martes, 7 de diciembre de 2010

EL MILITANTE, EL PERIODISTA Y LAS PROSTITUTAS. por Roberto Barletta

EL MILITANTE, EL PERIODISTA Y LAS PROSTITUTAS. por Roberto Barletta.

Pregunto ¿Está mal ser militante? ¿Está mal ser militante y periodista?. 
Bienvenido a un nuevo país, donde todos pensamos de manera diferente, donde los enemigos existen, sin fusiles, sin cascos ni trincheras.



Desde que leí la nota de Martín García en La Nación, me dio la sensación que estaba cambiando algo.

Lo pude comprobar a la noche, viendo en mi casa la editorial de Lanata de su programa en canal 26.

Este buen hombre, realizó una comparación entre García y Federico Luppi en donde los asociaba con la violencia.

No puedo hablar de Luppi más de lo poco que leí o escuché en sus comentarios sobre los dos dinosaurios televisivos que, por esas cosas de la vida, les queda resto para seguir robando, en lugar de retirarse y cerrar la boca.

Según Lanata, el “violento” de Luppi no debió decir que Susana defeca por la boca, en definitiva no deja de ser un pensamiento de mucha gente que, por no tener un micrófono a mano, nunca los van a escuchar.

¿O acaso Lanata se olvida del auto de la Gimenez escondido entre los fardos de alfalfa?

Seguramente para él, eso no era violencia.

O las maniobras con el 0600 en su programa.

Con respecto a los calificativos sobre la señora Legrand, me viene un pensamiento sobre la impunidad de una mujer que, diga lo que diga, nadie la va a criticar.

¿O acaso Lanata no escuchó sobre “el cajón cerrado” de Néstor?

Jamás lo escuché al periodista criticar la frase de la señora “Yo soy blanca de acá y de acá” (señalándose el pecho y el cerebro).

O sea, madre, argentina y católica.

Con respecto a Martín García, el periodista le recriminó sobre el papel que según el reportaje de la Nación, hablaba sobre la militancia y  el periodismo.

 Pregunto ¿Está mal ser militante?

¿Está mal ser militante y periodista?.

La palabra militante se transforma en insulto para Lanata.

O quizás prefiera que los periodistas sean todos iguales a los de Clarín, que hace diez años no tienen una comisión interna de delegados.

¿Será eso lo que quiere Lanata?

O pretenderá que sea como la empresa de su amigo Fontevecchia, con sueldos de hambre, tal vez tenga que recordar Setiembre de 2007.

En pocas palabras, Martín García desmintió lo dicho en La Nación pero, aunque lo hubiera pensado, no se debe demonizar al militante.

Lanata, usted también milita, por si no se dio cuenta.

No me interesa para quien ni por cuanto.

Ni siquiera me interesa su convicción partidaria.

Solo me gustaría que no desconozca a las prostitutas del periodismo y que usted sabe que existen.

La militancia no es plata.

Es tener la convicción de un modelo y trabajar en consecuencia.

Para finalizar, le pido que no asuste a la gente haciéndole creer que una persona, si trabaja, no puede ser militante.

¿Acaso usted no hace militancia en su trabajo?

Bienvenido a un nuevo país, donde todos pensamos de manera diferente, donde los enemigos existen, sin fusiles, sin cascos ni trincheras.

Los puede ver con saco y corbata en las oficinas de los legisladores del Congreso, los puede ver con la Mesa de Enlace o, para ser más exactos, los verá en la calle Piedras al 1700, ese es su Centro de Operaciones.


RB/

N&P: El Correo-e del autor es Roberto Barletta  <rdbarletta@gmail.com>