domingo, 20 de noviembre de 2011

Calidad y cantidad Por Alfredo Zaiat


Aunque la convertibilidad culminó con un estallido desastroso hace diez años, algunas estructuras de análisis financiero perduran como si estuviera vigente. Se sigue mencionando el concepto de reservas de libre disponibilidad como si en un esquema de tipo de cambio flexible el Banco Central debiera tener los dólares para cubrir la totalidad de la circulación monetaria. Esa noción ha quedado marcada a fuego y la administración kirchnerista la ha reafirmado cuando definió que la deuda con el FMI y otras posteriores se abonaran con “reservas de libre disponibilidad”. Si bien esos límites fueron desafiados políticamente con la aplicación de reservas para el pago de deuda pese a la resistencia de sectores de la ortodoxia y de hasta el presidente del BC de entonces, el término “libre disponibilidad” actúa hoy en los hechos como una restricción a la autonomía de la política económica. En estas semanas de turbulencias con el dólar irrumpió además otro resabio de los noventa. Como si no se hubiera modificado el régimen monetario-cambiario, y por lo tanto el funcionamiento de los bancos, los rumores de “corralito” y disponibilidad de fondos para devolver los depósitos en dólares castigaron la piel sensible de ahorristas.
Pese a la persistencia de usinas desestabilizadoras en el intento de equiparar la intensificación de la corrida hacia el dólar después de las elecciones presidenciales con el escenario previo y posterior al fin de la paridad 1 a 1, el esquema financiero global (reservas, depósitos y paridad cambiaria) no colapsó precisamente porque son otras las características del sistema. Distinguir sus rasgos es valioso para no quedar atrapados de absurdas teorías y eludir versiones apocalípticas. Algunos de ellos son los siguientes:

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A diferencia de lo ocurrido en los años noventa, el actual sistema financiero posee un muy bajo grado de dolarización. El segmento en moneda extranjera registrado en los bancos es una parte relativamente pequeña del total de depósitos y préstamos.

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Los depósitos en moneda extranjera representaban en promedio el 56 por ciento del total entre 1995 y 2001, y llegaron en 2001 a cerca del 66 por ciento. Ahora, según los últimos registros del Banco Central, alcanzan a apenas un 13 por ciento en el promedio 2005-2011.
Estos datos son sustanciales para reprobar a quienes plantean un escenario de estrés bancario por la sangría de depósitos en dólares constituidos en cajas de ahorro y plazos fijos. Los retiros sumaron el 10,9 por ciento del total (1688 millones) desde el anuncio de mayores controles a la compra de dólares en bancos y casas de cambio. Esa fuga veloz fue atendida superando dificultades de logística para la disponibilidad inmediata de billetes.
Otra información relevante para alejar fantasmas:

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En el rubro préstamos en moneda extranjera la diferencia con el sistema que funcionó durante diez años y medio es incluso más notoria que en el de depósitos. En promedio, en aquel período los bancos habían constituido alrededor del 65 por ciento de los préstamos en dólares, y alcanzado el 72 por ciento en 2001. En la actualidad representa apenas un 14 por ciento.
Si se observa el total de depósitos en dólares con la suma de préstamos en esa misma moneda, esos porcentajes (13 y 14 por ciento, respectivamente) representan una porción menor del sistema.
Aquí emerge un aspecto importante que marca el contraste entre estos dos períodos:

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Mientras que en los ’90 los préstamos en moneda extranjera eran otorgados a todo tipo de deudor o actividad, después del fin de la convertibilidad la regulación del Banco Central dispuso que sólo puedan estar aplicados a deudores y proyectos con ingresos en dólares. Por ejemplo, exportadores para la prefinanciación de operaciones. En las últimas semanas se registró una suba de la tasa de interés para ese tipo de transacciones. El BC se reunió entonces con las principales entidades del mercado para que no interrumpan esas líneas de crédito ofreciendo los fondos necesarios (pases en divisas de corto plazo) para mantener esa operatoria.

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La rigurosa limitación de las actividades que acceden a préstamos en moneda extranjera explica que una parte importante de los depósitos no esté prestado y permanezca como liquidez en la cuenta corriente de los bancos en el BCRA.
Esa inmovilización ha brindado mayor estabilidad y control sobre el sistema financiero. Por eso no hubo inconvenientes para la devolución de un monto considerable de depósitos en dólares en un lapso muy corto.
Por último, una cuestión no menor es la cantidad y calidad de las reservas internacionales en poder del Banco Central para enfrentar movimientos especulativos sobre la paridad cambiaria:

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Durante los noventa, parte de las reservas internacionales estaban constituidas en títulos públicos, proporción que llegó a representar cerca del 30 por ciento del total. Ahora la totalidad de las reservas están constituidas por oro y divisas, siendo líquidas y realizables.

