sábado, 25 de junio de 2011

El Grito de Alcorta y la Sociedad Rural


En definitiva, su primacía a nivel político no era otra casa que la expresión de su supremacía económica.


Justamente, fue desde allí, desde su posición privilegiada de “dueños de la tierra” que sus destinos personales y facciosos comenzaron a confundirse con los destinos de la patria, y fue también desde allí que su preeminencia económica se transformó en imposición política cuando debieron disputar con aquellos gobiernos elegidos por el pueblo que llevaron adelante políticas populares, optando en forma sucesiva por fórmulas violentas y antidemocráticas. En esta ficción que fue construyendo esta oligarquía de ser los depositarios de los destinos nacionales también era de esperar que su voz se erigiese como la única representante de los sectores rurales.

“Como grupo minoritario, asoció su trayectoria a la de la Nación, integró gobiernos directa o indirectamente, y asumió la representatividad de todos los sectores agrarios como “la voz de los hombres de campo”. Su discurso giró en torno a la defensa de lo “nativo”, de los propietarios de la tierra y de la industria pecuaria como básica para el progreso de toda la nación.”
El nacimiento de la Federación Agraria y la alternativa rural

Cabe aclarar un dato por demás trascendental: este grupo de grandes propietarios no eran quienes trabajaban la tierra, sino que para esa labor contaban con trabajadores que vivían en una situación de profunda explotación. Esta situación por un lado, así como las condiciones negativas de los contratos de arrendamiento (y de igual modo el subarrendamiento) que se otorgaban a los colonos para que se dedicasen a la producción cerealera es lo que explica la explosión del denominado “grito de Alcorta” de 1912, que culminaría con la aparición de la Federación Agraria Argentina como una entidad que nucleaba a estos sectores desfavorecidos de la realidad del campo.

El año 1912 es determinante en este sentido porque marca la ruptura irreversible en los que hasta el momento era la hegemonía de las clases acomodadas como expresión de la “voz del campo”, marcando la aparición de un nuevo actor (la Federación Agraria), que no sólo plantea una alternativa en los términos de la realidad agraria sino que expresa y representa una posición contestataria frente a la opulencia de la Sociedad Rural. Es necesario remarcar que la aparición de la Federación Agraria debe inscribiese en el marco de la explotación provocada por los grandes terratenientes nucleados en la Sociedad Rural y en tanto reacción a ella.
La alianza sinsentido o la traición a los abuelos

La actual alianza entre las cuatro entidades del campo pone de manifiesto una cuestión que merece ser destacada. Si la coyuntura del momento permite que los representantes de la SRA y la FA enarbolen un proyecto y una causa común, este es el indicador claro de que las cosas se han modificado desde 1912 al 2008 en cuanto a lo que representan cada una de estas entidades y en cuanto al rol que se asignan dentro del actual proyecto nacional.

Resulta difícil pensar que la Federación Agraria actual siga encarnando los mismos valores que en su origen, en primer lugar porque su lucha dejó de transitar los caminos de la recuperación de los sectores más desfavorecidos dentro de los productores del campo, para representar a los actuales sectores sojeros-exportadores. De este modo, la Federación Agraria pasó de ser una alternativa frente a la tradicional Sociedad Rural que, en el contexto actual, mantiene una coherencia sorprendente en tanto que continúa expresando los mismos valores y representando a los mismos sectores que en aquel entonces-
En resumen, la antigua discordia que en 1912 había coronado a la Federación Agraria como el sector progresista del campo es hoy tan sólo un viejo recuerdo entre quienes en la actualidad son socios en un mismo negocio. La traición a los abuelos, a los fundadores de la FA, y con ello a los principios rectores de esta entidad se ponen de manifiesto cada vez que la denominada “mesa de enlace” se reúne y brinda un comunicado encarnado en las voces de Miguens y Buzzi. Pero la traición es doble, porque a la vez que traicionan su pasado, hacen lo mismo con su futuro, al oponerse ferozmente a un gobierno que ha dado muestras suficientes de su carácter popular y nacional.

“La derechización es lamentable”

En diálogo con Página/12, este pequeño productor de Arroyo Seco contó detalles sobre los enfrentamientos que provocó la decisión de aliarse con la Sociedad Rural y Aapresid. Afirma que hay una “actitud destituyente”, pero remarca que la movilización actual es menor.

