viernes, 28 de enero de 2011

OS PRINCIPALES E INMEDIATOS ANTECEDENTES , AGUSTIN TOSCO

De Francisco Enzo Giardinieri
LOS PRINCIPALES E INMEDIATOS ANTECEDENTES

A mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de "Solicitada" cuyo título fue: "Signos negativos". Fue !a primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.
La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional. Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando —en actitudes— su posterior proclamación a todos los vientos de la "filosofía participacionista".
Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquin Enero de 1967- mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional. Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.
En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.
El diario '"Córdoba" reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: "Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores". Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.
Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del "Cordobazo". Decía así: "La historia grande ¡está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible".
La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacio que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.
Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.
La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada.
¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición?
En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del "dejar hacer, dejar pasar", en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.
Más adelante señalábamos: "Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos'*.
En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía:
"Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional".
En las cuestiones sociales se denunciaba "el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio".
Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: "Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legitima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga "motivaciones ideológicas comunistas", añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial"
Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos la realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.
En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.

TARDE TE DISTE CUENTA, TRIDOR!!! Buzzi acusó a Llambías y Biolcati de proteger a las multinacionales


TARDE TE DISTE CUENTA, TRIDOR!!!

Buzzi acusó a Llambías y Biolcati de proteger a las multinacionales


“En este clima cuesta tener acciones conjuntas”, admitió el presidente de la Federación Agraria. Desde el Ministerio de Agricultura alertaron que los jefes de CRA y Sociedad Rural pretenden definir “la política agropecuaria”.
 
El largo y sinuoso sainete de los ruralistas sumó ayer un nuevo capítulo. Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria, contestó las críticas que recibió de Mario Llambías y Hugo Luis Biolcati. “¿Por qué se hacen problema mis colegas cuando durante años no dijeron nada de los beneficios de Cargill, Bunge y Dreyfus?”, se quejó. El gobierno nacional también salió al ruedo: el subsecretario de Agricultura, Oscar Solís le apuntó a CRA y a la Sociedad Rural: “Quieren definir la política agropecuaria. Y eso lo define el gobierno”, le dijo el funcionario a Tiempo Argentino. El jefe de Coninagro Carlos Garetto, entre tanto, hizo lo imposible porque la cúpula de la Mesa de Enlace emitiera ayer un comunicado conjunto que pusiera paños fríos a la crisis, pero la mediación fracasó.
El cortocircuito entre las entidades surgió tras una gestión del Ministerio de Agricultura para que los molinos le compren al precio máximo (FAS teórico: precio internacional menos retenciones y fletes) 500 mil toneladas a la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA), hermanada con la Federación Agraria Argentina. Alberto España, el presidente de la industria molinera, le explicó a este diario, en detalle, cómo fue la operación (ver aparte).

REACCIONES POR ESCRITO. La noticia provocó una reacción, en forma de comunicados de prensa, por parte de las entidades que encabezan Llambías y Biolcati. El jefe de la Rural advirtió que se trataba de “una nueva demostración de amiguismo en el comercio de granos”. El líder de CRA, que este año debe poner en juego su puesto y enfrenta una dura interna en la entidad, opinó que la intervención del gobierno “ha generado la total dispersión del mercado triguero”.
Llambías y Biolcati impulsan la libre competencia y el libre mercado, que durante los ’90 sacó del tablero productivo a miles de familias. Algunas de esas políticas todavía no fueron subsanadas. Eduardo Buzzi recordó ayer, en una entrevista con LU2 de Bahía Blanca, que fue Enrique Crotto (ex presidente de la Rural) uno de los que apañó desde el gobierno la disolución de la Junta de Granos.
En el Ministerio de Agricultura recordaban, en la tarde de ayer, un episodio más reciente, de apenas unos meses atrás, que sirve para explicar la posición de Mario Llambías. El jefe de CRA no quiso dar su aval para que productores frutícolas de se entidad reciban subsidios. “Prefiero que no los reciban”, dijo Llambías.

