lunes, 4 de marzo de 2013

Oposición automática Por Eduardo Aliverti


 
Por estos días, el firmante oyó acuñar la definición que da título a esta nota y que, quizá, no esté revestida de originalidad pero sí de potencia semántica: “la oposición automática”.
Como figura coyuntural, alude a la actitud observada por todas las franjas opositoras –o, al menos, a través de algunas de sus figuritas mediáticamente más expuestas– durante el debate parlamentario por el acuerdo con Irán. Y en efecto, entre los cuestionamientos interpuestos al canciller Timerman fue imposible encontrar uno solo que, centralmente, dejara de apuntar a la controversia por la controversia misma. Vale aclarar que no se trata, siquiera, de refutar la dureza de esas impugnaciones. Es bueno que una oposición, cualquiera, exija al máximo en ese terreno. Lo contrario sería renunciar a la necesidad de pensamiento crítico, y a su eventual correlato de denuncias fundadas. Pero sí es cuestión de la nobleza de las armas esgrimidas. Dejemos de lado la curiosa intervención del diputado macrista Federico Pinedo, en tanto respetable y respetado caballero de derechas, quien incurrió en el disparate inconcebible de mezclar la cosa con el holocausto del pueblo judío. No contemplemos tampoco la recurrente actuación autosacrificial de Elisa Carrió: ya se sabe que viene de quien dejó hace rato la actividad política propiamente dicha para dedicarse a destruir todo lo que supo edificar y aplicar sus brillantes dotes oratorias a un rango de actriz de telenovela. Sólo referimos que la demanda de explicaciones opositora, en general, se desinteresó por completo de plantear una alternativa, capaz de expulsar del freezer la impunidad segura del atentado a la AMIA. No es que esa tranquilidad de los culpables habrá de derretirse, por haber llegado a un “convenio” con la teocracia presuntamente culpable. Sin embargo, hay dos aspectos insoslayables: a) esa presunta culpabilidad es marcada por la línea de intereses e investigación de la sociedad entre Estados Unidos e Israel y b) son ya unos 20 años de seguir esa línea sin resultado alguno, incluyendo a la protagónica o secundaria conexión local, como para rechazar así porque sí una pequeña ventana de avance. En el más terrible del peor de los casos, lo que salga de la instancia que se abrió jamás será más dramático que dos décadas sin culpable alguno. Entonces, ¿es institucional e intelectualmente honesto consagrarse a la exclusividad de bastardear el intento? ¿Es creíble que en aras de una movida o realineamiento de política internacional, “denunciado” sin prueba alguna, el gobierno argentino se haya sentado a negociar muertos?
Estos avatares del acuerdo con Irán y de su polémica parlamentaria son nada menos, pero nada más, que una punta coyuntural aplicable al resto de los temas. Los de auténtico interés colectivo, o los de interés solamente mediático. “Lo de Irán” aparejó, por ejemplo, una previsible indignación a raíz de que el oficialismo manejó su quórum en la Cámara baja, pasando funcionarios a rol de diputados y luego viceversa. No fueron diputruchos y en consecuencia es impertinente hablar de ilegalidad, aunque sí de que la ética a secas no se sintió muy a gusto que digamos. Pero tampoco se debería pasar por alto que el lobby de algunos dirigentes de un par de organizaciones de la comunidad judía sobre diputados de la oposición vendría a ser igual de execrable. Uno imagina que de aquel resto de temas hay otros bastante más sensibles a la piel popular. Sin ir más lejos, el conflicto de la paritaria docente y el paro de los maestros en la provincia de Buenos Aires. ¿Es justo que le carguen al gobierno nacional las faltas de acuerdo distritales con los sindicatos de la Educación? ¿No era que éste es un país federal? Si el gobierno bonaerense no aplica impuestos para extraer más de quienes más tienen y en consecuencia no recauda de donde debe (o si lo hiciera y asimismo no hubiera acuerdo), ¿no hay clases en “la Provincia” por responsabilidad de Casa Rosada? ¿Hablan de esto los catones de la oposición? Si es por lo ético, ¿es justificable que lo ignoren en aras de que no renuncian a un Scioli erigido como gran esperanza blanca? Esta ruta de análisis continúa por casi la totalidad temática. Si es por la inflación, quiénes forman los precios: al kirchnerismo le corresponde sobrellevar el no saber, no poder o no querer ejercer el manejo supraestructural sobre ellos. Pero la oposición incurre directamente en vileza, al ignorar la responsabilidad inflacionaria del sector privado. La “inseguridad” carga su analogía con eso: en ese/este país federal, parecería que cada crimen, cada asesinato, cada delito, le es adjudicable a una suerte de ser supremo que habita enfrente de Plaza de Mayo, y no a las mafias policiales y judiciales que moran en provincias e intendencias, con la mayor o menor acción u omisión de quienes las gobiernan. Es una paradoja francamente interesante: los que se desgarran las vestiduras por la afectación de las instituciones de la república son los primeros en desconocer cómo funcionan.
