domingo, 6 de noviembre de 2011

Calle 13 Calma Pueblo, LINDA LETRA

Naci mirando para arriba el 23 de febrero Despues de estudiar tanto termine siendo rapero Mi familia es grande en mi casa somos ocho Y la clase media baja no recibe plan ocho  Es normal que mi comportamiento no les cuadre Y mas cuando el gobernador desempleo a mi madre Me desahogo cuando escribo mi letra es franca Pa' no terminar explotando en la Casa Blanca  Mis rimas te ponen tenso y te dan calambre Yo soy el que hago que coman sin que tengan hambre Mezclo lo que veo con lo melodico Yo estoy aqui para contarte lo que no cuentan los periodicos  Es el momento de la musica independiente Mi disquera no es Sony, mi disquera es la gente Las personas que me siguen y escuchan el mensaje Por eso me defienden a los puños y sin vendaje  Calma pueblo que aqui estoy yo Lo que no dicen lo digo yo Lo que sientes tu lo siento yo Porque yo soy como tu, tu eres como yo (x2)  A ti te ofende lo que escribo A mi me ofende tu playback, que estes doblando en vivo A mi me ofende cuando tu sobornas a la radio Con plata con dinero pa' que te suenen a diario  Ni siquiera los Beatles tenian cuatro canciones Sonando el mismo tiempo en las radio estaciones Esto lo puede ver hasta un bizco Tu vendes porque tu mismo te compras tus propios discos  No me digas que no si a mi me han ofrecido hacer eso La mitad de los artistas deberian estar presos A mi no me ofende que por hablar mucho me llames loco Tu dices poco porque sabes poco  Calma pueblo que aqui estoy yo Lo que no dicen lo digo yo Lo que sientes tu lo siento yo Porque yo soy como tu, Duro!  Yo uso al enemigo a mi nadie me controla Le tiro duro a los gringos y me auspicia coca cola De la canasta de frutas soy la unica podrida Adidas no me usa, yo estoy usando adidas  Mientras bregue diferente, por la salida entro Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro Todo lo que les digo es como el Aikido Uso a mi favor la fuerza del enemigo  Ahora quitate el traje falda y camiseta Despojate de prendas marcas etiquetas Pa' cambiar el mundo desnuda tu coraje La honestidad no tiene ropa ni maquillaje  No me hablen de carteles ni de los sopranos La mafia mas grande vive en el Vaticano Con el truco de la fé se cojen a la gente Se cojen a cualquiera que piense diferente  A mi no me cojen yo creo en lo que quiera Creo en la gente, creo en mi bandera Creo que los que me señalan con el dedo Me tienen miedo porque yo no tengo miedo  Calma pueblo que aqui estoy yo Lo que no dicen lo digo yo Lo que sientes tu lo siento yo Porque yo soy como tu, tu eres como yo (x4)


Un ejercicio colectivo de memoria histórica Por Roberto Caballero


El fracaso de la “corrida bancaria” trajo el recuerdo del “golpe de Estado económico” que sufrió Raúl Alfonsín, el ultimátum de Claudio Escribano a Néstor Kirchner y el lockout agropecuario a Cristina, a sólo cuatro meses de asumir. La quita de subsidios, el escándalo de Duran Barba y la cumbre de la presidenta con Obama en el G-20.

