miércoles, 5 de enero de 2011

Víctor Hugo vs. Pablo Sirven, GRANDE VICTOR HUGO, MAESTRO!!!

Otro cruce: Víctor Hugo vs. Pablo Sirven

El editor de La Nación trató de “converso” al conductor de Continental. Víctor Hugo Morales le contestó y recordó el paso de Pablo Sirven por la revista del dictador Emilio Massera.

Pablo Sirven escribió hoy en La Nación esto de Víctor Hugo: "... Es verdad que también hay crítica en Continental, aunque allí ocupa el horario central de la mañana el converso Víctor Hugo Morales...".

Esta mañana, en radio Continental Víctor Hugo le respondía a Sírven: “Hoy hay una investigación en La Nación. Lo único que tengo en claro es que han tomado el dinero para ponerlo en el Fútbol para Todos. Luego, la forma en que se entrega la publicidad, es una parte perfectible del Gobierno.

Pero mencionan a Bajada de Línea. Algún Sirven suelto dijo que el programa estaba alineado con el Gobierno.  Nadie puede dudar que ese programa es periodísticamente mío. Lo único que me han pedido en Canal 9 es que no interfiera la relación del canal con IBOPE. Después de la mención que hice sobre la diferencia entre el minuto a minuto y el rating final, me pidieron no confrontar y me pareció bien. Es mi único límite. América sigue siendo de De Narváez, creo. Y en la nota inmediatamente me asocia usando la palabra 'converso', Pablo Sirven.  No voy a caer en los exabruptos. Hay una especie de 'acoso sesual', de seso.  Entiendo que hay puntos de vista discrepantes conmigo y el Gobierno. Espero pertenecer a la centro-izquierda. Debo reconocer a Sirven que no es converso, que es coherente. Lo mismo que pone ahora lo escribía en la revista de Massera. Sirven es el mismo, no es converso. No lo puedo insultar como él hace conmigo”.

Nota extraída del blog josé ruben santis. tandil 

PERO DEJENLO SOLO, QUIEN VA A ATENTAR CONTRA SEMEJANTE BOLUDO!!, .

LOS PRIVILEGIOS DEL VICEPRESIDENTE

Cobos descansa en Brasil con custodia oficial

Publicado el 5 de Enero de 2011

La ministra de Seguridad debió autorizar el pedido de la Federal para que dos suboficiales lo cuiden en el exterior. El Senado cubre los gastos. 
 
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, debió autorizar la solicitud del flamante jefe de la Policía Federal, Enrique Capdevilla, para que personal de esa institución se traslade a “Brasil y otros países que limitan con la frontera de la República Argentina, entre los días 29 de diciembre de 2010 y 15 de enero de 2011” con el fin de custodiar al vicepresidente Julio Cobos, durante sus vacaciones estivales. El funcionario, a quien las encuestas de intención de voto le son adversas, goza de ese privilegio por formar parte del gobierno, aunque es un declarado opositor. 
Garré, quien asumió al frente del Ministerio de Seguridad el pasado 15 de diciembre tras el conflicto por la toma del Parque Indoamericano, autorizó el pedido de custodia para el vicepresidente el pasado 28 de diciembre. En la nota se explicita que un sargento y un cabo, ambos de la División Custodia Vicepresidencial y Presidente Provisional del Honorable Senado de la Nación, se encarguen de cuidar al radical durante sus días de relax. Fuentes de la Policía Federal confirmaron que Cobos vacaciona en Brasil y que posiblemente llegó al país vecino vía Uruguay. Es decir, por tierra. Según pudo saber este diario, al radical le gusta manejar y por eso habría realizado ese trayecto. Por ese motivo, la solicitud de Capdevila a Garré contempló también que se autorice la disponibilidad de una camioneta Toyota Corolla, perteneciente a la fuerza.
En la nota que presentó, el jefe de la Federal aclaró que la tarea no significará una erogación extra para la policía, ya que el “Honorable Senado de la Nación se hará cargo de la totalidad de los gastos” que se ocasionen durante los 18 días en los que los efectivos de esa fuerza estén afectados a las tareas de custodia del dirigente que, desde la crisis del campo, permanece dentro del Poder Ejecutivo pero vota en contra de las políticas de gobierno del que forma parte. El presupuesto de la Cámara Alta, de donde salen los fondos para pagarle a la custodia, lo administra la presidencia de ese cuerpo, a cargo del vicepresidente. En este caso, el propio Cobos. La fuerza, naturalmente, se hará cargo del sueldo de los efectivos, mientras que el Senado, de los traslados y gastos especiales.
El año anterior, Cobos pasó Año Nuevo en La Serena, Chile, con su familia. Su rutina fue siempre la misma: salió a correr con sus hijas. Cuando volvió, le comentó a sus asesores cómo mendocinos y chilenos lo paraban en la calle para preguntarle por la situación del país y varios, según él, lo felicitaban. “Hay mucho mendocino en Chile”, dicen sus asesores. Cobos viajó acompañado de su esposa, María Cristina Cerrutti, y de sus hijas Virginia y María Eugenia. Pero a los diez días adelantó su regreso para sumarse al culebrón de las reservas del Banco Central. Un escándalo de verano que terminó con Martín Redrado fuera del BCRA.
En cambio, en enero de 2008, a meses de haber asumido la vicepresidencia, descansó junto a su mujer en Mar de las Pampas. Ese verano se lo pudo ver corriendo todas las mañanas por la playa (foto). Esta es la primera vez que el vicepresidente elige vacacionar en Brasil. 
A su regreso, Cobos deberá enfrentar las novedades de la interna radical y los malos augurios de los sondeos. Mientras Ricardo Alfonsín recorrerá el Conurbano para atraer votantes en un territorio hostil al partido, el senador Ernesto Sanz irá a la Costa y el interior del país para lograr vencer el alto grado de desconocimiento que tiene entre el electorado. El vice pretende que las internas sean en agosto, como indica la ley electoral, pero los otros dos candidatos quieren adelantarlas a abril o mayo para lograr instalarse como la alternativa al kirchnerismo. 

