| “El Grupo Clarín es el cáncer moral más grave del país” | |||||||||||||||||||
Por Néstor Leone Víctor Hugo Morales, crítico durante más de una década de los atropellos del Grupo, analiza el nuevo contexto político-mediático, luego de la Ley de Medios, Fútbol para Todos y el informe sobre Papel Prensa
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martes, 28 de diciembre de 2010
“El Grupo Clarín es el cáncer moral más grave del país” Por Néstor Leone
La pobreza intelectual de la derecha conservadora
ELECCIONES 2011




La elite política que a partir de 1862 organizó el Estado Nacional a imagen y semejanza de la clase dominante, también supo construir el corpus teórico de su proyecto, pese a que este tuviera aristas aberrantes.
La pobreza intelectual de la derecha conservadora
Publicado el 28 de Diciembre de 2010

La elite política que a partir de 1862 organizó el Estado Nacional a imagen y semejanza de la clase dominante, también supo construir el corpus teórico de su proyecto, pese a que este tuviera aristas aberrantes.
Había que ver a Eduardo Duhalde lanzar su candidatura en Costa Salguero. Un enorme plasma le agigantaba la imagen. El micrófono tipo vincha permitía su desplazamiento en el escenario como si fuera el mismísimo Billy Graham. Y, además, hacía uso de un sistema de telepronter para no perder el eje de sus dichos. El resultado fue espantoso; ese hombre, en realidad, parecía el actor que lo imitaba en la Casa del Gran Hermano. Tal impresión se vio robustecida por el carácter ramplón de su discurso. Ramplón y efectista. “El país está sediento de paz” y “No tengan miedo de hablar de represión, que no es matar a nadie”, fueron sus frases sobresalientes. Luego trascendió que semejante arenga había sido fruto de un entrenamiento intensivo efectuado durante el fin de semana en su quinta de San Vicente; allí –bajo la supervisión del publicista carioca João Santana– el pensamiento proselitista del ex presidente interino fue ideado por un calificado cuarteto: Eduardo Amadeo, Carlos Campolongo, Eliseo Verón y Miguel Ángel Toma.
El hecho en sí es sólo una muestra de la pobreza intelectual que sacude a los más destacados referentes de la derecha conservadora.
Tal es el caso de Francisco de Narváez, cuyo ejemplo no deja de ser curioso: un acaudalado heredero que, de pronto, se obsesiona por gobernar un país sin tener una historia militante ni formación política y menos aun ideas originales. Quizás para suplir esas limitaciones haya comprado en un remate –por 140 mil dólares– la biblioteca personal de Perón y su uniforme de gala. Claro que no le va a la zaga el vicepresidente Julio Cobos, quien no tuvo pruritos en reconocer que el único texto que leyó en los últimos años es el Reglamento del Senado.
¿Y qué decir de Mauricio Macri? Es que él es ya famoso por cometer faltas de ortografía hasta cuando habla.
Al respecto, es notable que sus más remotos antepasados ideológicos hayan sido –en el aspecto cultural– exactamente lo contrario.
En la Argentina de la segunda mitad del siglo XIX, sujetos como Santana o Jaime Durán Barba hubiesen tenido que buscar otro empleo. Lo cierto es que la elite política, que a partir de 1862 organizó desde la base el Estado nacional a imagen y semejanza de la clase dominante, también supo construir el corpus teórico de su propio proyecto, pese a que este tuviera aristas aberrantes, como la Guerra de la Triple Alianza –en la que se exterminó la población masculina del Paraguay– o la Conquista del Desierto, sobre cuya naturaleza criminal no hay mucho que agregar. Ocurre que sus hacedores fueron hombres ilustrados, como Bartolomé Mitre. De hecho –además de haber fundado el 4 de enero de 1870 el diario La Nación–, su Historia de Belgrano (1887) y los tres tomos de la Historia de San Martín (1890) son consideradas nada menos que las obras pioneras de la historiografía oficial. Pero si el pensamiento de alguien tuviera una influencia decisiva en la organización del nuevo país, ese no fue otro que Sarmiento, puesto que en la polémica sobre la civilización frente a la barbarie –planteada por él en su obra Facundo (1845)–, se forjó el modelo de nación acuñado por el sector que en 1880 condujo a la presidencia al general Julio A. Roca. Esa camada –conocida como la Generación del ’80– tuvo hombres que en una misma vida fueron escritores, políticos, militares y funcionarios. En lo social, abogaron con sumo fervor por el positivismo, bajo el lema “Orden y Progreso”. Lo primero no era sino un eufemismo referido a las condiciones de calma que –en pleno auge inmigratorio– debía imperar entre las clases bajas para así garantizar lo segundo: la concentración de la riqueza. Reflejo de ello fue la Ley de Residencia, impulsada por Miguel Cané (el autor de Juvenilia) que propiciaba la deportación de extranjeros díscolos. No menos cuestionable era la opinión de Eduardo Wilde (autor de Viajes y observaciones por mares y tierras) ante el sufragio universal: “Es la victoria de la ignorancia universal”, fueron sus exactas palabras. Entre los grandes animadores de esta corriente se destacaron, además, Joaquín V. González (gobernador de La Rioja, senador y autor de La revolución de la independencia argentina ), Eugenio Cambaceres (diputado nacional y autor de En la sangre) y Lucio V. Mansilla (diplomático, y autor de Una excursión a los indios ranqueles ). La etapa política dominada por la Generación del ’80 se extendería hasta 1916, al vencer en las elecciones de ese año a Hipólito Yrigoyen.