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Además, se observa un nivel de cobertura de las reservas internacionales mayor al registrado en el pasado. Mientras que en 1995 las reservas eran el 5 por ciento del PIB y el 31 por ciento del indicador monetario M3 total (dinero en circulación, depósitos en cajas de ahorro, cuenta corriente y plazos fijos, en pesos y dólares); hoy son el 11 y el 46 por ciento, respectivamente.
Se puede debatir sobre la mayor o menor competitividad de la actual paridad cambiaria; el grado de dolarización de una economía bimonetaria; el alza abrupta de la tasa de interés después de años de ofrecer una renta negativa que no incentivó la constitución de depósitos; el régimen de control para la compra de divisas; y sobre las razones de la persistencia de la fuga de capitales, que ya se ha vuelto crónica. Pero evaluar el estado de la estructura bancaria como si fuera el mismo que de la década del noventa y, por lo tanto, arribar a especulaciones-conclusiones temerarias es por ignorancia o por intereses inconfesables. No sólo el sistema financiero es menos vulnerable a corridas, como se verificó en las últimas semanas, sino que la calidad de las reservas internacionales del Banco Central es hoy mejor que la contabilizada durante la convertibilidad.
azaiat@pagina12.com.ar

Oyarbide consideró que en Acindar se cometieron delitos de lesa humanidad

LA CAUSA POR EL OPERATIVO REPRESIVO EN LA PLANTA DE SANTA FE EN 1975

El juez federal aceptó como querellantes a sobrevivientes del centro clandestino montado en la fábrica de Villa Constitución. Martínez de Hoz y los ex directores de la empresa quedaron cerca del banquillo de los acusados.
 Los ex directores de la empresa metalúrgica Acindar y el ex ministro de Economía de facto José Alfredo Martínez de Hoz quedaron a un paso de sentarse en el banquillo de los acusados por el operativo represivo montado en la planta de Villa Constitución, en Santa Fe, en marzo de 1975. El juez federal Norberto Oyarbide aceptó como querellantes a los sobrevivientes del centro clandestino abierto en las instalaciones de la empresa, Alberto Piccinini y Juan Jesús Actis, junto a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. El magistrado también consideró que los delitos cometidos en ese contexto son de “lesa humanidad” y, por lo tanto, imprescriptibles.

De esta forma, una de las causas más emblemáticas que vincula la participación de las empresas en el terrorismo de Estado puede llegar a incluir hasta la extradición de María Isabel Martínez de Perón.
En la causa número 16.251/10  se detallan los crímenes cometidos en el marco de la “Operación Serpiente Roja del Paraná” perpetrada a las 6 de la mañana el 20 de marzo de 1975, cuando la Policía Federal, la policía provincial y un grupo de policías rurales autodenominados “Los pumas” allanaron ilegalmente la planta y desataron una cacería que terminó con más de 500 trabajadores y vecinos secuestrados y 20 muertos contabilizados hasta el momento. La empresa también aportó su helipuerto para el operativo. Asimismo, al prestar sus instalaciones, en particular el albergue de trabajadores solteros, creó el primer centro clandestino de detención de la Argentina.
El abogado querellante Olivier Reboursin explicó a Tiempo Argentino que se le pedirá a la actual composición del directorio de Acindar que aporte información sobre quiénes fueron los directores de la empresa al momento del operativo represivo para así poder citarlos a indagatoria. Hasta el momento, los querellantes tienen identificados a dos gerentes de la época, el jefe de personal de la empresa, Pedro Asnarez, y su par de Relaciones Laborales, Roberto Pellegrini. “El Estado los tiene que investigar. No eran miembros del directorio pero sí personal jerárquico, les pagaban a los policías para mantener la zona militarizada”, detalló Reboursin. 
Los querellantes también imputaron a la viuda de Juan Domingo Perón, quien gobernaba el país durante el operativo. Sin embargo, para hacer efectiva su citación será necesario pedir su extradición a España. “El centro clandestino que se conformó dentro de Acindar siguió funcionando durante la dictadura. Se encarceló a toda la comisión gremial interna. Estos crímenes generaron el terror, modificaron las condiciones de trabajo y la empresa pudo hacer grandes negociados durante la dictadura. Hubo una serie de créditos autorizados por el Banco Nacional de Desarrollo que la empresa nunca pagó, deuda que después fue estatizada por Domingo Cavallo cuando fue presidente del Banco Central y luego asumida por el Estado en forma total durante el gobierno de Raúl Alfonsín”, detalló el abogado. 
El mismo Martínez de Hoz fue presidente de Acindar antes de convertirse en ministro de Economía de Jorge Rafael Videla. Hasta el momento, la multinacional Acindar, compuesta hoy por capitales indios e ingleses, no ha repudiado los delitos de lesa humanidad cometidos en sus instalaciones. 
A casi 37 años del comienzo del terror en Acindar se abre la posibilidad de enjuiciar a los represores, tanto militares como civiles. Sin embargo, hay testimonios, como el de Carlos Sosa, un vecino de la fábrica que fue secuestrado y torturado y que falleció en junio a sus 65 años, que no llegó a aportar su testimonio en la causa. “Por lo menos Martínez de Hoz sí está vivo para ser juzgado”, sostienen los querellantes. 
Y agregó: “Tantos años de impunidad garantizaron la impunidad ideológica a los represores y también a los empresarios.” 

20 DE NOVIEMBRE, DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL




El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la "Guerra del Paraná" que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía.

Allí el 20 de noviembre de 1845 en las costas del Río Paraná, se batieron con alma y vida las tropas argentinas hasta quedar sin munición, y vencidos por la superioridad de las fuerzas invasoras, con armas de alta tecnología como los nuevos "barcos de guerra a vapor" y los cañones estriados de carga posterior. La Flota Inglesa al mando del Almirante Inglefield y la francesa al mando del almirante Lainé. Después del bombardeo y al desembarco, las cargas de bayoneta se repitieron y los principales jefes argentinos fueron heridos en combate. Los gritos de Viva la Patria se repetían y en medio del combate, la banda de Música del Regimiento Nº 1 de Patricios por orden del General Lucio Norberto Mansilla, tocó el Himno Nacional Argentino, coreado a gritos de rabia por los bravos que defendían la posición. Por eso el 20 de noviembre, recordamos en nuestra Patria, el 160º Aniversario del Día de la Soberanía Nacional ".

