jueves, 30 de diciembre de 2010

Carta al Presidente del PJ santafesino de Luis Daniel Rubeo

Carta al Presidente del PJ santafesino

Luis Daniel Rubeo
Sr. Presidente 
Partido Justicialista
Distrito santa fe
Dn. Ricardo Spinozzi

Estamos convencidos de que el Frente para la Victoria ha sido y sigue siendo la herramienta idónea para canalizar el apoyo de todas las fuerzas nacionales y populares en la ejecución de un Modelo de crecimiento con justicia social, que comenzó a implementar Néstor Kirchner en el año 2003, que continúa la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y que los peronistas aspiramos a profundizar triunfando en las elecciones nacionales del 2011 frente a la oposición que, desde todos los ángulos y en todos los aspectos, se une para frenar ese proceso, en la defensa en la mayor parte de las veces de las corporaciones financieras y mediáticas que desde 1976 vienen subordinando la política a sus intereses particulares, impidiendo que el Estado Nacional cumpla su función de establecer las bases para una sociedad con justicia y bienestar para todos nuestros compatriotas. Estamos convencidos como integrantes de una fuerza política nacional, que nació para luchar por una Nación justa, en el marco de una Patria Libre, que es imperioso garantizar el apoyo de los peronistas santafesinos al Gobierno Nacional y que ello requiere de la pronta constitución a nivel provincial de dicho Frente para la Victoria, en consonancia con nuestro partido en el orden nacional y en todos los distritos locales. Eso redundará seguramente en beneficio del Justicialismo santafesino y nos colocará en una inmejorable posición para enfrentar los desafíos electorales del año venidero, tanto nacionales como provinciales. Creemos como la inmensa mayoría de los compañeros que la unidad en el orden nacional es condición necesaria para la unidad en el orden provincial, unidad que admite y supone disidencias parciales y formulación de distintas listas o candidaturas, pero siempre en el marco de la férrea defensa de las políticas que implementa el Gobierno Nacional y que expresan no sólo las esencias del primer peronismo, sus mejores raíces, sino también las nuevas demandas sociales de una Argentina que, después de 27 años de democracia, pretende -en su bicentenario- salir del infierno “neoliberal” y volver a construir una sociedad con justicia y libertad para todos los argentinos, y en consecuencia, todos los santafesinos.

De acuerdo a lo antedicho los abajo firmantes en nuestro carácter de autoridades partidarias elegidas por el voto de los afiliados en elecciones internas del día 13 de julio de 2008 y constituidas como Consejo Ejecutivo Departamental Rosario del Partido Justicialista de la Provincia de Santa Fe, le solicitamos que en forma urgente proceda a ejecutar lo establecido por el Consejo Ejecutivo Partidario, en el sentido que se convoque al congreso Provincial del Partido Justicialista para que, en su carácter de Órgano Supremo, que representa la soberanía partidaria, fije el plan de acción política de cara a las próximas elecciones del año 2011. En tal sentido y considerando representar la opinión prácticamente unánime de los compañeros peronistas de toda la Argentina, pero también de nuestra provincia y en particular en nuestro caso en representación del Departamento Rosario, solicitamos se constituya –en dicho Congreso Partidario- el Frente para la Victoria, como ocurre en todos los distritos del País.

Asimismo ponemos de manifiesto al compañero presidente, que ante la proximidad de las elecciones y la importancia que en ese marco reviste para nuestro partido, el fijar clara y expresamente la política de alianzas, en caso de no atenderse nuestra petición recurriremos a la facultad que el artículo 18º de nuestra carta Orgánica confiere a los Congresales para convocar al Congreso Partidario cuando así lo solicite un tercio de sus miembros.

Sin otro motivo, saludamos a Ud. respetuosamente.


Junta Departamental Rosario Partido Justicialista

Luis Daniel Rubeo -Secretario General-

Antonio Ratner-Secretario Adjunto-

José Berra -Secretario de Prensa-

¿IDIOTAS UTILES O ACTIVISTAS DE LA DESESTABILIZACION? por Daniel Mojica, de Luis Bejarano

¿IDIOTAS UTILES O ACTIVISTAS DE LA DESESTABILIZACION? por Daniel Mojica

¿Cómo se puede calificar la actitud de dirigentes como Solanas, Ripoll, Altamira, Ramal, Alderete? 
Mogica:  Lamentamos la cantidad de militantes que son utilizados por esa dirigencia para ser idiotas útiles y activistas de la desestabilización.



Vivimos tiempos excepcionales.

