domingo, 19 de diciembre de 2010

.“Se acabó la falacia de la independencia periodística”, POR EDUARDO ALIVERTI

“Se acabó la falacia de la independencia periodística”

Eduardo Aliverti habla del periodismo y de la Ley de Medios Audiovisuales. "Creo que la etapa que vive el país partió aguas, y no recuerdo antes en el periodismo algo parecido a lo que estamos viviendo hoy", dijo.

-¿Te considerás una marca de radio?

-Después de tantos años, creo que sí.  Empecé en el año '76 comprando un espacio con compañeros de la carrera de locución, y ya pasaron 34 años. Me parece que la formas de decir y de contar los editoriales políticos, el cuidado estético de los programas y las realizaciones sonoras; siendo que prioritariamente trabajé siempre en radios AM, que suelen ser la dictadura del contenido, puedo decir que sí, que soy una marca. No sé si queda bien que lo diga, pero prefiero incluso la posibilidad de aparecer con cierta pedantería antes que pecar de falsa modestia. En mi podio de defectos lo que no soporto es justamente la falsa modestia.

-Nombrabas el espacio que pudieron comprar cuando todavía estudiabas en radio Antártida. ¿Cómo ves la radio hoy, como negocio, cuando todavía sigue el problema del pago de espacios en radio como derecho de piso, la compra y venta de espacios?

-Justo hoy estaba leyendo un informe que ratifica que la radio viene última y cómoda en el tema de la inversión publicitaria. De toda la masa de inversión publicitaria, sólo el 3 por ciento va para la radio, y me gustaría marcar una paradoja en ese sentido. A la par de este dato, de que la radio es la última a la hora de la elección publicitaria, también aparece la última encuesta de Enrique Zuleta Puceiro, que muestra a la radio; y por bastante distancia por sobre el resto, como el medio que la sociedad más aprecia. No sólo como el más creíble sino también como el más determinante a la hora de cambiar conductas sociales, por encima de la tele y los medios gráficos.
Pero para ir conduciendo a la respuesta, ¿por qué el más creíble no lo es también en términos publicitarios? No creo que sea porque la televisión te rinda más. Yo tengo una hipótesis personal para esta paradoja, creo que la gente no usa la radio para saber qué tiene que consumir desde el punto de vista comercial, sino que usa a la radio para informarse y escuchar las opiniones que más cree. En ese marco, lamentablemente, cuesta cada vez más conseguir auspiciantes para la radio, incluso comprarse el espacio que era tan habitual hace 20 años, hoy ya está ligado a las radios de baja potencia o las radios del segundo pelotón en términos de ranking de las más escuchadas. Si uno hoy quiere comprarse un espacio tiene que hacerlo como mucho en radio Splendid AM 990, o a lo sumo, en algunos espacios de radio América AM 1190.

-La Isla FM 89.9, radio Palermo FM 94.7, radio El Mundo AM 1070...

-Obviamente. Pero ninguna que se encuentre entre las más escuchadas. Si yo retrocedo a mi época, tenías El Mundo, Antártida, Del Pueblo, Argentina, por citarte algunas; tenías más posibilidades. Por lo tanto hoy la radio no es un negocio, parecería que para ser negocio la radio tiene que ser parte de un multimedios pero como unidad de negocios integrada al multimedios. Radio 10 hasta donde creo saber, deja algo de ganancia y radio Continental empata o pierde. Todas las demás están en la lona y tiene que ver con la falta de inversión publicitaria y con salarios descomedidos. Hay tipos que ganan lo que la radio factura mensualmente y eso es un delirio. Hoy la radio está concebida, desde la etapa multimediatica, como un complemento de la tele, es más un factor de poder que un factor comercial. La radio fija agenda, la radio es creíble, es instantaneidad y es un factor de poder muy importante; sino no se entiende que se sigan comprando radios.

-Declaraste en una nota que un buen periodista no debería hacer bajada de línea y, que en caso de hacerlo, el periodista pierde su credibilidad. ¿Se puede hablar hoy de una direccionalidad del mensaje, de una bajada de línea?

-No, lo que pude haber declarado, respecto a eso tiene que ver con el no ser bizarro, en el cómo se lo hace. Hay una necesaria distancia que uno debe tener entre el pensamiento crítico, para ser un periodista y no ser un propagandista o un agente de prensa. Creo que la etapa que vive el país partió aguas y no recuerdo antes en el periodismo algo parecido a lo que estamos viviendo hoy. Eso te obliga a ponerte de un lugar o del otro. Lo que puedo declarar ahora es que realmente no soporto más el camuflaje de la independencia periodística; estás acá o estás allá. Pero la bajada de línea como tal, siempre existió y seguirá desde el momento en el que ya está claro que el periodismo está integrado como actividad a una lógica, ya ni siquiera multimediatica sino mega corporativa. Hoy leía lo que maneja el grupo Hicks en Santiago del Estero, a raíz de que un juez le concedió el recurso de amparo que presentó contra varios de los artículos de la Ley de Medios Audiovisuales. Ese grupo maneja energía, hotelería y hasta casinos, del mismo modo que los grandes pulpos mediáticos manejan telefonía celular y el negocio del petróleo, como el grupo Vila - Manzano. El periodismo que uno podría haber imaginado como químicamente puro y con la información y la credibilidad como única mercancía desapareció. Lo que existe es una construcción de discurso en función de intereses comerciales y corporativos.

