viernes, 16 de diciembre de 2011

Apoyos y silencios Por Laura Vales



El discurso de Hugo Moyano tuvo repercusiones en el ámbito sindical. Junto al previsible apoyo de los dirigentes que son aliados del líder de la CGT, reapareció el gastronómico Luis Barrionuevo, que aprovechó para criticar a la Presidenta (“hace cosas de chica caprichosa”, dijo) y aseguró que con este Moyano quiere volver a la central obrera. También la CTA que lidera Pablo Micheli salió a darle apoyo. Pero los Gordos y los independientes, es decir los que vienen tratando de juntar votos para que éste sea el último mandato de Moyano, eligieron el silencio. Lo sustancial del tema será, precisamente, cómo va a reacomodarse la relación de fuerzas dentro de la central obrera.
En la lista de los que decidieron esperar para hablar están los principales dirigentes no moyanistas de la CGT, Antonio Caló (UOM), Gerardo Martínez (Uocra), Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Ligieri (Obras Sanitarias). Son los que siguen participando de la vida interna de la central, pero a distancia variable del camionero. Tampoco hicieron declaraciones Armando Cavalieri y Oscar Lescano, de los Gordos, que están en la CGT pero hace rato que no aparecen por la calle Azopardo.
La excepción entre los cegetistas no alineados con Moyano fue Roberto Fernández (UTA), que reclamó “peronizar más el Gobierno y entender que el movimiento obrero es la columna vertebral del peronismo”. “Queremos ser consecuentes pero no obsecuentes”, remarcó el dirigente, que se pronunció además, como Moyano, en favor de unas “paritarias libres en serio, porque los trabajadores no queremos piso ni techo”. Pero, a la vez, tomó distancia del camionero. “A partir de la elección empezó una nueva etapa y debemos trabajar con el Gobierno. Hay que buscar la unidad y no el enfrentamiento”, remarcó.

Desde afuera

Barrionuevo encontró micrófono en radio Mitre. “Después de escucharlo a Moyano, yo ya tengo secretario general. Mi secretario general en la CGT es Hugo Moyano”, sostuvo la ex figura del sindicalismo menemista tras el acto de Camioneros. El gastronómico encabeza la CGT Azul y Blanca, escindida de la CGT. Ayer, entusiasmado, habló de “reunificar al movimiento obrero”. Aprovechó para meter el dedo en la herida e hizo una lista de por qué Moyano, a su criterio, tenía razones para sentirse enojado: “El destrato cuando Cristina inventó un Hugo para ningunearlo, la persecución a Gerónimo ‘Momo’ Venegas, el intento de intervenir el sindicato de técnicos aeronáuticos” (APTA). “Son cosas de chica caprichosa o de petrolera rica”, concluyó. También cargó contra La Cámpora: “No existen. Son chicos con plata. No tienen nada que ver con el peronismo ni con la política argentina, son trepadores a través del manejo que le da Cristina a su hijo Máximo”.
También desde fuera de la CGT, hizo declaraciones Pablo Micheli, titular de una de las dos CTA. Dijo que “comparte con Moyano el reclamo por el aumento del mínimo no imponible”, pero marcó que le hubiera gustado “que la CGT convocara a una movilización para reforzar sus reclamos”. Al mismo tiempo se diferenció del camionero: aclaró que no sentía “felicidad” por el anuncio de la liberación del bancario Juan José Zanola, detenido en el marco de la mafia de los medicamentos, porque –opinó– “si hubo fraude con los medicamentos, por más sindicalista que sea, no hay que defenderlo”.

Moyanistas

Buscando un equilibrio difícil por su condición –diputado del Frente para la Victoria pero hijo del jefe de la CGT–, Facundo Moyano subió un mensaje a Twitter. “En la antinomia política kirchnerismo antikirchnerismo nosotros sabemos de qué lado estamos”, escribió (ver aparte).
Desde el sector moyanista de la central obrera, la lectura fue que el discurso de ayer servirá para realinear fuerzas. “Coincido con Moyano, con los reclamos que hizo, pronunció un muy buen discurso y va camino a ser reelecto”, declaró el titular de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli. Su par Jorge Pérez Tamayo, del sindicato de pilotos, calificó el discurso de “excelente” porque “todo lo que dijo es verdad”.
De la misma manera elogiaron al jefe de la CGT los dirigentes de otros gremios menores, como Maestranza y los trabajadores de estaciones de servicio. En cambio, los hombres de confianza de Moyano, como Juan Carlos Schmid, Héctor Recalde y Omar Plaini, mantuvieron perfil bajo. Lo que había que decir, ya lo había dicho el secretario general.