La transformación que estamos realizando desde Mayo de 2003 a la fecha, tiene muchas variables para ser analizadas en profundidad.

Una de ellas.

Ha quedado a la vista con tremenda nitidez, lo mejor y lo peor de nosotros.

Como seres individuales y como parte de los grupos que integramos.

No hace falta aclarar que la entidad pueblo no es una unidad homogénea.

No tiene una mirada hegemónica, unívoca, acerca de la realidad.

Esas diferencias optimizan el conjunto.

Primera digresión:

Aunque desde la corporación mediática en general y el Cártel Clarín en particular, han intentado (cada vez con menor suerte desde la 125 para acá) inocular una visión catastrófica, de desesperanza, de fracaso económico y social.

Una mirada derrotista.

¿Con qué fin?

Generar miedo. Incertidumbre respecto del futuro.

Una sociedad temerosa en más fácil de manipular.

Fin de digresión

Decía que como sociedad tenemos saludables diversidades. Aunque también persisten nichos de autoritarismo fascista, y aún, cultores del genocidio.

Es lamentable que desde los medios de difusión, hegemonizado por el Cártel de Clarín, desde la pluma, los micrófonos y las cámaras con que cuentan los “periodistas cautivos” y otros inoculadores profesionales o vocacionales se pretenda socavar la autoestima, la dignidad, la inteligencia y la alegría de la sociedad.

No les bastó con el fracaso estrepitoso (dixit Laura Santillán) que les generó el multitudinario festejo del bicentenario.

Nadie se dejó convencer del miedo que pretendieron sembrar desde todos sus canales difusores.

Es que esta gente (los dueños del Cártel Clarín y sus cipayos periodistas a sueldo de la mentira y la infamia, y la dirigencia colonizada) no soporta vivir en democracia.

Estaban acostumbrados a la “democracia condicionada”, atada a la extorsión de las corporaciones nacionales e internacionales.

En ese contexto “esa” clase política se movía como pez en el agua…de una pecera.

Segunda digresión:

Cuando menciono a la dirigencia colonizada, incluyo ex profeso a la que llamo “izquierda extraviada” ya sin remedio.

Porque quienes se pusieron del lado de la Sociedad Rural durante el conflicto generado por la 125, no pueden llamarse izquierda, no pueden llamarse obreros, no pueden llamarse revolucionarios.

¿No vieron que a su lado estaba Duhalde, Barrionuevo, Pando?

No olvido que también estaban Alfonsín (h), Stolbizer, el antiperonismo federal, los socialistas de Ghioldi.

Fin de digresión

Es función del gobierno nacional garantizar los derechos de todos los habitantes de la Nación.

Aún de aquellos que atentan contra ella. Aún de los que no están de acuerdo con el proyecto nacional y popular.

También es tarea del gobierno nacional velar por los intereses de las mayorías, de los que menos tienen, propender a la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.

Precisamente, cuando un gobierno tiene como prioridad defender los derechos y los intereses de las mayorías postergadas, necesariamente tiene que enfrentarse a quienes pretenden seguir sometiendo y negando derechos a las mayorías.

El gobierno que hoy conduce Cristina Fernández, enfrenta desde su misma asunción, la embestida de quienes defienden un país para pocos, un país sin industrias, un país sin empresas nacionales pujantes, un país sometido a los designios y caprichos asesinos del FMI.

Un país sin futuro.

Un país sin alegría.

No hay que olvidar en este humilde ayuda memoria de los últimos tiempos, la tremenda ratificación del rumbo emprendido por el gobierno que significó la masiva movilización durante la despedida del pueblo a Néstor Kirchner.

Si no fue un plebiscito, pasó muy cerca.

Y las ratificaciones posteriores.

Es una señal de gran significación la cantidad de jóvenes que se sienten representados e identificados por el proyecto nacional y popular.

Unos párrafos más arriba hablé de los intereses que debe enfrentar el gobierno de Cristina, por defender este proyecto nacional que levanta las banderas de soberanía política, independencia económica, justicia social y unidad latinoamericana.

Es entendible, en una sociedad democrática que las corporaciones que ven afectados sus intereses, negocios y privilegios traten de defenderlos.

Lo que no se entiende, ni se justifica es que no digan que defienden sus privilegios.

Y menos que para hacerlo, pretendan desestabilizar la democracia.

Porque no atentan contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Lo están haciendo contra la democracia y contra el pueblo que la votó y que la volverá a votar.

Tercera digresión:

Este es el gran problema para el sistema de poder que ha condicionado a la democracia desde 1983 hasta Mayo de 2003.

