lunes, 21 de noviembre de 2011

LOS NOMBRES DE LOS QUE COLABORARON CON LA REPRESIÓN / Carlos Del Frade LOS CIVILES DE ROSARIO


El Batallón de Inteligencia 601 se creó en el año 1964 y a partir de ese momento comenzó a ser el cerebro de la represión en la Argentina. La reciente lista de más de 4.300 nombres que acaba de entregar el Archivo Nacional de la Memoria a un juez de Capital Federal incluye los nombres de militares y civiles que colaboraron por el terrorismo de estado a partir del 24 de marzo de 1976. La totalidad de las identidades pueden revisarse en el dossier que acompaña al número de la revista R20;VeintitrésR21; del pasado 18 de febrero. Estos nombres ratifican lo actuado por todos y cada uno de los organismos de derechos humanos en la zona del Gran Rosario desde hace más de veintisiete años que hacia 1986 denunciaron a muchos de los que hoy salen a la luz pública.

Es necesario que la justicia federal tome en cuenta a estas personas civiles que bien podrían aportar más datos sobre la ingeniería de la represión en la zona sur de la provincia de Santa Fe. Resulta curioso y sugestivo que Agustín Feced revistiera como personal civil de inteligencia y su rol haya sido el de analista cuando se desempeñaba como jefe de la policía rosarina durante la noche carnívora. También aparece el del actual técnico de las divisiones inferiores de Rosario Central, Edgardo Andrada, el otrora maravilloso arquero del club de Arroyito y la Selección Nacional al cual Pelé le hizo su famoso gol número mil.

MILITARES Y CIVILES
Entre los 345 militares que aparecen en el dossier surgen los nombres de Juan Daniel Amelong, como teniente primero; José Alberto Bernhardt, también en su grado de teniente primero; Jorge Fariña, como teniente coronel; Roberto Fossa como capitán; Pascual Guerrieri, como teniente coronel; Domingo Marcellini como teniente coronel; Edgardo Alcidez Pozzi como coronel; Víctor Hugo Rodríguez como teniente primero; Eduardo Sarmiento como teniente coronel; Alfredo Sotera, como coronel; todos vinculados con la represión ilegal en la zona del Gran Rosario, aunque no están discriminados por zona.

En la segunda lista aparece la R20;nómica del personal civil de inteligencia que prestó servicio en el batallón de inteligencia 601 entre los años 1976 y 1983R21;.
Allí, curiosamente, surge el nombre de Agustín Feced en el rol de R20;analistaR21;. Por supuesto que en esos tiempos el ex comandante de gendarmería no era civil sino que el jefe de la policía rosarina.
También aparece Raúl Guglielminetti como integrante del área R20;producciónR21;, un hombre vinculado a la invasión a Villa Constitución en marzo de 1975 y que supo sobrevivir hasta los primeros tiempos de la democracia recuperada en 1983.
Pero lo más interesante surge de la lista de los civiles que participaron de las actividades del destacamento de inteligencia directamente dependiente del segundo cuerpo de ejército con asiento en Rosario.
Muchos de esos nombres fueron denunciados por los organismos de derechos humanos cuando ningún ente estatal colaboraba con ellos.
Una serie de identidades que pueden develar muchos de los interrogantes que todavía subsisten a casi treinta y cuatro años del inicio de la noche carnívora.

LOS NOMBRES
Lo que sigue es la Nómina de Personal Civil de Inteligencia que prestó servicio en el Destacamento de Inteligencia 121 entre los años 1976 y 1983:

