domingo, 17 de abril de 2011

“Hay que pensar políticas de largo plazo para profundizar el cambio” Eduardo “Wado” de Pedro

“Hay que pensar políticas de largo plazo para profundizar el cambio”
Por Manuel Barrientos Referente de La Cámpora y vicepresidente de Aerolíneas Argentinas, Eduardo “Wado” de Pedro defiende el vínculo entre militancia y gestión de los jóvenes kirchneristas



 
“Gracias Dios, me zafaste por segunda vez”, se dijo Eduardo “Wado” de Pedro, el 20 de diciembre de 2001. Militante de Hijos y la agrupación universitaria NBI, fue secuestrado y torturado por la policía luego de intentar llegar a la Plaza de Mayo para defender a las Madres de la represión. Sintió que, otra vez, volvía a renacer. Durante la última dictadura, desaparecieron su padre y su madre. Y él fue un bebé en cautiverio, hasta que sus tías lograron recuperarlo.
Abogado de la UBA y Máster en Políticas Públicas en San Andrés, tiene 34 años, es uno de los referentes de La Cámpora y es vicepresidente de Aerolíneas Argentinas. En la entrevista con Debate, habla sobre la actualidad de la agrupación que integra y plantea la agenda de aportes que debería hacer la juventud en los próximos años.
¿Cómo se empezó a gestar la creación de La Cámpora?
Nace de la necesidad de miles de jóvenes de contar con un espacio político donde las decisiones se tomen entre los jóvenes. Muchas organizaciones tenían referentes o jefes que venían de otras experiencias y la idea era que la juventud fuera la que, en discusiones genuinas, pudiera definir su rumbo. Comenzó con encuentros en distintas provincias y como un espacio de articulación entre diferentes organizaciones. No es un espacio cerrado. Al contrario, la voluntad es abrir el juego y discutir el proyecto con el resto de los espacios de juventud y con quienes todavía no encontraron un lugar donde militar. No tenemos dudas de que cada día se acercan jóvenes más comprometidos y con la visión más clara. 
¿Cuándo comenzaron a hablar con Néstor y Cristina Kirchner, en términos concretos, del rol de la juventud en la gestión pública? 
Siempre que se habló de juventud, se habló de construcción política, de militancia territorial, universitaria y de gestión del Estado. Néstor nos contaba lo difícil que era hacer que las medidas que tomaba como presidente llegaran al pueblo. Estamos hablando de problemas de implementación de políticas públicas, de reforma del Estado, de falta de compromiso de muchos actores. En muchas de sus charlas, se refirió a la necesidad de contar con cuadros de gestión para poder llevar adelante el proyecto. La gestión del Estado es la manera en que una política se hace realidad y llega a solucionar los problemas de la gente.
¿Cuáles son las particularidades de la militancia juvenil actual con respecto a la de décadas anteriores?
 Cada generación es producto de su época, somos generaciones con los mismos ideales, compromiso, valores y proyectos, pero las formas y la maduración es otra. La generación del setenta tiene mucho que ver con su contexto histórico nacional e internacional, fueron procesos que se repitieron no sólo en la Argentina y Latinoamérica, sino en todo el mundo. Hoy, nuestra generación y la de los más jóvenes cambiaron a la par de la sociedad y encaran la política y la necesidad de lograr transformaciones,  con otras miradas y desde otros lugares.
¿Qué responsabilidades y desafíos plantea el paso de la militancia de resistencia de los años noventa hacia una militancia de respaldo de un proyecto de gobierno?
Son dos etapas distintas de un mismo proceso. La dictadura persiguió a la juventud de los setenta porque quería realizar un programa popular acorde a su propia época. Y los militares y los grupos económicos querían, como fuera, imponer las reformas económicas y políticas necesarias para que retrocediéramos en las conquistas que habíamos ganado durante los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón. En los noventa, apuntaron a desmantelar el Estado de Bienestar que todavía, en parte, persistía. Esa década fue de resistencia, de lucha, de organización y de defensa de cada uno de los derechos que nos querían sacar. Para esta tarea no hacia falta más que resistir y generar organización. Cuando asumió Néstor, toda esa fuerza vinculada a la resistencia se fue transformando en energía positiva. Las organizaciones que resistían, hoy están construyendo casas, escuelas, diseñando políticas sociales de inclusión, trabajando en los barrios a la par del Estado para lograr que todos esos pibes que todavía no se han incluido puedan tener un futuro. Las organizaciones pasaron de la resistencia a la discusión de la unidad y la  planificación del futuro de nuestro país.
¿Qué características tiene esa vinculación entre militancia y gestión?
La gestión es parte de la militancia. Cuando quien conduce decide que una compañera o compañero tiene que ocupar un lugar en la gestión, está diciendo que tiene que militar en ese ámbito. Es otro tipo de responsabilidad, pero también es militancia. En la gestión del Estado se trabaja como se milita, todo el día. No se lo toma como un trabajo normal, se pone todo lo que sabe y lo que se tiene. Hay algunos ámbitos del Estado donde esta combinación es necesaria, es casi un requisito, porque un militante tiene una visión y un compromiso con la gestión superior a la media. En la gestión pública, un problema es la motivación del personal, pero cuando incorporás militantes, ese problema desaparece, debido al compromiso y a la vocación de trabajar por el bien común.
¿Por qué considera que en los últimos meses se comenzó a demonizar la militancia de los jóvenes?
Hay un fenómeno que viene creciendo desde que asumió Néstor, en 2003, y que se profundizó con su  muerte. Con Néstor y Cristina, la política volvió a ser una la herramienta de transformación de la realidad y la juventud se sintió muy identificada con este proceso. También la lucha por los derechos humanos y la reivindicación de la generación de los setenta, luego de enterrar a la teoría de los dos demonios, hizo que la juventud volviera a reconocerse en la historia como un actor social con un gran poder transformador. Esto, evidentemente, asusta a muchos sectores con poder, que ante la imposibilidad de discutir con éxito el sentido de fondo de las acciones del Gobierno, se lanzan a la demonización de la juventud.  Estos intentos, igual que la demonización de los sindicatos o de las organizaciones sociales, son intentos por reducir la base de apoyo del Gobierno ante el fracaso de rebatir sus políticas. Pero cuando los editoriales de La Nación o Clarín buscan satanizarnos, logran el efecto contrario y nos fortalecen.
¿Cuál debe ser el rol de los jóvenes en las próximas elecciones? 
El rol de la juventud es siempre el mismo, somos la garantía de que se esté pensando en el largo plazo y en políticas que trasciendan las coyunturas. A su vez, somos el contrapeso de las corporaciones conservadoras que impiden que la Argentina siga incluyendo y transformando la realidad de millones de argentinos. No  discutimos cupos ni porcentajes, pero la presencia de la juventud en la política es necesaria para garantizar la continuidad de este proyecto político.
¿Cuáles son los desafíos para las agrupaciones juveniles a mediano y largo plazo?
Hay una agenda de desafíos pendientes, a la cual la juventud puede aportarle mucho. Por un lado, hay desafíos que tocan intereses de corporaciones y para llevarlos a cabo hay que tener poder político. En este sentido, la juventud y su capacidad de movilización pueden sumar mucho. También tenemos el desafío de pensar políticas de largo plazo para profundizar el cambio y gestionar muy bien los espacios en los que tenemos responsabilidad. Por otro lado, si bien en estos años se ha crecido y se han mejorado todos los índices socio económicos -como no se hizo en los últimos sesenta años- todavía tenemos un sector de nuestro pueblo con necesidades básicas insatisfechas, trabajo esclavo, trabajo en negro, algunos puntos de desocupación, un núcleo de jóvenes que no estudian ni trabajan. También  tenemos el flagelo de la droga y los problemas con las fuerzas de seguridad. En estos temas, la juventud organizada, millitando todos los días, puede aportar ideas y trabajo para, en sinergia con el Estado, avanzar en las soluciones a esos problemas. 

