sábado, 23 de junio de 2012

El Grito de Alcorta y la Sociedad Rural, La traición de Buzzi!!!


 
Desde su nacimiento, el 10 de julio de 1866, la Sociedad Rural Argentina ha representando a un pequeño grupo de familias que concentraban en sus manos grandes cantidades de tierras. Esta oligarquía terrateniente fue la que rigió los destinos del país hasta que el ingreso de los sectores populares en la escena política comenzó a erosionar su capacidad dirigencial.

En definitiva, su primacía a nivel político no era otra casa que la expresión de su supremacía económica.


Justamente, fue desde allí, desde su posición privilegiada de “dueños de la tierra” que sus destinos personales y facciosos comenzaron a confundirse con los destinos de la patria, y fue también desde allí que su preeminencia económica se transformó en imposición política cuando debieron disputar con aquellos gobiernos elegidos por el pueblo que llevaron adelante políticas populares, optando en forma sucesiva por fórmulas violentas y antidemocráticas. En esta ficción que fue construyendo esta oligarquía de ser los depositarios de los destinos nacionales también era de esperar que su voz se erigiese como la única representante de los sectores rurales.

“Como grupo minoritario, asoció su trayectoria a la de la Nación, integró gobiernos directa o indirectamente, y asumió la representatividad de todos los sectores agrarios como “la voz de los hombres de campo”. Su discurso giró en torno a la defensa de lo “nativo”, de los propietarios de la tierra y de la industria pecuaria como básica para el progreso de toda la nación.”
El nacimiento de la Federación Agraria y la alternativa rural

Cabe aclarar un dato por demás trascendental: este grupo de grandes propietarios no eran quienes trabajaban la tierra, sino que para esa labor contaban con trabajadores que vivían en una situación de profunda explotación. Esta situación por un lado, así como las condiciones negativas de los contratos de arrendamiento (y de igual modo el subarrendamiento) que se otorgaban a los colonos para que se dedicasen a la producción cerealera es lo que explica la explosión del denominado “grito de Alcorta” de 1912, que culminaría con la aparición de la Federación Agraria Argentina como una entidad que nucleaba a estos sectores desfavorecidos de la realidad del campo.

El año 1912 es determinante en este sentido porque marca la ruptura irreversible en los que hasta el momento era la hegemonía de las clases acomodadas como expresión de la “voz del campo”, marcando la aparición de un nuevo actor (la Federación Agraria), que no sólo plantea una alternativa en los términos de la realidad agraria sino que expresa y representa una posición contestataria frente a la opulencia de la Sociedad Rural. Es necesario remarcar que la aparición de la Federación Agraria debe inscribiese en el marco de la explotación provocada por los grandes terratenientes nucleados en la Sociedad Rural y en tanto reacción a ella.
La alianza sinsentido o la traición a los abuelos

La actual alianza entre las cuatro entidades del campo pone de manifiesto una cuestión que merece ser destacada. Si la coyuntura del momento permite que los representantes de la SRA y la FA enarbolen un proyecto y una causa común, este es el indicador claro de que las cosas se han modificado desde 1912 al 2008 en cuanto a lo que representan cada una de estas entidades y en cuanto al rol que se asignan dentro del actual proyecto nacional.

Resulta difícil pensar que la Federación Agraria actual siga encarnando los mismos valores que en su origen, en primer lugar porque su lucha dejó de transitar los caminos de la recuperación de los sectores más desfavorecidos dentro de los productores del campo, para representar a los actuales sectores sojeros-exportadores. De este modo, la Federación Agraria pasó de ser una alternativa frente a la tradicional Sociedad Rural que, en el contexto actual, mantiene una coherencia sorprendente en tanto que continúa expresando los mismos valores y representando a los mismos sectores que en aquel entonces-

En resumen, la antigua discordia que en 1912 había coronado a la Federación Agraria como el sector progresista del campo es hoy tan sólo un viejo recuerdo entre quienes en la actualidad son socios en un mismo negocio. La traición a los abuelos, a los fundadores de la FA, y con ello a los principios rectores de esta entidad se ponen de manifiesto cada vez que la denominada “mesa de enlace” se reúne y brinda un comunicado encarnado en las voces de Miguens y Buzzi. Pero la traición es doble, porque a la vez que traicionan su pasado, hacen lo mismo con su futuro, al oponerse ferozmente a un gobierno que ha dado muestras suficientes de su carácter popular y nacional.



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