El Dr. Sabino O'Donnell, a quienes algunos consideran nuestro primer cronista de guerra, deja un valioso testimonio sobre el combate:

“Hoy he visto lo que es un valiente. Empezó el fuego a las 9 y media y duró hasta las 5 y media de la tarde en las baterías, y continúa ahora entre el monte de Obligado el fuego de fusil (son las 11 de la noche). Mi tío ha permanecido entre los merlones de las baterías y entre las lluvias de balas y la metralla de 120 cañones enemigos.
Desmontada ya nuestra artillería, apagados completamente sus fuegos, el enemigo hizo señas de desembarcar; entonces mi tío se puso personalmente al frente de la infantería y marchaba a impedir el desembarco, cuando cayó herido por el golpe de metralla; sin embargo se disputó el terreno con honor, y se salvó toda la artillería volante.
Nuestra pérdida puede aproximarse a trescientos valientes entre muertos, heridos y contusos; la del enemigo puede decirse que es doblemente mayor; han echado al agua montones de cadáveres (...)
Esta es una batalla muy gloriosa para nuestro país. Nos hemos defendido con bizarría y heroicidad”

Al día siguiente de la batalla llegarían los doctores Mariano Martínez y Claudio Silva, del Hospital del cuartel de Santos Lugares, enviados por Rosas. Sostendrán una junta médica con O´Donnelll y con el doctor Mariano Marenco y el profesor Cornelio Romero. El informe a Palermo, fué el siguiente:

“El doctor D. Sabino O´Donnell que había asistido al Sr. General desde los primeros momentos, nos hizo la historia de los accidentes que había sufrido y los medios que había empleado para evitar perniciosas consecuencias. El Sr. General Mansilla recibió en la tarde del 20 un golpe de metralla (la que hemos visto y pesa más de más de una libra) en el lado izquierdo del estómago, sobre las distintas costillas, y según hemos reconocido, ha sido fracturada una de estas. Cayó sin sentido, sufrió por muchas horas desmayos, vómitos, y otros molestos accidentes que fueron calmando gradualmente; se le ha aplicado un vendaje apropiado para remediar la fractura de la costilla, y se emplean los medios que aconseja el arte”

Fue una honrosa derrota de las Fuerzas de la Confederación Argentina , pero no fue el fin de la Guerra. La victoria de las Fuerzas Navales Franco-Inglesas fue un gran problema, porque forzaron el paso del Río Paraná y dominaron todo el río, para proteger sus buques mercantes, pero NO podían avanzar tierra adentro fuera de las costas, comerciando con sus cien buques cargados de mercaderías en los principales puertos de la Mesopotamia , el Paraguay y el Uruguay. Pero el sentimiento de toda la Nación Argentina se oponía a ello.

Soberanía Nacional que defiende el Brigadier Juan Manuel de Rosas por la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Oportunidad donde se deshace: el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores extranjeros en el tratado de Alcarás, entre Urquiza y Jefes unitarios. Se termina la intervención naval Anglo-Francesa. Y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". Que el Restaurador de las Leyes lo haría pagar en un bien ganado "precio de laureles". Donde finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa.

Previamente las potencias europeas se habían desligado del Imperio de Brasil y no le permiten intervenir en la contienda y las "utilidades comerciales" del ambicioso proyecto. Teniendo que definir la ocupación definitiva de las Misiones Orientales recién después de Caseros, con la colaboración de Urquiza,cuando derrotan al Gral Oribe en el Uruguay primero y a Rosas en la Confederación Argentina.

El anciano General San Martín desde Francia envió una carta a Rosas el 11 de enero de 1846, donde le escribía sobre: "...la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y de la Francia contra nuestro país...". Tal fue su sentimiento que en carta anterior a la contienda, ofreció su espada y que se subordinaba a Rosas para combatir al enemigo que acechaba y atacaba a nuestra Patria.

El fin de la Guerra del Río Paraná se logró luego de la derrota de los invasores el 4 de Junio de 1846 en el combate en "El Quebracho", lo que llevaría al cese de las hostilidades por parte de Gran Bretaña y luego Francia y el posterior reinicio de las relaciones comerciales y amistosas con la Confederación Argentina , y con el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, defensor de la Soberanía Nacional.

San Martin y el Bloqueo anglofrances.
Un prominente comerciante inglés, Jorge Federico Dickson, dirigió una respetuosa carta al Gral. San Martín requiriendo su opinión sobre la invasión anglofrancesa al Río de la Plata, sabiendo el comerciante que la opinión del Libertador, reconocido militar americano autoexiliado en Europa, tendría enorme influencia en las legislaturas de ambos países agresores y en la opinión pública, y desalentaría las intenciones de los más belicistas (en noviembre ya se había producido la guerra del Paraná y se temía una invasión terrestre). San Martín no perdió el tiempo y le contestó a dicho comerciante el 28 de diciembre de 1845 con el siguiente análisis:

“...Bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina...con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente...”.

Esta carta a Dickson, como era de esperar, provocó un gran revuelo. En carta a Guido del 10 de mayo de 1846 le expresa:

“...ya sabía la acción de Obligado, de todos los interventores habrán visto por este echantillon que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el abrir la boca...”

