sábado, 31 de diciembre de 2011

Invalidez espiritual y otras miserias Por Hernán Brienza


El regreso debe ser no ‘con las mismas fuerzas’ sino con ‘más fuerzas’ todavía. Por la sencilla razón de que la ‘supuesta vulnerabilidad’ del líder será aprovechada por sus enemigos para hacer mella y generar la mayor capacidad de desestabilización posible. 
 No fue una buena semana para los argentinos bien nacidos. Excepto para aquellos energúmenos capaces de festejar el dolor ajeno –y vaya si los hay– como lo han hecho anteriormente con las muertes de Eva Perón o del propio Néstor Kirchner. Cuesta creer que en nuestro país hay gente que puede alegrarse con el dolor ajeno y solazarse en él. Y creo que allí hay un límite preciso. No soy muy afecto a la lógica de amigo-enemigo, buenos-malo, blancos-negros; soy un convencido de que la cosa es un poco más complicada. Sin embargo, viendo algunas reacciones en las redes sociales, algunos comentarios callejeros o leyendo entrelíneas algunas notas en los principales diarios tradicionales uno comienza a intuir que más allá de las ideas políticas, más allá de las diferencias ideológicas, más allá de los colores y las banderas, hay en una buena porción de los argentinos un “odio cósmico” –como decía Héctor Oesterheld– contra los líderes populares difícil de desanudar. Para mí ese límite es la celebración del dolor ajeno. Entiendo, incluso, las justificaciones que en determinado momento distintos grupos o personas se inventan para ejercer el mal y la violencia. Pero no puedo concebir, todavía, cómo alguien puede celebrar el dolor ajeno. Comprendo el dolor y la muerte como un hecho trágico, pero jamás como una ocasión para el brindis barato. Perdonen mi ingenuidad, pero soy de aquellos –como tantos otros millones– que no festejan ni siquiera las muertes de los dictadores. Siempre recuerdo al gran escritor vasco Miguel de Unamuno, simpatizante de los franquistas, cuando escuchó gritar al inefable general José Millán-Astray “¡viva la muerte!” Automáticamente, se levantó de su asiento y acusó al militar en silla de ruedas de “inválido” espiritual. Yo creo que aquellos que celebran estos días son, aunque estén abrazados a símbolos sacros de cualquier tipo, “inválidos espirituales” y sólo pueden demostrar sus propias miserias y las heces con las que están construidos.

La presidenta de la Nación anunció con entereza que será sometida a una operación por un “carcinoma en la glándula tiroides”. Nada que, a priori, conlleve más gravedad que la que tiene. Más de un 90% de estos casos tiene un resultado positivo y satisfactorio. Además, Cristina Fernández anunció que en febrero volverá recargada y con más fuerzas, y nada indica que no haya que creerle. Sin embargo, es cierto que así como la muerte de los líderes genera un acto de contundencia irreparable traducida en una orfandad difícil de acarrear, la enfermedad introduce un espacio de incertidumbre en la sociedad difícil de soportar: ¿Por qué se enferma un presidente? ¿Cómo es posible que tenga problemas de salud? ¿Tienen derecho a enfermarse los presidentes? Incluso hay cierto reproche por parte del ciudadano común en esos cuestionamientos. Ese “espacio de incertidumbre” sólo puede ser devorado –en términos míticos, claro– con una “recuperación heroica”. Al ser humano vulnerable lo debe remplazar el héroe/oína que es capaz de atravesar cualquier infierno personal. 
Ese regreso debe ser no “con las mismas fuerzas” sino con “más fuerzas” todavía. Por la sencilla razón de que la “supuesta vulnerabilidad” del líder será aprovechada por sus enemigos para hacer mella y generar la mayor capacidad de desestabilización posible. Ojalá me equivoque, pero sospecho que enero va a ser un mes que encontrará a los saboteadores –no a los opositores, claro– del modelo en pleno fragoteo corporativo. Y hago la diferencia porque la oposición leal al sistema, la política, la partidaria, es consciente de que “atacar al indefenso” es una mala táctica frente a la opinión pública y que redunda, a la larga, en un perjuicio propio. Sin embargo, los saboteadores desleales, aquellos que no tienen mucho que perder, agitarán sus usinas de rumores, generarán aquí y allá malestares, intentarán esmerilar la gestión del vicepresidente Amado Boudou.
Por lo demás, sólo resta desearle a la presidenta de la Nación un buen descanso y una pronta recuperación.