Aguilar, Rubén Alberto, dactilógrafo.
Alasino, Rolando Sergio, agente reunión.
Alcuri, Rubén Eduardo, agente seguridad.
Alisi Diris, Fabián A., dibujante.
Andrada, Edgardo N., agente reunión.
Bello, Eduardo D., dactilógrafo.
Bonfils Sadi, Armando, radioperador.
Bossi, Juan Carlos F., agente reunión.
Brunel, Luis Alberto, programador.
Bueno, Gustavo Francisco, agente reunión.
Bustos, Jorge, agente reunión.
Cabrera, Juan Andrés, agente reunión.
Caraccia, Ricardo Hugo, fotointérprete.
Caracotche, Horacio E., asesor militar.
Cardozo, Hugo Alberto, agente reunión.
Carre, Raúl Jorge, agente reunión.
Cazeneuve, Aldo José, agente reunión.
Chriesteler, Anita Rosa, agente seguridad.
Cocimano, Ricardo Luis, radioperador.
Costanzo, Eduardo R., agente reunión.
Copparo, Hugo Enrique, agente reunión.
Cruz, Raúl Alfredo, agente seguridad.
Dalfino, Rafael, aux.apyicia.
De León, Saúl Segundo, agente reunión.
De Nicola, Alberto D., agente reunión.
Della Ceca, Juan Carlos, dactilógrafo.
Demirdjian, Miguel Angel, agente seguridad.
Ducca, Ricardo Antonio, agente reunión.
Edes, Leopoldo Julio, dactilógrafo.
Favia, Daniel Ricardo, agente reunión.
Fioretti, Pedro Santos, aux. contaduría.
Florentín, Alicia Rosalía, agente seguridad.
Frenna, Adriana Ester, agente reunión.
Fulgueira, Walter José, radioperador.
García, Jorge Raúl, operador SCD.
Garella, Oscar F.A.R., dactilógrafo.
Garella, Ricardo José, conductor.
Godoy, Osvaldo Joaquín R., programador SCD.
Gómez, Carlos Walter, agente seguridad.
González Pinto, Heriberto, Act. Especial ICIA.
González, Raúl Héctor, aux. apoyo ICIA.
Grosso, Eduardo Antonio, programador aux..
Gruboy, Eduardo Luis, operador SCD.
Gutiérrez, Juan Domingo, mecánico.
Hernández, Osvaldo Víctor, asesor jurídico.
Herrera, Domingo Faustino, agente reunión.
Igoillo, Daniel Fernando, agente reunión.
Isach, Carlos Gabriel, agente reunión.
Isach, Rodolfo Daniel, agente reunión.
López, Ariel Antonio, agente seguridad.
Martínez, Gabriel Alberto, agente reunión.
Molina, Miguel Angel, agente reunión.
Montenegro, Osvaldo J., agente seguridad.
Monti, Alberto, dactilógrafo.
Morilla, José Elvio, agente reunión.
Mule, Osvaldo Godofredo, dactilógrafo.
Navarro, Sergio Oscar, dactilógrafo.
Nicolás, Santiago Roberto, agente seguridad.
Nota, Carlos, dactilógrafo.
Nucifora, Héctor Pedro, perfograbador.
Ojeda, Roberto C., aux.cont.ICIA.
Orefici, Eduardo S. agente reunión.
Orellana, Victuriano S., agente reunión.
Osorio, Juan Carlos, agente seguridad.
Ozcari, Héctor, peón.
Pagano, Walter Dionisio, agente reunión.
Pangia, Raúl Joaquín, agente censura.
Paradot, René Aníbal, agente seguridad.
Pascuali, Humberto A., agente reunión.
Pavesio, Claudio Luis Juan, radioperador.
Peirano, Luis José, agente reunión.
Pelliza, Alberto Enrique, agente reunión.
Pérez, Jorge Walter, act. Especial ICIA.
Pérez, Mónica Feliza, agente reunión.
Pérez, Gustavo Eduardo, dactilógrafo.
Perugini, Gualter A., agente seguridad.
Pettorossi, Osvaldo Luis, aux. reg y arch.
Pettorossi, Carlos, perfograboverif.
Porra, Ariel Zenón, agente seguridad.
Ramos, Angel Paulino, agente seguridad.
Rebechi, Eduardo, agente reunión.
Roca, Carlos Eduardo, agente reunión.
Rock, Hellmut Otto, radioperador.
Rock, Claudio Andrés, radioperador.
Rodríguez, Néstor E., peón.
Rojas, Manuel Rubén, agente seguridad.
Romero, Carlos Daniel, agente reunión.
Roscoe, Walter Roberto, agente reunión.
Salegas, Oscar Armando, agente censura.
Scacco, Jorge Omar, agente seguridad.
Sciascia, Oscar Raúl, agente censura.
Scilabra, Francisco José, agente reunión.
Sfulsini, Carlos Antonio, agente reunión.
Solé, César Ramón, agente reunión.
Spezzi, Cayetano Julio, peón.
Spezzi, Eduardo Julio, agente seguridad.
Spezzi, José, conductor.
Spezzi, Roberto Salvador, dactilógrafo.
Tardío, Ricardo Emilio, dactilógrafo.
Tarrió, Osvaldo Aníbal B, agente reunión.
Troncoso, José Luis, agente reunión.
Ubiedo, Adriana Beatriz, analista univer.
Valero, Jorge Santiago, dactilógrafo.
Vázquez, Alfredo, aux. personal.
Vázquez, Daniel Alberto, perfograboverif.
Vegas, Néstor José, agente seguridad.
Vernuccio, José María, agente seguridad.
Vila, Juan Carlos, teletipista.
Vogliano, Fernando, dactilógrafo.
Vragnisan, Juan José, agente seguridad.
Wirsch, Alicia Aracelli, agente reunión.
Zambelli, Juan Carlos, fotógrafo.
Zangara, José Felipe, agente reunión.
Zárate, Alfredo, aux. con. ICIA.