Esa lógica del facilismo analítico, que obtura abordar la complejidad de los procesos sociales, económicos, siempre finalmente políticos, fue abordada en forma tan sencilla como contundente por el sociólogo Carlos de Angelis, en una columna que el miércoles pasado publicó Página/12. El autor se aplica a que, año electoral de por medio, vuelven a surgir nombres de famosos para ocupar espacios en las listas de candidatos. “Famosocracia” es el título ad hoc de la nota, pero al suscripto le parece que sus alcances exceden a las estrellas mediáticas de diferentes ámbitos. Dice De Angelis, respecto de los “opinators” con entrenamiento actoral generalizado, que “(...) el público-votante-espectador-ciudadano los comprende rápidamente, (...) lo cual genera empatía e identificación, como un tío divertido en una fiesta de fin de año. (...) Desde sus posturas ‘despolitizadas’ despiertan filosos comentarios que penetran en los hogares con más facilidad que cualquier alocución en un acto solemne”. Y remata: “(...) Los débiles compromisos partidarios o ideológicos de los famosos, en la arena política, también les permiten abordar o expresarse sobre determinadas cuestiones sin esperar avales, o depender de la ‘coherencia partidaria’. (...) Suelen tener tanta facilidad para manejarse ante las cámaras como para escaparse con gran habilidad de los temas controvertidos, o que les exigen consistencia o capacidad analítica. ‘No soy político’, responden. También (...) se debe decir que frente a la desaparición de las representaciones político-ideológicas con plataformas, programas y propuestas, los famosos conforman otras representaciones: las de un relato del triunfo individual sin historia y sin compromiso más que, claro está, con la gente”. El periodista se pregunta si los comprendidos en este tipo de relato hipócrita y egoísta, tan bien descripto por el sociólogo, son sólo los miembros del vedetismo mediático. Y de quienes los consumen, por cierto. ¿No hay también algo o muchísimo de eso, de ese relato descomprometido, entre una “clase” política que –con o sin training mediático– sólo se reconoce en la demagogia de prometer que el paraíso está a la vuelta de la esquina? (con el agravante de que la enorme mayoría de sus actores ya tuvo su oportunidad ejecutora o legislativa, para que así nos fuera).
La Presidenta dio el viernes un discurso que, objetivamente, es juzgable como descomunal. Aunque sería lícito, no es la intención de que el adjetivo incluya, principalmente, haber hablado casi cuatro horas sin recurrir a papeles más que en lo imprescindible de datos numéricos puntuales; mostrar una seguridad impertérrita en todas sus oraciones, gestos e inflexiones vocales; exhibirse, en síntesis, como una jefa de Estado con la que se puede coincidir mucho, poquito o nada. Pero jefa de Estado sin la más remota duda. Repasó no uno sino diez años de gestión. No agredió en ningún concepto. Abrumó con ejemplificaciones y propuestas de gestión, en todos los ámbitos del ejercicio gubernamental. Se reveló didáctica en materias que el falso sentido común secundariza, como al recordar que el pago de Impuesto a las Ganancias por parte de los jueces ya fue aprobado por el Congreso y rechazado por la Corte Suprema en 1996. Evidenció las maniobras de corporaciones de prensa con el negociado de las AFJP. Hizo otro tanto con la complicidad de sectores de la familia dirigencial judía en la impunidad del atentado a la AMIA, ahora que esos mismos fragmentos le cargan traficar muertos. Y de yapa avisó que no se reformará ninguna Constitución.
Frente a esa secuencia impresionante de conceptualización y señalamientos, aun incluyendo que a Cristina le faltó autocrítica, fue más ¿asombroso? todavía el vacío de opiniones opositoras que no fueran eso: no decir ni mu. O remitirse a “me voy de acá”, “quiere avanzar sobre la Justicia” (¿Por qué? ¿Quieren dejarla como está?) y muy poco más. O más bien, nada. Quien habla no recuerda semejante estado zombie, de toda una oposición junta, al cabo de un discurso presidencial de apertura de sesiones legislativas.
Se aceptan retruques, por supuesto. Pero que no sean insultar por insultar, porque después se preguntan por qué en las urnas gana esta administración desde hace varios años y por qué es la única que moviliza con sentido ideológico. Y la única respuesta que encuentran es seguir puteando.
FUENTE: http://www.pagina12.com.ar