II

¿Por qué razón los Estados Unidos siguen tolerando que su patio trasero esté tan alborotado? Siempre que ha tenido crisis internas han salido de ellas huyendo hacia adelante, inventando desestabilizaciones que les permitiesen ocupar un nuevo terreno o recuperar posiciones en territorios perdidos. ¿Por qué la alicaída Gran Bretaña, que fue desplazada como sexta potencia por Brasil, soportará estoicamente que la Unasur le impida recalar en sus puertos a los barcos de SM que van rumbo a Malvinas? ¿Por qué los principales líderes del Primer Mundo se bancarían que la presidenta de un país de tercer orden les explique en la cara cuáles son los problemas y las soluciones en un foro internacional? Más allá de las visiones conspirativas y argentinocéntricas absurdas, el crecimiento de nuestro país –en términos económicos, políticos, de influencia continental– siempre ha sido una molestia para los Estados Unidos por su alto contenido díscolo, basta recordar los neutralismos en las dos guerras mundiales, y el primer peronismo, entre otros ejemplos. Una recuperación de la “densidad nacional”, como la llama el embajador y economista Aldo Ferrer, implica una nueva relación con los Estados Unidos que incluya un equilibrado juego de sospecha y negociación permanentes. Ni el barrabravismo ideológico ni las relaciones carnales de los años noventa. Y eso incluye conceder en algunos puntos para mantener la soberanía esencial y no levantar la cabeza cuando pasa la guadaña gratuitamente. Lo que resta confirmar es si los Estados Unidos ha cambiado su estrategia hacia la región y si ha dejado su pasividad y retomará políticas agresivas contra el continente perdido. Reflexionar sobre las jugadas geopolíticas de los grandes centros de poder y también comprender hacia dónde debe moverse –y por qué lo hace– un gobierno nacional y popular inteligente como es el de Cristina Kirchner.

III

Creo que el principal deber de todo intelectual es evitar ciertas inocencias. Y quizás la peor de las ingenuidades es la vanidad de creerse por encima de las circunstancias políticas e históricas de su pueblo. Siempre me llamó la atención la necesidad que tienen muchos pensadores de ser legitimados por los medios de comunicación tradicionales o hegemónicos. Y la manera en que ciertos intelectuales cercanos a la visión nacional y popular de la historia necesitan mostrarse equilibrados y concesivos en tribunas de doctrina que nunca bajan la guardia. Todos sabemos que la verdad periodística y política no existe y se construye, se impone, o se consensúa, pero ¿es necesario someterse a operaciones periodísticas, entregar títulos a medios con estrategias opositoras y generar desazón e incertidumbre entre los seguidores de ellos mismos?
La gran lección que dio Beatriz Sarlo en 6,7,8 fue, justamente, que hay que ser torito en rodeo propio y torazo en rodeo ajeno –y no viceversa–. No siempre es fácil, obviamente. Pero basta con no ser ingenuo, simplemente, y aplicar una mirada política. Porque hay que evitar ser pensado, claro. Pero en estos tiempos es muy necesario también no ser hablado. Y si hay un gran poder que tienen los medios de comunicación es, justamente, hablar a través de otros, convertirlos en hablados.

Es preciso construir un país para todos Por Alicia Kirchner


Néstor Kirchner insistió en la necesidad de crear trabajo. Había que recuperar primero los puestos de trabajo perdidos durante el neoliberalismo y volver a colocar a hombres y mujeres de pie.
 Desde 2003 construimos todos los días un modelo de inclusión social que hace eje en la generación de trabajo, que sin dudas es la mejor política social. El trabajo está en la génesis de los argentinos, en su historia, en la dignidad de las personas. 

