domingo, 8 de enero de 2012

A PIÑERA SE LE VE EL PINOCHO Chile a contramano

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Sebastián Piñera: el hombre más rico de Chile.

Por Pablo Bilsky. A contramano de los procesos de cambio que se están produciendo en América latina, Chile continúa pagando las consecuencias de tantos años de sobredosis de neoliberalismo, dogma que fue impuesto a sangre y fuego por la dictadura genocida de Pinochet, y que luego no fue del todo removido por los gobiernos democráticos. El presidenteSebastián Piñera, que cuenta con sólo el 20 por ciento de aprobación, da sobradas muestras de pinochetismo desoyendo las protestas de los estudiantes, tomando represalias contra los que protestaron, y eliminando la palabra “dictadura” de los manuales escolares. Protegiendo y exculpando al asesino, Piñera se protege a sí mismo.
Chile fue alguna vez la panacea y el ejemplo de los neoliberales de este continente. El hecho resulta ilustrativo en muchos sentidos: semejante dogma, que condena a la degradación a la mayoría de la población, sólo puede imponerse por la fuerza. Para hacerlo a través de la democracia es necesario vaciar de contenido este concepto, y además poner en marcha mecanismos de dominación y violencia simbólica y física. Esta violencia fundante es la misma esencia del neoliberalismo.  
El gobierno conservador del empresario multimillonario Sebastián Piñera, el hombre más rico de Chile, hace rato que se muestra sin careta, con todo su pinochetismo al aire.   
La decisión del gobierno de retirar la expresión "dictadura" para referirse al régimen de Pinochet en textos y planes de estudios de escolares chilenos fue considerada un intento por blanquearlo. La modificación afecta a textos y planes de estudios del primer ciclo de la enseñanza básica, entre los seis y los doce años, que deberían referirse ahora a ese período como "régimen militar" en vez de "dictadura".   
El cambio fue propuesto durante la gestión del ex ministro de Educación Felipe Bulnes y aprobado el 9 de diciembre de 2011 por el Consejo Nacional de Educación (CNED). El gobierno, a través del nuevo ministro de Educación, Haral Beyer, confirmó el cambio, explicando inicialmente que se trató de usar un término "más general" para referirse a ese período histórico de Chile, entre 1973 y 1990, que dejó un saldo de más de tres mil muertos y desaparecidos tras un sangriento golpe de Estado bancado por la CIA y las grandes empresas transnacionales. "Más general", dijeron desde el gobierno de Chile, en serio, parece, sin sonrojarse.  
Pero esto no es todo. El Colegio de Profesores de Chile denunció “expulsiones y cancelaciones de matrículas de estudiantes” del nivel de enseñanza media que participaron en las históricas acciones de protesta en 2011 contra la mercantilización de la enseñanza y el sistema neoliberal que la hizo posible y la sostiene.   
De acuerdo con información del directorio nacional de la citada institución, reproducida por Prensa Latina, el gremio envió una carta al nuevo ministro de Educación, Harald Beyer, en la que exigieron un pronunciamiento público sobre la represalia contra los jóvenes.   
En la misiva dirigida a Beyer señalaron que los hechos más graves se han producido en los municipios de Providencia, Ñuñoa y Santiago y en la mayoría de los Liceos Subvencionados Particulares que estuvieron tomados durante meses por los adolescentes. 
“No es concebible que el Ministerio guarde silencio y no se pronuncie ante la gravedad de la situación que estamos observando”, declaró el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Fajardo, que agregó que ese tipo de medidas “obedece a órdenes emanadas directamente por los alcaldes y son ejecutadas a través de los directores de establecimientos”.   
“Se trata de una operación de carácter político que debe aclararse”, enfatizaron los profesores chilenos. De acuerdo con datos del gremio docente las cancelaciones de matrículas afectan a unos tres mil estudiantes en todo el país.   
Tras un 2011 marcado por las protesta de estudiantes, profesores y trabajadores, que incluyeron marchas multitudinarias apoyadas por más de un 80 por ciento de la sociedad chilena, y que fueron sistemáticamente reprimidas, el 2012 se presenta todavía peor, más ominoso para el desacreditado gobierno conservador y neoliberal de Piñera. Contra la pared, acorralado por una sociedad civil cada vez más activa, y en un continente que va hacia otra dirección, el Pinochet que Piñera lleva dentro asoma cada vez más. Se muestra sin vergüenza, y causa indignación.  
Fuentes: Télam, Prensa Latina. | Imagen: http://ignachoenpiedra.tumblr.com
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