martes, 15 de abril de 2014

En viaje buscando el cielo de Brasil 2014 Por Kurt Lutman.

Foto: Télam.
Se acerca el Mundial. Este evento debería mostrar las distintas identidades y formas de jugar al fútbol que atraviesan a los países participantes. O sea, si fuera un Mundial de comidas: Alemania llevaría chucrut; España, paella; China o Japón, caerían con un tupper con sushi; Italia, pizza; Rumania, pindonga o lo que fuera; y Argentina, el mejor chori. O guiso, o asado. Bien, pero a Brasil no se sabe si llevaremos hamburguesas de McDonald’s o comida del Este de Europa.

Es que este perfil de Selección, casi europea, no tiene nada que ver con el Ser Nacional.
Algunos chicaneros dirían: “¿Por qué no lo pones a Jauretche entonces, cornudo?”.
Mi respuesta sería: “Primero, porque Jauretche se murió, y segundo porque él en su juventud jugaba de 10 y ese puesto hoy no es un problema”.
Este combinado, en su mayoría de robotitos sin mística, nada tiene que ver con el dolor y el amor profundo que existen hoy en nuestras barriadas.
Prolijos, Profesionales apáticos que lo más osado que pueden llegar a transmitir luego de un gol es formar con las manitos un corazón para que sepamos el amor que sienten por su pareja.
Tampoco pedirles que se acerquen a la cámara y griten “¡Gooooooooolllll, tomá Shell hija de puta dejá de ahorcarnos y desestabilizar!!”. Sólo con que lo sientan es suficiente. Eso se nota, se emana.
Gol de mujer
El jugador argentino debe ser conflictivo, inteligente, amigo de los amigos, salvaje y noble. Debe insultar a los gritos y estar dispuesto a echar la falta envido en cada jugada, porque hoy su país tiene éste estado anímico, ésta pulsión vital. Hoy, su terruño está parado sobre un campo de batalla, y no en una casa quinta de fin de semana.
Algunos rebatirán (con razón) que tenemos la mejor delantera del mundo, pero uno no se puede enamorar de una mujer solo por las tetas o la cara.
Esta selección argentina está buena de la cintura para arriba y para enamorarnos, aparte de las tetas, tiene que trasmitir esa mística. Tiene que ser esa mujer latinoamericana que cuando viene caminando las tetas desaparecen y quedás imantado a su esencia toda.
Esa mujer fue, y ES cada vez más, Diego Armando Maradona.
Mucho ruido y pocas nueces

Los únicos tres jugadores que representan el espíritu del Pueblo, hoy, son el Kun Agüero, el Pocho Lavezzi y Lionel Messi.
El primero porque juega como aprendió en la canchita rodeada de monoblocks en Avellaneda. Desprolijo, cumbiero, potente y goleador.
El segundo por ser picante, impulsivo y atorrante. Por su temperamento y por llevar a Villa Gobernador Gálvez (fierro en la cintura incluido) en la piel.
El tercero por impactante, talentoso y efectivo. Aún cuando a los 12 años lo destetaron de su tierra, le bastó tiempo para ser potrero.
Mago enjaulado
Messi fue el que más secretos descifró últimamente en el arte de conducir un objeto y generar simbiosis mientras esquiva humanos.
Pero sospecho que su mística cobraría potencia (pasar de la cabeza al corazón de su pueblo) si dejara de ser un niño y vivir como tal. La adultez implica conflicto y cerrar los puños. Duele, porque están saliendo los dientes. Messi, en alguna declaración, podría relatar algo de lo que pasa más allá del perímetro de juego.
Existen el vampirismo de la Fifa, las multinacionales, los yanquis a veces masacran a un pueblo entero y donde mires te topas de frente con un escenario injusto. Quién sino él para señalar aguas turbias.
Ojalá algún día agarre una baldosa y rompa el vidrio de la cajita musical en la que lo guardan luego de los partidos. Y así pueda, lejos de asesores de imagen y cajas registradoras, sentarse sólo en el cordón de la vereda y sacarle filo a su lengua.
De apaches proscriptos (luche y vuelve)
“Ya van a ver cuando vuelva el General”, gritaba en el 55 un esperanzado Gatica.
El delicado paladar de Sabella excluyó (y no se ha dicho el por qué) a un jugador que aparentemente no se adecua a esta (ordenada y peinada para el bautismo) selección nacional.
¿Quién debe elegir al técnico que nos representará en el Mundial? ¿El pueblo en su totalidad o Grondona?¿Quien debe decidir la lista de 23 jugadores para este evento? ¿El pueblo en su totalidad o Sabella? ¿Es muy descabellado pensar en elecciones cada 4 años (sí, reíte nomás) y que la gente elija a los 23 futbolistas más representativos de su país? Y de ser así, ¿estaría fuera o dentro de ese listado “el Carlitos del Pueblo”?
Lo mejor de nuestra piel
Carne viva, Gardel del conurbano, al parecer este inadaptado tiene por costumbre posar en revistas villeras con un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo en la cabeza, salir de joda con los pibes del barrio cuando viene a la Argentina y armar revuelo en algún escenario del conurbano cuando sube a cantar cumbia con sus amigos del grupo Piola Vago.
Este cabecita negra cada vez que hace un gol pela historia y raíces. Debajo de su casaca de turno hay otra más importante que reza y llora “Fuerte Apache”, “Ciudad Oculta” o “Villa 31”, y esas barriadas que el multimedios Clarín hostiga, demoniza y basurea permanentemente, se trasladan en mágico viaje a Inglaterra o a Italia y en ese instante, como diría Calle 13, “los de atrás vienen conmigo”. Cuando te encara con pelota dominada este negro, te encaran años de dolor y mesas escasas. Y furia. Y fiesta popular y vino barato. Y mejor correte.
Esto somos y eso deberíamos mostrar al mundo. Yo, si “El” no va, no voy. Me chupa un huevo Messi, salir campeones o la mar en coche si como selección no somos Nosotros y estamos dispuestos a ir a ganar o a perder a un Mundial como argentinos y por esto entiendo, con la trama y el drama a cuestas, que son padres de la pasión.
Gracias Carlitos Tévez por seguir siendo. Yo voy, junto con tu barrio, para donde vayas. El negro Dolina agregaría: “Yo soy mis sentimientos y quien me los robe habrá de llevarme consigo…”.
Fuente: El Eslabón.
http://www.redaccionrosario.com/nuevo/2014/04/11/en-viaje-buscando-el-cielo-de-brasil-2014