El paso de aquellos hombres por la Historia dejaría una pequeña anécdota que los pinta por entero. En una tarde otoñal de 1890, Mansilla visitó a Mitre en su casona de la calle San Martín al 300, y este lo recibió con un anuncio: “Lucio, acabo de terminar de traducir La Divina Comedia.”La respuesta del recién llegado fue: “¡Muy bien, don Bartolo, hay que joder a esos gringos!”
Quizás, casi 12 siglos después, la llegada de un tipo como Macri a la jefatura del gobierno porteño haya sido una tardía venganza por esa traducción.
El hecho en sí es sólo una muestra de la pobreza intelectual que sacude a los más destacados referentes de la derecha conservadora.
Tal es el caso de Francisco de Narváez, cuyo ejemplo no deja de ser curioso: un acaudalado heredero que, de pronto, se obsesiona por gobernar un país sin tener una historia militante ni formación política y menos aun ideas originales. Quizás para suplir esas limitaciones haya comprado en un remate –por 140 mil dólares– la biblioteca personal de Perón y su uniforme de gala. Claro que no le va a la zaga el vicepresidente Julio Cobos, quien no tuvo pruritos en reconocer que el único texto que leyó en los últimos años es el Reglamento del Senado.
¿Y qué decir de Mauricio Macri? Es que él es ya famoso por cometer faltas de ortografía hasta cuando habla.
Al respecto, es notable que sus más remotos antepasados ideológicos hayan sido –en el aspecto cultural– exactamente lo contrario.
En la Argentina de la segunda mitad del siglo XIX, sujetos como Santana o Jaime Durán Barba hubiesen tenido que buscar otro empleo. Lo cierto es que la elite política, que a partir de 1862 organizó desde la base el Estado nacional a imagen y semejanza de la clase dominante, también supo construir el corpus teórico de su propio proyecto, pese a que este tuviera aristas aberrantes, como la Guerra de la Triple Alianza –en la que se exterminó la población masculina del Paraguay– o la Conquista del Desierto, sobre cuya naturaleza criminal no hay mucho que agregar. Ocurre que sus hacedores fueron hombres ilustrados, como Bartolomé Mitre. De hecho –además de haber fundado el 4 de enero de 1870 el diario La Nación–, su Historia de Belgrano (1887) y los tres tomos de la Historia de San Martín (1890) son consideradas nada menos que las obras pioneras de la historiografía oficial. Pero si el pensamiento de alguien tuviera una influencia decisiva en la organización del nuevo país, ese no fue otro que Sarmiento, puesto que en la polémica sobre la civilización frente a la barbarie –planteada por él en su obra Facundo (1845)–, se forjó el modelo de nación acuñado por el sector que en 1880 condujo a la presidencia al general Julio A. Roca. Esa camada –conocida como la Generación del ’80– tuvo hombres que en una misma vida fueron escritores, políticos, militares y funcionarios. En lo social, abogaron con sumo fervor por el positivismo, bajo el lema “Orden y Progreso”. Lo primero no era sino un eufemismo referido a las condiciones de calma que –en pleno auge inmigratorio– debía imperar entre las clases bajas para así garantizar lo segundo: la concentración de la riqueza. Reflejo de ello fue la Ley de Residencia, impulsada por Miguel Cané (el autor de Juvenilia) que propiciaba la deportación de extranjeros díscolos. No menos cuestionable era la opinión de Eduardo Wilde (autor de Viajes y observaciones por mares y tierras) ante el sufragio universal: “Es la victoria de la ignorancia universal”, fueron sus exactas palabras. Entre los grandes animadores de esta corriente se destacaron, además, Joaquín V. González (gobernador de La Rioja, senador y autor de La revolución de la independencia argentina ), Eugenio Cambaceres (diputado nacional y autor de En la sangre) y Lucio V. Mansilla (diplomático, y autor de Una excursión a los indios ranqueles ). La etapa política dominada por la Generación del ’80 se extendería hasta 1916, al vencer en las elecciones de ese año a Hipólito Yrigoyen.
