado.
Por eso, quienes transcurrimos alguna militancia concreta en organizaciones o partidos -que se consideran de izquierda- solemos tener necesidad de hacer análisis concreto de historias concretas.
Mi militancia en el PRT ERP me permite tener un sentido de pertenencia colectivo. Mi subjetividad hacia quienes compartimos esa historia es de completa identidad, de hermandad. Por los sueños compartidos, por los compañeros caídos, por las enseñanzas de haber estado dispuestos a desafiar al sistema sin reparar en los riesgos o los costos que esas luchas significaron. Sin embargo, no sólo mi subjetividad está atravesada por esa historia. El registro político de aquella historia me dejó muchas preguntas algunas de las cuales me permiten reivindicar la construcción política revolucionaria y otras, muchas otras, me llevaron a ser muy crítico de las posiciones defendidas en aquellos años. En concreto, el PRT -a criterio de quien escribe estas líneas- tuvo una posición antiperonista que no ayudó en absoluto a fraguar la posibilidad de construir un frente de liberación tal cual se proclamaba. El frentismo no podía convocarse desde fuera del peronismo. En todo caso, era preciso entender que las historias de lucha obreras desde 1945 en adelante tuvieron como sujeto principal al peronismo y, en consecuencia, estar a la izquierda del peronismo revolucionario involucraba un costo excesivo. Es decir, desde una organización joven y sin una amplia base social, se podían advertir muchas limitaciones propias del movimiento popular, pero uno podía quedar relativamente al margen de ese proceso popular. El PRT pagó caro su distanciamiento y confrontación con Perón. Podrá decirse que un proceso análogo vivieron las organizaciones revolucionarias del peronismo. Y así fue. Desde otros lugares relativamente diferentes, Montoneros y otros grupos entraron en una espiral de conflicto con Perón que los terminó marginando.
Pese a las derrotas, pese al genocidio, por algún motivo, los sobrevivientes de aquella generación revolucionaria, volvió a estar en la escena principal de la política argentina. Y sin siquiera un debate ordenado, sin la elaboración de muchos documentos teóricos, un colectivo poco orgánico y bastante intangible está hoy en funciones públicas, en la dirigencia sindical, en la cátedra universitaria, en los medios de comunicación y hasta en lugares claves de decisión política. Néstor y Cristina Kirchner no sólo fueron parte de aquella militancia sino que actuaron estos años con la capacidad de articulación experimentada en aquellos años. Ellos expresaron y expresan a quienes fueron militantes en aquellos días y también a los jóvenes que hoy quieren nutrirse de aquella experiencia.
Cristina Kirchner, como presidenta, tiene el discurso que identifica y alienta a los familiares de los desaparecidos y también estimula a quienes, desde la base, se plantean militar por los derechos de hoy y no sólo por la memoria. El sentimiento generalizado en este proceso de transformaciones es que no hay lugar para una lucha frontal contra el sistema. Pero hay muchos sectores que declaman posiciones que podrían decirse a la izquierda del kirchnerismo. Lejos de ser criminalizados esos sectores, tienen espacio legal para expresarse y construir sus espacios. Y cuando sucede un crimen, como el del militante del PO Mariano Ferreyra, es la misma Presidenta la que monitorea el tema y recibe a sus familiares.
Hay otra izquierda, menos militante en la práctica, pero con más despliegue mediático: la que encarna Proyecto Sur, liderado por PinoSolanas. Suelen mezclar argumentos sensibles a cualquier militante popular -como los ferrocarriles, el petróleo o la minería- con discursos efectistas para provocar bronca contra el gobierno. Se montan en peleas que les permite ganar espacio en la prensa del establishment y con eso intentan abrir su base social. Una mezcla de ingenuidad y oportunismo. Nada grave en medio de un proceso de cambio donde las personas y los grupos políticos no funcionan como piezas de relojería sino como sujetos en plena acción.
El gran tema es que detrás de los grupos y las ideas hay personas de carne y hueso. Con historias y trayectorias tan concretas como sus vidas. Si el kirchnerismo se ganó el lugar del protagonismo en el cambio es -a criterio de este humilde cronista y el de muchísimos otros miles de ex militantes de aquellos años de lucha- porque puede avalar con compromiso cada paso que da. Es la fuerza de la historia. Es, también, la capacidad de aprendizaje de cada uno de los sujetos de este cambio.

Por Eduardo Anguita La dignidad, nueve años después

Por Eduardo Anguita

La dignidad, nueve años después

Sin dependencia del capital financiero, las recetas de Duhalde y Macri parecen no encontrar asidero. Muchos familiares de las víctimas de diciembre de 2001 deben haber sentido que, pese a las pérdidas irremplazables, la dignidad es un valor imprescindible.
 