No es para cantar victoria pero sí para alegrarse, al menos por el momento. El último arrebato de los dueños del poder y del dinero para condicionar al gobierno de Cristina Kirchner, tras las contundentes cifras electorales del 23 de octubre, resultó un fracaso.
Luego de la reacción oficial que introdujo mayores controles a la compra de dólares,...
No es para cantar victoria pero sí para alegrarse, al menos por el momento. El último arrebato de los dueños del poder y del dinero para condicionar al gobierno de Cristina Kirchner, tras las contundentes cifras electorales del 23 de octubre, resultó un fracaso.
Luego de la reacción oficial que introdujo mayores controles a la compra de dólares, la “corrida bancaria” alentada por el sector más conservador de la economía y sus diarios acabó cediendo. El viernes 28 de octubre, el Banco Central tuvo que vender U$S 350 millones. Una semana después, el mismo día que la presidenta se reunió con Barack Obama en la cumbre francesa del G-20, se deshizo de apenas U$S 30 millones para contener el precio de la divisa estadounidense, que se mantuvo en $ 4,27 por unidad.
La semana, aunque agitada, tuvo su costado didáctico. Entre otras cosas, porque fue un ejercicio colectivo de memoria histórica. Una vez más, quedó probado que una parte del poder se debate en las urnas y otro tanto en las pizarras de la City. No importa qué tan holgado haya sido el triunfo de Cristina: el establishment se pronuncia todos los días a través del lenguaje duro e implacable de las finanzas y sus derivados. Algunos habrán recordado, seguramente, las denuncias de Raúl Alfonsín sobre el “golpe de estado económico” que aceleró su entrega del mando. Otros, quizá, el ultimátum que José Claudio Escribano le hizo a Néstor Kirchner cuando estrenaba el sillón de Rivadavia. Los más jóvenes, el lockout agropecuario con apoyatura mediática de 2008, a sólo cuatro meses de la primera asunción de Cristina. Salvo en la década de 1990, con Carlos Menem y Domingo Cavallo –dúo que se regodeaba en complacerlo–, el poder económico siempre se las arregló para delimitar su territorio frente a cualquier acechanza democrática. Es cierto, detrás de la fuga de divisas que lastimó las reservas del país, hay de todo: empresarios nacionales que quieren una devaluación, empresarios nacionales y extranjeros que no digieren la reelección, empresarios extranjeros que remiten utilidades al exterior por presión de sus casas matrices y también particulares que eligen el dólar como reserva de valor ante un impreciso cambio de reglas por impacto de la crisis mundial. Nada raro: la habitual fauna especulativa que eufemística y fantasmalmente se hace llamar “los mercados” haciendo de las suyas. Lo novedoso, en la experiencia de la última semana, es que enfrente encontraron un Estado que no se dejó llevar por delante, lo que es muchísimo. El Ejecutivo reaccionó primero con la firma de un decreto por el cual petroleras y mineras deben liquidar de ahora en más sus dividendos en la Argentina. Luego, interviniendo en la compra-venta de dólares, respetando el derecho individual a atesorarse en la moneda estadounidense –parte de una subcultura económica que atraviesa a todas las clases sociales–, pero ralentizando la operatoria por vía de controles fiscales nada laxos, es cierto, pero de indudable cuño legal que despejan dudas sobre la acusaciones de “chavización” del gobierno. Si el éxito de una medida se mide por su grado de eficacia, con sólo mirar los números puede afirmarse que esta fue una decisión acertada.
No fue, sin embargo, la única señal oficial de mando férreo sobre las finanzas. La otra es la quita de subsidios a la luz, el agua y el gas que consumen bancos, financieras, casinos y aeropuertos, entre otros rubros un tanto insólitos, que permitirá un ahorro de $ 600 millones anuales. Si bien el equilibrio fiscal fue siempre una impostura de la derecha empresaria y política, desconocer que el kirchnerismo tiene una visión propia sobre el asunto desde su origen ligada al manejo racional de los recursos desde una perspectiva distributiva, sería ver sólo la parte medio vacía del vaso. La anunciada revisión de las subvenciones estatales a los servicios públicos, con criterios de equidad social y sin traslado a las tarifas, suena a algo más bien difícil de implementar, pero hay que admitir que empezó como debía: quitándoselas a los que no las necesitan. Habrá que ver cómo sigue, sin perder la perspectiva sobre lo hecho por el gobierno en los últimos años y sin atarse a los prejuicios y a la histeria que proponen los diarios hegemónicos.