En enero de 1845 Francia e Inglaterra deciden la intervención militar a la Confederación Argentina , y que debían adoptar la insólita forma de una impuesta "mediación" forzosa.
Gran Bretaña designó como "mediador" a Sir William Gore Ouseley, quien fue el primero en partir en el vapor de guerra "Firebrand". Francia nombró al Barón Deffaudis, partidario del Ministro Thiers y de brillante actuación en México cuando el conflicto con Francia de 1838. Ouseley llegó a Montevideo el 27 de abril de 1845 y algo después arriba Deffaudis al Plata. Los "mediadores" se apoyaban en imponentes escuadras navales de guerra. La Inglesa al mando del Almirante Inglefield y compuesta por nueve buques a vela y tres vapores de guerra, con 136 cañones último modelo estriados y de retrocarga "Peysar".
La Francesa al mando del Almirante Lainé, se componía de 3 grandes fragatas, cinco corbetas y bergantines a vela y dos vapores de guerra, con 282 cañones-obuses estriados y de retrocarga "Paixhans" que disparaban balas de 80 libras .

El 12 de mayo Ouseley, presentó una nota amenazante al gobierno de Buenos Aires, reclamándole el cese de la guerra en la Banda Oriental y el retiro de tropas y fuerzas navales.

El 17 de junio ambos comisionados ordenaron la inmediata suspensión de hostilidades en el Uruguay.

El 21 de Julio los ahora "interventores" presentan un "ultimátum" a Rosas. Conceden 10 días para el retiro de tropas argentinas y el retiro de los barcos de Brown de Montevideo.

El 22 de julio la marinería anglo-francesa desembarca en el Uruguay para reforzar las defensas de Montevideo. El 2 de agosto la Flota Naval franco-inglesa captura la escuadra de río del Alte Brown, quien había recibido órdenes expresas de "evitar todo incidente y no abrir el fuego".

Era la guerra disfrazada de mediación.

Ante ese hecho Juan Manuel de Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura de Buenos Aires, que lo autorizó "para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria". Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado.

El 30 de agosto, después del bloqueo naval de los puertos del General Oribe, Colonia del Sacramento es saqueada por Garibaldi y los mercenarios extranjeros contratadas por los unitarios. El 5 de setiembre le toca el turno a Martín García, el 20 a Gualeguaychú y a fines de octubre a Salto. Sólo Paysandú resistió los embates del aventurero italiano y evitó su saqueo y depredación.

El 13 Rosas suspende los pagos de los bonos de la deuda externa (incluidos los pagos a la Casa Baring Brothers de Londres).

El 17 de octubre Rosas ordena al embajador argentino en Londres Dr Manuel Moreno que reclame enfáticamente y si no tiene respuesta satisfactoria que exija sus pasaportes.

El 18 se concreta el bloqueo naval de todos los puertos argentinos.

El restaurador logra el apoyo del cuerpo diplomático extranjero en Buenos Aires, incluso del francés M. Mareuil, y de unos 15 mil residentes galos y británicos, que firman un petitorio solicitando la No intervención.

El 20 de octubre Sir William Gore Ouseley informa al Foreing Office sobre: "El reconocimiento del Paraguay como nación Independiente, conjuntamente con el posible reconocimiento de Entre Rios y Corrientes y su erección en Estados Independientes, asegura la navegación del río Parana y del río Paraguay"

(John F. Cady – "La intervención extranjera en el Río de la Plata " – Ed Losada.)

El 23 se retira del país el embajador francés (firmante del petitorio a favor de Rosas)

Los "interventores" recibieron refuerzos en barcos y en hombres, al llegar el Regimiento Británico Nº 45 y muy pronto tras la Flota Naval Conjunta, se reunieron más de 90 navíos con mercaderías de diversas banderas, listos para vender en el litoral y en el Paraguay.

Para el desembarco los ingleses recibieron 600 infantes de marina y los franceses 200. También sumaron una Batería de cohetes a la Congreve. Y comenzaron la navegación, por el río Paraná. 160 años del Combate de "Vuelta de Obligado" – Día de la Soberanía Nacional "


La defensa de la "Vuelta de Obligado":

ElBrigadier Gral. Juan Manuel de Rosas ordena organizarla sobre el río Paraná en el lugar denominado Vuelta de Obligado (San Pedro), donde las fuerzas al mando del Gral Lucio Norberto Mansilla habían fortificado la costa y colocado una fila de chalupas y pontones sosteniendo gruesas cadenas de costa a costa, para impedir el paso de los buques.

De buques de guerra se habían desmontado los cañones para la defensa, eran 5 baterías con un total de 30 cañones antiguos, lisos y de avancarga, con balas de calibres de 8 a 20 libras servidas por 100 artilleros al mando del Capitán de marina Thorne y lo protegían tropas de Infantería y de caballería para repeler posibles desembarcos.

El Regimiento Patricios al mando del Coronel Rodríguez, la caballería a cargo del Coronel Martin Isidro Santa Coloma los cuerpos de milicias rurales al mando del Tte Facundo Quiroga (el hijo del Tigre de los Llanos), fueron los más destacados.

El 20 de noviembre el combate comenzó a las 8 de la mañana con intenso fuego de artillería desde los buques, los cañonazos se confundían con los gritos del paisanaje a órdenes de Mansilla, con vivas y cantos a la Patria.

Barcazas con cadenas cortando el ParanáLa Banda militar de Patricios toca los compases del Himno Nacional que es coreado a grito pelado, mientras las muerte los rodeaba. A la tarde comenzó el desembarco de los invasores. Fueron quedando sin municiones y destruídas las baterías. La pelea se prolongó hasta caer la tarde y con lucha cuerpo a cuerpo, con contraataques de la caballería. Derrocharon heroísmo, dejando a sus jefes heridos, con 250 muertos (incluído el Héroe de la recuperación de Malvinas y Soldado de Patricios, el "gaucho" Antonio Rivero y 400 heridos de un total de 2.160 combatientes criollos.

El parte de Batalla del Jefe Francés Trehouart a su gobierno, es el mejor homenaje e los héroes argentinos, que dice: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor".

