domingo, 9 de febrero de 2014

El FPT, un bien social y cultural innegociable por Vito Amalfitano.

El fútbol es un bien social y cultural. Mucho más en Argentina. Y en tanto social y cultural, también es político.
Una de las tantas verdades de Perogrullo que se hace necesario reafirmar por estas horas a propósito de la excesiva polémica que se generó en tanto a una negociación del Estado con privados para tercerizar la artística y comercialización del fútbol por televisión que -lo más importante- de una u otra manera, con ese acuerdo o no, sigue y seguirá siendo para todos y gratis, uno de los tantos derechos ganados en estos últimos diez años.
Si convenía o no, si servía o no, que el empresario Marcelo Tinelli se sume o se haga cargo de esa tercerización, es materia discutible. Que "el Pollo" Vignolo, Juan Pablo Varsky o Diego Latorre, del supuesto "nuevo" Fútbol para Todos que no fue, son de los mejor del periodismo deportivo actual, en lo profesional y también en lo humano es tan cierto como esa misma capacidad reconocida en colegas del actual o "viejo" Fútbol para Todos como Fernando Pacini, Hugo Balassone o Alejandro Apo, por caso. Tan cierto como que duelen y dan vergüenza ajena las faltas de respeto a profesionales de tantos años y reconocidos unánimemente en el medio como buena gente como Julio Ricardo. Sobre colegas que hablan de fútbol se podrá discutir horas sin ponernos de acuerdo porque, entre otras cosas, como decía el gran Dante Panzeri, el que sólo de fútbol sabe, ni de fútbol sabe.
Lo que no se puede discutir es que no hay que jugar con el trabajo de la gente. Sobre todo del "laburante" que no gana precisamente millones. Y en toda esta historia se manosearon nombres de personas que trabajan, que tienen familias, hijos, obligaciones, deudas o sueños. Y con uno de esos laburantes se hizo una penosa "macartización". Javier Vicente es un respetable profesional, cuyo estilo de relato puede gustar más o menos, pero que es un reconocido trabajador de prensa, cuyo "pecado" fue decir lo que piensa, tomar partido. Esa costumbre actual de demonizar a los "profesionales militantes". Como si esos mismos "profesionales" que demonizan no militaran, ya no por una idea política sino por el poder económico, oculto pero omnipresente y muchas veces espurio.
Independientemente de toda esta polémica, y de la decisión superior de quien tiene que tomarla, que es la Presidenta de la Nación, lo que realmente importa es preservar ese bien social y cultural para todos, y gratuito.
Y, a propósito, y ya que en Argentina se discute lo indiscutible, de una vez por todas hay que poner blanco sobre negro en esta cuestión y reafirmar, efectivamente, que el Fútbol para Todos es gratis. Y que es falaz la ecuación de que para el fútbol por TV se le saca dinero a la educación y la salud. Algo que no es real, independientemente de que quienes lo sostienen por otro lado cuestionan la Asignación Universal por Hijo, el Procrear, el Progresar, las nuevas vacunas gratuitas, y si no lo hacen directamente dicen que hay que reducir "el gasto público".
Pero una vez más es necesario aclarar que el dinero para el FPT se saca de partidas publicitarias oficiales que existen en todo el mundo y todos los gobiernos, con la diferencia de que en este caso sirve para que el fútbol lo vean todos sin pagar aparte. Para ser aun más claros: ese dinero se gastaría igual en publicidad oficial en otros medios sin ofrecerle además el fútbol al público televidente.
Pero también, para quienes siguen la lógica de decir que el FPT "lo pagamos con nuestros impuestos", habrá que aclarar, una vez más, que todo pagamos con nuestros impuestos. También el programa de Tinelli, o la novela de la tarde, o el programa político o cómico que haga otras novelas, de valijas o bóvedas. Sencillamente porque en los canales privados, que también son del Estado -concesionados-, la publicidad de los auspiciantes la pagamos nosotros, con el IVA, o sencillamente comprando un producto cuyo costo se sube cuando se incluye ese gasto de publicidad. Nunca el dinero sale de un repollo. Siempre sale de nosotros.
Y en cuanto a los cuestionamientos ligeros, y sin discriminación, a la publicidad oficial en el fútbol, convendría recordar que gracias a ella muchas familias de lugares recónditos, a donde nada llega, se enteran que hay una vacuna del HPV gratuita para las nenas de 11 años, pueden saber un número para alguna duda sobre identidad o para denuncias por violencia de género, por ejemplo. El fútbol, en esos casos, se transforma en una herramienta de alcance insuperable.
Que la discusión coyuntural por aspectos artísticos, nombres o acuerdos comerciales no sirva, entonces, para que con esas excusas se avance sobre un bien social y cultural que el Estado recuperó para la gente. Si lo que se paró en estas horas es ese peligroso avance, bienvenido sea.
FUENTES: vito@lacapitalmdq.com.ar
Twitter: @vitomundial
http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Deportes/2014/02/08/255636.htm