-¿POOL DE MEDIOS O...PULPO DE MEDIOS?

-Jaja, sí, es la imagen más gráfica que se me ocurre. El tema de los tentáculos, que ya no son tentáculos periodísticos, no son tentáculos que hagan referencia al cable, la radio, los diarios, o revistas; ahora ya hay tentáculos que refieren a energía, petróleo, entretenimiento, industria editorial. Como se vio en el caso de las FM, cuando se va el grupo CIE de Rock and Pop, se va por una cuestión de decisión corporativa. Ya no les redituaba en términos de que la radio dejó de ser el sostén de sus espectáculos. Por ejemplo para poner el caso de las discográficas que antes te pagaban para que pases tal o cual tema en las radios y ahora ya son directamente dueñas. Salvo que algún boludo todavía crea en los rankings musicales de las FM, eso que hacen llamar los 40 principales, por ejemplo.

-¿Creés que la nueva ley de medios podrá ayudar a desarticular el funcionamiento del "pulpo" y así poder generar nuevas voces y espacios?


-Me parece que no van a desarticular la potencia que ya tienen, más allá del período que tengan para desligarse de aquello en lo que ya invirtieron. Pero al margen de eso, sí me parece que se abrirán nuevos episodios en materia de comunicaciones.
En definitiva la Ley de Medios es una herramienta y vos la podes usar bien, mal, o directamente no la usás.
Yo me hago dos grandes preguntas:
1- El Financiamiento. ¿Cómo se van a financiar los nuevos actores comunicacionales, como pueden ser sindicatos o universidades? Debe haber una presencia importante del estado, porque como ya te mencioné la torta publicitaria está claro que no da.
2- La Capacitación. Hoy justo hacía referencia a eso charlando con gente del mundo de la cultura. Yo creo que la capacitación, en este caso nula, es una de las causas por las cuales todas las radios de baja potencia se desvalorizaron y se desvirtuaron. Me pregunto ¿quiénes van a capacitar?

-¿Cómo y de dónde va salir buena radio hablando competitivamente y en el mejor sentido de la palabra?  Creo que la financiación y la capacitación son los dos grandes ejes que siguen a la herramienta sancionada. Hablemos de capacitación, en tu caso como rector de la escuela de periodismo Eter: ¿qué grado de responsabilidad sentís como rector del surgimiento de nuevos periodistas o nuevos jóvenes lanzados al mundo de las comunicaciones?

-Es una muy buena pregunta. En Eter llegamos varias veces a contratar especialistas para ver y aprender a manejar el tema de las carencias pedagógicas generales de los pibes que vienen del secundario. Llegamos a la conclusión y me convencieron de que nosotros como instituto terciario no podemos remar contra doce años de educación formal de mierda. Podés fijar cierto piso pero sabés que tenés también un techo. El piso que te podés fijar, y sigo con el término de la responsabilidad a la que aludiste, me parece que es la capacidad de generar pensamientos críticos en los pibes. Que puedan preguntarse la razón por la cual una radio es más escuchada que otra, por qué tal discurso, por qué un programa se arma de tal manera. Después de eso se te hace muy complicado porque depende de la vocación del pibe, de que lo puedas estimular. Pero cuando el pibe viene con mucha escasez de herramientas pedagógicas, es muy complicado.

-La escuela entrega premios. Te ha tocado estar del otro lado también y recibir unos cuántos. ¿Sirven los premios? ¿Te llena más el reconocimiento de la gente o los premios?

-Las dos cosas, sería de una falsa modestia decir que el premio no te acaricia el ego y es más complicada la respuesta de decir si te sirven o no. Si los premios te ayudan para insertarte en el plano laboral, o para que te reconozcan más, o para que la gente te otorgue más valía, te respondo que me parece que no. Hubo algunos premios puntuales que sí me sirvieron. Siempre cuento la anécdota de cuando gano el Martín Fierro en el 93 integrando la terna de labor periodística junto a Magdalena Ruiz Guiñazú y Santo Biasatti. Fue por el programa “protagonistas” que hacía de 22 a 24 en radio Splendid.
A la semana de ganar ese Martín Fierro, que fue el 7 de junio del 93, me estaba llamando Mariano Grondona para que participe de su programa “Hora Clave” en un debate sobre el “Yoma-Gate”. Una semana después de eso, me llama Eduardo Eurnekian y me ofrece hacer lo que terminó siendo “Palabras Cruzadas” junto a Carlos Varela. Todo eso por haber ganado un Martín Fierro. Porque según a mi entender ese Martín Fierro lo había blanqueado al zurdo. En ese caso el premio me sirvió, pero en los demás casos dependen mucho de los momentos. El último que gané trajo muchas repercusiones con lo que yo dije y que muchos dijeron que en mi discurso le había contestado a Luis Majul. En verdad nunca hablé de él sino en general de los pelotudos que dicen que tienen miedo.
Y ahí sí te sirven los 15, 20 puntos de rating de la ceremonia, te sirve el momento al cual de otra manera no podrías acceder. Hay premios que pasan de largo, otros fijan determinados momentos de tu vida. Lo que si te diría es que el acumular premios para gente que está recién empezando es siempre un plus, para los que ya tienen nombre y carrera no aportan mucho más.