Mientras el Almirante inglés Inglefield, en su informe de guerra lo califica, "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo", informa a la Corona Inglesa el bravo marino.

Al amanecer del día siguiente continuaron su navegación por el Paraná. Los buques de guerra atacantes sufrieron serias averías y de los 90 mercantes que acompañaban la Flota , solo 52 pudieron pasar de inmediato, por el paso forzado. Comerciaron libremente con Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay pero no estuvieron tranquilos, siendo atacados en forma contínua desde la costa.

"La Guerra del Paraná" se desarrolla, con los combates del 2 de enero de 1846 , el "2do encuentro de Vuelta de Obligado" con los argentinos al mando de Thorne, con artillería volante y lanceros de caballería que enfrentan el desembarco de 300 infantes de marina al mando del Cap Honthan, que continuará con los combates de "Tonelero" , "Acevedo" , "San Lorenzo" y la "Angostura del Quebracho" donde el 4 de junio de 1846 el Gral Mansilla los enfrenta nuevamente, desde la barrancas del Quebracho, al norte de San Lorenzo. Logrando una aplastante victoria argentina, que significa el fin de la aventura colonialista.

"Obligado" fue para Inglaterra y Francia, una victoria militar y una grave derrota política y comercial.

Consecuencias de la Guerra :
El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil.

Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la "libre navegación" de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana.

Hasta Caseros la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreynato del Río de la Plata – "Los 30 Pueblos Jesuitas" - )

Finaliza el proyecto "secreto" de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el "Tratado de Alcarás", y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil.

Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta".

A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles":

- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
- Devolver la Flota Argentina capturada.
- Devolver la Isla Martín García.
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.


Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil.
Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.

"A aquellos argentinos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer." (Carta de San Martín a Rosas. 10 de Junio de 1839).

En marzo de 1849, Rosas contestó una carta al Libertador en los siguientes términos:
"Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo.
Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes."
(Juan Manuel de Rosas).

¿Por qué el 20 de Noviembre es el “Día de la Soberanía Nacional”?


Vuelta de Obligado “es la epopeya más silenciada de la historia oficial” ¿Por qué el 20 de Noviembre es el “Día de la Soberanía Nacional”?

Vuelta de Obligado “es la epopeya más silenciada de la historia oficial”





En estos días he podido comprobar el desconocimiento de nuestra verdadera Historia Nacional (lo cual no es casual), muy particularmente con la recuperación del feriado del 20 de Noviembre “Día de la Soberanía Nacional” fecha instituida por el Gobierno del Presidente Juan Domingo Perón y luego retirado por los golpistas y terroristas del 55. (Hace 56 años).
 
Por ello y como una gran cantidad de profesores, amigos y estudiantes desconocen este acontecimiento, de cuando las fuerzas unidas de las dos mayores potencias planetarias del siglo XIX (Francia e Inglaterra, mas mercenarios como el Sr. Garibalidi), intentaron invadir y disolver a la Argentina; por ello acompaño una síntesis de los hechos heroicos del Pueblo Argentino frente a la agresión y la calidad de sus dirigentes en enfrentar y derrotar a los mismos y principalmente el del brigadier General Juan Manuel de Rosas, y anexando la opinión de la prensa estadounidense, Europea e Iberoamericana, sobre Argentina y Rosas.
 
Se trató, nada menos, que la Argentina que en 1845 obligó a capitular a las dos potencias más grandes del mundo en ese momento, Inglaterra y Francia. “¿Por qué es un hecho tan oculto? Porque los que escribieron la historia, que es la oligarquía porteña, los unitarios, estuvieron a favor de la invasión extranjera y varios de ellos estuvieron en esos grandes barcos” CPM
 
El 13 de enero de 1845 en París, noche nevosa según el testimonio de uno de los presentes. François Guizot, primer ministro de Luis Felipe, rey de los franceses, reúne a cenar en el Ministerio de Relaciones Exteriores a los técnicos del Plata que se encontraban en la capital de Francia. De dicho ágape surgirá la intervención armada anglofrancesa, y su posible colaboración brasileña en los asuntos internos de las repúblicas sudamericanas.
 
Concurren el embajador de Inglaterra Lord Cowley, sir George Ouseley, que partiría al Plata llevando la intimación a Rosas, Mr, De Lurde hasta entonces Encargado de Negocios francés en Buenos Aires, el almirante Mackau ministro de Marina, y que conociera a Rosas en 1840 cuando fue a llevarle la paz por instrucciones de Thiers, Mr. Desages director general del Ministerio, y el vizconde de Abrantés en misión especial de Brasil para acoplarse a la proyectada expedición. Allí se arreglará la intervención en definitiva y la posible participación de Brasil.
 
Muy a la francesa se discutirá la acción en la sobremesa. Y al servirse el café y el coñac, Guizot abre el debate sobre el interrogante ¿Qué propósito y qué medios dar a la intervención? Abrantés no se anima a postular “la causa de la civilización” después de lo ocurrido con Aberdeen.
 
Las Tablas de Sangre podían ser útiles para impresionar al gran público, pero evidentemente no producían efecto en los políticos.
 
Sin embargo, todos son partidarios de pretextar ostensiblemente la “causa de la civilización”, pero agregándole las “necesidades de las naciones comerciales”, la “independencia de Uruguay, Paraguay y Entre Ríos” que había que preservar de la Confederación Argentina, y la “libre navegación de los ríos” argentinos, orientales, paraguayos y entrerrianos.
 