CARLOS DEL FRADE EN LA LEGISLATURA: "EL ROSARIO DE LOS NARCOS"


"La lucha contra el narcotráfico supone tomar conciencia que no sobra nadie y que es fundamental salir del corralito de pensar el problema desde lo partidario". Las palabras fueron pronunciadas por el periodista y escritor Carlos del Frade, quien el martes 19 de febrero presentó frente a la Comisión de Seguridad de la Legislatura Provincial un minucioso informe que da cuenta de su investigación sobre el narcotráfico en la provincia de Santa Fe y, particularmente, sobre las consecuencias que atraviesan las barriadas rosarinas. Hace pocos días, importantes referentes del Gobierno Provincial salieron al cruce de sus denuncias intentando desacreditarlo, tras el impacto que significó poner al descubierto que Marcos Escajadillo, hasta hace poco Secretario de Seguridad de la Provincia y actual funcionario de Defensa Civíl, está siendo investigado en un caso que lo involucra junto a las redes de narcotráfico.
Presentamos a continuación la nota publicada en la revista El Guardián, edición Nº 105 del viernes 15 de febrero de 2013, que no llegó a estos arrabales.

EL ROSARIO DE LOS NARCOS
Por Carlos del Frade y Mauro Federico


Los 400 “kioscos” que venden droga en Rosario recaudan más de 2000 millones de pesos anuales. Empresarios locales sospechados de lavar el dinero generado en forma ilícita. Y un hombre de estrechos vínculos con Hermes Binner, denunciado por maniobras financieras de dudosa legalidad.

El accionar del narcotráfico en Rosario ha mostrado su cara más cruel y marginal. Tiroteos entre bandas que se disputan el territorio, una tasa de homicidios que triplica la media nacional y la siempre presente connivencia policial son parte de una realidad que trasciende las fronteras provinciales y evidencia la incapacidad del Estado para controlar las mafias que lucran con la vida y la muerte de los ciudadanos. Pero hasta ahora, nadie se había animado a desnudar el complejo entramado de negocios a través de los cuales se lavan los cerca de 2000 millones de pesos anuales producidos por la venta de estupefacientes en los 400 “kioscos” que operan en territorio rosarino. Y las complicidades políticas que presuntamente protegen este accionar.

Un minucioso trabajo de investigación presentado en agosto de 2012 por dos funcionarios del gobierno nacional, con injerencia directa en temas de seguridad y lucha contra el narcotráfico, ante un juzgado federal de la ciudad de Buenos Aires, revela los vínculos entre las familias que manejan la venta de droga en los barrios periféricos de Rosario y varias de las empresas que participan del blanqueo de ese dinero a través de presuntas maniobras de lavado. En el informe –al que EG accedió en exclusiva–, se incluyen datos muy precisos sobre personajes, actividades, lugares y cifras, entre los que figura el doctor Marcos Escajadillo, ex secretario de Seguridad santafesino y colaborador muy estrecho de Hermes Binner desde los tiempos en que el ex candidato presidencial era secretario de Salud Pública rosarino.