EL PROYECTO NACIONAL SE CONSTRUYE TODOS LOS DIAS por Alicia Kirchner


EL PROYECTO NACIONAL SE CONSTRUYE TODOS LOS DIAS
por Alicia Kirchner

EL carácter democrático, federal y popular del proyecto político impulsado por el gobierno nacional desde el año 2003, permitió implementar políticas sociales inclusivas y desterrar las políticas neoliberales de exclusión. Pasamos de lo individual a lo colectivo, de la mirada esquiva e indiferente al compromiso y la solidaridad, de la persona objeto, a ser sujetos de participación, a ser simplemente argentinos.

En el 2003 existía más de la mitad de la población debajo de la línea de pobreza, de allí que nos rersultó imperioso y prioritario generar la recuperación de la estructura productiva con políticas económicas activas. Diseñamos una política de desendeudamiento externo que, una vez que se fue materializando, permitió comenzar a saldar la deuda interna. La decisión de cancelar la pesada herencia realizando una quita del 75% sobre el total de los acreedores, no tiene ningún antecedentes en el mundo y marcó el inicio de la recuperación de la soberanía económica que estaba tan devaluada!!! Esta estrategia se consolidó definitivamente con el pago de la deuda al FMI y la exclusión de este organismo de los ámbitos de toma de decisiones fundamentales del Estado Argentino.