Un 21 de diciembre como hoy, pero de hace nueve años, quienes habitan la Nación Argentina se levantaron con la sensación completa de estupor, bronca y temor. El futuro parecía una categoría prohibida. Fernando de la Rúa había desertado la noche anterior. Resignaba la presidencia después de haber ordenado reprimir brutalmente las protestas sociales en un país desquiciado, donde la clase media no podía siquiera sacar plata de los cajeros automáticos y los pobres comían lo que podían. Más de 30 muertos en todo el territorio nacional, cinco de ellos en las inmediaciones de la Plaza de Mayo. Poco antes, el banquero Eduardo Escasany, desde Salta, había pedido erradicar los brotes subversivos. Se refería a los movimientos de trabajadores desocupados que reclamaban planes sociales y que liberaran a sus compañeros detenidos. En medio de las jornadas de sangre, los camiones de caudales ya cruzaban hacia bancos uruguayos cargados de los dólares que les negaban a sus dueños. Unas semanas antes de la fuga de De la Rúa, el gobernador bonaerense Eduardo Duhalde –según relata Hernán López Echagüe en El regreso del otro– se había reunido con el presidente español José María Aznar y le advertía que se preparaba para asumir la presidencia de la Nación. Aznar, tan de derecha como Duhalde o De la Rúa, se mostraba azorado: “¿Cómo, si todavía falta mucho para las elecciones en la Argentina?”, se preguntaba el hombre del Partido Popular.
Algo más de 12 años atrás de eso, en febrero de 1989, el modelo neoliberal había empezado las acciones para precipitar la caída de otro presidente radical, Raúl Alfonsín. Se había desatado un proceso de hiperinflación que fue potenciado por grupos de punteros del Conurbano. En aquella oportunidad, también urdido por una combinación letal de banqueros y grupos de choque orquestados, entre otros, por un emergente Eduardo Duhalde. El entonces intendente de Lomas de Zamora saldría, el 14 de mayo, elegido vicepresidente en la fórmula que daba el sillón presidencial a Carlos Menem.
En una entrevista dada años después a Felipe Pigna, Alfonsín identifica con claridad a quienes lo voltearon: “Yo era el presidente, así que yo soy el primer responsable. Ideológicamente, le contesto: el neoliberalismo, el neoconservadorismo. La hiperinflación fue el resultado de varias cosas. Creo que ya todo el mundo estaba contra nosotros. El FMI estaba muy fastidiado porque el Banco Mundial nos había dado un crédito sin la luz verde del Fondo.” Ante eso, la respuesta de Pigna resultó fuerte: “Sin embargo, en aquel momento usted acusó a la izquierda. Recuerdo las detenciones de los dirigentes del PO (Partido Obrero)…. Ningún neoliberal fue a la cárcel en aquellos días del ’89.” Alfonsín se defendió como pudo: “Yo creo que también lo señalaba con mucha claridad, me refiero a lo que fue la Sociedad Rural Argentina. No, no. Yo tenía que pelear a dos puntas.”
La defensa esgrimida por Alfonsín remite a la que años atrás, para justificar sus ataques a la militancia revolucionaria, se conoció como “teoría de los dos demonios” y que fue la favorita de los entonces jóvenes de la Coordinadora. ¡Nada original en el concierto del pensamiento liberal y conservador! Curiosa mueca de la Historia que, a casi nueve años del último embate neoliberal, una patota de barrabravas y sindicalistas empresarios haya cometido un feroz crimen como el de Mariano Ferreyra, militante del PO. La actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en vez de demonizar al PO, recibió a la familia de Ferreyra y promovió a la fiscal de la causa que investiga ese crimen –Cristina Caamaño– al cargo de secretaria de Seguridad; es decir, la segunda al mando del ministerio conducido por Nilda Garré. Especialmente porque lo que empezó con la muerte de Ferreyra no terminó y tiene al mismo Eduardo Duhalde como uno de los protagonistas entre bambalinas.
Hay que reconocerle a Alfonsín la claridad intelectual. “¿Es cierto –le preguntó Pigna– que los grandes grupos no pagaron impuestos a partir de diciembre del ’88?” Y la respuesta da pistas para entender las conductas de quienes están sentados en el poder económico y se valen de patotas para crear climas confusos: “Hubo grupos exportadores que se sentaron sobre las divisas; otros se sentaron sobre sus bienes: no vendieron sus cosechas, sus haciendas, por ejemplo. A pesar de que luchamos durante todo nuestro tiempo contra la receta del FMI, finalmente terminaron ganándonos la carrera a través de la inflación.” Basta recordar cómo cambió el país para entender quiénes intentaron perpetuar a Martín Redrado en el Banco Central o los argumentos esgrimidos para impedir que se pudiera pagar deuda con reservas o, directamente, tratar de que el juez de Nueva York Thomas Griesa embargue activos para darles espacio a los fondos buitre. Alguna memoria deberían hacer los dirigentes radicales y escuchar, al menos, las amargas lecciones que relató el mismo Alfonsín. “¿Cómo influyeron los dichos de Domingo Cavallo y Guido Di Tella en su caída?”, preguntó Pigna. “Se producen las elecciones y las cosas se agravaron porque el entonces diputado Cavallo había hablado con los bancos internacionales para que se nos exigiera el pago de la deuda, conspirando contra el país; y luego Guido Di Tella había dicho que el dólar no tenía que estar alto, sino recontra alto; entonces nos comenzaban a pedir la entrega inmediata del poder.” 
Los crímenes de diciembre de 2001 se produjeron porque Cavallo había vuelto a ser la figura central del gobierno. Hasta hace unos años, en la Argentina los analistas miraban quién ocupaba la cartera de Economía para entender quiénes tenían poder. Con Cavallo de regreso al Palacio de Hacienda no había dudas. Porque hasta la SIDE estaba en manos de un banquero, Fernando de Santibañes, y la jefatura de Gabinete también, Chrystian Colombo. Como segundo de Economía estuvo por años Mario Vicens, que ahora preside la Asociación de Bancos de la Argentina, la entidad de los bancos extranjeros que están contra la Argentina. En Educación estuvo otro banquero, José Luis Llach, de la misma fundación que Cavallo. No es ocioso recordar cuánto estuvo el gobierno de De la Rúa vinculado a los intereses financieros para entender la decisión de reprimir salvajemente. Tan importante como entender que cuando el FMI les soltó la mano, la oportunidad fue vista por algunos jerarcas del peronismo bonaerense, particularmente Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf, quienes sacaron a la calle a agentes de la SIDE, policías bonaerenses, punteros y barrabravas para contribuir al clima de caos que necesita todo golpe de Estado.

AYER, EN OTRA ARGENTINA. Gerónimo Venegas, el único referente gremial que se prestó al simulacro de lanzamiento presidencial de Duhalde habló hace unos meses con López Echagüe. En esa oportunidad, el rústico pero solidario con la Sociedad Rural “Momo” Venegas, le dijo que se venía un nuevo desenlace caótico del gobierno de Cristina Kirchner. Duhalde, desde Costa Salguero y apenas acompañado por un puñado de seguidores, parecía ayer un pastor protestante que llamaba a la concordia y trataba de soslayar que hace pocos días apostaba a un diciembre caliente. Ni siquiera pudo contar con la solidaridad de Mauricio Macri, a quien el legislador porteño Christian Ritondo intenta seducir con ser líder de un espacio PRO peronista a la medida de Duhalde. Macri estaba demasiado impactado por la súbita muerte –por suicidio– de su secretario de Medios Gregorio Centurión, que había sido entronado y denostado en pocos meses por el propio jefe de gobierno porteño. Centurión había hecho su carrera en Socma –en manejo de fondos de publicidad– y quedó enredado en una historia de corrupción por publicidad oficial de la que, según todo indica, no fue el responsable directo. Una denuncia de una legisladora opositora –por información de fuentes macristas de enemigos de Centurión– le empezó a limar sus espacios. Había perdido una cuota pequeña de poder y ya no gozaba de los favores de Mauricio Macri. Ayer, lunes 20, día fatídico para la Argentina, el jefe de gobierno porteño tenía previsto hacer la reunión de gabinete en Buenos Aires Design, en la Recoleta, y allí estaba previsto que fuera Centurión. Pero horas antes se pegó un tiro. Macri suspendió la reunión de gabinete pero no se privó por la tarde de usar los medios para recomendarle a Cristina Kirchner que es bueno usar la policía para reprimir. La nueva ministra de Seguridad, Nilda Garré, en ese día ominoso, dio una serie de instrucciones públicas en la dirección de que las fuerzas de seguridad no usarán armas ante la protesta social. La Argentina no depende del FMI ni de los bancos privados. Sin dependencia del capital financiero, las recetas de Duhalde y Macri parecen no encontrar asidero. Muchos familiares de las víctimas de diciembre de 2001 deben haber sentido que, pese a las pérdidas irremplazables, la dignidad es un valor imprescindible. Para hoy y para el futuro.  