LA SUERTE DEL QUEMADITO
Sergio “el Quemado” Rodríguez es el principal imputado por el triple crimen de Villa Moreno, perpetrado en las primeras horas de 2012 contra tres militantes del Frente Popular Darío Santillán.
La preocupación del Quemado era su hijo, Maximiliano Rodríguez, herido esa misma noche y uno de los principales referentes de la oposición al Panadero Ochoa, actual mandamás de la barra brava de Ñuls. El 27 de enero de 2013, el Maxi volvería a ser herido en una pierna y el martes 5 de febrero, en pleno microcentro rosarino, fue fusilado de un certero balazo en la cabeza. De acuerdo a la investigación llevada adelante por el juez de instrucción Nº 7, Juan Donnola, los dos eran los líderes de la banda Los Quemados, tal como aparecen mencionados en las escuchas telefónicas que fueron remitidas a la justicia federal. Un grupo protegido por la comisaría 19 y relacionado con la familia Cantero, el poderoso clan conocido como Los Monos, según también se desprende de las escuchas.

Después del asesinato del Quemadito, la policía detuvo a su novia, la modelo Sofía Lafatigue, presunta familiar de un funcionario socialista, imputada por el encubrimiento del homicidio y por su presunta participación en una asociación ilícita dedicada a la comercialización de drogas y otros delitos de los que habrían participado el novio y su familia. Sofía –sin actividad laboral ni ingresos declarados– vivía en un lujoso semipiso ubicado en Pellegrini y Corrientes, con muebles de alta calidad y aire acondicionado en todas las habitaciones.

“Se trata de un homicidio a la luz del día, en pleno microcentro y a cara descubierta, una acción típica del crimen organizado”, sostuvo el juez que investiga el asesinato del Quemadito, Javier Beltamone. Ese lunes 4 de febrero, el ministro de Seguridad Raúl Lamberto había presentado al nuevo jefe de la Policía provincial, Omar Odriozola, en reemplazo del investigado por enriquecimiento ilícito, comisario Cristian Sola, quien había sucedido a Hugo Tognoli.

ESPIRAL DE VIOLENCIA
La ciudad de Rosario registró 183 homicidios en 2012, una tasa de 15,3 por cada cien mil habitantes, mientras que, según el Ministerio de Justicia, a nivel nacional no supera los 5,5. Sólo en los primeros cuarenta días de 2013 ya hubo 35 asesinatos.

“Esto hace cinco años no pasaba”, coinciden las voces de los vecinos y las vecinas de Ludueña, Nuevo Alberdi, Tablada, barrio Toba y otros territorios de la geografía rosarina. Tal vez las razones que explican este cambio de realidad tan drástico puedan encontrarse si prospera la investigación presentada en agosto del año pasado al doctor Sergio Torres, titular del Juzgado Federal Nº 12 de la ciudad de Buenos Aires. En esa documentación, producto de una pesquisa aportada por dos funcionarios del gobierno nacional que pidieron expresamente no ser mencionados, hay argumentos que podrían ser parte de un guión de cualquier película de acción. Pero que al cruzarse con los hechos, estremecen por su verosimilitud. “A principios de 2009, Máximo Ariel Cantero conoce a ciertos personajes paraguayos, proveedores de marihuana, que lo contactan con vendedores de armas en la Triple Frontera, los que comienzan aprovisionándolo de armamento tal como pistolas ametralladoras Capoeira, de origen brasileño, pistolas y revólveres Taurus y escopetas CBC calibre 12.70 a trombón, los que son traídas a nuestro medio a mediados de 2009. Cantero padre, en tanto, concurre por algunos meses a una favela de Río de Janeiro, donde toma contacto con personas ligadas al narcotráfico integrantes del grupo conocido como Comando Vermelho, incorporando a sus conocimientos delictivos los métodos que comienzan a emplearse ese año, cuando expanden sus negocios de comercialización de drogas a diferentes puntos de la ciudad y zona de influencia, asociándose con el conocido narcotraficante y barrabrava de Ñuls, Daniel Vázquez”, dice uno de los documentos.