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Fuente: R20;Revista veintitrésR21;, año 12, número 607, del 18 de febrero de 2010. Basado en la lista elaborada por el Batallón de Inteligencia 601 y entregada por su actual titular, César Milani, al juez Ariel Lijo, a través de Ramón Torres Molina, titular del Archivo Nacional de la Memoria.


Carlos Del Frade: Escritor, periodista y docente. Nació en Rosario en 1963. Autor, entre una treintena de trabajos, de "Postales del ex-cordón industrial del Gran Rosario"; "La iglesia y la construcción de la impunidad"; "Desaparecidos desocupados"; "El Rosario de Galtieri y Feced"; "Santa Fue, una provincia robada"; "Matar para robar"; "Ciudad blanca, crónica negra"; "Central Ñuls, la ciudad goleada" y "Perón, la Triple A y los Estados". Es director periodístico de Radiohistorias (Radio Universidad Rosario, lunes a viernes, 23:00 hs) y La Voz del Grillo" (Televisión Regional de San Lorenzo, miércoles, 21:00 hs); y del portal de noticias Postales del Sur. Es redactor de la Agencia de Noticias Pelota de Trapo y de las revistas El Vecino y El Eslabón (Rosario) y Postales (Alcorta). Entre otros premios, obtuvo en varias oportunidades el Martín Fierro por su labor en radio; y en el 2005 recibió el Premio Nacional Arturo Jauretche por su labor en los medios de comunicación.