Una nueva operación sospechosa de la editorial de Fontevecchia

Una nueva operación sospechosa de la editorial de Fontevecchia

Después de haber sido “zafado” por el juez García Berro, Editorial Perfil volvió a concretar otra operación “extraña” con una empresa de Miami. La Unidad de Información Financiera sigue con atención la sinuosa ruta del dinero entre Diario Perfil SA y Editorial Perfil SA.
Por Daniel Olivera 
Lavar dinero es el delito financiero global que más crece a lo largo y a lo ancho del planeta. La Argentina no es la excepción y la Unidad de Información Financiera creada para recibir y analizar los reportes de operaciones sospechosas emitidas por los bancos y las administraciones aduanera y fiscal, sigue teniendo en la mira a la Editorial Perfil. 

¿Desde cuándo? Desde mediados de 2009, cuando una serie de reportes confidenciales (que en la jerga antilavado se los conoce como ROS) derivaron en una investigación que terminó con una presentación judicial de expediente 468/07 de la UIF. Eso ocurrió el 18 de junio de 2009 y esa investigación fue remitida a la Cámara Nacional de Apelaciones en los Penal Económico de la Capital Federal para su sorteo. El expediente recayó en el Juzgado Nacional en lo Penal Tributario nº 2, a cargo del juez Diego García Berro. La carátula: Editorial Perfil S.A. sobre infracción a la ley 24.769”. Esa norma es la que establece el delito de Lavado de Dinero. 

¿Y qué determinó García Berro con las pruebas acumuladas por la UIF? Luego de un trámite expréss, el 4 de noviembre del año pasado el tribunal desechó la denuncia por inexistencia de delito y unos días más tarde –el 16 de noviembre- la causa fue archivada. 

Para García Berro, Editorial Perfil no había incurrido en el delito de lavado de dinero, pese a todas las sospechas que despertaron en la UIF dos operaciones de Perfil. Estas fueron dos transferencias del exterior por un total de 650 mil dólares, ordenadas por Winterbotham Trust Co.Ltd. de Nassau, Bahamas, a través de su filial en Montevideo, Uruguay, como en su momento fuera anticipado – en exclusiva- por El Argentino. 

Pero no fueron estas dos operaciones sospechosas las únicas que realizó Editorial Perfil en junio de 2009, según pudo establecer El Argentino. Así, el 4 de ese mes dos apoderados de la editorial que conduce Jorge Fontevecchia (Horacio Leone y Juan Manuel Cordón) autorizaron a la empresa Regions Bank, con sede en Miami, USA, a “debitar U$S 80.213,90, más los gastos que pudieran corresponder de la cuenta n° 9660298341 a nombre de Diario Perfil SA, y acreditar en la cuenta n° 9660298333 a nombre de Editorial Perfil SA”. (Ver facsímil) 

Una operación “extraña” a los ojos de la UIF y tiene fuerte simetría con las otras dos que el juez García Berro ignoró en forma también sospechosamente rápida, según fuentes calificadas de la unidad que investiga y persigue en la Argentina (y con una fuerte conexión con el Grupo de Acción Financiera Internacional, GAFI, quien coordina la lucha contra el lavado de dinero en todo el mundo) cada una de las operaciones sospechadas. 

En el caso del expediente 468/07 de la UIF que terminó en el despacho de García Berro, Editorial Perfil trató de “aclarar” la ruta del dinero con el fin de demostrar el origen de fondos correspondientes al autopréstamo otorgado. Así Perfil presentó un contrato con Lam News Agencies Ltd. De Bahamas. Este, según el contrato, está representada por Luis Angel Moretti, quien a su vez es director titular de Perfil. 

Esta “extraña” ruta presentada por Editorial Perfil mostraba que a las 48 horas de la acreditación de los fondos en el Banco Provincia, Perfil libró dos cheques por 680 mil y 1.173.500 pesos a favor de Libros Perfil S.A.. Esta luego libró dos transferencias a favor de Editorial Perfil S.A., por 671 mil y 1.155.000 pesos. 

Los impuestos pegados en concepto de créditos y débitos por estas operaciones fueron por un total de 55.423 pesos, mientras si hubieran hecho una operación directa sólo se hubiera abonado 11.269 pesos en tal concepto. Esta diferencia de más 44 mil pesos, abonados por la metodología empleada no mantiene un criterio comercial lógico, por lo que se sospecha fue para ocultar el origen real de fondos ingresados en Editorial Perfil, más atendiendo que no se ha establecido un negocio causal entre Perfil Publicaciones, Libros Perfil y Editorial Perfil, y considerando las características señaladas de la participación de Moretti y Lams News Agencies. 

Las características de distintas operaciones –incluso algunas ajenas a las investigadas por este caso-, así como la falta de evidencia respecto del negocio que generara el circuito del dinero entre las partes, la posición e historial de las cuentas corrientes utilizadas, los domicilios comunes entre la originante y la receptora inicial de los fondos, la posición y capacidad funcional de Moretti dentro del directorio de la receptora de fondos y los antecedentes que vinculan a las generadoras de las operaciones con el Federal Bank y los vínculos de éste con el lavado de dinero del narcotráfico, generaron todas las sospechas que llevaron al pedido de una investigación judicial. 

Pero pese a todas estas maniobras sospechosas, el Juzgado Nacional en lo Penal Tributario Nº 2 a cargo de García Berro, rápidamente archivó la denuncia por “inexistencia de delito”. 

Tampoco García Berro tuvo en cuenta la existencia de otras dos causas –en juzgados distintos-, también referidas a Perfil fueron dejadas sin efecto. La 582/07, “Editorial Perfil s/infracción Ley 24.769”, fue declarada prescripta por el Juzgado Nacional en lo Penal Tributario Nº 3; en tanto que la causa 3542/05, “NNs/delito de acción pública”, tramitada ante el Juzgado Federal en los Criminal y Correccional Nº 11, secretaría 21, terminó archivada. 

Sólo que hoy, a poco más de un año de ese trámite express que le permitió al juez García Berro zafar a la Editorial de Fontevecchia de una investigación que determinara la existencia de maniobras ilícitas, El Argentino vuelve a aportar pruebas respecto a más maniobras sospechosas entre la Editorial y una empresa financiera de los Estados Unidos. Y de esta manera, se reabre el interrogante en la Unidad de Información Financiera respecto de las operaciones de Perfil, al tiempo que desde ese organismo se sigue con atención los pasos de García Berro. 

O sea, juez y la editorial de Fontevecchia son seguidos con atención. Hasta nuevo aviso.