Por Fernando Krakowiak

José Luis Livolti es un pequeño productor agropecuario que cría cerdos en la localidad santafesina de Arroyo Seco. Es coordinador nacional del Movimiento Campesino Liberación, una corriente interna de Federación Agraria que desde el inicio del conflicto cuestionó a la conducción de la entidad. En diálogo con Página/12, contó detalles sobre los enfrentamientos que provocó la decisión de aliarse con la Sociedad Rural y Aapresid y aseguró que el viraje es consecuencia de un cambio en la idiosincrasia y la cultura del productor por la influencia del paquete tecnológico que combina soja transgénica, siembra directa y el herbicida glifosato. Afirma que “hay una actitud destituyente muy fuerte con el único objetivo de bajar las retenciones”, pero remarca que “la mayoría de los productores que apoyaron el conflicto y salieron a las rutas el año pasado hoy no están saliendo”.

-¿Por qué se opusieron a la conducción de Federación Agraria?

-Nos diferenciamos por haber observado el proceso de derechización que la llevó a abandonar las principales banderas que dieron origen a la entidad, aunque formalmente digan que siguen defendiendo los postulados del Grito de Alcorta. No se entiende cómo podrían hacerlo de la mano de los enemigos históricos de Federación Agraria. Además, la conducción reivindicaba el cobro de retenciones, principio con el que nosotros estamos de acuerdo, pero durante el año pasado lo empezaron a decir cada vez menos y ahora directamente piden su eliminación. “Nosotros no decimos que no estamos de acuerdo con las retenciones”, afirma Eduardo Buzzi en sus discursos, pero al mismo tiempo las califica de confiscatorias y desastrosas. Ese tipo de contradicciones y el accionar concreto hizo que fuéramos endureciendo nuestra posición. Intentamos sustraer a la Federación Agraria de esa unidad por derecha con el resto de las entidades, pero no lo hemos logrado.

-¿Cuáles son los intereses que defiende Federación Agraria ahora?

-Defiende a los productores sojeros de la Pampa Húmeda, esencialmente aquellos que están en la franja media de 200 a 500 hectáreas, y lo hacen junto a los grandes sojeros. No se puede sostener la defensa de los pequeños productores y de los agricultores familiares junto a Hugo Biolcati. Ya sabemos cuál es la tradición de la Sociedad Rural. Es una entidad que chorrea sangre. Yo estaba detenido en Corrientes cuando el presidente de la Sociedad Rural de esa provincia era el capitán del Ejército Juan Carlos De Marchi, quien fue juzgado por crímenes de lesa humanidad. Tampoco se puede defender a los pequeños productores junto al vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, quien en un acto en Venado Tuerto dijo que a este país lo hicieron grande el campo, el Ejército y la Iglesia.

-Sin embargo, la conducción de Federación Agraria fue ratificada el año pasado luego del conflicto. ¿Cómo se puede explicar eso?

-El sujeto que siempre estuvo en Federación Agraria cambió su idiosincrasia y su cultura por la influencia del paquete tecnológico que combina soja transgénica, siembra directa y el herbicida glifosato. Ese paquete hizo que dejaran de ser pequeños productores diversificados para producir únicamente soja. Además, muchos se convirtieron en rentistas, pues el modelo hizo que dejaran de trabajar, porque les conviene más alquilarle el campo al vecino con más capacidad de producción o al pool de siembra que viene de otro lugar. También aparecieron pequeños empresarios del transporte del cereal y empresas de servicios que con una sembradora, una cosechadora, una monotolva, una fumigadora y una camioneta hacen la siembra y la cosecha de la soja. En muchos casos son hijos de productores a los cuales he visto en la ruta. Este nuevo sujeto se fue incorporando a la Federación Agraria y la entidad pasó de tener entre 2000 y 3000 socios activos a 6000 en el último congreso. Los frutos de ese proceso fueron los que en septiembre de 2008 ratificaron a la actual conducción.

-¿Hubo alguna reunión interna en la que se decidió pasar a representar los intereses sojeros o se fue dando naturalmente?