Distribuir equitativamente presupone primero un esfuerzo solidario, cotidiano y permanente pero, sobre todo, la decisión política de evitar que unos pocos se queden con la mayor parte de las ganancias y, tal como dice la presidenta Cristina Fernández, “hay algunas demandas que se convierten en privilegios”.
La inclusión es entonces una de las prioridades del gobierno nacional, popular y democrático. 
 Néstor Kirchner insistió en la necesidad de crear trabajo. Había que recuperar primero los puestos de trabajo perdidos durante el neoliberalismo y volver a colocar a hombres y mujeres de pie, con la dignidad y el compromiso de reconstruir un país.
Pero había más todavía. Porque era necesario abrir los canales de la esperanza a millones de jóvenes que no podían ser expulsados de ese mundo laboral, porque nunca habían podido ingresar.
En nuestro país podíamos avanzar, crecer y ascender, porque esta patria nos permitía trabajar y estudiar. Hasta que nos confiscaron las esperanzas.
Con Néstor y Cristina comenzamos a recuperarlas, y también a recuperar el empleo y el salario y pusimos en marcha las paritarias. Frente a un mundo donde crecen las desigualdades, la Argentina se coloca en una posición cada vez más favorable para avanzar en la equidad con justicia social. Por eso es necesario cambiar cierta lógica individualista en la demanda, venciendo la indiferencia entre un sector y otro.
El compromiso por lograr la Justicia Social no debe ser sólo del gobierno. Nada podría hacerse para lograr una mejor distribución de la riqueza si los actores sociales no se comprometieran todos en un proyecto de equilibrio, donde las conquistas laborales respeten los derechos del colectivo social. Y eso lo lograremos, si juntos sumamos nuestro esfuerzo y nuestra solidaridad. 
 La solidaridad es la que nos permite reconocernos en un destino común. Es el corazón de la reconstrucción del país y por eso no puede extrañarnos el individualismo que protagonizó el neoliberalismo, en el “sálvese quien pueda”. En este nuevo año que sea la solidaridad la que marque el rumbo de los argentinos. Creamos en ella porque en creer, tal como dice Jorge Giles, está “toda la magia de la vida”, y eso nos hace robustecer la esperanza para seguir transformando y profundizando este proyecto político nacional y popular.

Forster: "El mayor desafío es lograr la igualdad"


El filósofo Ricardo Forster afirmó en una entrevista radial que la CGT "en estos años fue un sector conflictivo". Pidió aunar enfurzos para fortalecer

Ricardo Forster afirmó que "en estos años, si ha habido un sector poco conflictivo ha sido la CGT. Esto, supone que de cara al futuro, tendrá que existir una gesto de esta naturaleza. Habrá lugar para sentarse y hablar." "El gobierno tiene un papel importantísimo, el de ser mediador entre los trabajadores y los empresarios" completó.

"Yo entiendo que, así como hay una responsabilidad de los sectores trabajadores, habrá también lo mismo entre los empresarios. Acá el gobierno tendrá que intervenir, así como lo hizo cuando se intentó una corrida contra el peso, luego de las elecciones de octubre", resaltó.

Forster sostuvo también que "el mayor desafío que hay por delante es el de lograr la igualdad. Hoy estamos ante la posibilidad de una reindustrialización. Si Argentina va en ese camino, creo que tenemos la gran posibilidad. Un punto importante de la política económica del gobierno nacional es la defensa del consumo y del salario. Cosas muy importantes para llevar adelante este modelo, además de por supuesto, la intervención del estado".

"Yo no tengo dudas de este gobierno, que ha dado pruebas suficientes, que no ha reprimido la protesta social. Tanto con movimientos sociales como con la mesa de enlace. Por esto no tengo temor, a este gobierno. Pero en la justicia, hay jueces con intereses específicos, que pueden convertir una protesta en una causa judicial", aseveró.