Volver a vivir, Por Horacio Verbitsky



Volver a vivir, Por Horacio Verbitsky

LOS ESPEJISMOS DEL PARTIDO “OBRERO” Y EL EX SENADOR DUHALDE


Con trabajadores de otros ferrocarriles, el partido “Obrero” realizó el corte en Avellaneda que provocó los disturbios en Constitución. Sobre el grave problema del acceso a la tierra urbana se montan otras operaciones políticas de desgaste. Tanto los obreristas como el ex senador Duhalde intentan revivir las jornadas de diciembre de 2001, pero sólo logran conatos aislados y fugaces, en un país volcado al consumo y el esparcimiento.
Los trabajadores tercerizados de la línea Roca que negocian su incorporación plena a la empresa ferroviaria no participaron en el corte de vías del jueves a la altura de Avellaneda. El acampe en las vías fue organizado por un pequeño grupo de dirigentes del partido “Obrero”, que trajo para ello a trabajadores tercerizados de otras líneas. El corte interrumpió el servicio y dio lugar a bien preparados disturbios en Constitución, cuando los obreros que intentaban regresar a sus casas llegaron a la terminal y fueron informados de que no corrían los trenes. Un compacto grupo de jóvenes comenzó la pedrea, a la que luego se sumaron algunos pasajeros, indignados por la imposibilidad de viajar. No queda claro si los primeros atacantes pertenecían al mismo grupo que los responsables del corte, porque actuaron sin ninguna identificación ostensible y porque en general el partido “Obrero” reivindica sus acciones.

Mil y sesenta

El 20 de octubre, luego de un similar intento de corte fue asesinado el estudiante Mariano Ferreyra y herida la trabajadora informal Elsa Rodríguez. La conmoción por el episodio aceleró las negociaciones que esos trabajadores venían realizando en el ministerio de Trabajo de la Nación. En esa mesa se había acordado que el lunes 20 el ministerio firmaría la resolución por la cual a partir del 1 de enero un millar de trabajadores tercerizados pasarían a la planta permanente de la empresa principal. En varias de las cooperativas truchas creadas para reducir costos laborales participan familiares de dirigentes del gremio, como su secretario general desde hace dos décadas José Pedraza. Los trabajadores cobran la mitad que los ferroviarios legales. La diferencia la paga el subsidio estatal y la embolsan los sindicalistas empresarios. Sólo se prolonga el desacuerdo sobre sesenta personas que, según la empresa, no pueden pasar a la planta permanente porque la limpieza de los baños que realizan es retribuida por las propinas de los usuarios. El Ministerio de Trabajo propuso prorrogar el plazo para el análisis de estos sesenta casos hasta el último día de este año. El resto de los trabajadores tercerizados del Roca ya llenaron los papeles requeridos y pasaron por la revisación médica correspondiente. La firma del documento de alta temprana, que formalizará su carácter de empleados de planta del Estado, estaba prevista para el lunes 20 pero se corrió una semana, aunque sin alterar el momento de la incorporación efectiva. Por eso los trabajadores del Roca habían resuelto aguardar hasta mañana, lunes 27, sin nuevas medidas de fuerza. El partido “Obrero” no aceptó la demora y organizó el corte en Avellaneda con trabajadores tercerizados de las líneas Belgrano Sur y Mitre. El empleado de la Legislatura porteña Néstor Pitrola, que dirige esa agrupación de la clase media radicalizada, participó de los encuentros de urgencia realizados en el Ministerio de Trabajo mientras la temperatura subía hasta los 35° C y aumentaba la afluencia de público a Constitución. Siete dirigentes y activistas de la Unión Ferroviaria están detenidos y procesados por el asesinato de Ferreyra, y la jueza Susana Wilma López debe decidir sobre el pedido de procesamiento del propio Pedraza, formulado por la fiscal Cristina Caamaño antes de pedir licencia para asumir como Secretaria de Gestión Operativa del Ministerio de Seguridad. Esa designación no parece confirmar las consignas del partido “Obrero” acerca de una presunta complicidad del gobierno nacional con Pedraza.

Visera, mochila y pañuelo

Pitrola se levantó de la mesa de negociación a las 18 del jueves, sin que se hubiera llegado a un acuerdo. Minutos después unos veinte hombres jóvenes, que llevaban gorros con visera que dificultaban su identificación, mochilas aptas para cargar piedras y en muchos casos pañuelos poco apropiados para el clima tórrido pero convenientes para cubrirse el rostro, comenzaron a apedrear los cerrados accesos a la terminal ferroviaria, donde una reducida guardia de infantería de la Policía Federal les cerraba el paso. Esa escasa fuerza les vedó el acceso a la estación pero fue insuficiente para impedir que saquearan algunos locales de calzado y de venta de bebidas, cuyas botellas fueron empleadas como proyectiles. Ese grupo emblemático de la paleoizquierda fue pionero de las candidaturas testimoniales y está en campaña contra el gobierno nacional por la ley electoral que las prohíbe, al exigir un piso mínimo de votos que los obreristas no alcanzan. Dada su pureza ideológica les resulta imposible aliarse con otras fuerzas afines, a las que combaten con el mayor entusiasmo. El partido “Obrero” intenta reeditar cada 20 de diciembre las violentas jornadas de 2001. En el aniversario de 2003 un explosivo hizo volar un cesto de papeles en la Plaza de Mayo y causó heridas a 26 manifestantes. Pitrola lo atribuyó al gobierno, pero el dirigente de la Federación de Tierra y Vivienda Luis D’Elía afirmó que se trató de un autoatentado, dentro de un programa de agitación dirigido a desestabilizar al entonces flamante gobierno de Néstor Kirchner, e involucró en el intento al ex senador Eduardo Duhalde. Hoy como entonces, las sospechas sobre el origen de los actos violentos se van hacia esas direcciones. A ello contribuyó la elección del 20 de diciembre como fecha de lanzamiento de la candidatura presidencial de Duhalde, cuya principal oferta proselitista es el orden alcanzado por medio de la represión.