LAS PRUEBAS PARA LA IMPUTACION A VICTOR HUGO RODRIGUEZ POR EL CASO CAMBIASSO



Por José Maggi

Con toda la responsabilidad del jefe

El fiscal de la causa, Juan Murray, subrayó que Rodríguez era jefe de la Sección Segunda del Destacamento de Inteligencia 121 que secuestró y asesinó a Cambiasso 
y Pereyra Rossi. "Nada de esto pudo haber pasado sin su conocimiento", expresó.
"El coronel retirado Víctor Hugo Rodríguez está imputado en el secuestro y asesinato de (Osvaldo) Cambiasso y (Eduardo) Pereyra Rossi porque era jefe de la Sección Segunda del Destacamento de Inteligencia 121 de Rosario que llevó adelante este operativo. Nada de esto pudo haber pasado sin su conocimiento". La claridad con la que se expresa el fiscal federal de San Nicolás Juan Patricio Murray contrasta fuertemente con la morosidad con la que el poder político local ha reaccionando para condenar el pasado de un militar a quien no le ha ahorrado elogios y "reconocimiento al mérito" por su Cruce de los Andes. En una rápida búsqueda en internet se pueden hallar al menos dos menciones: en el sitio web de la Unidad Antirrepresiva por los Derechos Humanos (UADH) se consigna que en mayo de 2003 el intendente Miguel Lifschitz le otorgó un "diploma de honor al mérito" como titular de la Asociación Sanmartiniana, y lo propio hizo el entonces presidente del Concejo, Rafael Ielpi en julio de 2003.
La declaración indagatoria de Rodríguez el último viernes en San Nicolás estuvo teñida de anécdotas que pintan de cuerpo entero al coronel de inteligencia retirado: se había afeitado el bigote, quizás tratando aplicar algunas de las tácticas aprendidas en tantos años de formación; llegó a bordo de una camioneta cuatro por cuatro color negra con vidrios polarizados, que estacionó su chofer a escasos centímetros de la puerta de ingreso al juzgado de Villafuerte Ruzo, en la que prácticamente se zambulló, en un gesto que sin dudas pudo haber copiado de uno de su subordinados: el ex arquero Edgardo "Gato" Andrada.
La salida no fue menos pensada: luego de más de dos horas, un Nissan TIIDA se estacionó sobre el lado izquierdo de la calzada en el mismo momento en que Rodríguez junto a su nuevo grupo de seguridad (vestidos de riguroso traje negro y a quienes no había exhibido al ingreso) salía raudamente del juzgado. Uno de ellos, un hombre joven, tapó el lente de la cámara fotográfica del reportero de Rosario/12, Alberto Gentilcore, mientras sus pares extendían sus brazos para dejarle paso libre al coronel. Esta vez Rodríguez tampoco quiso contestar preguntas de este cronista y se fue raudo a bordo del Nissan patente JPK 592.
La perfomance de Rodríguez en la mañana del viernes es relatada por el propio Murray. "El teniente coronel retirado concurrió al acto de indagatoria, y haciendo uso del derecho que le da la ley, no hizo descargo alguno ni ofreció pruebas, siguiendo el consejo de su defensor Hernán Vidal. Rodríguez dijo que esta causa no debió haberse reabierto, porque era una causa sobre la que había 'cosa juzgada', por una resolución dictada en el año 1983 y consideró que era parte de una orquestada caza de brujas. Además se dijo inocente de los hechos que se le imputan", dijo Murray.
--¿Tienen asidero los dichos de Rodríguez?
--No, esta causa nunca fue cosa juzgada en relación a Víctor Hugo Rodríguez, y a la mayoría los imputados. Solo había un obstáculo que era cosa juzgada, pero considerada írrita para nosotros, sobre la persona de Luis Abelardo Patti, y los policías Spataro y Diéguez, que resolvió el juez Villafuerte Ruzo y confirmó la Cámara.
--Por la documentación recolectada, ¿qué cargos desempeñó Víctor Rodríguez en la inteligencia militar?
--A la fecha de los hechos, Rodríguez era el jefe de la Segunda Sección del Destacamento de Inteligencia 121 de Rosario con el grado de capitán. Por su rol y por su función es que se le imputa su participación avalada en prueba testimonial y documental en el secuestro de Cambiasso y Pereyra Rossi.
--¿Quienes eran los jefes de Rodríguez?
--Su jefe inmediato era el teniente coronel Luis Américo Muñoz, que era el segundo jefe del Destacamento, y por sobre él, el coronel Oscar Pascual Guerrieri que era el jefe del Destacamento.
--Teniendo en cuenta su jerarquía, ¿pudo ocurrir un operativo de inteligencia militar como el que se investiga sin que Rodríguez tuviera conocimiento?
--No, obviamente que no, y justamente la imputación de la fiscalía se trata de esto, de la participación del Destacamento de Inteligencia 121 de Rosario, con la participación de la Segunda Sección del mismo, cuya jefatura era la de Rodríguez.

