jueves, 22 de septiembre de 2011

Cristina pide aumentar casi el 59 por ciento las partidas para jubilados


PRESUPUESTO 2012
Cristina pide aumentar casi el 59 por ciento las partidas para jubilados
Los gastos en Seguridad Social superarán en 2012 los211.000 millones de pesos, es decir, 59,3 por ciento más que lo destinado a tal fin en 2010, según prevé el proyecto elevado al Congreso por el Poder Ejecutivo nacional.
La iniciativa contempla ampliaciones en los beneficios jubilatorios y de la Asignación Universal por Hijo (AUH), tanto por mejora de haberes como por mayor cantidad de beneficiarios.
En base a las proyecciones que contiene el proyecto de Presupuesto 2012, la cantidad de jubilados y pensionados se elevará a 5,9 millones (unos 70 mil más que en 2011), mientras en el caso de la AUH se contemplan 130 mil nuevos beneficiarios, por encima de los de 3,6 millones de este año.
Las partidas destinadas a Seguridad Social, que "contribuyen a mejorar la distribución del ingreso", serán el año próximo 20,7% superiores a las de este año, de acuerdo con el proyecto.
No obstante ese promedio, se establece para 2012 un aumento proporcionalmente superior, de 22,1%, para las prestaciones jubilatorias, que sumarán 32.957 millones de pesos el año próximo como consecuencia de la movilidad prevista en la Ley 26.417.
Esa norma establece el ajuste automático de los haberes en marzo y septiembre de cada año, a partir de la evolución de los salarios de la economía y de los ingresos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
El incremento más significativo en este renglón (de 25,5%) alcanzará a las Pensiones no Contributivas (más de 1,1 millón), de acuerdo con lo que prevé el proyecto de Presupuesto.
Tales beneficios representarán aproximadamente 10% del total de lo destinado a prestaciones previsionales, y la partida correspondiente habrá crecido un 75,5% durante el bienio 2010-12.
El gasto medio mensual en 2012 se calcula en 1.959 pesos por jubilación/pensión a cargo de la ANSES; para personal de fuerzas armadas y seguridad serán 4.936 pesos; y para pensiones no contributivas (incluidos ex combatientes) 1.343 pesos.
El pago de Asignaciones Familiares, en tanto, ascenderá el año próximo a 25.707 millones de pesos, en función del aumento del empleo formal y de la elevación de los rangos de categorías salariales beneficiarias.
La partida correspondiente se ubicará 48,4% por encima de lo destinado a tal fin en 2010, y será 15,3% superior a la registrada durante 2011.
En esta materia, el salto más significativo lo experimentará la Asignación Universal por Hijo, que demandará el año próximo 11.691 millones de pesos, es decir, 84,4% más que en 2010, y 16,4% más en comparación con este año.
El proyecto de Presupuesto recuerda que la AUH se creó en octubre de 2009 como subsistema no contributivo incorporado al régimen de asignaciones familiares.
El beneficio alcanza a menores de 18 años y discapacitados de familias desocupadas o con empleos informales que no reciban ninguna otra asignación, sujeto al cumplimiento de los controles sanitarios obligatorios para los menores, y a su concurrencia al sistema público de enseñanza.
La medida, que incluye asimismo la asignación a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, "constituye una herramienta complementaria al conjunto de políticas de Estado orientadas a la reducción de los niveles de pobreza y marginalidad y al incremento del empleo", sostiene la iniciativa.
Anticipa luego que, en procura de ampliar la cobertura de la AUH, "se prevé diseñar un trabajo de campo específico con el objetivo de identificar a potenciales beneficiarios en zonas desprotegidas y pueblos indígenas".
El proyecto de Presupuesto prevé por último que la partida para Seguro de Desempleo ascienda en 2012 a 648 millones de pesos, 8,9% más que este año, pero 5,2% menos que en 2010, como consecuencia de la mejora en los indicadores del mercado laboral.
Fuente: Télam

A 37 AÑOS DE LA MUERTE DE JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI


A 37 AÑOS DE LA MUERTE DE JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI, SE REEDITÓ LA FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA NACIONAL
La vigencia de un referente del pensamiento nacional y popular.
El texto, publicado hace más de 50 años, marcó profundamente a los militantes políticos de los años ’60 y comienzos de los ’70. Muchos de sus conceptos y categorías han sido revitalizados por la irrupción política del kirchnerismo.
A más de 50 años de su publicación original, Ediciones Continente-Peña Lillo acaba de lanzar una nueva edición de La formación de la conciencia nacional. Este escrito de Juan José Hernández Arregui marcó profundamente a la generación que irrumpió en la militancia en los años sesenta y comienzos de los setenta. Además de contribuir a aumentar el interés de los jóvenes por su obra, la iniciativa pretende resaltar la actualidad y vigencia que tienen las ideas de este referente del pensamiento nacional.
Sin perder de vista el contexto histórico en el que construyó su profusa producción intelectual y los elementos específicos de la realidad concreta que le tocó abordar, desde 2003 en adelante, la aparición del kirchnerismo revitalizó conceptos y categorías propias de un ideario que parecía terminado, asociado a la conjunción del peronismo con un marxismo heterodoxo y antidogmático, atento a las necesidades y especificidades argentinas y latinoamericanas.
Liberación Nacional, Pueblo u Oligarquía, Cipayos, Vendepatrias, Antiimperialismo, Peronismo Revolucionario, Izquierda Nacional, Izquierda Peronista, Unidad Latinoamericana son ideas-fuerza que, en diferentes grados, volvieron a movilizar el campo nacional y popular y a las nuevas camadas, porque surgieron como consecuencia del retorno de la política y de la consolidación de un Estado reparador e inclusivo.
En el prólogo a la última edición de 2004, Eduardo Luis Duhalde escribió: “Juan José Hernández Arregui se asumió como parte de una izquierda nacional que definió como una corriente de pensamiento que tiene por fin aplicar la teoría general marxista a un caso nacional concreto. Logró ser el camino ideológico más importante para la nacionalización de vastos sectores de la izquierda.” Según el secretario de Derechos Humanos de la Nación: “Es posible distinguir las condiciones de producción de las de reconocimiento: la distancia entre las circunstancias sociales bajo las cuales fue elaborado y las condiciones en que se desplazó a lo largo del tiempo histórico. Las tragedias originadas por el brutal asalto al Estado y la sociedad argentina desde la acción imperialista y el liberalismo arrasador nos coloca hoy en una nueva situación en la que no es casual que la mirada vuelva a la obra de Hernández Arregui, Jauretche, Scalabrini Ortiz, John William Cooke y Rodolfo Puiggrós”.
La flamante reedición del voluminoso libro incluye, además del prólogo de Duhalde, el prólogo a la primera edición del propio autor, una advertencia del mismo a la segunda edición de 1970 y un prefacio a cargo de Juan Carlos Distéfano.
Vale recordar que La formación de la conciencia nacional se centra, sobre todo, en el período que va desde 1930 a 1960. El libro está dividido en seis capítulos. Cada uno de ellos está dedicado a las principales tradiciones ideológicas que influyeron en la historia política del país tomando en cuenta el proceso que se abre en 1880 con la irrupción de la república oligárquica hasta el fin del modelo agroexportador y el paradigma liberal en 1930.
En palabras del propio autor: “Esta es la crítica –inspirada en un profundo amor al país y fe en el destino racional de la humanidad– contra la izquierda argentina sin conciencia nacional y el nacionalismo de derecha sin amor al pueblo.” La frutilla del postre es una afectuosa carta de Juan Perón al autor que data del 10 de diciembre de 1969 y que se encuentra en las últimas páginas de la obra.
Hernández Arregui nació el 29 de septiembre de 1913, en Pergamino, en el corazón del llano bonaerense. En 1931, en plena dictadura de Uriburu, se afilió a la UCR yrigoyenista, proscripta por el régimen fascista. En los años cuarenta, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Córdoba. Allí tuvo como maestro a Rodolfo Mondolfo, el filósofo italiano que se exilió durante la Segunda Guerra Mundial en nuestro país, lejos de las garras de los camisas negras, y que tuvo una incidencia trascendental en su formación al introducirlo en el conocimiento del materialismo dialéctico.
En 1947, se acercó al peronismo de la mano de Arturo Jauretche, quien lo llevó a colaborar al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Al año siguiente comenzó su labor como profesor en la Universidad Nacional de La Plata y en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Luego del golpe de septiembre de 1955, “La revolución fusiladora” lo expulsó de ambas universidades. En 1964 lanzó el movimiento CONDOR junto con otros intelectuales. El 19 de octubre de 1972 sufrió un atentado político en su domicilio. Un año después fue distinguido como Profesor Emérito de la UBA. En 1974 dirigió la mítica revista Peronismo y liberación. Falleció el 22 de Septiembre de 1974 en Mar del Plata. Entre sus obras se destacan Imperialismo y Cultura, ¿Qué es el ser nacional?, Nacionalismo y liberación y Peronismo y socialismo.
Su estela se revitaliza en esta época y sus enseñanzas contienen elementos de una importancia insoslayable para todos los lectores que busquen profundizar su formación teórica y se propongan entender las principales encrucijadas que recorren la historia argentina hasta el presente.

AMADO BOUDU Y JULIAN DOMINGUEZ EN ALCORTA

De gringos, cabecitas y discriminadores Por Carlos Rodríguez


RAUL ZAFFARONI EN LA APERTURA DE UN CICLO DE CINE SOBRE DERECHOS DE MIGRANTES
En el Segundo Festival Internacional de Cine Migrante, el ministro de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni hizo una historia crítica no exenta de ironía sobre migraciones, migrantes y racistas en Argentina. La mesa se abrió en el Centro de la Cooperación.