-La nueva Ley de Medios ha desatado pasiones por diferentes lugares y desde diferentes ángulos. El debate y la confrontación de ideas, oficialismo, no oficialismo, estar de un lado o del otro. ¿Le hacen bien este tipo de extremismos a la comunicación y al periodismo? ¿Le quita credibilidad?
-No, credibilidad tenía antes sobre bases falsas. Desde la recuperación democrática en adelante hay dos sectores que con respecto al papel jugado durante la dictadura nunca dijeron nada. Uno es el de la Iglesia Católica, la cúpula, y el otro es el de las grandes corporaciones periodísticas. A ver, uno no les exige a las grandes corporaciones y yo tampoco a la iglesia, hacer un mea culpa, ejercer una autocrítica, porque sería como declarar en contra de uno mismo. Yo cambié esa postura, antes les pedía esa autocrítica, les exigía a las corporaciones que hicieran esa introspección. Después me terminé preguntando por qué se van a criticar si fueron parte.
La novedad que se produjo a partir de lo que despertó la Ley de Medios, el fútbol estatizado, etc, es que no les ha permitido a las grandes corporaciones mediáticas seguir refugiándose en la independencia periodística; por lo menos en el caso de Clarín, que es el medio hegemónico por naturaleza y que ha descendido muy sensiblemente tanto en la venta de cantidad de ejemplares como en la cantidad de visitas a su sitio digital. En el caso de Clarín ha servido para dejar las cosas muchísimo más claras, es para mi un debate más que beneficioso y si me apurás te digo que se cayó la ultima vaca sagrada de la credibilidad de las grandes corporaciones periodísticas. Lo inmaculado, se cayó.
En alguna medida se acabó la falacia de la objetividad periodística. Vos podés ser libre pero no sos objetivo porque nadie viene de la nada misma, todos venimos de algún lugar. Lo que me sorprende es el grado de obscenidad con que esto se plantea.  Por el momento está claro que como se trata de una batalla política en pleno auge y desarrollo, tenés extremos como Clarín de un lado y 6,7,8 del otro. Esto no puede seguir así, no debe seguir así, porque ahí sí que corrés el riesgo de que la mínima profesionalidad periodística respecto a las distancias con algunas cosas, se convierta siempre en propaganda. Yo toda mi vida leí Clarín, hoy lo sigo haciendo, pero sólo por responsabilidad profesional. Pero la verdad es que para un tipo como yo, ver como está escrito ese diario, ni siquiera te estoy hablando de cómo opera, sino ver que Clarín se ha convertido en un atentado sintáctico: Me duele muchísimo y esto no puede seguir así; en base a lo impuesto y autoimpuesto, se han perdido preceptos básicos, como el titular, copetear y escribir bien. A mi me gustaría un 6,7,8 con más pensamiento crítico, aunque comprendo a qué juegan y si me apurás lo justifico como una acción inversamente proporcional a lo que aparece del otro lado.

-Para ir cerrando, quiero hacer referencia a dos frases que leí en notas a tu persona. En una decías “soy la radio hecha persona” y en otra decías que “la radio es tu novia”, por ese motivo no podríamos enamorarnos de tu novia. En ese romance con la radio, ¿cuál es el momento que rescatás, ese gran momento de radio en que te sentiste plenamente enamorado?

-La verdad, como enamoramiento, sigo como el primer día, no quiero inventar, cojo muy bien con la radio. Hubo momentos más intensos, si uno siguiera con la figura sexual, podría responderte que tuve momentos en que me eché tres al hilo: en la etapa de “Anticipos” con Liliana Daunes en radio Continental, en la etapa de la dictadura, fue un programa que marcó época. La adrenalina de “Sin Anestesia”, Rock and Pop en lo artístico y radio Belgrano en lo periodístico marcaron un antes y un después. Y te diría que básicamente esos dos momentos son los dos más fuertes que registro.
Después registro momentos de mucha linda calentura, como en “marca de radio”. Debates que salen bien, editoriales que me gustan mucho, si me preguntás por etapas son las que te mencioné anteriormente e incluso te agrego el programa que hice en Rosario, en el primer lustro de los '90, “Hipótesis”, con un grupo muy lindo de personas y oyentes. Casi el único espacio de radio, objetivamente dicho, de resistencia durante el menemismo. Esa fue otra etapa muy fuerte, del '86 al '95 me pasé todos los fines de semana de mi vida yéndome a Rosario todos los viernes a la noche y volviendo los domingos a la madrugada. Hay que tenr una calentura muy grande para hacer una cosa así.

Entrevista publicada en Revista MHZ