Que el gobierno que no se arrodilló ante las corporaciones, va por otro mandato y con  la consigna de profundizar el proyecto nacional y popular.

Problemas adicionales para el Cártel Clarín: la sospecha casi certeza de que los hijos adoptados ilegalmente por Ernestina Herrera, son hijos de desaparecidos; la complicidad del grupo con la genocida dictadura cívica, militar y mediática; amén de varias investigaciones por negocios turbios.

Fin de digresión

Complemento de la segunda digresión:

Tiene que ver con la pregunta que encabeza estas líneas.

¿Cómo se puede calificar la actitud de dirigentes como Solanas, Ripoll, Altamira, Ramal, Alderete?

No sólo apoyaron a la patronal del campo durante la votación de la 125, han cuestionado cada una de las medidas del gobierno nacional que han significado recuperación de soberanía o ampliación de derechos.

Han recorrido a cuantos programas del Cártel de Clarín han sido invitados para fustigar al gobierno.

Han quedado claramente alineados con la Sociedad Rural, con el defensor de genocidas Duhalde, con sus punteros más reconocidos como Barrionuevo y Camaño, con el golpismo explícito del Cártel Clarín.

La última operación a la que han puesto el cuerpo es el corte de las vías en Avellaneda, provocando los desmanes conocidos en la estación Constitución.

Lo más grave es que el partido obrero mandó a sus militantes, con plena conciencia de que podría suceder un nuevo crimen como el del militante Mariano Ferreyra.

¿Acaso era lo que buscaban?

Conclusión:

Como respuesta al interrogante que me planteo en el título, no me queda más remedio que admitir que ambas proposiciones son convergentes y se complementan.

Lamento la cantidad de militantes que son utilizados por esa dirigencia para ser idiotas útiles y activistas de la desestabilización.

DM/

N&P: El Correo-e del autor es Daniel Mojica  mojicadan@yahoo.com.ar

Daniel Mojica/
visitá mis blogs: cuestioncultural.blogspot.com
hayotramirada.blogspot.com/
Integrante de la Comisión de Medios "Nicolás Casullo" de Carta Abierta
Co-conductor programa "La pichana" www.radiografica.org.ar

NÉSTOR Y CRISTINA, HISTORIA PARA CONTAR El amor como categoría política

NÉSTOR Y CRISTINA, HISTORIA PARA CONTAR

El amor como categoría política






Dos militantes unidos en amor se sienten un ejército popular, condición sine qua non para que el pueblo que componen resulte invencible. El mutuo amor entre Néstor y Cristina inspira los sentimientos más nobles y altruistas.
 