En cuanto a Rosas… Mackau, que lo ha conocido en 1840 hace su elogio: es un patriota insobornable, un político hábil, un gobernante de gran energía y un hombre muy querido por los suyos.
 
Desde luego, es un obstáculo para los planes de la intervención y costaría llevarlo por delante; aunque contra las escuadras combinadas nada podría hacer. De Lurde, que también lo ha conocido en Buenos Aires, se desata en elogios para Rosas: su gobierno ha impuesto el orden donde antes imperaba el desorden; tal vez los argentinos se hubieran acostumbrado a obedecer a una autoridad y pudiera reemplazárselo por otro gobernante más amigo de los europeos, pero la cuestión es que Rosas no cedería a una intervención armada: “se refugiaría en la pampa y desde allí hostilizaría a los puertos”.
 
A su juicio la intervención irá a un completo fracaso; mejor era dejar las cosas como estaban y tratar con Rosas de igual a igual “sacándole los beneficios comerciales posibles”.
 
Abrantés está de acuerdo, en parte, con De Lurde. Pero no cree que la intervención iría a un completo fracaso. Combinadas Inglaterra, Francia y Brasil, su fuerza sería irresistible; a Rosas podría perseguírselo hasta el fondo de la pampa. Pero, eso sí, deberían emplearse todos los medios para obtener el triunfo.
 
En caso de no emplearse medios eficaces (expedición marítima y fuerzas de desembarco en número aplastante), mejor era olvidarse de una intervención y “no exponerse a la irritación de un hombre como Rosas”.
 
Ouseley trae le palabra de Inglaterra. Nada de expediciones de desembarco que por dos veces habían fracasado en Buenos Aires (1806 y 1807).
 
Lo que se buscaba era otra, cosa, para lo cual el gobernante argentino carecía de fuerza para oponerse: una gran expedición naval que levantara el sitio de Montevideo, tomara posesión de los ríos, y gestionara y mantuviera la independencia del Uruguay, Entre Ríos y Paraguay..
 
De Montevideo se haría una factoría para las grandes naciones comerciales; de común acuerdo entre las nacionales comerciales y Brasil, se fijarían los límites de los nuevos Estados del Plata. Buenos tratados de comercio, alianza y navegación los unirían con las naciones comerciales.
 
Abrantés se desconcierta ante esa repetición de “las naciones comerciales” que parecerían excluir a Brasil, y pregunta cuál sería la, participación del Imperio en la empresa. “El ejército brasileño operaría por tierra concluyendo con Oribe”.
 
Abrantés protesta, pues eso sería “recibir solo la animosidad de Rosas, pues las fuerzas de Rosas se manifestarían por tierra, si los tres aliados participaban en común, también en común deberían emplearse”.
 
Cowley corta: Inglaterra no enviará expediciones terrestres.
 
Mackau no quiere la participación de Brasil “que complicaría la cuestión”. Ouseley añade que por una fuerte expedición naval podrían cumplirse los objetivos de la intervención: en cuanto a Rosas y su Confederación Argentina, aislados al occidente del Paraná, no podrían oponerse a lo que se hiciera a oriente de este río.
 
Guizot resume las opiniones como final del debate.
 
Se emplearían “solamente medios marítimos”, a no ser que Brasil quisiera, usar su ejército de tierra; la acción naval sería suficientemente poderosa para hacer a los aliados dueños de los ríos, del Estado Oriental, de la Mesopotamia y del Paraguay, cuya “independencia se garantizaría”.
 
Estos Estados se unirían con sólidos lazos comerciales y de alianza con los interventores.
 
Brasil se retira
 
Abrantés informa esa noche a su gobierno. Ha comprendido que muy diplomáticamente no se quiere la participación brasileña.
 
No solamente Aberdeen le ha exigido la renovación de los leoninos tratados de alianza y de tráfico de esclavatura como previos a la alianza, sino Brasil no obtendría objetivo alguno en la intervención.
 
Todo sería para las naciones comerciales; que fijarían los límites de los nuevos Estados con el Imperio (desde luego, en perjuicio del Imperio), y serían las solas dueñas de las nuevas repúblicas. Brasil vería cortarse para siempre su clásica política de expansión hacia el sur.
 
Además, dejarle la exclusividad de las operaciones terrestres contra Rosas era una manera de obtener el retiro del Imperio, pues Brasil no tomaría exclusivamente semejante responsabilidad. Y dando por terminada su misión se retira de París.
 
Empieza la Intervención
 
Gore Ouseley, portando el ultimátum previo a la intervención, viajó a Buenos Aires. Exigió el retiro de las tropas argentinas sitiadoras de Montevideo, juntamente con las orientales de Oribe y el levantamiento del bloqueo que el almirante Brown hacía de este puerto.
 
Se descartaba su rechazo por Rosas. Poco después llegaba el barón Deffaudis con idéntico propósito en nombre de Francia.
 
Mientras Rosas debate con los diplomáticos el derecho de toda nación, cualquiera fuere su poder o su tamaño para dirigir su política internacional sin tutela foráneas, se presentaron en Montevideo las escuadras de Inglaterra y Francia comandadas respectivamente por los almirantes Inglefield y Lainé.
 
Pendientes aún las negociaciones en Buenos Aires, ambos almirantes se apoderaron de los buquecillos argentinos de Brown que bloqueaban Montevideo, arrojaron al agua, la bandera Argentina y colocaron al tope de ellos la del corsario Garibaldi.
 
Ante ese hecho – ocurrido el 2 de agosto de 1845 – Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura, que lo autorizó “para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria”. Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado.
 