En el barrio Tablada, las leyendas urbanas dan cuenta de que los Vázquez fueron, originalmente, los soderos del barrio. Hoy su casa es visitada casi semanalmente por altos uniformados de fuerzas de seguridad nacional y provinciales, sostienen los vecinos. 

ESPERANTO Y OTROS NEGOCIOS SOSPECHADOS
En el abultado bibliorato que obra en poder del juez Sergio Torres aparecen referencias muy precisas a otro conocido de los rosarinos: Luis Alberto Medina. “Junto a Germán Tobo y utilizando como testaferro a Hernán Capucci, Medina adquirió la franquicia para instalar en la ciudad de Rosario un local bailable, restaurante y hotel de nombre Esperanto, ubicado en Presidente Roca 1463. Por esta franquicia habría abonado 250 mil dólares al dueño de la firma, Leo Battaglia, en tanto que como señal de agradecimiento por el negocio realizado, le habría entregado 50 mil dólares más. A pesar de la oposición de los vecinos, el 18 de agosto de 2012 la disco finalmente abrió”. Más adelante la denuncia agrega que “a Medina se le atribuyen la propiedad de un automóvil BMW cupé descapotable de color negro de última generación, dominio JIB 107, y otro vehículo marca Audi, tipo A3, de color blanco dominio HDX 414”, ambos presuntamente adquiridos con fondos provenientes de negocios no declarados. 

En varios de sus emprendimientos registrados, como las sociedades Lumed y Yazmin, el nombre de Medina aparece junto al de su compañera Daniela Natalia Ungaro, integrante de una conocida familia rosarina ligada al delito. Además de haber estado ella misma detenida en varias oportunidades acusada de distintos ilícitos. Daniela es hermana de Lelio “Chapita” Ungaro, a quien se vinculó con el asesinato del ex líder de la barra brava de Ñuls, Roberto “Pimpi” Camino, en marzo de 2010. Lelio recibió falta de mérito, pero igual lo procesaron por la tenencia ilegal de una pistola sin papeles. “En Rosario hay cuatro o cinco referentes del narcotráfico que manejan agencias de autos, que atesoran inversiones inmobiliarias, que han contratado buenos contadores, abogados y asesores financieros para canalizar estos recursos”, sostuvo el especialista en delito complejo y actual diputado bonaerense Marcelo Saín.

“Si yo vendo diez kilos de cocaína por semana y tengo una rentabilidad mensual de 500 mil pesos, puedo vivir con 100 mil y me quedan 400 mil para colocar. Esto me convierte en un empresario de 10 a 15 millones de pesos en dos años. Por eso personas respetables del sector inmobiliario, financiero y de servicios reciben flujos monetarios de la droga”, agregó. Y finalizó con una afirmación que bien podría ajustarse a cualquiera de estos casos: “Cuando uno puede comprar una lancha o un vehículo de 100 mil dólares sin dar cuenta del origen de los fondos, esa economía es propicia al narcotráfico”.

LA SOMBRA DE ESCAJADILLO
Como tantos otros ciudadanos de países latinoamericanos, Marcos Escajadillo llegó a Rosario a mediados de los setenta proveniente de su Perú natal para estudiar medicina en la universidad rosarina. Una vez egresado, Escajadillo comenzó a trabajar como médico en el sistema de emergencias en Salud, dependiente de la Municipalidad, y allí conoció al entonces secretario del área, Hermes Binner. A principios de los noventa, se desata una epidemia de cólera en Perú y, entonces, Escajadillo y Binner viajan juntos y entablan una fuerte amistad. Desde aquella circunstancia, la suerte política de Escajadillo quedó atada a la del dirigente socialista. Así fue designado como el primer director de la Guardia Urbana Municipal, mientras cumplía simultáneamente funciones en Defensa Civil. Aunque tuvo denuncias de trabajadores municipales en su contra, Escajadillo pudo gambetear cualquier tipo de traba y durante los primeros ocho meses de gestión de Antonio Bonfatti llegó a ocupar la estratégica Secretaría de Seguridad de la provincia.