El paso de aquellos hombres por la Historia dejaría una pequeña anécdota que los pinta por entero. En una tarde otoñal de 1890, Mansilla visitó a Mitre en su casona de la calle San Martín al 300, y este lo recibió con un anuncio: “Lucio, acabo de terminar de traducir La Divina Comedia.”La respuesta del recién llegado fue: “¡Muy bien, don Bartolo, hay que joder a esos gringos!”
Quizás, casi 12 siglos después, la llegada de un tipo como Macri a la jefatura del gobierno porteño haya sido una tardía venganza por esa traducción.
Escracharán al Grupo Clarín por la apropiación ilegal de Canal 13
PACTO MENEM-NOBLE-MAGNETTO
Escracharán al Grupo Clarín por la apropiación ilegal de Canal 13
Trabajadores despedidos de Canal 13 marcharán mañana para denunciar ante la Auditoría General de la Nación "la apropiación irregular" de esa emisora por parte del grupo Clarín, según informó el ex delegado del personal de Canal 13, José Carbonelli.
Los trabajadores se concentrarán, a las 18, en Hipólito Yrigoyen y Salta, en esta Capital, "para denunciar ante la Auditoría General de la Nación la apropiación irregular del Canal 13 de televisión por parte del monopolio Clarín y la posterior violación de los pliegos licitatorios de la privatización", señaló Carbonelli.
"Clarín se benefició en 15.000.000 de dólares en perjuicio del Estado y de los trabajadores. En cumplimiento del pacto Menem- Noble-Magnetto, que luego del apoyo mediático del multimedio recibido en la campaña electoral que llevó al ex presidente al poder, éste le cedió la emisora al irrisorio preció de 5.000.000 de dólares y que su vez, Clarín no desembolsó ni un solo peso", indicó.
Agregó que esto "fue pagado con el dinero que nos sustrajo a los trabajadores en un valor de 7.000.000 de dólares y se quedaron con el vuelto,” sostuvo el denunciante.
"Clarín se benefició en 15.000.000 de dólares en perjuicio del Estado y de los trabajadores. En cumplimiento del pacto Menem- Noble-Magnetto, que luego del apoyo mediático del multimedio recibido en la campaña electoral que llevó al ex presidente al poder, éste le cedió la emisora al irrisorio preció de 5.000.000 de dólares y que su vez, Clarín no desembolsó ni un solo peso", indicó.
Agregó que esto "fue pagado con el dinero que nos sustrajo a los trabajadores en un valor de 7.000.000 de dólares y se quedaron con el vuelto,” sostuvo el denunciante.
FELICES... de Oscar Rovito,
de Oscar Rovito
,Una conmovedora nota de Carlos Polimeni en Miradas al Sur (26/12/10) de la cual transcribo el último párrafo, pero, si quieren leerla completa, hagan click en el enlace al pie...

(...)
Sofía, Irene, Franco y Luca son mis hijos. Esta semana, alentado por los menores, compré por primera vez en la vida un billete de Lotería, esperando ganar, como todos, aunque no creo, ni creeré, en los que se salvan solos. Si gano, los llevaré a los cuatro a Costa Rica, a conocer el país en que está sepultado su abuelo Dante, al que sólo la mayor conoció, y apenas. Su abuelo, mi padre, se fue un poco apurado de la Argentina, en 1976, y murió allí con apenas 56 años en 1993, en la mitad de su librería, que se llamaba Macondo. En el exilio prolongado hasta la muerte que él mismo eligió como su casa –pese a que luego de1983 hubiese podido volver–, la Argentina era muchas cosas, pero sobre todo la patria ausente, los sabores perdidos, los olores irrepetibles de la infancia, los amigos muertos, la música de la nostalgia y, una y otra vez, las broncas por la obediencia debida, el punto final, los indultos, la inflación exasperante, los malos gobiernos. Si gano la Lotería, si los llevo, me pararé frente a su tumba, con sus cuatro nietos argentinos y les diré en voz alta: “El soñó vivir en un país como aquel en que ustedes viven”. Es que en los últimos meses me he ido convenciendo de que mi padre era kirchnerista antes que el kirchnerismo existiera.
VIVAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA NESTOR KIRCHNER SIEMPRE TE RECORDARE A PASO DE VENCEDORES

VIVAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA NESTOR KIRCHNER SIEMPRE TE RECORDARE A PASO DE VENCEDORES!!!
Fotos de CRISTINA KIRCHNER YO TE SIGO HACIENDO EL AGUANTE
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