El frente político, mientras tanto, continúa siendo generoso con el oficialismo. Gran parte del mérito es propio, aunque la oposición aportó lo suyo luego del desconcierto en el que se hundió tras el golpe electoral. El radicalismo analiza reformar su carta orgánica para reinventarse desde las cenizas, el peronismo anti-K agoniza por las deserciones y el macrismo está entrando, paulatinamente, en una fase de descomposición por acumulación de escándalos. El llamado a indagatoria judicial a Duran Barba, gurú y mano derecha de Mauricio Macri, por la campaña sucia contra Daniel Filmus, amenaza con dejar al descubierto un entramado de espionaje que horrorizaría a los periodistas que investigaron el Watergate. Al uso de herramientas tecnológicas enmascaradas como falsas encuestas para manipular la decisión del electorado, hay que sumar la clasificación ideológica de vecinos de Belgrano, Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Vicente López, en lo que podría constituir ya no una falta a la Ley Electoral sino al Código Penal que castiga la inteligencia interior. La jueza Romilda Servini de Cubría tiene peritajes que complican severamente al consultor ecuatoriano y sus socios; y evidencias muy concretas y preocupantes para el entorno de Macri sobre el financiamiento global de esta operatoria canalla. ¿Se usaron fondos públicos? La respuesta hay que buscarla en la desesperada reacción de Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gabinete PRO, que en el programa A dos voces, que se emite por la señal oficialista (del macrismo) TN, ante una tibia pregunta sobre el caso, abrió grandes los ojos y atinó a decir: “Filmus es un mentiroso, Filmus es un mentiroso”, como si el sentado en el banquillo fuera el senador del FPV y ex candidato a jefe comunal porteño y no él, que firmó los contratos millonarios a favor de empresas ligadas a Duran Barba, a las que dijo no conocer en durante una conferencia de prensa que vio medio país. Casualmente, son las mismas empresas involucradas en la maniobra que intentó asociar al padre de Filmus con Sergio Schoklender. Comentario obligado: causó estupor en la profesión periodística que Clarín omitiera informar en un primer momento sobre el llamado a indagatoria a Duran Barba. Recién lo hizo, en su edición impresa, 48 horas después de producida la noticia que, obviamente, reflejaron todos los medios con un día de anticipación. La revelación de Tiempo Argentino sobre el asesoramiento del ecuatoriano a Clarín en el affaire Papel Prensa quizá explique esta protección antiperiodística, en sintonía con el blindaje mediático que le brindan a Mauricio Macri.
Con la oposición desdibujada, las mayores preocupaciones del kirchnerismo gobernante provienen de sus propios aliados. El mismo día que Cristina Kirchner se reunía con la titular de la Confederación Sindical Mundial, que la elogió por sus políticas públicas en defensa del empleo, Pablo Moyano reclamó airadamente una suba del mínimo no imponible de Ganancias y adelantó una movilización para diciembre del Sindicato de Camioneros. El reclamo es viejo, lo novedoso, en este caso, es que la presidenta había viajado a Cannes junto a Hugo Yaski, de la central alternativa CTA; y Gerardo Martínez, titular de la UOCRA y rival interno de Hugo Moyano, a quien aspira a suceder al frente de la CGT. Hace rato que el diálogo entre el Ejecutivo y el líder camionero padece averías, algunas incomprensibles, agudizadas tras la muerte de Néstor Kirchner. Unos y otros se reprochan cosas, con algo de razón de cada parte. Pero cada vez que Moyano reclamó en público a la presidenta, lejos de arrimar soluciones, se ganó su gélida distancia. No fue una buena estrategia la suya: en todo el proceso que llevó a Cristina a ganar con el 54% de los votos, actuó más como gremialista que como político. El gremialista pelea por su sector, el político por el bien común. Son dos visiones, no necesariamente antagónicas, pero sí distintas. Esto es tan cierto como que los candidatos que se alistan para remplazarlo en la CGT como sindicalista oficial cargan con mochilas oprobiosas: el que no fue informante de los servicios de la dictadura se prestó al remate del patrimonio nacional en los ’90. Ni al gobierno ni a Moyano les fue mal en el pasado, cuando llegaron a entenderse bien. Parecen empeñados, ahora, en remarcar sus diferencias: si Cristina critica al duhaldista “Momo” Venegas porque corta la Ricchieri, Moyano sale a defender la protesta. El tiempo le dará la razón al que se equivoque menos de los dos.
Finalmente, Cristina habló en el G-20 y se reunió con Barack Obama. La relación con los EE UU progresa tal como se preveía: hay acuerdos en las áreas de seguridad y lucha antiterrorista, y no los hay tan fluidos en materia económica; no, al menos, como los que existen con otros países. El discurso de la presidenta, en el que habló del “anarco-capitalismo financiero” y apeló a la inclusión social antes de que los pueblos indignados hagan tronar el escarmiento, a Obama le sonó “apasionado”. En realidad, lo fue. Para los estadounidenses, sin embargo, el calificativo puede no ser tan elogioso como uno supone. Cristina se reveló como una voz poderosa y nítida de los países emergentes. Su llamado a construir un “capitalismo serio”, rodeada de Obama, Merkel, Sarkozy y Cameron, es decir, los mandamases de un capitalismo que lo único que tiene de serio es su propia y aguda crisis, logró el efecto esperado: destacarla del resto y oxigenar un poco a ese club anacrónico de dictadores de las finanzas que insiste con avanzar a paso lento pero firme hacia un verdadero precipicio.
 

