martes, 23 de noviembre de 2010

ADIÓS AL GRUPO A La Nación y su preocupación por la fractura del bloque opositor

ADIÓS AL GRUPO A

La Nación y su preocupación por la fractura del bloque opositor

El diario de Mitre ve con amargura cómo el otrora bautizado Grupo A se desvanece a través de sus fracasos en el Congreso de la Nación. Los cuestionamientos a la figura de Carrió por parte de algunos Diputados opositores desató la tormenta.

La Nación observa cómo el bloque opositor no encuentra el rumbo y critica a los supuestos responsables de la disolución del grupo A. En la edición de hoy una nota titula: "Se fractura definitivamente la oposición en el Congreso".

Dice: "La muerte del ex presidente Néstor Kirchner, primero, y el escandaloso debate sobre el proyecto de presupuesto 2011, después, colocaron una lápida definitiva sobre la unidad opositora en el Congreso. Con la carrera electoral en marcha, la amalgama no kirchnerista, que hace un año se impuso como mayoría en la Cámara de Diputados -bautizada entonces 'Grupo A'-, se extingue inexorable en medio de los rencores y recelos mutuos.

Ya nada será lo mismo que antes. La denuncia de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, sobre supuestos pactos bajo cuerda entre la UCR y el oficialismo para aprobar el presupuesto terminó por implosionar la ya frágil mayoría opositora. Desnudó, además, la fuerte convulsión que sacude, sobre todo, al radicalismo y al peronismo disidente, divididos entre quienes pugnan por moderar sus ataques al Gobierno y tender puentes de diálogo y quienes insisten en plantarse como oposición firme y crítica al modelo kirchnerista.

A este cuadro de progresiva atomización opositora se suma la actitud zigzagueante de Proyecto Sur y del resto de la centroizquierda, empecinada en exhibirse equidistante del llamado Grupo A, condicionando apoyos y quórum según su conveniencia electoral".

Es destacable que el pase de factura más duro del diario sea para Proyecto Sur, al que describe como "centroizquierda empecinada"; se le cuestiona no haberse alineado incondicionalmente con el Grupo A, algo que parece bastante ingenuo si se toma en cuenta la pertenencia ideológica de los sectores.

Al mismo tiempo, el politólogo Edgardo Mocca realizó un análisis que fue publicado por Página/12  en su edición de hoy.

"Por lo visto en los últimos días, la oposición persevera en un estilo de acción política muy eficaz para justificar algunas tapas espectaculares y ganar muchas horas de show televisivo, pero estéril para cualquier intento de revertir la actual escena política. En el caso del frustrado tratamiento del Presupuesto en la Cámara de Diputados, no puede ignorarse el peso simbólico de la decisión de dejar sin presupuesto al Gobierno. Difícilmente, sin embargo, esa estrategia afecte seriamente al Gobierno, que contará con los mismos recursos y un margen más amplio de discrecionalidad en su empleo. A la que seguramente terminará afectando es a la propia oposición, cuyo juego es fácil de decodificar en términos de sistemática obstrucción de la acción de gobierno.

¿Por qué persiste la oposición en este juego? Fácilmente se explica la conducta de Elisa Carrió: situada, acaso irreversiblemente, en los márgenes del sistema político en consonancia con sus pobres expectativas electorales, la diputada chaqueña sabe que sus posibilidades de protagonismo futuro están asociadas a la eventualidad de que algún acontecimiento inesperado modifique el clima de creciente estabilidad y previsibilidad política en el país. Su lugar está perfectamente definido: es la portavoz de los más encarnizados e incondicionales enemigos del gobierno de Cristina Kirchner. Desde esa perspectiva y apoyada centralmente en el puntal de ese espacio –los grandes medios de comunicación– procura ejercer una sistemática presión sobre el conjunto de la oposición, de modo de poner cualquier gesto de convivencia política en el sitio del pacto y del “colaboracionismo” (este último engendro retórico, que invoca a los cómplices del nazismo y el fascismo, da cuenta de que la responsabilidad política no pone ningún límite a la verborragia de Carrió)."