sábado, 26 de noviembre de 2011

Posteadores puteadores POR CARLOS BARRAGÁN


Insultos, agravios, escarnios y procacidades injuriosas se entreveran entre los comentarios de los lectores en portales de Internet. ¿Seguimos así o la cortamos y nos ponemos a discutir en serio?

EL MÁS ALLÁ DE LA LIBERTAD 
Expresarse libremente es un derecho. En eso estamos todos de acuerdo. Y durante estos últimos años esa libertad ha sido usada sin medida alguna por todos. Casi escribo “abusada” pero creo que no se puede abusar de la libertad, porque el estado de “abuso” ya pertenece a otra esfera de las cosas donde la libertad ya no cuenta y empiezan a contar los derechos de los demás. No hay abuso de la libertad de expresarse, hay un salirse de la comunicación para entrar en la lógica de la no-comunicación.

Dejando las abstracciones, mi pregunta es si vale la pena asumir como libertad de expresión los insultos, los ultrajes, y las ofensas que aparecen en medio de discusiones que muchas veces son interesantes, algunas importantes, y otras imprescindibles. Y me refiero no sólo a quienes tenemos la ventaja de poder escribir aquí, allá, y además hablar en radio y en la tele.

Me refiero en este caso a los posteos de los lectores, donde muchas veces encontramos ideas interesantes e inteligentes, (muchas de ellas también criticando al gobierno, como soy oficialista lo tengo que aclarar) las que lamentablemente están mechadas, obstaculizadas, por comentarios que lo único que hacen es putear, o adjetivar negativamente -¿será esa la manera educada de decir “putear”?- a las personas que escriben las columnas, a las personas a las que las columnas o noticias se refieren, y también a los mismos posteadores. 

TAPONES Y TAPONADOS

Esta columna es para vos, puteador desconocido. A vos que sos uno y sos dos. Digo, porque creo que a simple vista hay dos puteadores: el Tapón y el Taponado. El Puteador Tapón detesta al gobierno y se mete entre los comentarios para putear y obstruir a sabiendas cualquier discusión con un insulto que corre las cosas de lugar. El Puteador Taponado, en cambio tiene simpatía por el gobierno, y se mete para opinar, pero está taponado por su bronca, entonces termina puteando y obstruyendo cualquier discusión de la misma manera que su gemelo inverso.

Por eso te hablo a vos, a los dos, porque no sé qué se hace con vos. Cuando empecé a escribir esta columna pensé en dedicársela a los encargados de regular los posteos en este sitio. Discutir con ellos los parámetros, el criterio para evitar que un post puteador aparezca entre los demás comentarios. Pero prefiero hablarte a vos que puteás. Y puteás muchas veces en medio de discusiones que muchos queremos dar, que necesitamos darnos.

Porque queremos pensar, queremos discutir, tenemos ganas de saber, de confrontar nuestras ideas para ver si aparece un pensamiento superador, una explicación, un análisis, algo que nos ayude a comprender qué está pasando, por qué pasa y para qué pasan las cosas que pasan. Pero vos está ahí escribiendo que Suar es tal cosa, que Cristina es equis cosa, que Susana es tal otra, que yo soy esto, que Sarlo es aquello otro y realmente no le sirve a nadie. Ser un puteador, en el mejor de los casos es inútil, pero sus efectos no son nulos. El puteador, vos, sos un estorbo entre las ideas.




EN ESTE LUGAR NO SAGRADO

En este sitio de evidente adhesión al gobierno aparecen todo el tiempo los Puteadores Tapón. Esos son los menos interesantes porque están ahí haciendo su previsible labor contra “los oficialistas”. Los tipos abren esta página para ver en qué andamos, nos “revisan”, y una vez revisados: putean no sin asco.

Está bien, son impotentes, odian, tienen algo adentro para sacar y lo sacan aunque sea pobre. Esos puteadores saben lo que hacen, que es interferir, obstaculizar el flujo de la comunicación. Tirar cohetes en medio de un debate.Por eso los puteadores que más me inquietan son los Taponados, los que comparten ideas con uno, pero que eligen expresarse con insultos. Gente que ante un dilema, una confrontación, una discusión, lo que tiene para decir es “tal es un sorete”. Que no sirve, aunque tal sea un sorete.


SORETE NO SIRVE PARA UN SORETE

Por eso quiero hablarte a vos Puteador Taponado. Yo muchas veces pienso igual que vos, que tal es un sorete. Pero soy conciente de que con eso no voy a ningún lado, que eso no alcanza, que eso es apenas una sensación, una antipatía, un sentimiento banal, de entrecasa, que no le sirve a nadie más que a mí, que me confirma que estoy vivo y siento cosas. Decir que tal es un sorete no es una opinión, no suma a ningún argumento, no aporta una idea porque no es una idea. No tiene peso argumentativo, ni densidad intelectual.

Y con esto no estoy proponiendo una aristocracia de la opinión, ni la conformación de un grupo selecto de opinadores. Digo que expresar que tal es un sorete es molesto, molesta a quienes intentan discernir o analizar, o dar una explicación sobre cualquier tema. Putear no es una opinión tonta, o un análisis berreta, o un argumento fallido. Porque las opiniones tontas, los análisis berretas y los argumentos fallidos finalmente terminan aportando, aunque sea por la negativa, o porque nada es absolutamente estúpido. Pero la puteada saca la pelota afuera de la cancha. Esa cancha que es la libertad de expresión, que es la expresión de ideas aunque sean falsas o demasiado simples.


INVITACIÓN

 Puteador Taponado: yo sé que a veces puteás con razón, porque tenés bronca, porque te indignás, porque estás harto de ciertas personas. Pero finalmente tu contribución es la misma que la del Puteador Tapón, el que entra al sitio para ver de qué manera obstaculiza las cosas.

Quizá al Tapón hasta le paguen por eso (sabemos que ocurre), aunque muchos lo harán por gusto. Igual que vos cuando te sacás esa bronca de encima, una bronca que no sirve que te la saques acá. Porque insisto: que tal sea un sorete no dice nada. Puteador Taponado: yo te invito a hacer este ejercicio que sería más o menos un método medio básico y escolar, pero creo que funciona: pensá que tal es un sorete, después pensá qué cosas lo llevaron a convertirse en un sorete, qué otros soretes lo apoyan, a qué soretes está favoreciendo, cómo es su universo/sorete de valores, y cuál es la parte menos sorete de todo esto. Una vez hecho ese ejercicio, quitá la palabra sorete, dejá sólo las explicaciones y ya tenemos tu opinión, argumento, o lo que sea. Verás entonces que el concepto “sorete” es muy pobre, que no sirve para decir todo lo que tenés para decir. Porque necesitamos compartir pensamientos.

Es imprescindible que compartamos y confrontemos ideas y no insultos.


Pd: Y a vos Puteador Tapón, saludos y nos vemos cualquier día de estos en algún posteo de esos donde vos aportás tu granito de pus.