MODELO Y PROGRESO. El subsecretario de Agricultura, Oscar Solís, sintetizó el problema al que se enfrentan a la hora de dialogar con CRA y Sociedad Rural: “Quieren un modelo comercial que no es el que definió este gobierno. Y en estos años, este modelo puede mostrar progreso.”
En la Federación Agraria la reacción de Llambías y Biolcati generó bronca. Y le dio argumentos al sector que impulsa, desde mediados del año pasado ante el fracaso de la estrategia parlamentaria del sector, la disolución de la comisión que agrupa a las cuatro entidades agropecuarias. Hasta Buzzi, que suele estar entre los moderados, que reconoce que no quiere ser él quien abandone la Mesa de Enlace, dijo: “Nosotros hemos sido muy severos con el gobierno. De lo que menos nos pueden acusar es que seamos ventajeros u oficialistas. Pero también tratamos de ser objetivos: no hacemos ni seguidismo idiota ni oposición cerrada. Por eso no estoy de acuerdo con que algunos de mis colegas hayan pedido la renuncia de Julián Domínguez. Cuando toman una medida que va en la dirección correcta hay que decir lo que es: es una buena noticia.”
Y volvió, como hace poco más de un mes, a poner en duda el futuro de la Mesa. “En este clima cuesta tener acciones conjuntas. En 2008 nos unió el espanto. Cuando llega el momento de un tiempo político más complejo aparecen las diferencias cada vez más marcadas”, reconoció.
En ese clima pesado, el que trató de mediar fue Carlos Garetto, el jefe de Coninagro. No fue una novedad: a menudo, cuando Buzzi y sus socios se critican a través de los medios, es el encargado de poner los paños fríos. Garetto llamó ayer a sus tres socios. Les propuso hacer un comunicado conjunto. A Buzzi intentó convencerlo con su talón de Aquiles: “Así vos no quedás pegado con el gobierno.” Pero desde la Federación Agraria le contestaron que lo iban a discutir hoy mismo cuando se reúnan los 54 directores (entre titulares y suplentes) en Rosario.
Tal vez por eso, la Sociedad Rural insistió con su denuncia. Y le reclamó a las Bolsa de Cereales porteña y a la de Rosario investigar la compra de 500 mil toneladas de trigo de la industria molinera a cooperativas asociadas a la Federación Agraria. De paso, Biolcati acusó a Julián Domínguez de formalizar el descuento que sufren los productores –a manos de las exportadoras, los acopiadores y los molinos– con una nueva categoría de FAS teórico llamado “trigo pan baja proteína”.
La nueva polémica ruralista tendrá, coinciden todos, sus secuelas. Los pronosticadores de turno dan más precisiones: dicen que la próxima batalla tendrá lugar cuando se inicie el próximo período legislativo y el gobierno, finalmente, envíe al Congreso un paquete de leyes para proteger a los pequeños arrendatarios y no permitir la compra de tierra a extranjeros. 

Una medida del gobierno provocó otro cimbronazo en la Mesa de Enlace


Una medida del gobierno provocó otro cimbronazo en la Mesa de Enlace



El Ministerio de Agricultura le pidió a la industria molinera que le compren 500 mil toneladas de trigo a precio pleno a Agricultores Federados Argentinos. Llambías y Biolcati denunciaron “amiguismo” y repudiaron la gestión.
 
La fragilidad de la Mesa de Enlace volvió ayer a la superficie, apenas 24 horas después de terminado el cese de comercialización de granos. Mario Llambías y Hugo Luis Biolcati, de Confederaciones Rurales Argentinas y Sociedad Rural, subrayaron su desagrado porque el gobierno nacional pidió a los molinos que le compren medio millón de toneladas de trigo, a precio pleno, a la cooperativa AFA, hermanada con la Federación Agraria Argentina. Eduardo Buzzi prefirió morderse la lengua. Y desde el Ministerio de Agricultura justificaron la determinación: la obligación de los funcionarios –dijeron– es defender el precio de los productores trigueros.
Pudo haber sido una venganza. Llambías y Biolcati, este mismo martes, quisieron redoblar la apuesta en el conflicto por el trigo. Y Buzzi, presionado por la cúpula de la FAA, se abstuvo. Por esas horas, en los pasillos ruralistas, ya se sabía que los federados estaban negociando con el gobierno para poder garantizarle a sus productores que cobren los 200 pesos por tonelada que, durante los últimos meses, quedaron en manos de exportadoras y molinos. Tiempo Argentino, de hecho, relató esas conversaciones en la edición del martes.
Pocas horas después de la frustrada reunión de los ruralistas, que apenas pudieron consensuar un “estado de alerta”, los jefes de las dos entidades más conservadoras cruzaron fuerte al ministro de Agricultura y, de paso, a la Federación Agraria. CRA y la Sociedad Rural denunciaron una nota enviada por la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) a sus molinos asociados para instruirlos a realizar una compra “discrecionalmente dirigida” de 500 mil toneladas de trigo. Esa compra deberá ser realizada en el plazo de 30 días a una sola cooperativa y al precio FAS teórico. Según las entidades la nota hacía referencia a “expresas instrucciones del ministro de Agricultura, Julián Domínguez”.
La denuncia de Llambías y Biolcati argumenta que la intervención del gobierno no permite transparentar el mercado del trigo. Es, justamente, uno de los puntos gruesos en los que difieren programáticamente con Federación Agraria que considera necesario recrear, de algún modo, a la Junta Nacional de Granos. Una concepción similar a la que defiende el ministerio de Agricultura, sin muchos instrumentos, ya que las herramientas estatales para intervenir fueron pulverizadas, primero por la última dictadura militar y luego por el gobierno de Carlos Saúl Menem.
“La irrupción digitada de compras a determinados vendedores acrecienta el intervencionismo oficial que ha generado la total distorsión del mercado triguero, en detrimento de unos pocos elegidos, que medran con dicha situación”, advirtió CRA. Por su parte, la Sociedad Rural Argentina repudió la situación y denunció que el agro está “ante una nueva demostración de amiguismo en el comercio de granos”.
El subsecretario de Agricultura, Oscar Solís, defendió la gestión. “Desde el Ministerio de Agricultura somos facilitadores para acercar las distintas áreas de competencia y defender al productor. Damos respuesta en el marco de la urgencia que tienen para comercializar su trigo”, dijo. “El ministro de Agricultura es un gringo del interior peronista, filosóficamente cooperativista y socialmente federado. Por lo tanto, nuestro objetivo es canalizar y actuar en consecuencia para que los productores que más dificultades tienen puedan comercializar el trigo al precio FAS teórico”, repitió. Y agregó que se hicieron gestiones similares por 70 mil toneladas para Entre Ríos, por 500 mil para Puerto Quequén y Bahía Blanca.