En el marco de un festival de cine dedicado a reivindicar los derechos humanos de las personas migrantes, el ministro de la Corte Suprema de Justicia Raúl Zaffaroni hizo una reseña histórica crítica –no exenta de ironía– sobre la discriminación sufrida en la Argentina por los que llegaron no sólo del exterior, sino también del interior del país. “La utopía latinoamericana de los libertadores Simón Bolívar y José de San Martín fue desbaratada por cuatro racistas que se la tomaron en broma, pero creo que ahora estamos en condiciones de comenzar a realizarla y hacerla realidad”, afirmó Zaffaroni. Antes había hablado el secretario ejecutivo del Instituto de DD.HH. del Mercosur, Víctor Abramovich, quien expresó su preocupación por la situación, en el continente, de “los niños migrantes, sobre todo los que migran solos (hacia los países centrales), a veces por cuestiones económicas o para reintegrarse a sus familias, y que sufren abusos extremos, a veces por parte de grupos del crimen organizado y a veces también por la violencia estatal, como privaciones de la libertad o malos tratos en los puestos fronterizos”.
Los dos oradores cuestionaron la Ley de Migraciones de la dictadura, conocida como Ley Videla, reemplazada por una nueva norma aprobada por el Congreso nacional. Abramovich señaló que, más allá de las normas legales, los Estados a veces prefieren mantener a los inmigrantes como “ilegales” porque “como los mantienen en una situación de ficción o en ‘limbos legales’, como si no hubieran ingresado a su territorio, los Estados creen que no tienen que cumplir con las normas básicas en materia de derechos humanos”. En lo que atañe a la represión de grupos migrantes, recordó la tragedia de Tamaulipas, México, donde fueron asesinadas 72 personas.
Sobre la Ley Videla, Zaffaroni resaltó que durante el gobierno de facto encabezado por el dictador Jorge Rafael Videla “los migrantes no eran legalizados por invocadas razones de ‘seguridad’, pero había entre un millón o dos millones de personas en esa situación, sin saber quiénes eran ni dónde estaban. La verdadera inseguridad la generó la Ley Videla”.
Sostuvo que el problema central es “cultural” y en ese sentido recordó a la primera tanda de inmigrantes, que fue la de los que vinieron a la conquista de América por la fuerza, masacrando a las culturas originarias y creando “cristianos a garrotazos”. Con el correr de los años, en lugar de reclamar primero por los derechos humanos básicos, en América latina hubo que reclamar ante los países centrales “por el desarrollo y después por los derechos sociales, a partir primero del yrigoyenismo y después del peronismo, dos formas populistas de gobierno que, sin embargo, pudieron imponer una serie importante de normas que pusieron freno a los falsos liberales que habían desbaratado las utopías de los libertadores”.
Al realizar un escueto recorrido histórico de la discriminación en la Argentina, recordó que primero “se idealizó todo lo que venía de afuera, por decisión de una elite que actuó contra los originarios, contra el mestizo y el gaucho, pero cuando llegaron los inmigrantes de verdad, los que venían de Europa escapando del hambre y la guerra, los calificaron de gringos degenerados”. En otros momentos de la historia, con las migraciones internas, “los que empezaron a ser discriminados fueron los ‘cabecitas negras’” que llegaban del interior del país.
Un país, dijo Zaffaroni, que en manos de los “falsos liberales” se debatió primero “en las guerras fratricidas que terminaron instalando repúblicas oligárquicas” donde fue posible que ocurrieran hechos como “la guerra de la Triple Alianza, el ‘fraude patriótico’, los fusilamientos sin juicio previo, el bombardeo de la Plaza de Mayo, la derogación de la Constitución nacional por bandos militares y la desaparición de 30 mil personas”. Mientras, los libertadores que alimentaron utopías, como Bolívar o San Martín, “terminaron, uno muriendo pobre por la tuberculosis y el otro refugiándose en Francia porque, si se hubiera quedado en la Argentina, seguramente lo hubieran matado”.
Sobre el final de la charla, Za-ffaroni dijo que, a pesar de todo, su visión actual es optimista porque con la nueva Ley de Migraciones y otros instrumentos legales afines “se puede institucionalizar este avance de los derechos de la ciudadanía real. Es necesario institucionalizar este camino porque de esa forma estaremos realizando las utopías de los libertadores que fueron derrumbadas por cuatro racistas”. La charla se hizo en el Centro de la Cooperación, en el marco del Segundo Festival Internacional de Cine Migrante. En la mesa estuvieron, como moderador y presentadora, Gastón Chillier, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), y Florencia Mazzadi, directora del festival.