El empresario sojero de Cañada de Gómez, “Sicarios”asesinaron a sangre fría a Cristian Ferreyra.


Ciccioli declara en los tribunales locales por el crimen de Santiago

El empresario sojero de Cañada de Gómez, sospechado de ser el autor intelectual del crimen de un campesino santiagueño, se presentará en los tribunales de Santa Fe. La justicia santiagueña dictó una orden de detención sobre el productor.
Autor: lt10digital.com.ar |  Fuente: elciudadanoweb.com
El empresario sojero de Cañada de Gómez Jorge Ciccioli, sospechado de estar involucrado en el asesinato de un joven campesino en Santiago del Estero, se presentará esta mañana a declarar en los tribunales de la capital de la provincia.

Así lo indicó el doctor Franchi, un abogado cercano a Ciccioli que tomará el caso, al señalar: “Hay una orden de detención firmada por el juez Alejandro Sarría Fringes (de Monte Quemado), pero por seguridad de nuestro cliente lo llevaremos a la ciudad capital”.

Sobre Ciccioli pesa una orden de detención del juez Sarría Fringes por la muerte del joven campesino Cristian Leandro Ferreyra ocurrida en la localidad santiagueña de San Antonio, en el departamento Copo, en la zona norte de la provincia.

El empresario cañadense está acusado de ser “partícipe secundario del homicidio” y autor intelectual del hecho.

En tanto, el presunto autor material del asesinato del campesino Ferreyra fue detenido el pasado viernes por la Policía local.

Ferreyra, dirigente de 25 años del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE-Vía Campesina), fue asesinado y otro quedó gravemente herido, en un ataque atribuido por sus allegados a “sicarios” contratados presuntamente por el empresario sojero Jorge Ciccioli, a quien acusan de intentar desalojar a la comunidad de San Antonio.

El episodio se inscribe en una disputa de larga data entre las comunidades indígenas de Santiago del Estero y diversos grupos empresarios por la propiedad de una vasta extensión de tierras que ocupan los campesinos.

“El lunes creo tendremos un informe de la autopsia. Entonces definiremos con el fiscal cuándo concretamos las indagatorias”, señaló el juez de la causa, según publicó hoy el diario El Liberal.
Cuatro detenidos por el crimen de un militante

Entre los detenidos está el presunto autor material y otros tres miembros de un grupo de choque. Todos habrían sido contratados por el empresario Jorge Ciccioli. El Mocase venía enunciando atropellos desde hace ocho meses, pero nadie intervino.

Por Carlos Rodríguez

Militantes de distintas organizaciones repudiaron el ataque a los campesinos y reclamaron sanción a los responsables.
Hay cuatro detenidos por el asesinato a balazos de Cristian Ferreyra (23), integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), entre ellos Javier Francisco Juárez, acusado de ser el autor material del homicidio y de la herida de bala que sufrió Darío Godoy (26), quien se encuentra internado. Los otros detenidos son Walter Juárez ?hermano de Javier Francisco?, Mario René Abregú y Carlos Gregorio Abregú. El juez de la causa, Alejandro Sarría Fringes, también ordenó la inmediata detención del empresario sojero santafesino Jorge Ciccioli ?para quien trabajan los cuatro imputados?, quien ha sido señalado como presunto instigador del ataque que sufrieron las víctimas. ?Además de la muerte y del herido de bala, otro campesino fue golpeado y le pegaron patadas, trompadas y culatazos a la mujer de Godoy, que también está internada?, denunció a Página/12 Antenor Ferreyra, abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Santiago del Estero.