-Se fue dando paulatinamente, pero en forma acelerada. Cada sesenta días se reúne el consejo directivo de la Federación Agraria y ahí se da el debate. La voz cantante la lleva Eduardo Buzzi y nosotros estamos en minoría, aunque hay que decir que en un momento un número no menor de directores nos acompañó en una votación donde nos opusimos a la participación de la entidad en el corte de cinta y en la inauguración de la Exposición de Palermo de la Sociedad Rural. Sin embargo, por entonces ya venía el viraje a la derecha, apoyado sobre la base de aquel falso concepto de la que la unidad del campo está por encima de todo. Nosotros cuestionamos este precepto porque creemos que la unidad en sí misma no sirve si no se dice para qué. Nos da la sensación de que hay una actitud destituyente muy fuerte con el único objetivo de bajar las retenciones.

-Usted reconoce diferencias con la conducción de la entidad, pero las internas que trascienden son las que mantiene Buzzi con Alfredo De Angeli.

-Trascienden más esas diferencias porque los actores que son parte de esa disputa están permanentemente en los medios y las dejan trascender. Eduardo Buzzi opina que la derecha de Federación Agraria está representada por Alfredo De Angeli y De Angeli piensa que Buzzi tiene que defender incluso a los sojeros que producen hasta 4000 toneladas. Lo concreto es que los dos están juntos en la Mesa de Enlace y coinciden en la defensa del paquete tecnológico sojero.

-Incluso se han aliado con la Asociación de Productores en Siembra Directa, la entidad que mejor representa a los pooles de siembra.

-En Aapresid están representadas todas las organizaciones empresariales y técnicas que apoyan y fundamentan la filosofía de la soja transgénica y su cultivo. Cuando la Federación Agraria sostenía las banderas del Grito de Alcorta estaba en las antípodas de Aapresid, pero cuando las cuatro entidades se unieron en defensa del paquete tecnológico cerraron filas con Aapresid y hoy son la misma cosa. En Federación Agraria también hubo un debate sobre este tema cuando Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli estuvieron en el último congreso de Aapresid y fueron poco menos que galardonados.

-¿También hubo debate cuando se decidió firmar una solicitada oponiéndose a la estatización del comercio exterior de granos?

-El debate fue posterior, porque la verdad es que esa solicitada se firmó sin consultar. En una reunión de los presidentes de consejos regionales de Federación Agraria hubo un fuerte cuestionamiento por haber aparecido junto a los enemigos históricos oponiéndonos a uno de los postulados de la entidad. Buzzi intentó sacarse el lazo echándole las culpas a los que están al lado de él, pero todos los federados sabemos que es muy difícil que salga un comunicado sin que lo conozca el presidente. El proceso de derechización de la Federación Agraria es lamentable, pero es una realidad a la que nos tenemos que acostumbrar.

-¿No se puede revertir?

-Es un deseo, pero es parte de un proceso que va a ser largo. Va a haber que articular con otras fuerzas internas con las que hay coincidencias, pero además es necesario articular con otras organizaciones agrarias que no están representadas por la Mesa de Enlace. La mayoría del campo está en otro lado. Está en las economías regionales, en la agricultura familiar y en los pueblos originarios. Hay otro campo que es mucho más grande numéricamente y que económicamente podría representar muchísimo más y ser la garantía de la soberanía alimentaria.

-Federación Agraria también buscó representar a ese sector.

-Se había incluido a los agricultores familiares en un intento por representarlos, pero en este último proceso se decidió privilegiar a los sojeros medianos y grandes. En un momento, Federación Agraria impulsaba el tema de uso y tenencia de la tierra y participaba en el Foro Nacional de Agricultura Familiar. Sin embargo, el año pasado el principal referente del Foro, Pedro Cerviño, fue expulsado de Federación Agraria y se levantó una resolución congresal que preveía la realización durante 2008 de un congreso sobre uso y tenencia de la tierra. El consejo directivo levantó esa iniciativa argumentando que no había financiamiento y que estábamos en un año complicado debido al conflicto, pese a que nosotros decíamos que justamente ése era el momento para debatir.

-Usted señaló que observa una actitud destituyente. ¿Cree que el lockout y los nuevos cortes de ruta buscan desestabilizar al Gobierno?

-De la mano de la pelea por las retenciones el objetivo es avanzar todo lo que se pueda. Al conflicto se subió una derecha política que no cuestiona sólo las retenciones, sino la estatización de las AFJP, de Aerolíneas Argentinas, el juzgamiento a los genocidas o la política internacional de relacionarse con países como Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Nosotros creemos que todas esas decisiones han sido correctas. También hubo cosas malas, como el veto a la Ley de Glaciares o la decisión de pagarle en un solo acto al FMI, pero nos preocupa que se presione para revertir lo que consideramos positivo. Muchos lo expresan en las rutas, como De Angeli cuando dice que al que no le gusta este país se tiene que ir a Cuba o a Venezuela. Para nosotros, en cambio, hay que aprovechar esta oportunidad histórica que plantea la crisis para nacionalizar las palancas claves de la economía. Apoyamos que se cree un ente de regulación del mercado de granos y creemos que es necesario impulsar un shock redistributivo.

