viernes, 7 de enero de 2011

La Argentina esclava

La Argentina esclava


Foto: Gentileza Eduardo Dlapa
En la primera semana del 2011 se reveló que una empresa agrícola explotaba a 200 personas y las tenía condenadas a vivir en condiciones inhumanas. Estadísticas y desafíos de un drama silencioso.
Por Franco Mizrahi

Existe, a lo largo y ancho del país. Aun cuando el nuevo siglo ya cumplió más de una década. El primer fin de semana del 2011 saltó a la luz, otra vez. Doscientas personas, oriundas de Santiago del Estero, permanecían en San Pedro condenadas a la servidumbre, obligadas a vivir en condiciones inhumanas –hacinadas, sin baño, con condiciones de alimentación paupérrimas–, bajo las exigencias de una empresa agrícola. El trabajo esclavo, y la trata de personas asociada a esa situación, no es una práctica erradicada, a pesar de los intentos de combatirla. Especialistas en la materia, funcionarios y víctimas de este cáncer que azota silenciosamente revelaron cómo operan fronteras adentro de la Argentina.

El último caso de impacto público fue el que se denunció el 4 de enero en San Pedro, cuando el titular de la UFI número 6 de San Nicolás, el fiscal Rubén Darío Giagnorio, allanó la estancia “La Luisa”, pocos días después de llegar a la tapa de los diarios con el procedimiento en una finca contratada por la empresa Nidera S.A., en el mismo pueblo bonaerense (ver recuadro). En ambos procedimientos, se liberó a más de doscientas personas de origen santiagueño que estaban reducidas a la servidumbre en un sitio que no sabían ubicar geográficamente. Todos habían sido traídos engañados desde su provincia, según revelaron fuentes judiciales. El fiscal caratuló la causa como delito conexo a la trata de personas. Mientras que los ministros de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, y de la provincia de Buenos Aires, Oscar Cuartango, compartieron una reunión para profundizar los controles de empleo conjuntos en los sectores del transporte, del turismo y rural.

Consultada por Veintitrés, Zaida Gatti, supervisora de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, asegura que tanto la modalidad como el lugar de reclutamiento de las víctimas varían según el tipo de explotación al que son sometidas. “En la trata para la explotación laboral en el trabajo rural, en general, los traslados se hacen de manera masiva –explica Gatti–. Las víctimas cuentan que viajan en camiones y micros sin ventanillas o puertas.”

Gustavo Vera, referente de La Alameda, organización que denuncia y combate este tipo de accionar, relata un caso ilustrativo: “Hay solamente un preso por trata laboral. Es el dueño de un taller clandestino que ‘cayó’ en Güemes, en febrero del 2010, porque lo encontraron con una combi trayendo esclavos. El tipo paró en una estación de servicio para cenar. La camioneta se movía porque la gente que estaba adentro pedía auxilio. Cuando la policía provincial vio la situación, pidió autorización al juzgado federal correspondiente y terminó abriendo la camioneta. No sólo encontraron a la gente esclavizada sino que descubrieron a los reclutadores y encontraron los documentos de esa pobre gente”.

En general, las provincias elegidas para reclutar son las más pobres del país: las del norte argentino. Hay grandes porcentajes de reclutados en Misiones, Chaco, Tucumán y Santiago del Estero. Por caso, en los dos operativos de San Pedro, todas las personas explotadas eran de esta última provincia.

*La nota completa, en la edición impresa de Veintitrés