El parte dado a conocer por la Seccional 22 de la policía santiagueña confirma lo dicho en su edición de ayer por este diario, en el sentido de que fue un ataque unilateral y no un ?enfrentamiento?, como señalaron otros medios de prensa. En el párrafo donde relata la agresión, el parte dice: ?Javier Juárez portaba una escopeta colgada al cuello, solicitó dialogar con Godoy y Ferreyra, llamándolos hacia el patio; cuando estaban saliendo, Juárez le disparó a Ferreyra en primer lugar en la pierna derecha y luego a Godoy, quien resultó herido en ambos muslos?. Hasta ayer había distintas versiones respecto del orden de la agresión. Los testigos habrían señalado que Juárez baleó primero a Godoy, para luego hacer lo mismo con Ferreyra, quien intentó defender a su compañero.

Antenor Ferreyra, de APDH, recordó que la agresión ocurrió el miércoles y que en la Seccional 22 ?se negaban a recibir la denuncia y por eso tuvieron que decir que iban a hacer un ?escrache? para que escucharan a los familiares de las víctimas?. Para el dirigente, lo ocurrido ?fue una típica disputa por la tierra y no un enfrentamiento, como dicen algunos medios santiagueños. La gente del Mocase no anda con armas, estaban en su casa esperando a que llegaran otros integrantes del grupo para hacer una reunión?. Al mismo tiempo informó que Ferreyra ?deja una viuda y un hijo de un año y ocho meses? y que Godoy tiene hijos de 5 y 3 años.

El abogado de la APDH hizo responsable por lo ocurrido ?al gobierno provincial, porque el problema con el empresario Ciccioli y su grupo armado comenzó hace ocho meses, cuando alambraron un campo de 3500 hectáreas y dejaron adentro, sin salida al exterior, a una escuela pública de la provincia. Quedaron la directora y tres maestras, pero los chicos hace ocho meses que no pueden ir a clases y el Ministerio de Educación provincial no hace nada para solucionar ese problema. Ahora, después de lo ocurrido, le estamos pidiendo contención psicológica para las familias afectadas por este ataque y sobre todo para los niños, que vieron cómo baleaban a sus padres, y tampoco hay ninguna respuesta oficial?.

Antenor Ferreyra también cuestionó al juez interviniente, Alejandro Sarría Fringes, porque ?hace tiempo recibió dos denuncias por la presencia en la zona de esta banda armada, porque no son campesinos ni agrimensores, son una banda de unas diez personas contratadas por Ciccioli como seguridad privada para frenar al Mocase?. Agregó que ?no hay dudas de que los contrataron por su capacidad de fuego, porque son un grupo mafioso?. También hubo una tercera denuncia, presentada por una familia de apellido Maldonado, que había sufrido antes una agresión similar.

Recordó Ferreyra que ?también fueron ellos, los de este grupo armado, los que quemaron la radio que tenía el Mocase en Las Lomitas, en medio del monte, como represalia porque el Mocase había cortado algunos alambres?.

El ataque ocurrió el miércoles en el paraje Campo de Mayo del departamento Copo. La autopsia demostró que Ferreyra fue herido en la ingle y que eso afectó la arteria femoral, por lo que sufrió ?un shock hipovolémico? y falleció antes de llegar al hospital.

El informe policial señala que todo comenzó cuando Mario Abregú estaba realizando un ?labrado de postes? en la propiedad de Ciccioli, cuando llegaron al lugar Cristian Ferreyra y Darío Godoy, quienes ?le solicitaron que deje de trabajar allí porque no le iban a permitir sacar los productos porque ellos son miembros del Mocase?. Mario Abregú dio aviso a su hermano, Carlos Gregorio, quien a su vez llamó a Francisco Javier Juárez, quien de inmediato se dirigió a la casa de Godoy.

En ese punto, el parte policial afirma que ?Javier Juárez portaba una escopeta colgada al cuello, solicitó dialogar con Godoy y Ferreyra, llamándolos hacia el patio, cuando estaban saliendo, Juárez le disparó a Ferreyra en primer lugar, en la pierna derecha y luego a Godoy, quien resultó herido en ambos muslos?.

El delegado de Pastoral Social y Derechos Humanos de Santiago del Estero, Sergio Lamberti, consideró ayer que el asesinato de Cristian Ferreyra es ?una muestra cruenta y sangrienta? de la ?escalada de violencia? contra indígenas y campesinos por parte de ?empresarios sojeros y de agronegocios?.