Al estallar el escándalo que involucró al ex jefe de la Policía Hugo Tognoli, Escajadillo fue el único funcionario apartado de su cargo. Hoy es funcionario de Defensa Civil y con buena llegada a los cuerpos de bomberos voluntarios de la provincia. De hecho el comisario Rubén Criscenti cuestionó las maniobras que llevan adelante los policías Víctor Hugo Vargas y Sebastián Méndez, últimos responsables de la cúpula de los Bomberos Voluntarios. “Todos sabemos que están vinculados a Escajadillo y, lamentablemente, hay que decir que existen denuncias que hablan de la utilización de las instalaciones y algunos bienes de la institución a favor de negocios ilegales como el tráfico de armas y hasta se habla de narcotráfico”, dijo Criscenti a EG.

Escajadillo también aparece nombrado en la documentación entregada al juez Sergio Torres con una significativa referencia. Testigos afirmaron haberlo visto varias veces en los últimos cinco años cambiando grandes cantidades de pesos argentinos por dólares, en una conocida cueva financiera ubicada en el subsuelo de San Martín 783, pleno microcentro rosarino. Hasta se menciona una cifra: seis millones de pesos. En el material documental aportado a la Justicia constan los celulares y los nombres de las personas con las que presuntamente el funcionario debió haberse contactado para concretar las operaciones.

“Tengo excelente opinión de Marcos Escajadillo, de su familia y de su padre, que era sanitarista. Pero haría mal en poner las manos en el fuego, cada uno tiene que defenderse con sus propios valores”, dijo Binner al ser consultado sobre la situación de su ex colaborador. Mientras el máximo referente nacional del Frente Amplio Progresista hacía estas declaraciones, José Alberto Cándido, jubilado rosarino, se presentaba ante la fiscalía federal Nº 3 de Rosario para acompañar la información que da cuenta de la aparición del nombre de Escajadillo en una causa vinculada al narcotráfico. “Lo que hago en la denuncia es ratificar la información sobre dónde hacía las operaciones de dinero clandestino Escajadillo y doy fechas y horas y con quien hacía la compraventa”, le dijo Cándido a EG. “Le comenté a un amigo que me extrañaba que una persona con tanta exposición pública estuviera intercambiando dinero clandestino a la vista de quien lo quisiera ver, y mi amigo me respondió que era frecuente verlo los lunes y los viernes en esta situación. Por eso el día 8 de abril de 2008 me dirigí a la zona de los sanitarios y saqué una foto donde aparecían el funcionario público y un conocido arbolito. El hecho de ver a Escajadillo intercambiando dinero, a la vista pública, era una situación habitual y frecuente, pero esta vez llamó poderosamente mi atención la cantidad de dinero que había sobre la mesa”, declaró Cándido ante el fiscal federal Marcelo Gambacorta, el pasado 8 de febrero. “Yo tenía, por ese entonces, una cámara analógica a rollo y compraba los de 24 fotos, y guardo ese material en negativos”, explicó Cándido a EG.

LA DIMENSIÓN DEL NEGOCIO
Un caso testigo evidencia la magnitud del negocio. Un búnker de bulevar Avellaneda al 4000. “La protección de la comisaría asciende a 1500 pesos por día. Un soldadito armado cuesta 300 pesos diarios. Uno desarmado, 150 pesos diarios. Un cuidador y vendedor adentro del búnker cuesta 400 pesos diarios. Si es menor cuesta 200 pesos”, apuntan las cifras.
Y agrega el documento que “se suele cortar en cuatro un kilo de cocaína de buena calidad que cuesta 6500 pesos. En esas condiciones, un ‘kiosko’ o búnker deja 25 mil pesos por día, en ese lugar y con ese predicamento. Uno intermedio deja 12 mil pesos por día. Aunque hay 132 kioscos geoposicionados, con el nombre del soldadito a cargo y a qué banda pertenece, se calcula que en Rosario operan unos 400 puestos de venta de droga”.

La cifra total rondaría entre los 1800 y 2000 millones de pesos por año: la tercera parte del presupuesto municipal en un año destinado a responder las necesidades de más de un millón de personas.


FUENTES: http://prensaregional.com.ar/index.php?seccion=Notas.php&id=286
               http://www.youtube.com/watch?v=FDtr5o1Y2-8&list=UUXmM7lQIQA8YgcVo1tTQupQ&index=1