lunes, 4 de julio de 2011

Clarin: los parricidas mediáticos

Parricidas mediáticos: pretenden herir el corazón de las Madres









dijo:
El manejo que un administrador de la Fundación pudiera haber hecho no es el verdadero motivo de los titulares de los diarios.


Las Madres de Plaza de Mayo no sólo dieron a luz a los hijos que la sangrienta dictadura les arrebató, sino que además su pujar fue decisivo a la hora de parir la democracia que hoy disfrutamos.

El Talmud, haciendo un juego de palabras, afirma: “Allí donde la Biblia dice tus hijos (banaij), debe interpretarse como tus constructores (bonaij).” Seguramente sin haber escuchado nunca acerca de esta cita, las Madres hicieron de la construcción de futuro el modo más genuino para reivindicar la lucha de sus hijos. Allí donde una familia humilde accede a su derecho a vivir en una casa digna, el nombre de cualquiera de los 30 mil desaparecidos vuelve a ser pronunciado entre el ensordecedor ruido de los martillos o el impresionante sonar de los taladros.

Heidegger escribió: “La palabra es la casa del alma.” Las Madres le dieron alma a través de su palabra a las casas que construyeron, para que allí otras palabras pudieran ser la casa de muchas otras almas. El ataque de Clarín, La Nación y Perfil enlodando el trabajo del programa Sueños Compartidos es un intento de parricidio mediático cuyo fin es asesinar simbólicamente a las Madres y a la vida democrática que de ellas surgió.

La derecha, a lo largo estos 28 años de restauración democrática, pretendió construir un relato que sólo pusiera énfasis en la democracia como sistema electoral, a través del cual el pueblo elige sus representantes sin importar si estos últimos traicionan las convicciones y las promesas con las que consiguieron el consenso ciudadano.

Las Madres siempre entendieron que la democracia es votar, pero también es mucho más que eso. Ese relato de una democracia de alto impacto que produce profundas modificaciones en la distribución de la riqueza y permite el empoderamiento de los más humildes es una amenaza que los voceros de la derecha no están dispuestos a dejar pasar sin presentarle batalla.Las Madres son, en términos lacanianos, el significante que hace aparecer al término democracia como un desafío a la perpetuación de los poderes dominantes y anquilosados de las élites que llevaron a la Argentina a sus períodos de mayor oscuridad.

En un mundo donde la comunicación y la construcción de significados son el campo donde se dirimen las luchas de poder, ya no es necesario hacer desaparecer físicamente a las Madres como hicieron con sus hijos sino que alcanza con montar una artillería simbólica que las desplace del escenario social y del imaginario colectivo.

Con independencia de cualquiera de las hipótesis acerca del manejo que un administrador de la Fundación Madres de Plaza de Mayo pudiera haber hecho, no es ese el verdadero motivo de los titulares que engalanaron a los diarios (cada vez menos) hegemónicos de ayer.

No les importan ni las supuestas mansiones, ni los yates; ni siquiera les importa resaltar que la supervisión de los fondos para construir viviendas es un atributo de los gobiernos provinciales y no del Estado Nacional.

Sólo pretenden hendir el cuchillo asesino en el corazón de las Madres que con su lucha reivindican cada día la democracia argentina. Son lisa y llanamente parricidas.