jueves, 25 de noviembre de 2010

ES EL PROYECTO ENVIADO HACE DOS AÑOS El Senado aprobó la Ley de Prepagas y volverá a ser tratada en Diputados

ES EL PROYECTO ENVIADO HACE DOS AÑOS

El Senado aprobó la Ley de Prepagas y volverá a ser tratada en Diputados

Publicado el 25 de Noviembre de 2010

La Cámara Alta, por unanimidad, le dio el visto bueno en general. Debido a los cambios introducidos en los artículos, el texto regresa a la Cámara Baja. Los consumidores dudan que se ponga en discusión el año que viene.
 
La Cámara de Senadores aprobó por unanimidad el proyecto de ley que regula la medicina privada, aunque por los cambios introducidos en tres de sus artículos, el texto deberá volver a la Cámara de Diputados. Para las asociaciones de consumidores, se trata de un triunfo con sabor amargo, porque si bien el texto fue aprobado, no será convertido en ley, y el hecho de que vuelva a Diputados implica que por todo un período no habrá una norma que regule al sector (ver recuadro).
Ayer el Senado concentraba todas las miradas tras el fracaso opositor en esa Cámara para avanzar con tres proyectos clave (ver  aparte). El proyecto de prepagas tuvo un tratamiento relativamente veloz que culminó a minutos de la medianoche. Con 59 votos favorables y ninguna oposición, la norma se aprobó en general. Luego, en la discusión por artículos se hicieron modificaciones que no violentan el espíritu de la ley.
A primera hora de la tarde, el jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto, dio la primera señal de que se votaría positivamente en general, al decir que “la demora en el tratamiento fue culpa de todos, pero si no la aprobamos, una ley tan necesaria cae”.
Tras la votación en general, oposición y oficialismo acordaron modificar el artículo 1, excluyendo de la norma a mutuales, cooperativas y obras sociales sindicales; eliminar el 22, del fondo de garantías para la salud, para que pase del 50 al 100% el nivel de depósito; y corregir el inciso B del 25, por el nivel de las multas que recibirán las empresas que infrinjan la ley.
Lo más importante es que no se cambiaron los artículos de preexistencias y aumentos a jubilados, por lo cual quedaría prohibido para las empresas el rechazo a enfermos crónicos y las subas en los planes al sector pasivo. De todas maneras, Diputados está habilitado a debatir todo el proyecto nuevamente.
En este sentido, el radical José Cano, presidente de la Comisión de Salud, afirmó que “hoy las empresas dan de baja a hijos con discapacidad una vez que llegan a los 21 años”, pero recibió un espaldarazo clave por parte del senador por el Acuerdo Cívico y Social, Luis Juez. El cordobés contó que le fue difícil encontrar una prepaga para su hija, que padece parálisis cerebral. “Conocí cientos de casos de rechazo, de este trato displicente, arbitrario de las prepagas. Con esta ley, les estamos dando una tranquilidad a cientos de hogares que querían que los traten como pacientes y no como clientes”, dijo Juez, y agregó que “la amenaza de quiebra es un verso, han hecho fortunas con la enfermedad de la gente”.
La oficialista por Jujuy Liliana Fellner se sumó a los argumentos, respaldados por su compañera de bloque, Blanca Osuna, quien opinó que la ley es un “adiós a las cláusulas abusivas y a los contratos leoninos”.
Los opositores, con el último aliento de respaldo del lobby cruel de las empresas, intentaron colar críticas que no tuvieron asidero en los votos. El encargado del embate fue el menemista por Salta, Juan Carlos Romero, que corrió el ángulo de debate al decir que “se está mirando parte del problema, porque las prepagas son optativas y la obligación real con la salud es del Estado”.
Por último, Cano insistió en la importancia de que el Ministerio sea el órgano de aplicación, porque Comercio Interior, “regulando la actividad no fue bueno, permitió todos los aumentos”.
Al cierre de un debate ordenado y con voluntad a abrir frentes de diálogo, quedó de todos modos la sensación de que era la primera vez que los senadores se sentaban a hablar seriamente del tema.
Con esta ley, casi cinco millones de argentinos estarán protegidos de la discrecionalidad de un sector que, por casi 20 años, hizo negocios y ganó dinero a costas de la buena salud de los jóvenes y la discriminación de los enfermos.
Ahora la palabra la tendrán los Ddiputados.