-El año pasado la protesta logró un respaldo masivo en algunos actos, ¿cómo ve la situación ahora?

-La masividad está lejos de ser la misma. La mayoría de los productores que apoyaron el conflicto y salieron a las rutas el año pasado hoy no están saliendo. Quedan los sectores más activos. Algunos socios de Federación Agraria y productores sojeros autoconvocados.

-Ellos afirman que la baja de las retenciones es indispensable porque la sequía afectó los rindes de la soja.

-Solamente en las áreas de sequía que fueron muy puntuales y restringidas, pero la gran mayoría va a obtener rindes normales. Por lo tanto, los productores medianos y grandes pueden afrontar las retenciones sin problemas, sobre todo en la Pampa Húmeda.

fkrakowiak@pagina12.com.ar

Argentina: Chirridos en la mesa

EL ACUERDO CAMBIO LAS PERSPECTIVAS DE LLAMBIAS, BIOLCATI Y BUZZI.

Las expectativas con las que llegarán las entidades a la reunión del martes no son las mismas. Necesidades de pequeños productores y especulaciones electorales.

Por Raúl Dellatorre

La reunión reservada que, en la noche del viernes, mantuvieron la presidenta de la Nación y la ministra de la Producción, justo después del acto homenaje al Día de la Mujer en la Casa Rosada, podría convertirse en un hito en la resolución del prolongado -y por momentos incomprensible– conflicto agrario. Allí se definió el anuncio que Cristina Fernández de Kirchner haría horas después frente a miles de mendocinos, respecto de la rebaja en un 50 por ciento a las exportaciones vitivinícolas. Para satisfacción de los bodegueros, pero también para toda una provincia que tiene a la actividad como columna vertebral de su economía, el Gobierno empezó a cumplir con la expectativa que generó el acuerdo con la Mesa de Enlace de atender, entre otros puntos, a las economías regionales y a su proyección exportadora. Justo cuando el bloque más duro de los confederados se reúne en torno del megaevento de negocios Expoagro para fotografiarse con los exponentes de la “nueva” derecha -Solá, Macri, De Narváez-, la línea de definiciones que empieza a recorrer el Gobierno podría dividir aguas: los defensores de la concentración de negocios y propiedades en el campo, con la soja como bandera, y los que siguen defendiendo una agricultura de agricultores, con familias productoras y cultivos más relacionados con las necesidades alimentarias. Dentro y entre las entidades, ya se vive esta tensión, con clima de ruptura.

La Mesa de Enlace no salió indemne de los tropiezos y torpezas que cometió en el verano. Primero, fueron las negociaciones secretas de Hugo Biolcati con Julio De Vido. Después fue la solicitada, publicada el sábado último, repudiando la “estatización” del comercio exterior, término con el que los lobbistas del negocio de los granos intentaron demonizar toda forma de intervención oficial en su área. El tercer hecho “desgraciado” fue la ocurrencia de Alfredo De Angeli de ocupar un banco en defensa de un puñado de deudores. Cada uno de estos hechos dejó su lastre, sobre todo después de una semana en la que el Gobierno logró alcanzar un acuerdo con las entidades en torno de rubros fundamentales: leche, carnes y trigo.

El acuerdo no tuvo una lectura única dentro de la Mesa de Enlace. Mientras unos consideraron que, por fin, se lograba dar un paso adelante en firme, otros no disimulaban su desencanto por no haber terminado con el Gobierno de rodillas. El disgusto de Mario Llambías, al anunciar el acuerdo en conferencia de prensa, era elocuente. Biolcati dejó rápidamente el escenario del acuerdo para posar para otro cuarteto, el que componen los referentes de la derecha conservadora. Uno y otro empiezan a ver que el juego de desgaste al Gobierno que intentaron durante un año desde el frente rural ahora quizás deba pasar al terreno político partidario de las alianzas de oposición.