Escándalo en Convención de la UCR




Los patos y la escopeta Por Eduardo Aliverti



Hay mucha duda, pero el tema es sobre qué.
¿Se duda de que la tarjeta del SUBE sea una buena credencial para la detección de quién merece estar subsidiado? ¿O se duda de si el Gobierno no habrá pegado un volantazo a derecha? ¿Se duda de cómo harán la declaración jurada para encontrar a los que deben seguir cobrando el subsidio? ¿O se duda de si los K no estarán pegándole un sacudón al bolsillo multitudinario? ¿Se duda de qué deben hacer los inquilinos? ¿O se duda de si estos recortes, bajo pantalla de afectar a los que más tienen, no van a caer sobre los que tienen menos? ¿Se duda de qué pasa si uno renuncia al subsidio del servicio público y después resulta que vuelve a necesitarlo? ¿O se duda de si el oficialismo no estará retrancando hacia correcciones impopulares? ¿Se duda de qué ocurrirá con los que no respondan el formulario adjunto a la factura del gas, la luz, el agua? ¿O se duda de que avanzar sobre Puerto Madero y Barrio Parque no es más que una movida para la gilada? En esas preguntas elementales se dirime para dónde vamos, y la respuesta –porque es una sola respuesta– sólo la tiene el Gobierno. Hasta ahora, cada vez que se pronosticó una fuga a derecha hubo equivocación. El kirchnerismo, ya se sabe que en los marcos del sistema (nunca prometió poner todo patas para arriba, para algún desorientado que jamás falta), siempre sorprendió. La máxima expresión de esa tendencia transgresora fue a la salida de la derrota contra los campestres y sus socios mediáticos literales, que terminaron traste al norte. Hoy vuelve a manifestarse un interrogante: para dónde disparará la necesidad de prevenir las cuentas fiscales contra amenazas externas e insuficiencias propias. Hacia dónde se modificará que, recuperada la economía aunque en estadio de purgatorio, las clases medias no tengan nada que aportar.
Asistimos y, quizás sobre todo, asistiremos a una enésima imagen de los patos que le tiran a la escopeta. La derecha corriendo al Gobierno por izquierda. Un cinismo pavoroso y dividido en dos planos que son complementarios. La chicana de que se viene el ajuste, aun cuando se advierta su centralidad en los sectores de mayores ingresos. Y el estímulo a que el oficialismo siga así, recortándoles beneficios a los pudientes. Este segundo aspecto tiene la subsecuencia de que, apenas se note que los recortes alcanzan también a la clase media, pilotearán –ya lo hacen– un clima de “al fin y al cabo, no son ni todo lo populares ni todo lo nacionales que dicen ser”. Falta que digan que el verdadero progresismo son ellos, la derecha. Venderán que estamos frente a la misma mierda de los ajustes exigidos otrora por el Fondo Monetario, pero con distinto olor. Expuesto de esta forma, puede parecer una batalla exclusiva por la construcción de sentido simbólico. No es así. La comunicación es un efecto de la realidad política, no su causa. Del mismo modo en que la oposición incurrió en papelonescos spots de campaña no porque careciera de creativos (que también), sino por su impotencia propositiva, el Gobierno ganará o perderá lo que se viene según sea su auténtica y demostrada vocación de continuar reparando a las mayorías populares.
Lo que hacen los bolsones de la derecha, desde las horas inmediatas al 54 por ciento, es probar lo que llaman la “gobernabilidad” cristinista. Primero le tiraron con el dólar, subidos al espanto que fue la (no) táctica comunicacional del Gobierno. Pero, de nuevo: si se equipara a pequeños ahorristas en dólares con grandes fugadores de capitales, como si fueran igual cosa el colchón o las cajas de seguridad que bancos o paraísos fiscales del exterior, no hay mago que pueda comunicar bien nada de nada. Parece que, finalmente, el oficialismo les ganó la pulseada asegurando que hay todos los dólares que se quieran, y apretando donde y como se debe. La cotización del dólar, esa