Empezamos a transitar con paso seguro y cada día más firme el camino de la soberanía económica y la política se constituyó, rotundamente, en la herramienta para terminar de afianzarla. Dos importantes decisiones transformaron, en forma paralela a la Argentina en el Estado más igualitario de Latinoamérica: la salida del déficit y la negación de nuestro gobierno de plegarse a las exigencias de los fondos buitres internacionales, lo que también le permitió a nuestro país, sobrevolar sin temores la profunda crisis económica internacional del año 2009. Memoria política para construir soberanía popular.

Nuestro proyecto nacional encontró y aún encuentra resistencias en ciertas corporaciones económicas trasnacionales y sus socios locales, cuyas caras más evidentes y desembozadas son los multimedios. Ello se hizo evidente cuando apuntábamos hacia lo que un destacado economista definió como “vivir con lo nuestro”,es decir, generar un equilibrio que permita al Estado Nacional acumular reservas, con recursos genuinos provenientes de las retenciones a las exportaciones y destinarlas al desarrollo de ramas de la producción competitivas que fortalezcan al mercado interno y externo, tanto en el campo como en la ciudad.
En este sentido, la creación del Ministerio de Producción habla visiblemente de la voluntad de darle un valor agregado superior a los bienes exportables. El sendero del desarrollo productivo con matriz diversificada dejó de ser una utopía, y comenzó a visualizarse el resurgimiento de actores de la economía solidaria, como ser los sectores de las Pymes, cooperativas y mutuales.

El camino de salida de la crisis económica se dio en un escenario de reconstrucción de ciudadanía marcado por la restitución de derechos. En el año 2003 eliminamos los cupos a las pensiones no contributivas, lo que permitió que las pensiones por invalidez, vejez y madres de 7 hijos, aumentaran en un número acorde a la realidad social y no a lo determinado por un cupo restrictivo y manejado en forma arbitraria. La política de ingresos se extendió posteriormente con el otorgamiento de la jubilación a las amas de casa, la ley de movilidad jubilatoria, la reducción del empleo en negro y la creación de más de 5 millones de puestos de trabajo.

El abordaje integral del territorio con una mirada inclusiva y desde una perspectiva latinoamericana, permitió que el Estado llegara a rincones olvidados de la patria a los que el neoliberalismo había dejado de lado por considerarlos “territorios inviables”. Las campañas de documentación que restituyeron el derecho más básico que es el de la identidad, se extendieron a lo largo y a lo ancho de todo el país a través de una acción que involucró a los Ministerios del Interior y de Desarrollo Social de la Nación. No obstante, la utilización de los recursos del Estado para beneficio de todas y todos, permitió que el sistema de documentación se modernizara y se acelerara a los ritmos actuales.

La recuperación de empresas de servicios que habían sido privatizadas en los 90´ también marcó un hito en la recuperación de la soberanía económica y social. La estatización del Correo Argentino derribó el mito de que las empresas en manos del Estado daban pérdidas; en tanto la recuperación de la empresa Aysa permitió que desde una fuerte política de inversión pública, millones de argentinos accedieran al servicio básico del agua.

La política de integración latinoamericana se plasmó en un realineamiento de los países de la región, unidos para enfrentar políticas antinacionales y en defensa de los intereses de la Patria Grande. Precisamente ese es el nombre que recibió la campaña de documentación que regularizó la situación de miles de inmigrantes de países limítrofes y sus familias. Como expresara CRISTINA, nuestra Presidenta: “Argentina ya eligió donde tiene su corazón”.

La ley 26061 sancionada en el año 2005 que protege los derechos de los niños, niñas y adolescentes y que terminó con más de 100 años de patronato tuvo su corolario cuando se dictó el decreto que establece el derecho a la Asignación Universal por Hijo,para la protección social. Esto se logró con una medida económica estructural: la eliminación de las AFJP y la recuperación de los aportes jubilatorios por parte del Estado. Contribuciones que durante años enriquecieron los bolsillos de los especuladores financieros y que hoy permiten que el ANSES pueda realizar préstamos de rápida recuperación y aplicarlos al desarrollo de la matriz productiva con la consecuente creación de empleo, que redundan en un aumento de los fondos jubilatorios.