En realidad, este cambio de táctica no es distinto de lo que los líderes de Confederaciones Rurales Argentinas y de la Sociedad Rural deben haber imaginado desde un principio, aunque quizás esperaban llevarse algún rédito mayor que haber quebrado al bloque oficialista con unos cuantos pases “cantados”: Carlos Reutemann, Felipe Solá, Juan Carlos Romero y hasta Roberto Urquía (aceitero exportador, titular de AGD) estaban desde el vamos en el conteo como potenciales opositores, cuando de la defensa de intereses se tratara.

La situación de Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria, es diferente. A lo largo del conflicto, se había convertido en el vocero de la protesta y de la propia Mesa de Enlace, pero la última fue una semana, por demás, movida. El lunes recibió a una delegación de directores de todo el país, que le cuestionaron la desafortunada firma estampada en la solicitada que repudiaba la “estatización”, junto a acopiadores, corredores de cereales y dueños de puertos privados, entre otros. En esa reunión se planteó que ir junto a la Sociedad Rural y la CRA en la pelea, sumando los reclamos de pequeños productores y grandes propietarios de tierras, había sido una decisión táctica y respondiendo a una particular coyuntura, pero ello no podía de ninguna manera comprometer la postura histórica de FAA, y menos dejarla pegada a la filosofía antiestatal y conservadora de la Sociedad Rural y la CRA. Ese día, la víspera de la reunión en la que se sellaría el primer acuerdo de la Mesa con el Gobierno, se definió que Federación Agraria mantendría bien altas las banderas de los productores familiares, en particular de las economías regionales, que no iba a rifar la probabilidad de obtener beneficios hacia éstos detrás de una disputa centrada en la eliminación de las retenciones a la soja.

Entre ese puñado de dirigentes del interior no estaba De Angeli. El día siguiente, el martes, se obtuvo un acuerdo parcial pero satisfactorio con el Gobierno. Todavía faltaba discutir la implementación de medidas clave, como los beneficios para las economías regionales, pero quedaba como promesa para el próximo encuentro, del martes siguiente. Cuando, desde Gualeguaychú, De Angeli cuestionó el acuerdo señalando que si él hubiera estado no habría firmado, la reacción de Buzzi fue visceral, aunque a partir de una acumulación de sensaciones y experiencias a lo largo de un año largo e intensivo de lucha. “Me tiene un poco hinchado las bolas”, dijo públicamente. Las primeras repercusiones, con una enorme difusión pública del hecho, fueron primero preocupación en el entorno más íntimo del dirigente santafesino. Pero después empezaron a llegar las felicitaciones de varios de los mismos dirigentes que lo habían emplazado el lunes: era necesario “marcarle la cancha” al entrerriano, muy proclive a la inorganicidad y últimamente muy funcional al juego que, en relación con la Mesa de Enlace y con los vínculos con el bloque opositor conservador, viene desarrollando Carbap, principal organización regional de CRA. El renovado mandato para Buzzi fue prepararse, para el próximo capítulo de la negociación, para presionar y obtener resultados concretos para viñateros de Mendoza, productores de girasol de Chaco, productores frutihortícolas de San Juan y de otros cultivos regionales de Salta, Jujuy y demás regiones impactadas por mercados en baja y costos en alza. Sin importar lo que hagan las otras entidades.

Buzzi empieza a dejar el traje de “talibán de la soja” que tuvo calzado durante demasiados meses. Ya no enarbolará la consigna de “eliminar las retenciones a la soja”, que tardíamente recogió el gobernador de su misma provincia, Hermes Binner. En Federación Agraria no ignoran que buena parte de sus asociados se beneficiaron con el cultivo de la mágica oleaginosa, pero volverán sobre un argumento que intentaron esgrimir el año pasado sin despertar el mínimo entusiasmo entre sus aliados de la Mesa: la segmentación de las retenciones, con tasas crecientes en proporción al volumen de producción por agricultor.

Pero el eje estará puesto en las economías regionales. Por eso la importancia del anuncio de ayer de la Presidenta: si se suceden los anuncios de rebajas de las retenciones a los cultivos regionales, como ayer se hizo con la vitivinicultura, los rostros adustos de agricultores de afuera de la Pampa Húmeda podrán mutar, si no a sonrisas, por lo menos a gestos de alivio. Los intereses entre quienes utilizan el conflicto agrario como puntal de la campaña anti K y los que viven de “su” trabajo en el campo pueden, en ese punto, dejar de ser compatibles. Los chirridos de la Mesa podrían convertirse en quiebre.

Página 12