El discurso del método

En el acto de lanzamiento, al que asistió la esposa castrense Cecilia Pando, que considera presos políticos a los militares procesados, Duhalde coincidió en dos puntos centrales con otro político que ocupó la casa de gobierno sin el auspicio de la voluntad popular, Jorge Rafael Videla, quien leyó su alegato ante el Tribunal Federal que lo juzgó por el asesinato de 31 presos políticos detenidos en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba. Para ambos cultores del hecho consumado los juicios por crímenes de lesa humanidad no son un acto de justicia sino de venganza y la violencia estatal es el principio fundante de la convivencia colectiva. Videla se jactó de haber prestado un “inestimable servicio a la nación agredida facilitando el restablecimiento del orden republicano democrático”. Duhalde dijo que el gobierno había traído la violencia y que él reimplantaría el orden por medio de la represión. Ninguno ha aprendido ni olvidado nada, como el vizconde Chateaubriand decía de los Borbones después de la Revolución Francesa y el imperio de Napoleón. El ex dictador citó el fallo de la Cámara Federal que lo condenó en 1985 para decir que el país vivió una guerra revolucionaria. Pero también recurrió a la justificación teológica, invocando a Santo Tomás de Aquino para caracterizar la represión generalizada que se desató sobre el país como una “guerra justa”. Todo ello fue refutado hace ya 25 años. Los jueces Carlos Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Aráoz, Guillermo Ledesma y Andrés D’Alessio dijeron entonces que luego de estudiar las disposiciones del derecho de la guerra convencional y de la guerra revolucionaria o subversiva no encontraron ni una sola regla que justificara o exculpara a los autores de los hechos juzgados, ya que el homicidio, la tortura, el robo, el daño indiscriminado, la privación ilegal de la libertad “son antijurídicos para el derecho interno argentino. Son contrarios al derecho de gentes. No encuentran justificación en las normas de cultura. No son un medio justo para un fin justo. Contravienen principios éticos y religiosos”.

Una pequeña diferencia

Un inconveniente difícil de salvar para este volver a vivir que intentan el partido “Obrero” y Duhalde reside en las ostensibles diferencias entre aquel diciembre y éste. Entonces, el establecimiento de un corralito bancario que dejó sin ingresos al sector informal de la economía culminó en forma estrepitosa una recesión de tres años, que destruyó millones de puestos de trabajo y endeudó al país. Los saqueos generalizados de entonces fueron un recurso de última instancia para proveerse de alimentos por parte de personas que en el mes previo habían perdido los precarios empleos con los que sobrevivían. El sindicalismo carecía de peso político y su resistencia a la desprotección de los trabajadores se limitaba a denuncias como la de Hugo Moyano sobre la compra de votos para la aprobación de la ley de precarización laboral. Ahora la desocupación ha retrocedido a niveles de hace tres décadas. La alta inflación no ha hecho mermar el consumo, que bate records cada mes, lo mismo que la producción industrial y la construcción, mientras el país reduce la deuda externa como porcentaje del PIB a su mínimo histórico desde el empréstito Baring de 1826. La Asignación Universal por Hijo se constituyó en el plan de transferencia de ingresos más significativo de la región, según el juicio del organismo de las Naciones Unidas para la región. En 2001 se vivía además una profunda crisis política. Consecuencia de tres gobiernos sucesivos que llegaron al poder con promesas que abandonaron al día siguiente de asumir para dedicarse a viabilizar las políticas de ajuste dictadas por el consenso de Washington, se había impuesto un descreimiento absoluto de la política y de las instituciones. La abstención en los comicios de octubre de aquel año fue la más alta desde que se llevan registros, mientras se instalaba la exigencia de una renovación total de la clase política, en la penetrante consigna “Que se vayan todos”. Ante la imposibilidad de ejercer cualquier control político, el gobierno de la UCR ordenó la represión de las movilizaciones, sin asegurarse de qué forma la ejecutaban las fuerzas policiales y de seguridad, lo cual provocó cuatro decenas de muertos en todo el país.

Se fueron todos

Desde entonces, se fueron casi todos: sólo 27 diputados y senadores actuales ya lo eran en 2001, cruzaron de cámara o fueron sucedidos por un familiar, es decir apenas el 8,2 por ciento. Pero además de la renovación de personal, se produjeron cambios sustanciales de política, que obtienen diferentes respuestas de la sociedad. La frase tantas veces reiterada por Kirchner de que no había llegado a la presidencia para dejar en la puerta sus convicciones está en la base de una recuperación de la estima social por la política como instrumento de transformación, aunque para ello deba confrontar con los poderes fácticos que añoran la situación anterior. Luego de la descontrolada represión en el desalojo del Parque Indoamericano, donde murieron tres personas, la presidente CFK ratificó la consigna de su antecesor en contra del empleo de armas de fuego ante manifestaciones y encaró la postergada reforma de las instituciones policiales, con la creación del Ministerio de Seguridad y la designación a cargo de Nilda Garré. Esa directiva no está exenta de desajustes, como los que se vieron el jueves en Constitución, cuando la pistola reglamentaria de un policía de civil de la comisaría del barrio asomó por debajo de la camisa que usaba para mimetizarse con los manifestantes y detener a quienes arrojaban piedras. Pero no hay comparación posible entre esa situación, que Garré detectó y corregirá, y la de 2001, cuando ni se ponía en tela de juicio el empleo de esos medios letales para enfrentar a personas furiosas pero desarmadas, que no pedían una vivienda o un transporte dignos, sino comer cada día.
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"HAY QUE DEJARSE DE JODER Y APOYAR EL PROYECTO" Por Daniel Enzetti

"HAY QUE DEJARSE DE JODER Y APOYAR EL PROYECTO" Por Daniel Enzetti


Entrevista a José Pablo Feinmann
“Hay que dejarse de joder y apoyar el proyecto”
Publicado el 26 de Diciembre de 2010
 