LEON GIECO - FACHO-VIDEO Y LETRA.



Tengo la vida que cuelga de un hilo, Ayer cumplía años, hoy cumplo días, Salgo a la calle a que me maten un poquito, O me mato yo comprando cigarrillos.  En este mes se murieron dos amigos, Y yo igualmente me salgo de gira, Si un borracho no corta mi destino, Llegaré a este pueblo con ganas y con vida.  El pueblo se llama como genocida, Al costado de la ruta nos paró gendarmería, Lo que buscan no está en mi mochila, Está en el avión que pasa por arriba.  Ellos creen que somos pelotudos, Llaman la atención a la prensa amarilla, Y así la cocaína llega a su destino, España, brasil, estados unidos.  Soy como fui siempre, Solitario, como las liebres Escondiéndose de los perros, Que huelen a sangre y muestran sus dientes.  Fachos feos y sucios van haciendo desastres, Por los rincones del mundo Sangre, soledad y muerte, Por todos lados, es moneda corriente.  Todos los días son 8 de octubre, Cromañón que vive en trenes y subtes, Todos los días de luchas campesinas, Desalojados de tierras prometidas.  Cuándo aprendimos a escupir en nuestra sopa, Para que nadie nos robe un cucharón. Lo más grave que ha pasado, Fue haber perdido los agudos de la voz.  Lo más triste que ha ocurrido Fue parecerse más al imitador, La leyenda del buen camino Termina siempre en un gran zanjón.  Por la avenida de los libros quemados Y en la plaza de los no juzgados, Piso la sangre, piso alma rota, Del que mató a jara, del que fusiló a lorca.  Soy como fui siempre, Como un gato a la luz de la luna, Acostado sobre mi sombra oscura, Agazapado por las dudas.  Fachos feos y sucios van haciendo desastres, Por los rincones del mundo Sangre, soledad y muerte, Por todos lados, es moneda corriente.

Leon Gieco - El Argentinito-VIDEO Y LETRA



Letra de El argentinito
Ese pequeño argentinito que llevamos
Va colgado como gajo de la mano
Bien peinado con corbata y mocasín
Va gritando sólo para hacerse ver
Saca la lengua mientras vamos caminando
Y se revuelca entre lo que descarté
Se persigna con el agua de cunetas
De la lluvia de ayer

Picapleitos, paranoico y desconfiado
Va puteando con voz de ventrílocuo
Es apostólico, católico y romano
Delator, miliquito y monitor
Y festejó los goles de aquel mundial
Así los llantos del dolor pudo tapar
Conmemoró con mil banderas argentinas
Al borracho del balcón

Ese pequeño argentinito que llevamos
Va colgado como gajo de la mano
Odia a piquetes y a los pobres de la esquina
Guay si la que maneja el auto es una mina
Junta las ramas con espinas de los parques
Y te las clava en la espalda hasta sangrar
Naturalmente es fracasado y te hace ver
Que aún perdiendo es ganador

Pone pajaritos en la licuadora
Y con un palo tumba horneros de pared
Se hace chupar por la ambulancia y la sirena
Y todos creen que esta allí por familiar
Y cuando ve la 31 del avión
Sueña con topadoras como solución
Vota inútiles y al tiempo te hace creer
Que jamás él los votó

Ese pequeño argentinito que llevamos
Va colgado como gajo de la mano
Orina a todas las macetas de la tía
Y le tira los gatitos del balcón
Pone dulce de leche en los zapatos
De los amigos que quedaron a dormir
Ensarta sapos con la flecha de su arco
Y muestra su trofeo al fin

Periférico, vacío y egoísta
Cree que todo este mundo piensa en él
Rompe botellas en los tachos de comida
Y así los pobres no se acercan ni a ver
Y se lleva la pelota del partido
Porque es suya y es regalo del papá
Va enojado porque el gol que le metieron
No lo deja ya ganar