miércoles, 1 de diciembre de 2010

GUSTAVO CURIA, Me quedo con el Agente 86

GUSTAVO CURIA 
Me quedo con el Agente 86   


Años de guerra fría, películas de espionaje, intrigas gubernamentales y libros de suspenso nos llevaron a pensar que los servicios de inteligencia gubernamentales y especialmente los norteamericanos, eran capaces de espiarnos aún en el living de nuestro hogar, pero la mayor virtud de la organización Wikileaks con este "cablegate" es la de mostrarnos que una cosa es el deseo y otra, la cruel realidad.
Desde que Wikileaks publicó sendos comunicados entre las embajadas norteamericanas con su gobierno, se ha estado conociendo mucha información clasificada sobre la visión que tiene los Estados Unidos respecto a los países del mundo.

El material difundido tiene un peso de 1.6 Gigabytes y son aproximadamente 250.000 archivos entre cables, mails y algunos videos. Lo interesante según se va conociendo, es que fue un soldado de 22 años, Bradley Manning el que "extrajo" el material durante 7hs cada día, lo cual supone una gran envergadura de datos extraídos. A este proceso lo definió como "un juego de niños" en sus conversaciones por chat con pares.
Uno podría plantearse varias cosas. Qué falta de cabeza, chatear sobre un tema tan delicado. No me sorprendería que fuese dentro de la base misma donde chateaba. Cómo se le ocurre vulnerar la seguridad de su país siendo un soldado. En qué cabeza cabe dejar a un jovencito de 22 años tener acceso a información altamente clasificada. En fin, muchísimas consideraciones al respecto.

El tema hoy, es que los jóvenes nacieron con un mouse en la mano. Si antes traían un pan bajo el brazo, ahora traen un pendrive y un tutorial para infiltrar bases de datos. Posiblemente les resulte una exageración pero me consta porque frecuentemente trato con gente joven que su mentalidad es 1 a 1 con los procesos informáticos. Algunos son expertos ya a los 16 años y otros no se dedican pero saben bien como buscar data interesante en cualquier red social como ser Taringa, un sitio de origen argentino pero de acceso mundial. Nada relevante, manuales, tutoriales para usar un editor gráfico o configurar mejor un Windows o un Linux, donde conseguir tal o cual película o música. Son los típicos gustos adolescentes de hoy.

Hace muchos años -mediados de los 80-, un jovencito con 17 años de apellido Anguita, desde Buenos Aires entró con un modem telefónico a la red del Pentágono y anduvo paseando por dentro. Los muchachos de negro le cayeron encima días después para sorpresa y susto de los padres. Hoy día es un consumado consultor en seguridad informática.

En definitiva digo, no nos debe sorprender que esto suceda. Digamos que ya es "casi natural" a la cultura humana. Dentro de 50 años estos jóvenes serán abuelos de niños que no concebirán un mundo sin un dato capturable en el aire.
Ahora bien. Estuve recorriendo la Wikileaks. También leyendo varias notas en periódicos de todo el mundo. Viendo el parecer y las consideraciones de la opinión especializada al respecto. Las repercusiones que ha tomado este "cablegate" como dan en llamarlo. Y hay algo que sí me llamó profundamente la atención. El tipo de información que se pedía y respondía; las preguntas, los intereses respecto a tal o cual funcionario de turno. Realmente quedé sorprendido por el bajo nivel de las informaciones requeridas. Qué piensa tal o cual respecto de determinado tema. Qué hace para manejar el stress. Cómo utiliza su tiempo libre. Consulta tal presidente con su gabinete? De qué manera se conduce con ellos entonces? O sino, qué opina el presidente tal respecto de tal presidente. Ya en la esfera nacional, evaluar por ejemplo si el diario La Nación es o no sensacionalista por ejemplo. Si la Presidenta Cristina Kirchner se apoya para tomar decisiones en su gabinete -digo yo, para qué tiene un presidente un gabinete sino?-. Bueno, tal vez pido demasiado o quizás vi muchas películas de espionaje o demasiado de Misión Imposible vieja y remake pero tenía otra idea de lo que podría ser espionaje o inteligencia.

Seamos sinceros. Es lo más normal del mundo si vamos a hablar por primera vez con alguien, que querramos estar informados respecto de quién es esta persona y cómo se conduce. En las altas esferas empresarias es cosa de todos los días. Uno debe saber quién es su interlocutor.Los países deben saber con quién tratan al otro lado de una comunicación, una entrevista concertada, la visita a otro país o que vengan en una comitiva al nuestro. Es un mínimo de cortesía, de interés por el otro y de establecer un buen vínculo con otra nación.

Pero insisto, o tengo sobrevaluada la idea de los servicios de información o estos comunicados dados a conocer estos días rayanan en el cholulismo y el chismerío. Lo cual me asusta viniendo de un país que se arroga el derecho de ser todopoderoso y de policía internacional. Un día no les gusta "Bailando por un Sueño" y podrían invadirnos para obligarnos a ver el Show de Oprah. Sí, suena exagerado pero realmente estos informes me hacen más acordar al Agente 86 y me llevan a creer que Mel Brooks no estaba tan desacertado en su visión de los Servicios de Inteligencia Americana.



Gustavo Curia
espantagorilas@gmail.com