Obligado (20 de noviembre de 1845)
 
El 30 de agosto la escuadra aliada íntima rendición a Colonia, que al no ser acatada es desmoronada a cañonazos al día siguiente. Garibaldi, con los barcos argentinos, de los que ahora es dueño, participa en este acto y se destaca en el asalto que siguió.
 
El 5 de setiembre los almirantes se apoderan de Martín García: Garibaldi, con sus propias manos – que más tarde serían esculpidas en bronce en una plaza de Buenos Aires –, arrió la bandera argentina.
 
De allí la escuadra se divide. Los anglofranceses remontan el Paraná, mientras Garibaldi toma por el Uruguay y sus afluentes: el corsario se apodera y saquea Gualeguaychú, Salto, Concordia y otros puntos indefensos, regresando a Montevideo con un enorme botín de guerra.
 
Mientras tanto los Almirantes Hontham y Trehouart navegan el Paraná en demostración de soberanía, y para abrir comunicaciones con su ejército “auxiliar” que, al mando del general Paz, obraba en Corrientes.
 
Pero el 20 de noviembre, al doblar el recodo de Obligado, encuentran una gruesa cadena sostenida por pontones que cerraban el río, al mismo tiempo que baterías de tierra iniciaban el fuego.
 
Es el general Mansilla, que por órdenes de Rosas ha fortificado la Vuelta de Obligado y hará pagar caro su cruce a los interventores.
 
Al divisar los buques extranjeros ha hecho cantar el Himno Nacional a sus tropas y abierto el fuego con sus baterías costeras. Llueven sobre la escasa guarnición Argentina los proyectiles de los grandes cañones de marina europeos.
 
Siete horas duró el combate, el más heroico de nuestra historia (de las 10 de la mañana a las 5 de la tarde). No se venció, no se podía vencer.
 
Simplemente, quiso darse a los interventores una serena lección de coraje criollo. Se resistió mientras hubo vidas y municiones, pero la enorme superioridad enemiga alcanzó a cortar la cadena y poner fuera de combate las baterías.
 
Bizarro hecho de armas, lo califica el Almirante Inglefield en su parte, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos.
 
Tantas pérdidas han sido debidas “a la obstinación del enemigo”, dice el bravo almirante.
 
¿Se ha triunfado? La escuadra, diezmada y en malas condiciones, llega a Corrientes, y de allí intenta el regreso.
 
En el Quebracho, cerca de San Lorenzo, (4 de Junio de 1846 – 7 meses después de guerra de guerrilla y combates contra los invasores) vuelve a esperarla Mansilla con nuevas baterías aportadas por Rosas. Otra vez un combate, otra vez “una victoria” – el paso fue forzado – con ingentes pérdidas.
 
Desde allí los almirantes resuelven encerrarse en Montevideo; transitar el Paraná es muy peligroso y muy costoso.
 
Se deshace el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores en el tratado de Alcarás porque Urquiza ya no se sintió seguro. Se deshace la intervención.
 
Poco después – 13 de julio de 1846 – Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas el “más honorable retiro posible de la intervención conjunta”. Que Rosas lo haría pagar en jugoso precio de laureles.
 
Consecuencias de la Guerra:
 
El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil.
 
Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la “libre navegación” de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana.
 
Hasta Caseros, la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreinato del Río de la Plata – “Los 30 Pueblos Jesuitas” - )
 
Finaliza el proyecto “secreto” de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el “Tratado de Alcarás”, y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil.)
 
- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
 
- Devolver la Flota Argentina capturada.
 
- Devolver la Isla Martín García.
 
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
 
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.
 
Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.
 
Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía
 
Los enfrentamientos de la Confederación Argentina en la Prensa Foránea
 
La lucha de una pequeña nación frente a dos potencias no es un acontecimiento que pase inadvertido para la prensa internacional del momento. Inglaterra y Francia no se venían con chiquitas. No dudaban implantar su dominación política, territorial y económica.
 
Antes de la Batalla
 
El 5 de agosto de 1845, dice “The New York Sun” de Estados Unidos: “…nos es grato ver al gobierno argentino firme en su determinación en defender la integridad de la unión. La rebelión del Uruguay fue puesta en pie por la Francia, con la esperanza de obtener dominio en aquel país o de extender los dominios del príncipe de Joinville, hermano político del emperador del Brasil. La sumisión a esa vil alianza de Guizot, sería la señal de una repartición de la República Argentina entre las potencias. Pero nuestra confianza en el general Rosas y su administración, no nos deja qué temer a este respecto”. 4
 
El 7 de septiembre de 1845, el estadounidense “New York Herald” manifiesta: “…Esta injusta intervención revela el deseo de introducirse en el hemisferio occidental y mantenerse en actitud de aprovechar cualquier punto débil que les quede expuesto… el general Rosas se le opone enérgicamente… La gran lucha entre el antiguo régimen y la joven democracia, está próximo a estallar…” 5
 
En el Brasil, el diario “El Grito del Amazonas” del 9 de agosto de 1845 observa: “¡nos llamaran rosistas! ¡Somos americanos! Todo el Río de la Plata y sus tributarios sólo por un milagro dejarán de ser surcados por los galos británicos. Vosotros, argentinos, acabad con honor. No retrocedáis delante de los que, amenazándoos hoy con bombardeos porque os suponen débiles, se olvidan de las humillaciones de Whitelocke y del tratado de Mackau”. 6
 
El 19 de agosto de 1845, “O Brasil” de Río de Janeiro exclamó: “…El cañón europeo va a decidir en el Río de la Plata los más caros intereses de Sur América. Y a las barbas del Brasil van dos potencias extranjeras a establecer el principio de la intervención armada en desavenencias que no les conciernen…”. 7
 