La equidad distributiva es la mejor desde el último gobierno de Perón


La equidad distributiva es la mejor desde el último gobierno de Perón

A partir de 2003 se inició un cambio en el patrón distributivo que revirtió el proceso de concentración de la riqueza que comenzó a partir del golpe militar de 1976. Pese a todo aún y queda mucho camino por recorrer para reducir la desigualdad. 
 
Por primera vez desde la recuperación de la democracia, la economía argentina logró revertir la tendencia histórica a la concentración en la distribución del ingreso inaugurada con la dictadura militar de 1976, encaminándose hacia los niveles existentes previos al golpe militar que le arrebató el poder al peronismo.
De acuerdo a datos oficiales, el 10% de las familias de menores recursos recibieron en el tercer trimestre de 2010 ingresos que son, en promedio, casi 17 veces menores a los del 10% de los hogares más ricos.
Esa misma brecha era de 12 veces en el año 1975, y tras la hecatombe que sobrevino a la salida de la Convertibilidad alcanzó su pico máximo de desigualdad: 32 veces.
Aunque los expertos reconocen que todavía persisten niveles altos de desigualdad en la distribución de la riqueza que genera el país, desde el tercer trimestre de 2003 se inauguró un ciclo económico que permitió un cambio de patrón en el comportamiento de los indicadores sociales ligados a la equidad distributiva.
El Coeficiente de Gini es un indicador económico homogéneo utilizado en todo el mundo para medir la desigualdad de ingresos existentes entre las distintas capas sociales. Este indicador tiene una escala que va de cero a uno, en donde cero se corresponde al grado máximo de igualdad (todos perciben el mismo nivel de ingresos) y uno equivale a la perfecta desigualdad (una persona acapara todos los ingresos y los demás ninguno).
Tomando como referencia los ingresos monetarios totales de los hogares de la ciudad de Buenos Aires y 24 partidos del Gran Buenos Aires para un período que va desde 1974 hasta la actualidad, la estimación muestra que para el segundo trimestre de 2010 el coeficiente se ubica en 0,394, es decir, el nivel que más se acerca a 1974, cuando bajo el breve tercer período de gobierno peronista, el indicador alcanzaba a 0,357.
Entre un extremo y otro de la línea de tiempo, el indicador osciló entre el estancamiento y la aceleración de la desigualdad.
En efecto, hacia octubre de 1982 ya era notorio el deterioro en materia social producido por la política económica de los militares, lo que llevó a que el coeficiente de Gini se ubique en 0,418.
Pese a la recuperación de la democracia bajo el gobierno de Alfonsín, la inflación y el peso creciente de la deuda externa llevaron a un empeoramiento en los niveles de la desigualdad: 0,450 en octubre de 1989.
Sin embargo, va a ser tras la salida de la Convertibilidad que inauguró el menemismo y continuó el gobierno de la Alianza cuando se alcance el mayor grado de desigualdad entre los habitantes locales (0,476).
La Argentina fue, tradicionalmente, uno de las naciones latinoamericanos con mejores indicadores sociales, donde la pobreza y la desigualdad eran relativamente bajas en comparación con otros países de la región.
Sin embargo, el modelo económico impuesto por la dictadura militar inauguró un camino de deterioro social constante, que luego se fue profundizando durante  los gobiernos democráticos que continuaron políticas en el campo económico de características similares.
Tal como lo indica un reciente documento de trabajo elaborado por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), a cargo de los investigadores Walter Escudero y Sergio Petralia, “en los últimos 30 años la Argentina experimentó drásticos cambios en su distribución del ingreso, donde predominó mayormente un largo período de aumento de la inequidad y la pobreza, con un escenario de recuperación luego de 2003”.
En este sentido, la investigación indica que en las últimas tres décadas, y coincidiendo con las crisis, la clase media perdió su predominio social y empezó a crecer la pobreza.