Se apasiona cuando dice que la demostración popular generada por la muerte de Kirchner “fue el golpe político más espectacular del matrimonio”. El movimiento, para él, tendría que llamarse “neokeynesianismo nacional y popular”.
  Pasaron casi dos meses desde la muerte de Néstor Kirchner. ¿Cuál es tu opinión sobre el escenario político actual?
–En principio me gustaría decir que siento dolor. Me da mucha bronca que alguien se muera a los 60 años. Está bien, hay gente que se muere antes, porque este mundo y la vida misma es muy injusta. Si vos pensás que (Amadeus) Mozart se murió a los 36, (George) Gershwin a los 38, y al mismo tiempo (Jorge) Videla está por los 80 y pico, te horrorizás. Y este tipo brillante, que lo tenía todo para ser un gran político, y lo era, ¡que se muera a los 60! Kirchner era un tipo lleno de vida, jodón, un chico grande que no sabía qué hacer con ese cuerpazo, le gustaba el rock y era divertido, sabía un vagón de política y era una fiera para la pelea, para la pelea más sucia.
–Su último papel.
–Claro, porque de eso tenemos que hablar, de quién va a remplazarlo en ese lugar. Porque Néstor iba a las piñas, digamos, y pegaba muy bien. Mirá, al principio del gobierno de Kirchner me llevé algunas sorpresas con varios muchachos, que incluso habían leído mis libros. Una vez se me acerca (Héctor) “El Chango” Icazuriaga, y me invita a que lo visitara a su oficina en la SIDE. Cuando le reconocí que no podía creer esa invitación, me contestó “tranquilo José, con nosotros las cosas cambiaron, ahora entrás a este edificio y al rato salís sano y salvo” (se ríe). ¿Sabés lo que me dijo el Chango? “No te creas lo que se habla por ahí, Néstor va por Duhalde.” En ese momento pensé: “La puta madre, este tipo es distinto”, porque prácticamente todos eran del aparato duhaldista.
–Y los medios insistían con lo de Chirolita.
–Sí, ¡mirá qué Chirolita de Duhalde resultó ser con el tiempo! (se ríe). Pero volviendo a su muerte, y al mapa político que veo, la pérdida para el país es terrible. La gran sorpresa, que ya estaba un poco preanunciada por los festejos del Bicentenario, fue lo espontáneo del apoyo de la gente cuando se supo la noticia, algo que tapó la prensa opositora. Fue hasta divertido, porque los reporteros de los canales iban a las agrupaciones kirchneristas y preguntaban si habían venido por el choripán, mientras que a los garcas que concentraron en la Plaza San Martín, los noteros los entrevistaban por los “motivos” de su presencia ahí. Y acá se reveló otra cosa, que fue la actitud de Cristina, poderosa y sensible a la vez, completa. Ella dijo algo muy inteligente: no hay que confundir dolor con debilidad. “Si tengo que gobernar sin presupuesto, gobernaré sin presupuesto.” El panorama lo veo muy bien porque la presidenta está fuerte y segura. A Cristina no le van a torcer el brazo estos idiotas.
–¿Qué recordás de Kirchner cuando lo conociste?
–Lo conocí bastante y compartí muchas cosas con él entre 2003 y 2006. Hablábamos sobre el proyecto de partido de centro izquierda, de la trasversalidad. Yo le rompía mucho las pelotas con la militancia territorial, con la necesidad de formar cuadros, y le decía que nadie se sostiene sin eso, y que la política no es mediática, o mejor dicho, que eso no es lo único. El se resistía bastante. Claro, era una personalidad tan segura de sí que no pensaba mucho en esto de los cuadros, pero a la vez se asumía como un político moderno, y veía en lo mediático la nueva manera de hacer  política. Para mí, esta movilización que hubo fue el golpe político más espectacular de la pareja Kirchner y de este proyecto, tan espectacular que a ese proyecto habría que darle un nuevo nombre, para que deje de llamarse K. “Neokeynesianismo nacional y popular” me parecería fantástico. Esos días en la Plaza de Mayo se vieron cosas increíbles, pero que ya se vislumbraban antes. Últimamente estuve dando muchas conferencias en el interior del país, y por ejemplo de las 1000 personas que me escucharon en el Chaco, la gran mayoría eran pibes jóvenes; era impresionante.
–Te iba a preguntar, justamente, tu opinión sobre la juventud y una especie de “vuelta a la militancia” que se ve en muchos lugares.
–Por eso digo que con la muerte de Néstor la juventud explotó, pero en realidad ya había arrancado antes. Lo veo con mis hijas: la mayor trabaja en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que dirige Eduardo Jozami, y la menor me vive preguntando dónde militar, porque tiene muchas ganas de hacer cosas. Me parece que los jóvenes recibieron el “calor” que les daban Néstor y Cristina, esa suerte de conjunción donde ella era lo racional, con una inteligencia superlativa, y él lo visceral, lo peleador. Los jóvenes fueron algo impresionante, porque entre otras cosas, y volviendo a los Kirchner, reconocieron la fuerza de un tipo joven que había muerto, y la ternura de alguien a la que justamente se le reprochaba no demostrar sus sentimientos, reconociéndole que “sólo” era inteligente. Bueno, esos días Cristina los mató a todos, porque más sensible, imposible. Lloró, acariciaba el cajón, le decía “cabezadura”. Impactó. Pero además, no olvidemos en este contexto de las ganas de la juventud lo que significa el mapa latinoamericano. Hace un montón de tiempo que América Latina no presenta una serie de gobiernos populares como estos, porque no hay mucho más que se pueda hacer. Cuando recibo los folletos de los llamados partidos de izquierda, ruidosos pero compuestos por muy poca gente, me doy cuenta que no entienden nada de política. Son maximalistas, piden siempre reforma agraria, toma del poder, expropiación de la fortuna. El Plan de Operaciones de Mariano Moreno, más o menos. Es lo mismo que Moreno, que en esa época no tenía nada, a nadie más que a (Juan José) Castelli. Pero no vamos a discutir eso ahora, saco el tema porque yo creo que Moreno hizo un plan y no se preguntó nunca con qué poder político imponerlo, lo mismo que los partidos de izquierda.
–Tampoco pudo. ¿Y lo del veneno en el barco?
–¿Qué veneno? No creo que haya sido veneno, eso es un invento de (Felipe) Pigna. No… ¿quién querría matar a Moreno? (Cornelio) Saavedra era un tarado. ¿Los ingleses lo iban a matar? ¡Si Moreno les iba a dar la isla Martín Garcia! Dejá, estoy podrido de discutir de esas cosas. Además, no discuto, y menos con los pibes de los partidos de izquierda. Para ellos todo es reaccionario,  nada alcanza, siempre falta algo, y eso no es hacer política. Si supieran lo que es llegar al poder y tener que ver lo que aparece, las cosas que hay que hacer para poder gobernar, incluso en lo que hay que convertirse para poder gobernar. En este país la izquierda nunca entendió que la realidad ofrece resistencias, y que se pueden hacer ciertas cosas y otras no. Más o menos eso están entendiendo los gobiernos populitas y populares de América Latina. El de (Rafael) Correa es interesante por lo que pasó, por el coraje que tuvo el tipo. Lo de Evo (Morales), bueno, ¿quién no lo puede querer a Evo? Además, no olvidemos que Bolivia es un país que mata a todos sus presidentes progresistas, lo arregla así, simplemente. (José) Mujica también despierta esperanzas. Te cuento una anécdota de Mujica: estábamos en una cena hablando de varias cosas, con Hernán Patiño Meyer. En un momento, Mujica se me acerca al oído y me dice: “¿Sabés qué pasa José?, antes queríamos cambiar el mundo; ahora, si asfaltamos algunas calles estamos conformes” (se ríe).