También, el brasileño “O Sentinella da Monarchia” del 20 de agosto de 1845, apoya a nuestros valientes: “¡Ea! ¡Honor a los héroes que no se amedrentan con las bravatas del león! Su causa es justa y sagrada. Dios la ha de proteger, y después de Dios, el valor de los corazones libres” 8
 
“El Tiempo” de Santiago de Chile, del 15 de agosto de 1845, vocifera: “…La degradación de los pueblos americanos, los unos respecto de los otros y de todos respecto de Europa: tal es el resultado que producirá la intervención europea en los negocios internacionales de América…. una reprobación unánime debe desacreditarla y trabar su ejercicio”. 9
 
Después de la Batalla
 
El 20 de noviembre de 1845,” La Gazeta Mercantil” informa:”…El territorio argentino ha sido atacado por las fuerzas anglo-francesas sobre las márgenes del Paraná. La poderosa artillería de las escuadras combinadas ha destruido en ocho horas consecutivas de vivo fuego, nuestras baterías servidas por artilleros y soldados improvisados cuyo valor heroico no han podido abatir los invasores a pesar de la inmensa ventaja de sus fuerzas… La sangre que tan copiosamente ha corrido es responsabilidad enteramente de los ministros de Inglaterra y Francia… Que vaya a ellos, este anatema de la justicia y la humanidad…”. 10
 
Dice Jorge O. Sulé que “otros medios periodísticos se agregaron a la protesta: Saldías en su ‘Historia de la Confederación Argentina’ los exhuma a todos: entre otros se encuentran el ‘The Salem Register’ y ‘The Advertiser’, ambos de Estados Unidos y hasta en la misma ciudad de Londres se registra una severa crítica a la intervención armada en ‘The Morning Chronicle’”. 11
 
En Estados Unidos de Norteamérica el “The Journal of Commerce”, de Nueva York, en su edición del 27 de noviembre de 1845 y en una nota editorial, después de denunciar la provocación intervencionista de Defaudis y Ouseley (Francia e Inglaterra respectivamente) en el Río de la Plata, pronosticó que no triunfarían porque “…como Inglaterra lo sabe desde 1807 y 1808, la Argentina es inconquistable, mucho menos ahora que la dirige el hombre más firme y resuelto que produjo la América del sur…” . 12 Asimismo, la misma publicación resalta: “No somos panegiristas del gobernador Rosas, pero deseamos que nuestros compatriotas conozcan su verdadero carácter, como lo describen Ridgley, Morris y Turner y todo ciudadanos de los Estados Unidos que haya visitado Buenos Aires. Verdaderamente él es un gran hombre y en sus manos ese país es la segunda república de América” 13
 
El 13 de diciembre de 1845, el “O Brado de Amazonas” de Río de Janeiro enuncia: “Triunfe la Confederación Argentina o acabe con honor, Rosas a pesar del epíteto de déspota con que lo difaman, será reputado en la posteridad como el único jefe americano del sur que ha resistido intrépido las violencias y agresiones de las dos naciones más poderosas del viejo mundo”. 14
 
Cuatro días después, “O Sentinella da Monarchia”, también del Brasil, consigna: “Sean cuales fueran las faltas de este hombre extraordinario, nadie ve en el sino al ilustre defensor de la causa americana, el grande hombre de América, sea que triunfe o que sucumba…”.15
 
Es obvio que los unitarios exiliados en el Uruguay no apoyaron la defensa de la Confederación. En la misma línea, se ubican desde Chile: “El Mercurio” y “Crónica”, de Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento, respectivamente. 16 El apoyo a la Confederación es tal que el general Pinto, ex presidente de Chile, en carta al embajador argentino en Santiago le manifiesta: “Seguimos con el más profundo interés las aventuras de la guerra contra Buenos Aires, porque esperamos que tarde o temprano se aplicarán a todos los Estados de América los mismos principios que ha invocado la intervención para crearse gobiernos esclavos que pongan al país a merced de Inglaterra y Francia. Así es que todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que defiendan la legalidad de la traición a su país y Usted sabe quiénes son sus redactores”. 17
 
Posteriormente, un Alberdi más nacional destacó: “Hoy, más que nunca, el que ha nacido en el hermoso país situado entre la Cordillera de los Andes y el Río de la Plata, tiene derecho a exclamar con orgullo: soy argentino. Rosas no es un simple tirano a mis ojos. Si en su mano hay una vara sangrienta de fierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano”. 18 Y un Sarmiento, aún europeísta, reconoce que a Rosas “debe la República Argentina en estos últimos años haber llenado de su nombre, de sus luchas y de la discusión de sus intereses el mundo civilizado y puéstola más en contacto con Europa”. 19
 
Fuentes:
 
José María Rosa
 
Pacho O’Donnell
 
 
Sulé O. Jorge. Las repercusiones internacionales de la batalla de Obligado. Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Nro. 44. Buenos Aires. 1996. p. 54.
 
5. Ibid. p.54.
 
6. Ibid. p.55.
 
7. Ibid. p.55.
 
8. Ibid. p.55.
 
9. Ibid. p.55.
 
10. Ibid. p.55.
 
11.Ibid. p.55.
 
12. Ibid.p.56.
 
13.Ezcurra Medrano Alberto. La Vuelta de Obligado. Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Nro. 41. Buenos Aires. 1995. p.107.
 
14.Sulé O. Jorge. Op. cit.p.56.
 
15.Ibid. p.56.
 
16.Ibid. p.56.
 
17.Ezcurra Medrano Alberto. Op.cit. p. 107.
 
18.Ibid. p.108.
 
19. Ibid. 108.