Auschwitz y San Pedro, Por Daniel Goldman *

Auschwitz y San Pedro, Por Daniel Goldman *

La fotografía de la tapa de Página/12 del domingo pasado no tiene nada que envidiarle a aquella que fue tomada en el momento en el que los aliados ingresan a la barraca de Auschwitz y encuentran a los esclavos recostados en sus literas con esos rostros y miradas donde ya nada los sorprende. Evidentemente hay un paralelismo entre ambas. Pero comencemos por el inicio: la célebre frase Arbeit Macht Frei (el trabajo libera) que utilizaban los nazis no es una mala expresión. Por el contrario, refleja de manera explícita y simple el hecho de que la vida en las sociedades decentes, al decir del profesor Avishai Margalit, se desarrolla únicamente cuando existe plena libertad de tránsito, de pensamiento, de impulso personal, de posibilidad de expresión, y fundamentalmente de elección de trabajo digno. Ahora, sepamos que la apropiación de aforismos como parte de una propaganda nunca indica ni implica una síntesis ideológica, sino que exterioriza un engaño de pura cosmética, y que esconde detrás de sí las nefastas formas que suponen lo que el peligroso sentido común desea escuchar. Así, las estructuras familiares, sociales y políticas se colocan en sintonía para cubrir y en última instancia justificar lo que acontece. Bien señala la socióloga Alice Miller, con mucho ingenio, que el discurso y las frases propagandísticas hitlerianas eran modelo de abuso precisamente porque cada una de sus palabras fue elegida minuciosamente, artísticamente, para que penetre y se vincule de manera sutil en la alimentación de los prejuicios que emanaban de la realidad cotidiana de la vida familiar media europea. Eran judíos prestamistas los de la antigua foto, y son indios ignorantes los del segundo retrato. Es así que el racismo se inserta y se fija hasta quitar entidad humana a nuestro semejante. Este riesgo lógico que manejan los predicadores del sentido común garantiza la pavimentación del camino que lleva a que la existencia de la esclavitud sea un fenómeno natural, aceptado y hasta institucionalizado. Desde ese lugar, y justamente para no abusar de las palabras, como forma de expresión tan potente y valiosa como lo es el de la imagen visual, y colocándome lejos del dominio de la certidumbre, me parece que deberíamos permitirnos repensar lingüísticamente que la carga valorativa que conlleva la idea de “trabajo” y “libertad” siempre debe ir de la mano hasta cruzarse y ser sinónimos, mientras que “trabajo” y “esclavitud”, indudablemente, deben resultar antónimos. Y cuidado (y lo digo sin soberbia), en la elección a la que conduce esta reflexión hay una carga ideológica tan densa que se nos puede ir la vida, o por lo menos, la de los seres dolientes esclavizados. Al esclavo no se lo hace trabajar, se le cercena la capacidad de elección, que junto con la actividad y el pago digno constituyen las herramientas medulares y vitales de la definición misma del trabajo. En síntesis, no existe trabajo esclavo. La actividad del esclavo es ontológicamente inefable, indecible, inexpresable. Es simplemente tautológica. La única aproximación sería que el esclavo “hace” esclavitud, o mejor dicho se lo somete “a”. Desde allí que estas dos imágenes convergen y se amalgaman en una misma correlación histórica. Lo que acontece en San Pedro no es otra cosa que una variante más de las formas de nazismo en esta Latinoamérica, y que a través de la denuncia de Página/12 y la pluma de Horacio Verbitsky permiten a la conciencia colectiva liberarse cada vez más de las soluciones finales que los autoritarismos de los que estuvimos manipulados tanto tiempo nos sometieron de facto a través de la psicopatología propagandística.
* Rabino.
FUENTE PAGINA/12