–Claro, ya no estaban más los tupamaros.
–Bueno, ¡pero ese es un tipo que se da cuenta de la coyuntura y de cómo viene la mano, viejo! Tenemos un imperio arriba que está distraído, pero puede volver, y volver de mal humor. La mina esta que ganó el Oscar por la película de Irak, Kathryn Bigelow, si filma en la Triple Frontera es porque los yanquis algo están pensando…
–Volviendo a los partidos de izquierda y al llamado progresismo, como por ejemplo “Pino” Solanas. ¿Qué opinás del desconocimiento de los avances que pudo hacer el país desde 2001?
–En realidad preferiría no hablar de Pino, porque me iría de boca. Tengo mucha bronca con él, mucha bronca. Pino no para de subirse a estatuas. Desde La hora de los Hornos estaba bien, pero ya cuando después hace una película con todas las respuestas del viejo, va al exilio… Se puede hacer una política independiente apoyando a un gobierno que es sin duda lo mejor que podemos tener. Y si es lo mejor que podemos tener, y las elecciones están a seis meses, hay que dejarse de joder y apoyar este proyecto. Lo que pasa es que Pino quiere estar a la cabeza de algo importante, y eso “importante” es Proyecto Sur, eso es Pino en su personalidad, yo lo conozco bien. Además le debo muchos insultos, porque cuando se estrenó Eva Perón, con un guión que era totalmente mío, empezó a putear contra la película diciendo que agredía al general Perón, que parece propiedad suya. Otra cosa, recuerdo aquel proyecto del Imaginario Latinoamericano que quiso hacer en el ’89.
–Cuando tuvo aquella famosa pelea con Julio Bárbaro, el secretario de Cultura de Menem.
–Sí. Julio me llamó muy dolorido. “Pino anda diciendo que soy un corrupto”, me contaba. Bueno, al final se pelearon y vino “El Turco” y les dijo “no muchachos, esto es para mí” (ndr.: el lugar elegido para el proyecto era Galerías Pacífico, donde finalmente Carlos Menem instaló un shopping beneficiando a su empresario amigo Mario Falak).
–Hablemos de toda la oposición, porque también están la UCR, el PRO, la Coalición Cívica de Elisa Carrió. ¿Los ves desesperados por ocupar un nicho, nerviosos porque se dan cuenta que quedaron descolocados políticamente?
–El tema es que nacieron descolocados. Porque escuchame, “Ricardito” Alfonsín es un personaje patético, lo único que tiene es ser hijo de Raúl, y encima le dijeron “el bigote no te lo saques”. Para mí, ser hijo de alguien no es ningún rédito, y eso tiene la UCR; es decir, no tiene nada. Con respecto a esta mujer que yo no nombro, la señora con sobrepeso y de relación directa con Dios, no tiene idea de lo que es la política, ni de lo que significan las declaraciones públicas, ni de lo que es manejarse dentro de la sociedad civil. Te pongo un ejemplo definitivo: una persona que dice que Kirchner es Hitler sin los campos de concentración, y la cabeza no le da para darse cuenta que Hitler sin los campos de concentración no es Hitler, directamente no sabe pensar, querido…
–Vayamos a cuestiones semánticas: ¿hay una “derecha” hoy en la Argentina? Y si es así, ¿cómo está representada, y en qué se diferencian los que nombramos recién de esa derecha?
–Sí, por supuesto que hay una derecha. Cuando yo hablaba con Néstor en los primeros tiempos, le decía que la derecha necesita uno solo, y no apareció. Me refiero a que no apareció ese tipo que pudiera plantarse frente a Néstor y Cristina. Fijate cuando surgió (Juan Carlos) Blumberg, y recordá la fragilidad de Néstor, que creo que lo llevan a Río Gallegos con un problema intestinal. Ahí está la verdadera derecha, porque esa movilización la hizo Radio 10. La verdadera derecha está en los medios de comunicación. La revolución comunicacional son los medios, que atrapan tu subjetividad. Michel Foucault, cuando habla de sujetar al sujeto, no analiza los medios de comunicación, pero dice que el poder tiene la función de sujetar al sujeto, es decir hacer del sujeto un vasallo del poder a través del manejo de la información. Yo a eso lo llamo “el sujeto otro”, el sujeto que es otro de sí mismo, porque no es el auténtico sujeto, es el sujeto constituido desde afuera por los medios. Por eso la lucha contra Clarín tiene un gran sentido, un sentido te diría ontológico, para que no exista un medio tan enorme que pueda hacer que toda la población piense lo que ese medio quiere que piense. Porque la función de los medios es lograr que la verdad sea la que ese medio marca. Es una lucha por la verdad, y el que impone la verdad tiene el poder.
–Convertir aquello subjetivo en algo “objetivo”.
–Claro, por eso decía lo de la verdad del poder, lo que ellos tratan de imponer a través de los grandes diarios y hasta de los noteritos que mandan por ahí, bien adoctrinados con la idea del ALCA, de reducir el Estado, de dejar totalmente libre al mercado, de usar los salarios como reguladores de la economía, de no distribuir la riqueza. Bueno, ese es el plan de la derecha: rechazar los populismos latinoamericanos, abrirse a relaciones por ejemplo con Chile y alejar el “fantasma” de (Hugo) Chávez, o las “relaciones carnales” con los Estados Unidos, como muy bien dijo Menem. Con respecto a la pregunta de en qué se diferencia esa oposición de la derecha, te diría que en nada. Directamente “son” la derecha. ¿Cuántas veces la señora con sobrepeso estuvo de acuerdo con La Nación, y Pino con Clarín? ¿Dónde fueron cuando se hizo la concentración de la 125? Pino estuvo con la Sociedad Rural. Un tipo de izquierda nunca puede estar con la Sociedad Rural.
–Recuerdo una respuesta que Jorge Lanata le dio a Ernesto Tenenbaum, cuando le aclaró que él siempre estuvo a favor de los más débiles, y como en la puja Gobierno-Clarín el grupo era el débil, apoyaba a Clarín sin dudar.
–Mi respuesta es que Lanata está loco. Miente. Es muy sencillo, se miente. ¿Cómo va a considerar a Clarín algo débil? Me da pena que haya salido al escenario del Maipo con un plumero. Pero es muy piola, en vez de salir con plumas, como las vedettes, salió con un plumero. Qué piolada se mandó; ese muchacho cruzó la vereda del peor modo en la historia. Y en cuanto a Página/12, lo fundó, pero lo dirigió nada más que dos años… y al lado lo tenía a Ernesto Tiffenberg, así que ojo con atribuirle todo a ese tipo.
–¿Le tenés miedo a la palabra populismo, un término que muchos tienden a demonizar?