El mundo de los medios y Cristina Pedro Brieger


Las elecciones en un país suelen brindar una buena oportunidad para ver  cómo los medios de comunicación analizan un proceso electoral y sus resultados.  Siempre hay que partir del presupuesto que la objetividad no existe y que muchos diarios o canales de televisión informan desde un lugar determinado que no suele ser neutral, sea por cuestiones ideológicas o intereses económicos.  De hecho, el triunfo electoral de la presidenta Cristina Fernández tuvo distintas lecturas según el medio que transmitiera la información, en la Argentina y en el mundo.  A nivel internacional se puede observar que hubo tres formas de informar sobre el resultado del domingo 23 de octubre.  En algunos países, especialmente los más alejados y con menor interés objetivo por los cambios en la Argentina, hubo una tendencia a informar en base a los cables de las agencias internacionales y sin grandes interpretaciones o elucubraciones.  Es así que el diario Japan Today de Tokio simplemente informa que Cristina Fernández será “la primera mujer reelecta presidenta en América Latina”, o que Pueblo en Línea de Pekín en un tono neutro resalta que la presidenta Fernández “agradece a líderes regionales”.

Por el otro lado, uno podía encontrar medios, especialmente en América Latina, que claramente celebraron el triunfo electoral.  Tal fue el caso del diario La República de Uruguay con su tapa el lunes 24 que decía “Cristinazo”, o el diario El Telégrafo de Ecuador que tituló “Cristina Fernández gana la presidencia argentina con una votación histórica” y resaltó que es la primera mujer en reelegirse en la presidencia de un país.

En una tercera categoría para el análisis se pueden situar los medios críticos hacia la gestión del gobierno argentino que subrayaron las cuestiones negativas por sobre las positivas.  Este fue el caso de varios diarios españoles.  Un editorial del diario El País de Madrid se preguntaba “¿Cristina para siempre?” y El Mundo titulaba su nota principal del día después “El Gobierno argentino, Parlamento y sindicatos, en manos de Cristina”.  Como suele suceder, cuando uno tiene una postura adversa respecto de un gobierno intenta minimizar el triunfo, lo que se percibe al leer el artículo principal de El Mundo.  Allí Ramy Wurgfat escribía: “Que Cristina Fernández de Kirchner haya obtenido la reelección con el 53,8% del sufragio; que sea la candidata más votada desde el retorno de la democracia; que haya establecido una diferencia abismal con su adversario más cercano… Todos esos superlativos sirven para llenar la portada de los periódicos pero sólo constituyen una parte del relato y quizá no la más importante”.  Al leer la nota cuesta entender qué es lo más importante para el autor de la crónica, pero la respuesta llega al final.  El cierre, que deber ser contundente, es una cita de Mariano Grondona presentado simplemente como “columnista del diario ‘La Nación’”, aunque tal vez los lectores españoles no lo conozcan demasiado.  “Todo parece igual –asegura Grondona- pero ya nada es igual desde que Argentina pasó de ser una democracia endeble a una sólida monarquía absoluta; sin contrapesos ni controles de ningún orden”.

Cualquier análisis de un proceso electoral presenta matices y visiones diferentes.  Pero es interesante como una semana después de las elecciones en El País se critica al gobierno por la ya famosa ley de medios y se desliza que “entre otras cosas, afecta a los intereses de PRISA (editora de El País)”.  Transparente el diario, hay que reconocerlo.  Muy transparente.

BUSH EN TU CARA NESTOR LE DIJO NO AL ALCA, MAR DEL PLATA 2005

Analizado por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el discurso de Néstor Kirchner en la apertura de la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Uno de los puntos más altos de su presidencia, que significó el principio del fin del ALCA, y en la cara de Bush.

CUANTO FALTA PARA LA REELECCION DE CRISTINA