lunes, 9 de abril de 2012

La Gestión del “Socialismo” es un Relato Falso de toda Falsedad Por Gerardo Rico.


Tomemos lo que se da en llamar “la gestión” como una progresividad de mas de veinte años, primero en el gobierno municipal de Rosario, y desde 2007 en la Provincia iniciando nueva etapa en 2011.

Entonces así veremos, como la actual crisis de gestión que hereda Bonfatti es parte de esa progresión, de ese concepto de gobernar en una continuidad que no soporta justificativos como:
Poco tiempo, recién empezamos, lo heredado, etc.
Esa continuidad tiene una impronta, un relato como forma de hacer, o de cubrir el no hacer.
Algunos calificaron ese relato como “marketing y maqueta”
El gobernar en la etapa histórica que vivimos desde el año 2007 impone marcar el paso con actos de transformación estructural que produzca cambios avanzando, hacia etapas superiores de construcción al servicio del Pueblo, sobre todo de los sectores mas vulnerables y sin representación de poder.
"Todo lo que no se legisla taxativamente a favor del más débil, queda implícitamente legislado a favor del más fuerte. No es el poderoso el que necesita el amparo legal" (R.Scalabrini Ortiz)
Lamentablemente esa impronta de la nueva forma de hacer política no se impuso en Santa Fe. Quedó demostrado que para el socialismo y sus socios gobernar es mantener el statu quo, ir junto a las corporaciones para conservar sus privilegios, dar una fachada de “progresismo” y un discurso de cambio (para que nada cambie).
Es la vieja política con nuevo ropaje. Discursos vacíos que encubren una postura histórica en esta progresividad, con las antiguas recetas mas de su paso por el delaruismo-cavallista que por su “progresismo” berreta, de mascarada.
Y como “a confesión de parte, relevo de pruebas” - el ex gobernador Binner, en un acto canallesco, totalmente censurable en materia de política internacional, critica desde España. Y junto a Rodriguez Zapatero define que “el gobierno de Cristina no es progresista” -“como nosotros”, le faltó decir. Claro … el progresismo del ajuste, el de las recetas del FMI, el que determina que el vaciamiento financiero lo paguen los asalariados. Ese es sin máscaras el “progresismo” de Binner que aplicó en la Provincia, y hoy sus incapaces secuaces siguen gestionando (y promueve desde su plataforma internacional)
Cuando hace crisis todo este sistema, como ahora, entonces no se vislumbra la menor autocrítica, y se reiteran los retrocesos a echar culpas para atrás -cuando ellos también gobiernan hace 2 décadas- o el permanente tirar las culpas al gobierno nacional; siempre la culpa afuera, siempre la culpa del otro como justificatorio de la propia incapacidad para avanzar.
Hay, hoy, una crisis estructural que expone la gestión desgarradoramente con sus consecuencias sobre los santafesinos.
Presupuestariamente, la Provincia está en una virtual cesación de pagos, con reprogramaciones de deudas tanto con la obra pública –en muchos casos paralizadas- y hasta en los insumos de salud, arriesgando su provisión.
Pese al ostensible aumento de la coparticipación nacional las comunas y municipios siguen esperando el pago de obras menores, obligatorio por Ley, y adeudado en algunos casos hace 2 ó 3 años.
Culpas al mismo presupuesto nacional, que no votaron en diferentes ejercicios, perjudicando por ej. el acueducto del Norte. Haciendo crisis hoy con la sequía, que si no fuera por el gobierno nacional no pueden paliar por el rojo provincial. El auxilio nacional es recibido y reconocido, mientras en los pasillos de TN Binner sigue denostando y suplantando a Carrió en su tremendismo. Lloran el relegamiento de Santa Fe, y esconden con la otra mano la enorme inversión nacional en obra pública -la única que se realiza-; en políticas sociales, en viviendas en todo el territorio provincial.
Cotejando estadísticas Santa Fe recibe la coparticipación por encima de la media nacional de las provincias argentinas.
No obstante, no hay reacción del Ministro Sciara. Hacemos agua, y el peso de lo que no supieron, no pudieron o no quisieron prever cae sobre la población.
Los aumentos irracionales en agua, luz, o los malabarismos sobre las tasas en Rosario, las autorizaciones de incrementos en transporte o peajes es la aplicación de viejas recetas.
Sin embargo nada se ha hecho en una falsa “reforma fiscal” que ajusta siempre sobre la misma franja de nuestros comprovincianos.
Los exportadores del cordón industrial no pagan ingresos brutos; no se cambia la base imponible del impuesto inmobiliario rural, aumentando sólo el impuesto dónde paga mas o igual alguien que tiene una casa en un barrio alejado de Rosario, que el propietario de cientos de hectáreas que cotizan en dólares. Ahora plantean un 80% de aumento sobre el inmobiliario, siendo feroz los efectos sobre la franja propietaria media baja, sin hacer cosquillas al rural concentrado o al urbano suntuario.
La desinversión y la falta de audacia en los servicios esenciales es sólo culpa de ese rojo inexplicablemente existente en las arcas provinciales.
El aumento en la recaudación que fue sostenido en los últimos 4 años es sólo producto de la evolución global de la economía. Jamás se aplicaron sistemas de recaudación que produzca el equilibrio entre los que mas tienen en esta provincia que deben aportar para paliar los salvajes aumentos a la franja que no goza del mismo ostensible nivel de ganancias.
Pero el presupuesto sí está consumido por los Gastos Corrientes, con una estructura de funcionariato inmensa, inexplicable, como el Gabinete Joven, o la superpoblación jerárquica en el ejecutivo; en el ente recaudador,en la mismísima EPE dónde tantas estructuras paralelas de sueldos siderales no justificaron una recaudación eficiente, audaz y transformadora.
La continua crisis sin resolver perjudica las políticas sociales que sólo se mantienen por los programas de la Nación, jamás mejorados por esta jurisdicción, nunca complementados para la superación de los mas débiles en este esquema de provincia superlativamente rica, con zonas –como el Norte- sin un avance en el concierto de sus similares en cualquier lugar del país.
El papel del ex gobernador Binner en su contínua campaña nacional contrasta con un Bonfatti que trata de poner paños frios o jugar con fuego. Mientras uno vende el “modelo santafesino” en posiciones cada vez mas ultras alumbrado por los reflectores de TN y acariciado por el grupo Magnetto, reconociendo servicios prestados en el caso Papel Prensa; el otro trata de salvar el “modelo” que se cae a pedazos.
Hay un relato de gestión bicéfalo?
Hay un doble comando?
Uno en un desmedido egocentrismo de ocupación del pulverizado espacio opositor arrastra en su manejo una provincia que no sale del declive. En esa política de “después de mi el diluvio” el otro rema para remontar.
Tampoco la actualidad, en esta nueva etapa, es promisoria en tanto discurso y realidad.
Se habla de una institucionalidad que no es tal en estos primeros cien dias que estamos transcurriendo.
Por un lado hablamos de reforma constitucional, mientras irresponsablemente se obstruye un normal desarrollo de la Legislatura –por ejemplo- La no constitución de los cuerpos orgánicos flaco favor hace a la institucionalidad, de la que proclaman ser abanderados. El libre juego democrático debe estar consolidado con el funcionamiento de sus poderes. Tanto temor se infundió a la población al exponerle una legislatura de oposición, y no hacen honor a lo que el pueblo decidió.
FUENTE: www.gerardorico.com.ar