La enumeración de los logros del proyecto que hoy encabeza y asume su representación política Cristina Fernández de Kirchner desde la Presidencia de la Nación y que arrancó en el año 2003 de la mano de Néstor Kirchner es muy extensa. Tal vez uno de los mayores méritos de este proyecto haya sido el de haberse construido desde la política colectivamente, generando su propio consenso. El otro mérito, es que, una constante de las acciones de gobierno siempre ha sido la de no estancarse sobre los logros e ir “siempre por más” y nunca menos cuando se trata de reivindicar los derechos del pueblo

Prólogo de Zonceras por CRISTINA

Prólogo
Cristina Fernández de Kirchner
Manual de Zonceras Argentinas. Un clásico. Cuando Aníbal - Fernández, claro, ¿qué otro? – me dijo que había hecho uso de la invitación que Arturo Jauretche formulaba – casi como un desafío – en su antológica obra, al dejar hojas en blanco para que quien quisiera escribir sobre otras zonceras que, seguro, iban a aparecer por aquello de que “cuando muere el zonzo viejo, queda la zonza preñada” y me pidió que prologara su libro, no sólo no dudé, sino que además me encantó.
Arturo Jauretche: enorme, visceral, coloquial. ¿Será porque nunca se tragó la zoncera de que hay que hablar “difícil” y poner cara de traste para elaborar pensamiento profundo? ¡Uy! ¡Dije traste! ¡Y soy la Presidenta! Bueno, Don Arturo se lo merece. Seguro que ahora dicen: “¡Zas! Aníbal la contagió”.
Jauretche: cronista del futuro que abre la brecha necesaria para que cualquiera que se anime pase. Y se animaron. Este libro es testimonio de aquel aliento y de estas osadías. El producto es bueno, interesante… y algo zarpado, como Aníbal. La mezcla de la calle y la erudición no académica: este texto reproduce la voz de una identidad política consolidada, una identidad de industria argentina marca registrada. Don Arturo la bautizó con el nombre de “estaño”, en su obra cumbre: El mediopelo en la sociedad argentina. Imperdible análisis sociológico argentino, de lectura obligada.
En el texto que hoy prologamos, se repasan los nuevos tiempos sobrevolando las nuevas zonceras que se han ido construyendo desde lo ideológico, lo económico y, también, desde algunas modas, como si lo ético se hubiese transformado en un valor estético.
A partir de las coordenadas trazadas por Arturo Jauretche, se describen y analizan varios de los diferentes componentes simbólicos con los que se pretende ganar la voluntad y, sobre todo, el humor de los argentinos.
Sobre un esquema formal tomado del Manual de zonceras argentinas – 44 zonceras iniciadas por “la madre que las parió a todas” - el devenir de los nuevos mitos vernáculos, nacidos del absurdo y la intencionalidad política, corre sobre las páginas de este libro con la misma facilidad con que suelen correr la calumnia, la mentira, la difamación, la distorsión y la madre que las parió a todas… la desinformación. El ocultamiento como método sistemático de un aparato cultural que hoy encuentra su mayor despliegue en empresas de medios de comunicación concentradas y monopólicas.
En estas páginas, el lector podrá reconocerse en dichos, ideas, afirmaciones y alegorías que seguramente, en algún momento, han sido parte de sus conversaciones cotidianas. Porque todos, de alguna manera, hemos sido víctimas de las zonceras. Nadie está libre. Nadie puede decirse inmunizado de esa dolencia módica, pero persistente.
Entonces, este manual no es una revelación, sino un recuerdo de nosotros mismos. Y acaso en términos jauretchianos, de la misma condición humana. Un ejercicio, o como decía don Arturo “una línea política que obliga a pensar y dirigir el destino del país en vinculación directa con los intereses de las masas populares” además de “una afirmación de la soberanía política en búsqueda de un desarrollo económico no dependiente”.
Ahí está. Como correlato de una convicción. Como homenaje y, también, como desafío de las zonceras que vendrán “inexorablemente”. Este manual es en sí mismo un prólogo. Nunca un epílogo. Porque como seguirá habiendo zonceras, seguiremos combatiéndolas, denunciándolas, tratando de que no ganen ni la cabeza ni el corazón de nuestro pueblo. Sin duda, una verdadera batalla cultural. “¡Que lo parió!” (Mendieta, dixit)**. Es que sería demasiado para una Presidenta.
**Mendieta, el entrañable personaje de Inodoro Pereyra, mítica tira cómica del gran caricaturista argentino, el negro Fontanarrosa.