a Elisa

Los revolucionarios son regidos por grandes sentimientos de amor, decía el Che. Quien sostenía que no sólo había que estar dispuesto a morir por la revolución sino también a matar por ella, era sin embargo, un intenso humanista. Y sí. El que alguna vez declaró que “un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”, era un profundo enamorado de la vida. Como única garantía de la valía de ese amor, el Che proponía el ejemplo de su propia vida. Nunca quiso nada para sí. Vivió de despojo en despojo. “No dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena; me alegro que así sea. No pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse”, dejó escrito a su comandante Fidel, antes de emprender lo que terminó siendo su último destino militante.
Naturalmente, Guevara se refería a un amor universal por las clases desposeídas de todo el mundo. Su internacionalismo revolucionario no daba para situar como único destinatario de sus más bellos sentimientos a una mujer en singular.
Son conocidos los abandonos familiares a los que debió recurrir el guerrillero heroico para llevar adelante su proyecto emancipador. Sus conmovedoras cartas de despedida dan cuenta de ese desprendimiento. Se sabe: llegado el caso, un revolucionario debe estar perfectamente dispuesto a no ahorrar en desgarramientos.
¿Qué pasó en América Latina y en su escenario político, qué reformulaciones simbólicas intervinieron, qué cambios operaron en las estrategias de liberación que han ido construyendo los pueblos de esta parte sur del mundo, para que en la Argentina siglo XXI surjan dos líderes populares impredecibles, unidos por una visión semejante sobre el mundo, por un sueño transformador, por una vida militante en común, pero además por un amor conyugal?
Atrás quedan, entre otras, las grandes soledades de Fidel Castro, de Hugo Chávez, modelos de hombres entregados por completo a los fuegos de la militancia, que no resisten la construcción en paralelo a su actuación pública de ningún proyecto marital estable y duradero. Contrariamente, es el sólido amor entre Cristina Fernández y Néstor Kirchner el que atrapa multitudes. Son el descuido de hasta su salud por Néstor, y el reproche por ese despecho de su viuda al borde del cajón, los que conmueven. La pareja presidencial bien podría ser la de cualquiera de nosotros. De allí, quizás, su paradoja: a la vez que discuten severamente los poderes fácticos, los Kirchner conforman el típico modelo de familia tradicional oriunda del seno de la sociedad capitalista: matrimonio de profesionales liberales (abogados los dos), con dos hijos.
Toda acción colectiva que encare la transformación positiva de la sociedad demanda un componente épico en su relato. El enemigo a enfrentar es poderoso; a falta de buena prensa un bello poema sabrá defendernos. Una ética del cambio revolucionario de la que, precisamente, adolece por completo el viejo tiempo que se quiere desmontar: he ahí la ventaja de los explotados sobre sus opresores. Los enemigos del pueblo carecen de esa cualidad épica. Un Magnetto, un Biolcati, jamás llegarán a convertirse en íconos populares. Ninguna solución tienen las clases más pudientes para ofertarle a las angustias del hombre contemporáneo. Mientras Néstor abandona el cuidado de su cuerpo por las urgencias propias de la vida política, y desatiende la elegancia en el vestir, y su enamorada Cristina lo rezonga por sus muecas al momento de asumir bajo estricto protocolo el mando máximo del Estado argentino, Macri se casa por tercera vez con la hija de un empresario textil, nena de papá que nada sabe de política; viaja a Europa en luna de miel, y casi se muere atragantado imitando a Freddy Mercury en su fiesta de bodas, en una lujosa estancia bonaerense. A la vez que Cristina y Néstor se aman, y uno asume generosa y militantemente el papel de rosquear con caciques pejotistas para que la otra se concentre en la gestión, la esposa de Rodríguez Larreta trafica la influencia de su marido para favorecer sus negocios privados.
Por cierto, no es un novelón rosado lo que las masas “compraron” el 27 de octubre y aledaños. La historia de amor entre Néstor y Cristina devuelve la posibilidad de componer una nueva moral, una renovada cosmovisión del hombre y su tiempo, una integridad totalmente diferente a la de las décadas precedentes, que permitan reconstruir la subjetividad profundamente dañada por el hipercapitalismo. Quizás el amor entre dos militantes sea a su conciencia “para sí” lo que la teoría del foco es a la guerra revolucionaria. En escala, ambas ayudan a crear las condiciones necesarias para el desarrollo de una lucha justa, quijotesca; el foco en la subjetividad de las masas; el amor de pareja en el imprescindible brío trasgresor que debe guiar el espíritu rebelde de sus protagonistas.   
Inclusive marxista y materialista-dialécticamente hablando, no está mal cierto ingrediente idealista en la reformulación de un nuevo sujeto popular transformador, del post neoliberalismo. En las horas residuales de la crisis de las clases subalternas como sujeto de cambio, de los paradigmas del fin de la Historia, del egoísmo extremo y la antisolidaridad, de la búsqueda patológica y desesperada de una otredad en las clases medias que regresan maltrechos en el perenne discurso de los medios hegemónicos, y en las rancias declaraciones xenófobas del jefe de gobierno porteño, el nítido y combativo amor entre Cristina y Néstor da aliento a las fuerzas del cambio progresista. Se ama en cantidad todavía. Si “toda poesía es hostil al capitalismo” –al decir de Juan Gelman–, el amor: ídem. En un sistema social que ha ido sofisticando sus mecanismos de creación de sufrimiento, todo acto de amor entre dos o más, de clase o de pareja, es hostil al capitalismo.
El poeta Roque Dalton escribió alguna vez, urgido entre las obligaciones de su militancia en la clandestinidad: “A quienes te digan/ que nuestro amor es extraordinario / porque ha nacido / de circunstancias extraordinarias / diles que sencillamente luchamos/ para que un amor como el nuestro / -amor entre compañeros de combate-/ llegue a ser en El Salvador / el amor más común y corriente. / Casi el único.”
Sin dudas, el amor es una categoría política que aporta al dispositivo subjetivo de las masas. Quien ama y es correspondido cree estar ante una situación óptima para emprender la ardua tarea de cambiar el mundo. El amor lo persuade de que hasta sea perfectamente posible lograrlo. Dos militantes unidos en amor se sienten un ejército popular, condición sine qua non para que el pueblo que componen resulte invencible. El mutuo amor entre Néstor y Cristina inspira los sentimientos más nobles y altruistas. “Toda la gente es buena y vamos a ganar”, se dicen dos que se aman antes de irse a dormir para continuar al día siguiente, en una misma secuencia, el amor y la militancia.