–No, para nada. Lo que pasa es que para la derecha es sinónimo de manipulación de masas, de agresión a las instituciones, de desprecio al parlamentarismo, de masas vacías. Ojo, porque también hay un toquecito de izquierda, que consiste en decir que el populismo tapa la lucha de clases. Y que no distingue dentro del concepto de pueblo los conflictos internos, los conflictos sociales, lo cual es falso. Comprendo que ellos sacan el tema del populismo para no nombrar tanto al peronismo. En el fondo son gorilas, porque como dice Horacio González, ser gorila es pensar a partir de un prejuicio. Vos tenés un prejuicio, un prejuicio casi visceral: sos antiperonista, y si sos antiperonista no podés pensar la Historia argentina, te la perdés. Fijate en mi libro: tiene todas las posiciones posibles, se enojaron todos, pero a su vez todos quedaron conformes. Dijeron: “Bueno, qué abierto”. Porque como el peronismo es tan basto, yo no tomé ninguna postura. Por ejemplo: el primer gobierno de Perón estuvo bien, pero de 1953 a 1955, una cagada atrás de otra. Se fue sin pelear, no como Salvador Allende, que murió en su puesto. Después, la resistencia peronista es gloriosa. En cuanto a los montoneros, bajo una dictadura como la de (Juan Carlos) Onganía es comprensible, pero la violencia desde el ’73 no tiene sentido, porque ya está el gobierno democrático de (Héctor) Cámpora. Y menos tiene sentido el asesinato de (José) Rucci, a partir de lo cual Montoneros se ilegaliza, y yo me voy con la JP Lealtad.
–¿Y Perón?
–A su vez Perón esta ilegalizado desde Ezeiza. Es un Perón siniestro, no tonto, pero siniestro, que viene a hacer la tarea sucia de los militares, incomprensible. El viejo le dijo a Jorge Antonio: “Yo llego, tomo un vaso de agua, un micrófono, pego dos gritos y todos los pibes se van a sus casas”. Era un megalómano infernal, ese sí que se creía Dios. Y en lugar de hacer política, de integrar, como lo había hecho siempre, no, le da el avance a (José) López Rega, admite la Triple A. Nadie puede decir que Perón no sabía lo de la Triple A. Yo esto te lo digo con mucha pena, con mucho dolor: ojalá se hubiera muerto en Madrid, es una tragedia que Perón haya vuelto.
–¿Por qué decís que últimamente resurgió el gorilismo? Convengamos que la palabra gorila estaba un poco olvidada.
–Por los Kirchner, porque acá hay una cosa importante que está en juego. Cuando Néstor dice “pertenezco a una generación diezmada”, ay mamita, ¿vos te imaginás todos los Grondonas, los Morales Solá? “Este es un montonero”, gritaron. Y vieron que efectivamente el gobierno se llenaba de setentistas,  lo que para mí es formidable. Por eso le va tan bien, es un gobierno muy inteligente, y ahí está la explicación de por qué mataron a tantos compañeros. Fue una generación como hubo pocas. Con el tema del gorila, hay algo que Eduardo Aliverti dijo perfecto: con Menem estábamos todos bien, estábamos todos de acuerdo, porque el monstruo estaba ahí. Pero resulta que acá viene un tipo que dice que es peronista, y que pertenece a los setenta, y entonces los medios empiezan a tirarle de todos lados. Por ejemplo las radios, ¡y los taxistas! Porque te digo una cosa: en este país, los taxistas son un instrumento ideológico. ¿Qué es el tacho ideológico? El tipo que mientras maneja te habla, te habla, te habla de cualquier cosa. Los tacheros se meten en política, y de repente te sacan un tema. “Voy a Talcahuano y Corrientes”, le decís al tachero, y lo primero que te contesta es “Y… si llegamos, fíjese que están los piqueteros”. Y uno no tiene ganas de hablar de eso, te tenés que hacer el burro. Con tacheros tengo varias. Una vez me subí a un auto y el tipo me habló de “esa negra infame”, por Cristina. Otro día lo putearon a “ese tira bombas de Kunkel”. Mirá, yo creo que hay una central que los adoctrina, una especie de Escuela de las Américas de tacheros (se ríe). El tacherismo,  además, estuvo adoctrinado durante muchos años por Radio 10. Pero no sólo los taxistas son el problema, no nos olvidemos que durante la dictadura, los autos tenían pegada la calcomanía de que éramos derechos y humanos. Hay que preguntarse un poco por las convicciones de nuestro pueblo.
–En la época de la comunicación y las distancias que se acortan, sin embargo le das importancia a la militancia territorial, al trabajo de base. ¿Por qué?
–Porque creo que los medios no están en manos nuestras; los medios están en manos de todo el poder mediático. Y porque no le tengo mucho aprecio a Internet, me parece que es como una cloaquita. Te cuento mi caso: hay un tipo que se hace llamar José Pablo Feinmann, tiene como 10 mil abonados, e incluso me manda cosas a mí. En la red por ahí creés una cosa, y andá a saber qué es. ¡Y los foros, escribe cada tipo, son impunes! Una vez un tarado hizo un foro porque yo escribí una nota cuando se murieron (Ingmar) Bergman y (Michelángelo) Antonioni, diciendo cosas horribles de ellos. Resulta que  abrieron un foro, y algunos estaban a favor de la nota. Lo increíble es que los que estaban en contra no argumentaban absolutamente nada, lo único que hacían era putear. Eso te demuestra el nivel de intolerancia y desconocimiento.
–¿Quién es para vos la “buena gente”, como dijiste en el programa TVR?
–La gente buena es la gente que respeta los Derechos Humanos, la que quiere reducir la pobreza, los que escriben buenos libros, los profesores, los buenos periodistas, los que no se dejan comprar.
–¿Que opinás del cachetazo de Graciela Camaño a Carlos Kunkel?
–Eso es impotencia, un verdadero acto de impotencia. Cuando vos no tolerás lo que está diciendo el otro, y no se lo podés refutar hablando, reaccionás de esa manera. Una piña nunca es un acto de justicia, es un acto de desesperación. Un acto violento por el cual vos tratás de intimidar al otro para que no hable más. “Le cierro la boca de una trompada”. No, lo que tenés que hacer es cerrarle la boca con argumentos. El Congreso es un recinto de la democracia, pero si vos vas y le das una piña a otro, ese lugar se convierte en el basural del barrio. No sé, esa mujer debe hacer artes marciales, porque mirá que hay que darle una piña a Kunkel (se ríe). 
–¿Qué realidad imaginás en lo inmediato, teniendo en cuenta 2011 como año electoral y de reacomodamiento de piezas después de lo que pasó con Kirchner?
–Veo y deseo la reelección de Cristina, y la formación de un gabinete donde no falte Juan Manuel Abal Medina hijo, y al que Martín (Sabbatella) esté invitado, porque realmente es un tipo que demostró mucha inteligencia . Como decíamos antes: un tipo que conserva su identidad y a la vez no va a joder el proyecto. Quiero que siga ese proyecto, nacional, popular, autónomo, de soberanía, de intervención del Estado para que no haya injusticia social. Un proyecto donde el Estado no sea devorado por los poderosos, donde entregue créditos para que los pequeños puedan crecer, donde se impulse el desmantelamiento de todos los monopolios, donde se implemente la Ley de Medios, donde sigan desarrollándose los Derechos Humanos, y los juicios a los responsables de la dictadura. Te digo algo: la gente está enamorada de Cristina, por su entereza y por la manera en que siguió adelante.
DE LUIS BEJARANO