indesmentible pasión cultural clasemediera, no sólo se contuvo. Bajó. Los dos bajaron. El que llaman “legal” y el que la tilinguería bastarda de la City, con sus operadores cambiarios y periodísticos, denominan “blue”. La muchachada mediática, sus analistas aterradores, la patria sojera, pintan haber rendido esa ofensiva. Y en gran medida es así porque, tanto como el Gobierno no es un dechado de virtudes comunicacionales, esa gente se ceba e incurre en vicios peores. El periódico Perfil, que junto con variados productos de esa editorial viene a ser la hermanita muy menor de los mastines mediáticos muy mayores, se pegó un viaje de aquellos y habló en portada de un “plan pesificador”, capaz de causar la refutación de los liberales más recalcitrantes. Agotada esa operación, en principio, ahora arrancan con que los subsidios son un ajuste tradicional. El Gobierno, en lo macro, corrigió errores y dio alguna idea de comunicación coordinada a través de la aparición conjunta de Boudou y De Vido. Son tipos convincentes, la mochila les juega más a favor que en contra por sus efectividades de gestión y, aunque así no fuera, enfrente hay un vacío magnífico que los Redrados no pueden ni podrán llenar con apariciones bizarras en programejos de cable, ni con recuadros fotografiados en publicaciones a las que nadie sustantivo presta atención, ni con una fortaleza política de la que están faltos por completo, ni por vía de las hazañas sexuales que cuenta Luciana Salazar. Sin embargo, y otra vez, tampoco se trata de que ese lucro cesante de los adversarios allane el camino. O de que al oficialismo le alcanza cubrirse con mejor comunicación y punto. Dólar y subsidios, por caso, son coyunturas de las que se puede salir airoso en tanto eso: coyuntura. En lo estratégico, demostrar que se quiere profundizar “el modelo” pasa por otro lado o, si se quiere, por una parte mucho más grande. Sistema impositivo, nueva ley de entidades financieras, ampliar el concepto de asignación universal, desconcentrar y desextranjerizar la economía, sumar actores productivos locales. El tipo de cambio y la inflación son factores cuyo carácter de controlable o alarmante depende, en proporción decisiva, del grado de confianza que el Gobierno logre asentar respecto de su rumbo general.
Se cuenta para todo eso con un aval popular reciente y enorme. Y se le suma una potencia de movilización nada desdeñable, con preponderancia juvenil. Como si fuera poco, los vientos de afuera son demostrativos de que el país, y su región, vienen zafando gracias a intentos y concreciones anclados, por fin, en una mira que desde la periferia le enseña al centro. Estamos por acá con unas democracias que en varios aspectos se les han plantado a las corporaciones financieras, y con unos presidentes que se asemejan más a la gente común que a los sabios conocidos. Por allá están exactamente al revés. Sus sociedades van a las urnas, pero el destino irremediable de lo que votan es quedar atrapados en las resoluciones tomadas en Bruselas por un puñado de garcas. Hay aquí una oportunidad perfectible pero inmejorable, si se la observa desde condiciones objetivas que muestran a una derecha desvencijada, sin partido militar ni líderes siquiera incipientes; con patrullas mediáticas inmensas y todavía gravitantes, pero seriamente deterioradas. La trampa de esta ganga es no encontrar el punto intermedio entre que todo está bien, cuidándose de cuestionar hasta lo obvio porque sería hacerle el juego a la derecha, y que todo son remiendos capitalistas que sirven para un carajo.
Lo incierto es si el Gobierno será eficaz en la ejecución de las medidas administrativas que, jura, no afectarán a los desposeídos ni –gravemente– a la clase media. Lo seguro es que, mientras se equivoque pero quede claro que el camino sigue siendo integrador de las mayorías, no habrá operaciones de prensa ni sectoriales que puedan derrumbarlo. El 23 de octubre ya lo demostró.