De héroes mortales: el mejor, Por Juan Manuel Abal Medina

Juan Manuel Abal Medina

De héroes mortales: el mejor,Por Juan Manuel Abal Medina

Hoy suena casi redundante preguntarlo, ¿pero quién en 2003, con un Estado quebrado, con un país abatido, podía pensar que seríamos capaces de lograr lo que alcanzamos?
Desde que Juan Domingo Perón escribiera, tras la muerte del Che Guevara que “era uno de los nuestros, quizás el mejor”, decir sobre alguien que ha muerto que era “el mejor de nosotros” suena a lugar común, o a frase gastada, su uso y abuso. Sin embargo, me resulta imposible no recurrir a ella cuando recuerdo a Néstor. Una muerte que nos sorprendió a todos y que por su contundencia permitió a una sociedad, acosada diariamente por el discurso con pretensiones narcotizantes del multimedio, a recordar quién era realmente este hombre que fue capaz de reconstruir la autoestima y la voluntad de un país que parecía acabado.

Ese hombre, al que tuve la enorme suerte de acompañar en estos últimos tiempos, fue sin dudas alguien muy especial, pero a la vez muy normal, alguien que nunca dejó de ser “uno de nosotros”. Néstor fue alguien que, sin dejar de sentirse jamás un hombre común “con responsabilidades especiales”, como gustaba decir,  afrontó tareas titánicas que el resto de nosotros veíamos imposibles y lo hizo con la certeza del triunfo, simplemente porque las consideraba justas, correctas, necesarias.

Para la literatura clásica, el héroe era tanto un Aquiles o un Hércules, hijos de dioses con poderes sobrenaturales, como un Ulises o un Teseo, simples mortales que llevaban adelante tareas incluso más difíciles que los primeros, sin más apoyo que su propio coraje y lo justo de su misión. Ellos no se autodenominaban héroes, fueron hombres que, aun sabiéndose vulnerables, no dudaron en librar las batallas más difíciles, midiéndose con los más poderosos y ?condición esencial para ser ungido como héroe? defendieron causas justas.

Hoy suena casi redundante preguntarlo, ¿pero quién en el año 2003, con un Estado quebrado, con un país abatido, podía pensar que seríamos capaces de lograr lo que alcanzamos?  ¿Quién, en un país que había liberado e indultado a los responsables del mayor genocidio que recuerde nuestra historia, podía pensar que todos ellos estarían recorriendo los tribunales y empezando a pagar por sus crímenes? ¿Quién, en un mundo globalizado en el que la desigualdad parece haberse impuesto definitivamente, podría pensar que en este rincón del globo nosotros lograríamos reducirla? ¿Quién, en una sociedad donde los monopolios massmediáticos habían capturado la realidad y donde todos los políticos creían que ningún gobierno resistía tres tapas negativas de Clarín, hubiese pensado en que se podía democratizar la palabra?

Esas y tantas otras peleas (la salida del default y la reducción de la deuda externa, la renovación de la Corte Suprema, el freno al ALCA, la reversión de la decadencia económica argentina, el creciente apoyo a la educación, la ciencia y la tecnología, la resolución de la crisis entre Colombia y Venezuela, la construcción de la Unasur), todas y cada una de tal magnitud que merecen el calificativo de homéricas, fueron encaradas por alguien que siempre caminó junto a su pueblo, a sus compañeros, a sus amigos. Alguien que, pese a lo gigantesco de sus logros, nunca fue soberbio ni distante. Porque Néstor, aun en medio de esas luchas dificilísimas, no dejaba de hablar de fútbol, de sus afectos, de sus anécdotas juveniles. No dejaba de cargarnos y cargarse a sí mismo, de reírse de todo y de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Por eso el 27 de octubre, tres meses atrás, se fue el mejor, pero también se fue uno de nosotros. Néstor se consideraba un militante más de este proyecto, aunque a su muerte todo un pueblo lo lloró como un héroe. Por suerte, en estos 2500 años de historia hemos avanzado, y nuestro héroe no estuvo acompañado por los hilos de una Ariadna o una Penélope que esperaban o simplemente ayudaban a su hombre, sino por una compañera como Cristina, que con su enorme inteligencia y coraje coprotagonizó todas sus epopeyas y protagoniza la realización de todos sus sueños.