jueves, 24 de enero de 2013

Rosario triplica la tasa media nacional de homicidios por drogas Por Eduardo Toniolli

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El diputado provincial e integrante del Movimiento Evita, Eduardo Toniolli, aseguró que si no se rompe el vínculo policía-narcotráfico “continuaremos detrás de los acontecimientos y seguirán las muertes en los barrios humildes”.
Al frente de la Comisión Investigadora del Triple Crimen de Villa Moreno -donde asesinaron a tres militantes del Frente Darío Santillán (FDS) en la madrugada del primero de enero del 2012- el legislador provincial Eduardo Toniolli detalló que en la zona sur y oeste de Rosario la tasa de homicidios por causas relacionadas con las drogas “alcanzó el triple de la media nacional”.
Durante una entrevista con Télam, el también referente del Movimiento Evita precisó que de acuerdo a un estudio oficial en los años “2009/10 era de 10/100 mil; en el 2011, 13,73/100 mil y en el 2012 anda en 15/100 mil. Esto es el triple de la media nacional,que se calcula en 5,5/100 mil, en Córdoba capital es de 6,5/100 mil”.
Toniolli, que estuvo pegado a Ramón Ferreyra y su familia tras el violento episodio en Nuevo Alberdi, los acompañó hasta que declararon en el Juzgado Federal de San Nicolás fuera de la provincia, se quejó de la conducta política del oficialismo local porque, dice, “para ellos esto es un fenómeno interplanetario y no toman medidas de fondo”.
“El gobierno provincial está a la defensiva, ve operaciones por todos lados, cree que todo el mundo quiere sacar tajadas, incluso los familiares de las víctimas. Eso es insólito”
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“Evaluamos que el crecimiento de homicidios es por la aparición de bandas con mucho poder de fuego, con armas de guerra, chalecos de la policía, autos de alta gama, con despliegue y ostentación de esos autos que aparecen baleados. Igual que las concesionarias que también aparecen baleadas. Eso es estructura de lavado de dinero con contadores, abogados en ese circuito y, en el frente de batalla están los soldaditos que atienden bunkeres. Todos provienen del mismo sector social”, describe el joven abogado que proviene de la agrupación H.I.J.O.S.
En Villa Moreno, donde en la madrugada del día uno del 2012 asesinaron a Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez -cuya investigación arrojó pruebas sobre la connivencia policial con los narcotraficantes-, se instaló un Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) en el marco de un programa del ministerio de Justicia nacional.
“La autoria material de cinco tipos ligados al narcotráfico con los abogados mas caros de Rosario y nosotros, mas allá de las movilizaciones y la interpelación a la sociedad, teníamos una batalla judicial que no nos agarraba bien parados, planteamos una suerte de defensoría popular con abogados nuestros para la causa y otras necesidades en el barrio”, señala Pedro “el Pitu” Salinas del FDS que en Rosario se llama Movimiento 26 de Junio.
El local del movimiento social está a 40 metros de la cancha donde esa madrugada de año nuevo soldados de una banda ejecutaron a los militantes sociales y tras un breve recorrido por el escenario duramente disputado, el Pitu y Lita, mamá de Claudio “Mono” Suárez se prestan a la entrevista con Télam.
Lita comparte el mate y llora. Sus lágrimas caen y caen. Dice que todavía no acepta que mataron a su hijo, que lo espera y que “si no hubieran estado el Pitu, el Catriel y otros compañeros (del FDS) me hubiera suicidado porque no aguantaba el dolor. Un poco antes había perdido otro hijo pero por muerte natural”.
En el caluroso mediodía rosarino, el padre de Jeremías “Jere” Trasante, Eduardo, llega, se sienta y escucha la descripción de Lita “acá todo el barrio está de duelo, nuestros hijos eran muy queridos se la pasaban en la canchita, querían sacar a los chicos de la calle”.
“Los vecinos antes decían ‘ahí andan esos loquitos’ por los del movimiento pero ahora no, después de todo lo que pasó los saludan, los quieren, principalmente al Pitu que se camina tribunales con lluvia, frío, calor. Ni se va de vacaciones y eso la gente lo ve”, cuenta Lita.
Eduardo, pastor evangélico y capellán en la penitenciaria provincial, además de ya haberse cruzado con uno de los acusados que está preso y al que, asegura, “perdonó desde el corazón de Dios”, coincide con Lita y reconoce humildemente cómo su hijo muerto le enseñó el valor del compromiso social y político.
“La muerte de mi hijo me enriqueció, más allá del vacío, la pérdida, el llorar y todo lo que hace al alma, me sirvió para seguir más de cerca a mis otros hijos. Yo lo peleaba a Jere por su militancia en el M26 no entendía lo que estaba haciendo”, dice.
Y agrega “pero ahora nos sacamos el sombrero frente al M26, el acompañamiento que nos hicieron, cuán respetuosos han sido con nosotros y con nuestras familias. Eterna gratitud por los cambios que vivió Jeremías”.
Es muy fuerte la situación de un padre que pierde a mano de sicarios a su hijo y después, por su función pastoral en las cárceles se ve “obligado” a asistir espiritualmente a los acusados del Triple Crimen.
“Es un desafio de Dios para mi corazón verle la cara a los que mataron a mi hijo. Asisto al menor de ellos, ya hablé y lo perdoné pero todavía no enfrenté, mis compañeros de la capellanía no quieren que lo vea, al acusado de ser el autor material, Sergio “Quemado” Rodríguez”, añade Eduardo al asegurar que él cree profundamente en la recuperación espiritual de los presos.
Así, el rol de los movimientos sociales, o la misma iglesia en Barrio Ludueña, donde cayó muerta Mercedes Delgado asesinada por el fuego cruzado de bandas narco, cumple un rol central en la vida comunitaria pero está puesto en crisis al representar una barrera que está bajo fuego.
“Nosotros reivindicamos la militancia politica y social de los compañeros en Nuevo Alberdi y en otros barrios que, ante la ausencia del Estado, muchas veces son la última barrera contra los narcos”, sintetizó el diputado Toniolli.
http://www.movimiento-evita.org.ar/?p=11708